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Nuestro Amor Quedó Pendiente

Nuestro Amor Quedó Pendiente

Status: Terminada
Genre:Amor prohibido / Amor de la infancia / Escuela / Completas
Popularitas:3.4k
Nilai: 5
nombre de autor: Flor Aguilar

Un amor de adolescentes que a pesar de los años sigue pendiente

NovelToon tiene autorización de Flor Aguilar para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

El secreto de las dos familias

Valeria pasó toda la noche pensando en lo que había descubierto.

Desde que regresó al pueblo, había sentido que el pasado la esperaba en cada esquina.

Primero había vuelto a ver a Mateo.

Después habían aparecido las fotografías.

Luego las cartas.

Y finalmente, la verdad sobre sus padres y Daniel.

Pero todavía faltaba una pieza.

¿Por qué habían hecho todo aquello?

¿Por qué el padre de Mateo había estado dispuesto a pagar dinero para separarlos?

¿Por qué Daniel había aceptado cargar con una deuda que no le pertenecía?

Y, sobre todo, ¿qué relación tenía todo aquello con las familias de ambos?

A la mañana siguiente, Valeria decidió que no podía seguir esperando.

Llamó a Ricardo.

—Necesito verte.

—¿Encontraste algo más?

—Sí, pero necesito hacerte unas preguntas.

—Está bien.

Se encontraron en una pequeña cafetería del centro.

Ricardo llegó con una carpeta.

—Antes de que preguntes, quiero entregarte esto.

Valeria abrió la carpeta.

Dentro había documentos antiguos.

—¿Qué es?

—Papeles que Daniel me pidió guardar.

Valeria comenzó a revisarlos.

Había recibos, contratos y fotografías.

Hasta que encontró un documento que la dejó sin palabras.

Era un contrato firmado muchos años atrás.

En una de las páginas aparecía el nombre de su padre.

En otra aparecía el nombre del padre de Mateo.

Valeria levantó la mirada.

—¿Ellos se conocían?

Ricardo asintió.

—Mucho antes de que tú conocieras a Mateo.

—¿Cómo?

—Trabajaron juntos.

Valeria sintió que todo comenzaba a encajar.

—¿En qué?

—En un negocio.

—¿Qué negocio?

Ricardo guardó silencio.

—Dime.

—Era una empresa pequeña que tenían entre varias personas.

—¿Y qué pasó?

—Hubo problemas económicos.

Valeria continuó leyendo.

—Aquí dice que hubo una deuda.

—Sí.

—¿Mi padre le debía dinero al padre de Mateo?

—Al principio sí.

—¿Y luego?

Ricardo respiró profundamente.

—La deuda creció.

Valeria sintió un nudo en la garganta.

—¿Cuánto?

Ricardo le dijo la cantidad.

Valeria quedó sorprendida.

—Eso era muchísimo dinero para aquella época.

—Por eso comenzaron los problemas.

—¿Y Daniel?

—Daniel se enteró.

—¿Cómo?

—Porque trabajaba con tu padre.

Valeria cerró los ojos.

De repente comprendió algo.

Daniel no había aparecido en su vida por casualidad.

Había conocido a su familia mucho antes.

***

Mientras tanto, Mateo también intentaba descubrir la verdad.

Había regresado al viejo almacén.

Buscó durante horas.

Finalmente encontró un cajón oculto detrás de un estante.

Dentro había una libreta.

La abrió.

Eran anotaciones de su padre.

Fechas.

Nombres.

Cantidades.

Acuerdos.

Mateo comenzó a leer.

Hasta que encontró algo que lo dejó helado.

El nombre de Valeria aparecía escrito en varias páginas.

Pero había algo todavía más extraño.

También aparecía el nombre de su propia madre.

Mateo continuó leyendo.

Una de las últimas anotaciones decía:

“Los niños no deben saber nada. Si descubren la verdad, todo se perderá.”

Mateo sintió un escalofrío.

¿De qué niños hablaba?

¿De él y Valeria?

¿O de otros?

Siguió buscando.

Encontró una fotografía antigua.

En ella aparecían cuatro personas.

Su padre.

Su madre.

El padre de Valeria.

Y una mujer que Mateo no reconocía.

Le dio vuelta a la fotografía.

Había una fecha.

Y una frase:

“Antes de que todo cambiara.”

Mateo guardó la fotografía.

Tenía que averiguar quién era aquella mujer.

***

Valeria regresó a casa con la carpeta.

Samuel estaba haciendo sus tareas.

—Mamá.

—¿Sí?

—Hoy Nicolás me dijo algo.

Valeria dejó la carpeta sobre la mesa.

—¿Qué?

—Que su papá está triste.

Valeria se quedó quieta.

—¿Te dijo por qué?

—No.

Samuel continuó escribiendo.

—También me dijo que su mamá está triste.

Valeria respiró profundamente.

—Los adultos a veces tienen problemas.

—¿Pero se van a separar?

La pregunta la tomó por sorpresa.

—¿Por qué piensas eso?

—Porque Nicolás dijo que sus papás casi no hablan.

Valeria se sentó junto a él.

—No sabemos qué va a pasar.

Samuel la miró.

—¿Es por ti?

Valeria sintió un nudo en la garganta.

—No quiero que pienses eso.

—Pero sí es por ti.

Valeria tomó sus manos.

—Escúchame. Los problemas de los adultos son responsabilidad de los adultos. Tú no tienes que preocuparte por eso.

Samuel asintió.

—Está bien.

Valeria lo abrazó.

No quería que su hijo cargara con una historia que no le correspondía.

***

Esa misma tarde, Mateo recibió una llamada.

Era Elena.

—Tenemos que hablar.

—Claro.

—Quiero que vengas a casa temprano.

—¿Pasó algo?

—Sí.

Cuando Mateo llegó, Elena tenía una carpeta sobre la mesa.

—Encontré esto entre las cosas de mi madre.

Mateo la abrió.

Dentro había una carta.

—¿Qué dice?

—Léela.

Mateo comenzó.

La carta había sido escrita por la madre de Elena muchos años atrás.

“Querida Elena:

Quizá algún día descubras que antes de conocer a Mateo existió una historia que nadie quiso contarte.

No juzgues a nadie antes de conocer la verdad.

Hay secretos familiares que pueden destruir generaciones enteras.

Si algún día Valeria regresa al pueblo, significa que ha llegado el momento de que todo salga a la luz.”

Mateo dejó caer la carta.

—¿Tu madre sabía de Valeria?

Elena asintió.

—Parece que sí.

—¿Cómo?

—No lo sé.

Mateo se quedó pensativo.

—¿Por qué sabía que Valeria podía regresar?

—Eso quiero descubrir.

Entonces Elena sacó otra hoja.

—Hay algo más.

Mateo la tomó.

Era una fotografía.

Reconoció inmediatamente a sus padres.

Pero también reconoció al padre de Valeria.

Y junto a ellos estaba Daniel.

Elena señaló a una mujer.

—¿Quién es ella?

Mateo negó.

—No lo sé.

—Yo tampoco.

***

Esa noche, Mateo llamó a Valeria.

—Encontré algo.

—Yo también.

—¿Podemos vernos?

—Sí.

Se encontraron en el mismo lugar donde todo había comenzado: el río.

Valeria llevó los documentos.

Mateo llevó la fotografía.

Ambos se sentaron.

—¿Qué descubriste? —preguntó él.

Valeria le contó sobre la deuda entre sus padres.

Mateo le mostró la fotografía.

—¿Reconoces a esta mujer?

Valeria la observó detenidamente.

—No.

—Yo tampoco.

—¿Quién podría ser?

Mateo negó.

—No lo sé.

Entonces Valeria tomó la fotografía y la miró nuevamente.

—Espera.

—¿Qué?

—Creo que la he visto.

—¿Dónde?

Valeria cerró los ojos intentando recordar.

—En una fotografía de mi infancia.

Mateo la miró sorprendido.

—¿Estás segura?

—Sí.

—¿Quién era?

—No lo sé.

Valeria comenzó a recordar.

Tenía unos ocho años.

Su padre había organizado una reunión familiar.

Había varias personas.

Entre ellas estaba aquella mujer.

Pero Valeria nunca supo quién era.

—Tengo que revisar las cosas de mi padre.

—¿Todavía las tienes?

—Algunas.

Mateo asintió.

—Entonces busquemos juntos.

***

Al día siguiente, Valeria abrió un viejo baúl que había pertenecido a su padre.

Había fotografías de su infancia.

Documentos.

Cartas.

Y recuerdos familiares.

Comenzaron a revisar todo.

Hasta que encontraron una fotografía.

Era exactamente la misma mujer.

Valeria la tomó.

—Es ella.

Mateo se acercó.

—¿Quién es?

Valeria dio vuelta a la fotografía.

Había un nombre escrito detrás.

“Clara.”

Mateo frunció el ceño.

—¿Clara quién?

Valeria negó.

—No lo sé.

Pero debajo del nombre había otra frase.

“Clara, hermana de...”

La última parte estaba manchada y no podía leerse.

Mateo tomó la fotografía.

—Tenemos que averiguarlo.

Valeria asintió.

***

Horas después, encontraron

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ariadna violet
☺️
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