Tras una vida de maltrato, Akira consigue una beca para la universidad más prestigiosa del continente. Allí descubre que los seis príncipes de las bestias están ligados a su destino y que ella es la última Vinculadora. Un antiguo poder ha despertado... y todos la están buscando.
NovelToon tiene autorización de Giulian Ocampo para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Capítulo 11 – La decisión de Akira
El bosque permanecía en un silencio inquietante.
Las últimas palabras del Devorador de Sombras seguían resonando en la mente de Akira.
"Todo el continente sabe que existís."
Sintió un escalofrío recorrer su espalda.
Hasta hacía unos días, su mayor preocupación era conseguir una beca para escapar de una vida llena de maltratos. Ahora, sin entender cómo, se había convertido en el objetivo de reyes, asesinos y criaturas que ni siquiera sabía que existían.
Respiró hondo.
No podía permitirse entrar en pánico.
—¿Es verdad...? —preguntó con la voz temblorosa—. ¿Todo lo que dijo es cierto?
Los seis príncipes guardaron silencio.
Ese silencio fue suficiente para darle la respuesta.
Akira bajó la mirada.
—Entonces... mi vida ya no volverá a ser la misma.
Kael dio un paso hacia ella.
—No.
—Pero tampoco vas a enfrentar esto sola.
Antes de que pudiera seguir hablando, el Devorador soltó una carcajada.
—¡Qué patéticos!
Su enorme cuerpo comenzó a cubrirse con una espesa niebla negra.
—No crean que esta batalla terminó.
Raizen frunció el ceño.
—Está escapando.
—¡Deténganlo! —gritó Rowan.
Los seis príncipes se lanzaron al ataque al mismo tiempo.
Pero la niebla envolvió por completo al monstruo.
Un segundo después...
Había desaparecido.
Solo quedó un profundo silencio.
Kael apretó los dientes con frustración.
—Se fue.
Lysander observó el suelo.
—No... simplemente se retiró.
—Volverá.
Aquellas palabras hicieron que Akira sintiera un nudo en el estómago.
Miró a su alrededor.
Los árboles estaban destruidos.
El suelo tenía enormes grietas.
Todo por una pelea en la que ella había sido el objetivo.
El Varkhan caminó hasta quedar frente a ella.
—Tenemos que irnos.
—¿A dónde?
—A la Universidad Imperial.
Akira abrió los ojos con sorpresa.
—Justamente ahí iba por la beca...
Kael asintió.
—Y ahora es el único lugar donde podremos protegerte.
Akira suspiró.
—Otra vez esa palabra.
Los seis la miraron.
—Proteger.
—Todos hablan de protegerme.
Su voz se volvió más firme.
—Pero nadie me preguntó qué quiero yo.
Aquellas palabras dejaron a los príncipes en silencio.
Akira los observó uno por uno.
—No quiero vivir escondiéndome.
—No quiero que peleen por mí.
—Y mucho menos quiero que decidan mi vida.
El Varkhan mantuvo la calma.
—Entonces decila vos.
Ella lo miró sorprendida.
Él continuó.
—¿Qué querés hacer?
Era la primera vez que alguien se lo preguntaba.
Toda su vida otros habían decidido por ella.
Su familia.
Sus profesores.
Ahora estos seis desconocidos.
Respiró profundamente.
—Quiero ir a la universidad.
Los seis intercambiaron miradas.
Ella continuó.
—Conseguí esa beca con mi esfuerzo.
—No pienso renunciar.
Kael sonrió con orgullo.
—Esa era la respuesta que esperaba.
Raizen soltó una pequeña risa.
—Tiene más valor del que imaginaba.
Rowan cruzó los brazos.
—Y bastante terquedad.
Akira sonrió por primera vez desde que todo aquello había comenzado.
—Eso dicen.
El ambiente se relajó durante unos segundos.
Hasta que un fuerte silbido rompió el aire.
¡Fiuuu!
Una flecha pasó a centímetros del rostro de Akira.
El Varkhan reaccionó de inmediato.
La sujetó por la cintura y la hizo agacharse.
La flecha se clavó en un árbol detrás de ellos.
Todos adoptaron posición de combate.
—¡¿Quién anda ahí?! —gritó Aiden.
Nadie respondió.
Solo se escuchó el sonido de varias ramas moviéndose.
Lysander observó la flecha.
Su expresión cambió por completo.
—Esto es malo.
Kael se acercó rápidamente.
—¿Qué pasa?
El príncipe serpiente arrancó la flecha del árbol.
En la punta había un pequeño símbolo grabado.
Una luna negra atravesada por una espada plateada.
Raizen palideció.
—No...
Akira los miró confundida.
—¿Qué significa ese símbolo?
Ninguno respondió enseguida.
Finalmente, el Varkhan habló con una seriedad que ella nunca le había visto.
—Los Cazadores Reales.
Akira frunció el ceño.
—¿Quiénes son?
Kael respondió en voz baja.
—Los mejores asesinos del continente.
Lysander apretó la flecha con fuerza.
—Y si ya encontraron tu rastro...
El príncipe león terminó la frase.
—No van a detenerse hasta capturarte.
Desde la cima de un árbol, una figura encapuchada observaba al grupo con una sonrisa.
Llevaba un arco negro en las manos.
—Objetivo localizado...
Y, mientras desaparecía entre las sombras, murmuró unas palabras que hicieron estremecer el bosque.
—La cacería... acaba de comenzar.