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BAJO LA CLAUSULA DE TU AMOR

BAJO LA CLAUSULA DE TU AMOR

Status: Terminada
Genre:Romance / Completas
Popularitas:5k
Nilai: 5
nombre de autor: SIKEVALEN

Rocío Vega, empresaria de moda de 24 años, arrastra la culpa de llevar seis años distanciada de su hermana. Cuando esta fallece trágicamente dejando huérfanos a Lucas (5 años) y Mía (3 años), el mundo de Rocío da un vuelco total.
En la notaría se encuentra con Mario Alva, el atractivo y frío CEO de una corporación de cruceros de lujo. Para su sorpresa, el testamento incluye una cláusula ineludible: para mantener la custodia de los niños y evitar que vayan a un orfanato, deben convivir juntos bajo el mismo techo.
El choque entre la empresaria que regala sueños y el magnate de alta mar es inmediato. Pero entre crisis médicas nocturnas e inspectores judiciales, las defensas caen. La paciencia de Mario empezará a sanar los traumas del pasado de Rocío, encendiendo un deseo irrefrenable.
Sin embargo, una sombra acecha: la muerte de sus hermanos no fue un accidente y alguien en la naviera los vigila. ¿Podrán salvar a los niños y descubrir que la cláusula más estricta era la del amor?

NovelToon tiene autorización de SIKEVALEN para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

CAPITULO 2 Y DE REPENTE UNA EXTRAÑA

Me llamo Mario. Tengo veintiocho años y jamás en la vida, ni en mi peor de las pesadillas, pensé que un día me vería en la situación en la que me encuentro ahora. El éxito en el mundo de los negocios, los trajes hechos a medida y la fachada de CEO implacable que dirige una empresa de cruceros de lujo no sirven de nada cuando tu mundo se desmorona bajo tus pies. La riqueza puede comprar muchas cosas, pero es completamente inútil para remendar un corazón roto o para devolverle la vida a las personas que amas.

Mi existencia siempre estuvo marcada por el rechazo y los secretos a voces. Mi madre murió el mismo día en que yo nací, entregando su último aliento para traerme al mundo. Mi padre, un hombre poderoso y de alta alcurnia, se encargó de mi manutención económica para acallar su conciencia, pero siempre me mantuvo al margen de la familia legítima. Yo era el fruto de un pecado que la alta sociedad no perdonaba: el hijo de la criada que limpiaba su imponente mansión. Un desliz, una noche de debilidad que su esposa oficial nunca le perdonó y que pagó descargando su desprecio sobre mí durante toda mi infancia. Fui el niño invisible, el que creció a la sombra de un apellido que no le correspondía y en un hogar donde el aire que respiraba parecía prestado.

Sin embargo, en mitad de ese desierto de frialdad, hubo una luz. Mi hermanastro, Víctor. A diferencia de nuestro padre y de su madre, Víctor jamás me miró con desdén. Desde que tuvimos uso de razón, me reconoció como su hermano de verdad, rompiendo las barreras de clase y los prejuicios familiares que los adultos intentaban imponernos. Tuvimos una relación estrecha, indestructible. Él fue mi protector, mi confidencial y el único que me enseñó lo que significaba la palabra familia. Cuando mi padre falleció tras una larga y dolorosa enfermedad, y cuando dos años después la madre de Víctor corrió el mismo destino consumida por sus propios demonios, nos quedamos solos en el mundo. Pero nos teníamos el uno al otro.

Hasta que la maldita realidad decidió arrebatármelo todo en un parpadeo. La tragedia tiene un efecto dominó que no se detiene ante nada. Mi cuñada ya llevaba casi seis meses sumida en una depresión brutal, una sombra negra de la que ni Víctor ni yo lográbamos rescatarla. Medio año atrás, habían perdido al que sería su tercer hijo en el séptimo mes de embarazo. Aquella pérdida la rompió por completo por dentro; entró en un túnel oscuro donde ni siquiera el amor hacia sus otros dos hijos pequeños lograba hacerle ver la luz. Estaba bajo un tratamiento psiquiátrico estricto, medicada para soportar el día a día, mientras mi hermano multiplicaba sus horas de trabajo para sacar la casa adelante y pagar los mejores especialistas.

Y entonces, el destino asestó el golpe de gracia. Un accidente laboral, un error estúpido e imprevisto en su trabajo, le sesgó la vida a Víctor de forma fulminante. Cuando la policía llegó a la casa familiar para comunicarle la noticia a mi cuñada, su mente, ya frágil y devastada por el duelo anterior, terminó de quebrarse. No pudo más. Al quedarse sola en la vivienda, abrumada por la certeza de que el amor de su vida ya no regresaría, tomó una decisión desesperada. Buscó todos los botes de pastillas de su tratamiento neurológico y se los tomó juntos, apagando su dolor para siempre apenas unas horas después de que Víctor exhalara su último suspiro. Se rindió, dejándonos un vacío insoportable y dos niños pequeños con los corazones destrozados de la noche a la mañana.

Me despedí de ambos en el hospital. Víctor en una camilla de la morgue tras el accidente; ella en la sala contigua tras el lavado de estómago fallido. Pero no fui capaz de ir a la funeraria al día siguiente. No tuve las fuerzas necesarias para ver cómo sus cuerpos se convertían en cenizas en aquellos hornos. El dolor físico de imaginar el humo y el fuego consumiendo los restos de mi única familia de verdad era algo que mi mente no podía procesar. Preferí quedarme con el recuerdo de sus risas y del hogar feliz que alguna vez tuvieron antes de que la oscuridad lo inundara todo.

Por eso estoy aquí ahora, sentado en esta sala de juntas de la planta dieciséis, con las manos entrelazadas con tanta fuerza que mis nudillos están blancos. Estoy esperando a que el abogado termine el papeleo burocrático para dejarme recoger a mis sobrinos. El niño de cinco años y la niña de tres, con quienes siempre he estado profundamente unido desde que eran unos bebés que apenas cabían en mis brazos. Ellos son mi prioridad absoluta. Supe desde el primer instante en que se quedaron huérfanos que yo sería su protector, el escudo que los defendería del mundo y el guía que los acompañaría en cada etapa de su crecimiento. No me importa sacrificar mi carrera, mis viajes o mi tiempo libre; se lo debo a Víctor.

 Lo que no logro entender, y lo que está haciendo que mi paciencia se agote, es la presencia de la mujer que acaba de entrar a la sala.

Cuando la puerta se abrió, esperé ver al abogado con el testamento en las manos. En su lugar, entró ella. Es joven, calculo que tendrá unos veinte pico años, y tiene una belleza magnética que resulta casi insultante en un lugar tan lúgubre. Viste con una elegancia moderna, un estilo impecable que delata que pertenece al mundo de la moda o las tendencias, pero lo que realmente me llamó la atención fue su mirada. Sus ojos están hinchados, inyectados en sangre por el llanto, y camina con una rigidez que conozco demasiado bien: es la postura de alguien que se está obligando a no desmoronarse en público.

Nos saludamos con un leve asentimiento de cabeza, un gesto mecánico y carente de calidez. Sus labios apenas pronunciaron un murmullo antes de sentarse en el extremo opuesto de la kilométrica mesa de cristal. La distancia física entre nosotros parece un océano.

La observo de reojo mientras simulo revisar mi teléfono móvil. No tengo la menor idea de quién es esta extraña. ¿Por qué está aquí en un momento tan íntimo y doloroso para mi familia? ¿Será una acreedora? ¿Una socia oculta de los negocios de mi hermano? ¿O acaso una amiga cercana de mi cuñada de la que nunca oí hablar? El misterio me carcome por dentro. Su presencia altera el aire de la sala, inyectando una tensión nueva que me pone a la defensiva. Mis sobrinos solo me tienen a mí, y no voy a permitir que nadie, absolutamente nadie, interfiera en sus vidas o intente arrebatarme la custodia que por derecho y amor me pertenece.

Mientras el silencio se vuelve cada vez más denso entre los dos, la puerta de la sala de juntas vuelve a vibrar, anunciando la llegada del abogado. Es hora de descubrir qué cartas tiene guardadas el destino en este tablero.

1
Cliente anónimo
Muy linda la historia de amor de Mario y Rocio y su resilencia, además de la protección a sus sobrinos
Carolina Molnár
Excelente historia...
Helizahira Cohen
Excelente novela 👍 muy buena, creo que no la han leído pero fue Excelente
Helizahira Cohen
Esta muy buena, interesante
Helizahira Cohen
se equivoco al irse y abandonar todo pero era una chica que no sabía nada y la hermana una adolescente que asumió el rol de mamá, no supieron manejarlo y se perdieron los mejores años de sus vidas
Helizahira Cohen
Empezó muy bien
EM
muy linda
Zulema Neme
Pobres Niños perder.a sus Padres y Enfrentar a su tía que no visito por tantos años a s Madre Enferma 🙏🙏🙏🙏🙏🙏🙏🙏. Dios los Consuele Angelitos ❤️❤️❤️
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