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¿Divorcio? Eso Jamás - Puedo Escuchar Sus Pensamientos.

¿Divorcio? Eso Jamás - Puedo Escuchar Sus Pensamientos.

Status: Terminada
Genre:Matrimonio arreglado / Mujer poderosa / Posesivo / Telepatía / Completas
Popularitas:1.7M
Nilai: 4.9
nombre de autor: Adriánex Avila

Natalia está al borde del divorcio, pero un accidente lo cambia todo.

Branko su esposo, sufre un accidente y puede leer los pensamientos de su aún esposa y descubre muchas cosas, Natalia es fría por fuera, pero caótica por dentro, se entera que ella ha estado enamorada de él durante mucho tiempo y ahora es él quien no quiere divorciarse. ¿DIVORCIO? ESO JAMÁS

NovelToon tiene autorización de Adriánex Avila para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Cap. 24 El mensaje que no debía llegar

A la una de la madrugada, el teléfono de Natalia vibró.

Ella estaba en la cama, a punto de dormirse. Lo miró. Un mensaje de un número que no tenía guardado.

Pero lo conocía.

Marko: "Dulces sueños, Natalia. Que sueñes conmigo."

Natalia sintió un escalofrío de asco.

Bloqueó el número. Otra vez. Apagó el teléfono. Lo dejó en la mesita de noche.

Pero no durmió.

Pensó en Branko. En sus celos. En su mirada. En lo guapo que se veía con las gafas.

Pensó en chocolate. En esposas. En abdominales.

Pensó en Marko. En lo mucho que lo odiaba.

Y luego, antes de dormirse, tuvo un pensamiento que la asustó:

"Si Branko se entera de que Marko me sigue escribiendo… va a matarlo. Y yo voy a tener que declarar como testigo. Qué lío. Pero qué bien se le va a ver matando a alguien. No, Natalia. No pienses en eso. Piensa en… en otra cosa. En… en la señora Dalloway. Ella sí que compraba flores. Qué suerte."

Al otro lado del pasillo, Branko también estaba despierto.

No había escuchado el mensaje —no podía escuchar los pensamientos de Natalia si ella dormía— pero había escuchado el teléfono vibrar.

Sabía quién era.

Y supo que, al día siguiente, iba a tener una conversación muy seria con su primo Marko.

*_*

Branko no durmió en toda la noche.

Dio vueltas en la cama hasta las cuatro de la madrugada, repasando mentalmente cada mensaje que Marko le había enviado a Natalia. Cada sonrisa en las cenas familiares. Cada "consejo" para divorciarse. Cada "tu esposa es fría" que ahora entendía como "quiero que la dejes libre para mí".

A las seis de la mañana, ya estaba vestido.

Traje gris. Corbata negra. Zapatos lustrados.

Pero no iba a la oficina.

Iba a ajustar cuentas.

—¿Te vas ya? —preguntó Natalia, apareciendo en el pasillo con su bata de seda y el pelo revuelto.

—Tengo que hacer algo —respondió Branko, sin mirarla.

—¿A qué hora vuelves?

—Cuando termine.

—¿Terminar qué?

Él la miró. Sus ojos grises estaban oscuros, duros, diferentes.

—Lo que tendría que haber hecho hace dos años.

Natalia quiso preguntar más, pero Branko ya salía por la puerta.

"Va a ver a Marko —pensó ella, mientras escuchaba el coche arrancar—. Va a ver a Marko y no va a hablarle bonito. Y una parte de mí quiere que le rompa la cara. Y otra parte de mí sabe que eso está mal. Pero la primera parte es más grande."

Branko condujo hasta la oficina de Marko, un local alquilado en una zona comercial de segunda categoría. Ni siquiera era propiedad de Marko. Era de un socio que lo había abandonado hacía meses.

Aparcó mal. Cruzó la acera con pasos largos. Empujó la puerta.

La recepcionista —una chica joven con cara de aburrimiento— levantó la vista.

—¿Señor Sitik? ¿Tiene cita?

—No.

—El señor Marko está reunido…

—Ya no.

Branko caminó hacia el despacho sin mirar atrás. La recepcionista gritó algo, pero él no escuchó.

Abrió la puerta de golpe.

Marko estaba sentado detrás de un escritorio enorme (más grande que su negocio), con el teléfono en la mano y una sonrisa de vendedor de crecepelo.

—¿Branko? —dijo, sorprendido—. ¿Qué haces…?

No terminó la frase.

Branko cruzó la habitación en tres zancadas. Agarró a Marko por la solapa de la chaqueta. Lo levantó de la silla. Y sin una palabra, sin una pregunta, sin una explicación, le clavó el puño derecho directamente en la nariz.

¡CRACK!

El sonido fue seco. Húmedo. Satisfactorio.

Marko cayó al suelo como un saco de patatas. La sangre brotó de su nariz como un grifo abierto.

—¡¿Qué…?! —gritó Marko, llevándose las manos a la cara—. ¡¿Estás loco?!

Branko se agachó sobre él. No para ayudarlo. Para asegurarse de que lo escuchaba bien.

—Eso es por los mensajes —dijo, con voz baja y peligrosa—. Por las insinuaciones. Por tocarla en la boda de la prima. Por llamarla a altas horas de la noche. Por invitarla a salir. Por decirme que me divorciara. Por dos años de acoso a mi esposa.

Marko abrió la boca para hablar. Branko levantó el puño otra vez.

—No hables —lo interrumpió—. No hables, no te disculpes, no mientas. Porque si hablas, te vuelvo a pegar. Y no quiero pegarte otra vez. Quiero que te vayas. Lejos. De mi vida. De su vida. De la ciudad, si hace falta.

—No puedo irme de la ciudad —balbuceó Marko, con la voz nasal por la sangre—. Mi negocio…

—Tu negocio ya está muerto. Como nuestra relación. Como cualquier posibilidad de volver a acercarte a Natalia. Si la vuelves a mirar, te arranco los ojos. Si le vuelves a escribir, te rompo los dedos. Si vuelves a aparecer en mi casa, te saco a patadas. ¿Me explico?

Marko asintió. Tembloroso. Blanquísimo.

—Bien —dijo Branko, poniéndose de pie—. Esto ha sido un aviso. El próximo no será un puñetazo. Será una demanda. Y las demandas las gano yo.

Salió del despacho.

La recepcionista lo vio pasar con los ojos como platos.

—¿Llamo a la policía, señor? —preguntó, sin saber a quién se lo preguntaba.

—Llámele una ambulancia —respondió Branko, sin mirarla—. La nariz la tiene rota.

Y se fue.

*_*

Natalia estaba en su oficina cuando sonó el teléfono.

—Señora —dijo Lila, con una voz que mezclaba admiración y pánico—. Tengo una información. No sé si es cierta, pero llegó por tres fuentes confiables.

—Dime.

—Branko… su esposo… acaba de golpear a Marko Sitik en su oficina. Le rompió la nariz. Delante de la recepcionista y de un cliente que estaba en la sala de espera.

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Irene Nievecita
Yo espero 2 cosas, que no sea un estafador que le venga a quitar su empresa, que si es real venga con arrepentimiento por irse y que no quiera nada más que conocerla.
Irene Nievecita
¿ Porqué los diálogos empezaron a estar escritos como si la autora fuera Argentina? poniendo acentos donde no se debe y hablar de vos, cuando siempre ella a usado el español neutro como realmente se habla y escribe?
Irene Nievecita
Ese desgraciado ni se sonroja para pedir 20 millones por nada, la palabra papá le queda nadando y se atreve a hablar qué le quito la empresa si la dejo en la arruina por ser un pésimo empresario.Que tipo más cara de raja, ni se arruga para pedirle dinero.
Irene Nievecita
Y a ahí esta la tontera de la virginidad, lo dice como si fuera un estigma, no haber tenido sexo, ni decir del ridiculo debe estar en las nubes por ser el quien le quite una membrana qué no sirve para nada y no demuestra nada, por que igual ella pudo haber tenido sexo, con unos cuantos y seguir con la membrana intacta.
Irene Nievecita
Al fin la vieja esta escuchando las verdades de frente, vieja estúpida que llora por todo y no se preocupa de su marido, que le puso tremendos cuernos en la cabeza y preocupada por chismes inofencivos
Irene Nievecita
Así se defiende a la mujer que se ama, cuando un pariente se convierte en un acosador de tu mujer.
Irene Nievecita
Esta protagonista está más loca que una cabras, pero es muy entretenida
Irene Nievecita
Apuesto que se le sale el cauin, sí la molestan mucho.
Irene Nievecita
Si dice que la ama ¿ porqué no se puso del lado de Natalia? al contrario fue Natalia a quien perjudico con su silencio de estúpido.
Irene Nievecita
👏👏👏👏👏👏 Así se trata a las ofrecidas, se van con uno más rico, que las bota por que ellas no aman solo se interesan en los hombres que las llenas de lujos, cuando esos mismos hombres encuentran a otra las botan como basuras a la calle con lo puesto, por eso volvió, no por amor por que esta segura que el le va a costear sus caprichos y ya empezó dándole el departamento para que viva gratis
Irene Nievecita
Un hombre de 30 años siguiendo los consejos de papá ¿ que ni el aplica al tener una amante más joven? 🤣🤣🤣🤣🤣 qué asopado parece que llegó tarde al reparto de inteligencia.
Irene Nievecita
Este tipo no es más tonto, solo por no haberse estrellado antes, solo un inbecil maneja mirando el teléfono, debió dejarla viuda, así que tendría que pagarle manutención.
Irene Nievecita
No tengo la más mínima duda, qué fue el diablo quien inventó las malditas suegras. todos los hombres que se casan no deberían tener madres aún
Norma Fortes
Felicidades , un exelente trabajo y un gran talento , realmente me encanto para nada fue el cliche que al principio pense que seria comence a leerla y no pude soltarla hasta el final👏👏👏
Monik Carvalho
Y para que va a hablar.,calladito se ve más bonito. Si la empresa es de ella y se defendió muy bien!!! 👏👏
Dalia Balam
carajo ya denle el budín a esta mujer o les va a soltar toda la sopa jajaja
Dalia Balam
jajaja esa Natalia está clara con lo que quiere y si no se lo dan va a soltar toda la sopa jajaja
Yuranzi Vasquez
no sé porque dónde dice ver anuncio tiene tiempo que solo da un anuncio más nada
Monik Carvalho
Tu cocinas,jiji...haber cuánto te esfuerzas por mi!!??☺️
Mirian Mendoza Gutierrez
Felicidades autora bellísima historia. Bendiciones.
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