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Peligrosa Atracción

Peligrosa Atracción

Status: Terminada
Genre:Romance / Traiciones y engaños / Mafia / Completas
Popularitas:2.4k
Nilai: 5
nombre de autor: Dannyperezok

Un imperio construido sobre el control. Una atracción que amenaza con destruirlo todo.

En el piso cuarenta y dos de Vance Financial, la regla es simple: la eficiencia se premia y las emociones no existen. Alexander Vance es un CEO implacable, calculador y distante, un hombre que ha convertido su vida en un mecanismo perfecto para sepultar la culpa de un pasado oscuro y un secreto familiar que podría arruinarlo.

Elena Ross llegó a su oficina solo para pagar las deudas de su familia, pero su resiliencia y templanza la convierten en la única asistente capaz de soportar la frialdad de Vance. Sin embargo, detrás de la fachada profesional, una química sofocante e innegable comienza a desgastar las barreras de ambos.

Cuando una serie de amenazas anónimas y un juego de poder corporativo ponen en riesgo la vida de Elena, el control de Alexander se fractura. Obligados a protegerse en medio de un nido de traiciones, la línea entre la lealtad, el deseo y el peligro empieza a borrarse.

NovelToon tiene autorización de Dannyperezok para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capitulo 15: Fuego en la cumbre

​​El jet privado de la corporación cortaba la noche volando a través de un manto de nubes espesas. Abajo, las luces de la metrópoli habían dado paso a la silueta imponente de los Alpes, cuyos picos nevados refulgían bajo la luz de la luna llena.

​Dentro de la cabina de lujo, el zumbido constante de los motores era el único sonido que rompía la intimidad del espacio. Elena estaba sentada junto al gran ventanal, observando el paisaje nocturno mientras saboreaba una copa de vino tinto. Se había quitado los tacones y vestía un suéter holgado de lana blanca que dejaba al descubierto uno de sus hombros.

​Alexander emergió de la suite privada del avión. Se había deshecho de la corbata y llevaba la camisa de seda negra desabotonada en el cuello, con las mangas arremangadas hasta los antebrazos. Caminó con la gracia lenta de un depredador satisfecho, deteniéndose justo detrás del sillón de Elena.

​Deslizó las manos por los hombros de ella, inclinándose hasta apoyar la barbilla en la curva de su cuello. Elena soltó un suspiro suave al sentir el calor de su piel y la fragancia intensa a pimienta y madera que la embriagaba.

​—Te ves demasiado tranquila para alguien que acaba de desmantelar el consorcio más antiguo de Europa en menos de cuatro horas —murmuró Alexander contra su piel, depositando un beso caliente justo donde su cuello se unía con el hombro.

​Elena giró levemente la cabeza, buscando sus ojos grises.

​—Tuve al mejor maestro en el arte de la ejecución implacable, señor Vance —respondió con una sonrisa juguetona, dejando la copa sobre la mesa auxiliar.

​Alexander soltó un gruñido bajo, una mezcla de orgullo y deseo reprimido. La tomó de las manos y la obligó a ponerse de pie, pegándola bruscamente a su cuerpo. Sus dedos se encajaron en la cintura de Elena con una posesividad arrolladora.

​—En esta residencia de la montaña no hay mercado financiero, no hay juntas directivas y no hay llamadas de urgencia —dijo él en un susurro grave, rozando sus labios contra los de ella—. Durante los próximos cuatro días, solo existimos tú y yo.

​—¿Y si el mundo corporativo intenta colapsar sin ti? —provocó ella, enredando los brazos alrededor de su cuello.

​—Que se queme —sentenció Alexander antes de aplastar su boca contra la de ella en un beso hambriento y profundo que le robó el aliento.

​La residencia privada de Alexander en la montaña era un refugio de arquitectura alpina moderna: vigas de madera oscura, paredes de piedra expuesta y enormes ventanales que dominaban un valle nevado e inmenso. Un fuego vivo crepitaba en la chimenea central del gran salón, inundando la estancia con una luz dorada y un calor acogedor que contrastaba con el viento helado del exterior.

​Al cruzar la puerta, Alexander no le dio tiempo a Elena de explorar el lugar. La tomó en brazos sin esfuerzo y caminó a pasos agigantados hacia la suite principal del piso superior.

​Elena rió por la sorpresa, aferrándose a sus hombros esculpidos mientras él la depositaba con suave firmeza en el centro de la cama extragrande, cubierta con sábanas de lino oscuro.

​Alexander se colocó sobre ella, apoyando las manos a ambos lados de su cabeza. Sus ojos grises, antes tan distantes y fríos, brillaban con una devoción absoluta y una obsesión implacable que hacía que a Elena se le desbocara el corazón.

​—Llevo semanas deseando tenerte así... lejos de los ojos de todo el mundo —confesó él con la voz ronca por la tensión acumulada.

​—Ya no hay nadie viéndonos, Alexander —susurró Elena, subiendo las manos por su pecho para desabotonar los botones restantes de su camisa negra—. Ya no hay máscaras.

​Alexander no esperó más. Se deshizo de la camisa, dejando al descubierto su torso atlético y marcado. Sus labios bajaron como un torrente de fuego sobre los de Elena, devorándola con una pasión voraz que la hizo gemir contra su boca. Las manos de él se deslizaron por debajo del suéter de lana, acariciando la piel tibia de sus costillas, subiendo lentamente hasta despojarla de la prenda.

​El contacto de piel con piel fue eléctrico. Elena sintió el peso firme de Alexander sobre su cuerpo, la dureza de sus músculos y el temblor de un hombre que se entregaba por completo a la única persona que había logrado derribar su muralla de hielo.

​Alexander descendió con sus besos por el cuello de Elena, saboreando cada pulgada de su piel sensible, bajando por su clavícula hasta la curva de sus pechos. Elena echó la cabeza hacia atrás, clavando las uñas en la espalda firme de él mientras olas de placer líquido se expandían por su vientre.

​—Eres mi vida, Elena —murmuró Alexander contra su abdomen, con la respiración entrecortada mientras la desnudaba con una lentitud tortuosa y venerativa—. Mi única verdad en medio de todas las mentiras.

​—Y tú eres el mío —respondió ella en un suspiro apasionado, tirando de él para volver a unir sus bocas.

​La noche en la cumbre se convirtió en una danza de pasión pura, lenta y abrumadora. Sin las sombras del pasado ni las amenazas de la empresa, se buscaron y se entregaron el uno al otro hasta que el fuego de la chimenea quedó reducido a brasas tenues y el descanso finalmente los envolvió en un abrazo indivisible.

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Francisca Letycia MirandaGarcia
ya no quedan fantasmas?
Francisca Letycia MirandaGarcia
más claro o así está bien
Francisca Letycia MirandaGarcia
pues quién se resiste a un hombre como él
Francisca Letycia MirandaGarcia
otra vez su misma técnica de la otra vez
Francisca Letycia MirandaGarcia
esto se pone más peligroso
Francisca Letycia MirandaGarcia
ahora sí que por fin acaben con él
Francisca Letycia MirandaGarcia
y desde entonces no han hecho nada?
Francisca Letycia MirandaGarcia
bueno no tarda en haber un romance enmedio del peligro
Francisca Letycia MirandaGarcia
yo diría al verdadero caos
Francisca Letycia MirandaGarcia
pq tienen que ser tan duros los jefes, con cara de amargados
Daniel Valmont: Están farmeando aura 🤣
total 1 replies
Francisca Letycia MirandaGarcia
se nota interesante gracias
Daniel Valmont: Gracias por darle una oportunidad ☺️
total 1 replies
Edith Zenteno
buuuu lo mismo cuando mataron a su hermano si es un ceo tan importante donde están la camionetas con guardaespaldas?
Daniel Valmont: Están de huelga 🤣
total 1 replies
Martha Divas Delgado
muy buen comiendo autora me gusta
Daniel Valmont: Me alegra que te guste, por cierto soy hombre🤭
total 1 replies
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