Colter Callahan es un vaquero salvaje, de botas embarradas, modales dudosos y cero interés en una esposa.
Charlotte Walkins es sofisticada, adora los tacones, los vestidos de diseñador y considera que el barro no debería existir.
Así que, naturalmente, sus padres deciden sentarlos a cenar.
Colter fantasea con echarla de su rancho antes del primer plato.
Charlotte, después de mirarlo de arriba abajo, le sugiere que un buen corte de pelo podría hacer milagros.
Están a punto de convertirse en enemigos.
Entonces llega la propuesta de matrimonio.
Él tendrá que convivir con una princesa que probablemente se desmaye al ver una vaca.
Ella tendrá que soportar a un salvaje que cree que una camisa limpia es opcional.
Y justo cuando Charlotte piensa que casarse sería un desastre, descubre que el robo que la dejó hospitalizada podría esconder mucho más.
Ahora debe elegir entre enfrentar el misterio en la ciudad o refugiarse en el rancho de un salvaje junto a un insoportable marido.
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UNA PEQUEÑA CONFESIÓN
NARRADOR
Colter lo entendió todo. La aparición de esa joya la había asustado, aunque no conocía el motivo. Era grave. No era nada bueno, porque de serlo estaría tan feliz como cuando compró perfumes... solamente porque recuperó una joya que valdría más que Zeus.
--Charlotte, ¿Vas a dejarme dormir?
Ya estaba cansado. Ella era más inquieta por las noches y él empezaba a sentirse culpable por no haber revisado el techo del cuarto que ella ocupaba porque de esa manera hubiera evitado el insomnio que tenía nombre y apellido.
--No quiero pensar, pero recuerdo lo que me dijo mi papá y se me va el sueño
--Entonces me molestas para distraerte
--Tenía que encontrarte una función como esposo
--Yo sigo buscándote funciones, pero es difícil. Tendrás que aprender a cocinar también porque si debo irme morirás de hambre
--También puedo acompañarte. A Pastelito le gustará ir de paseo
Colter se pasó las manos por el cabello.
Años durmiendo solo. Años en completa paz.
Ella puso todo patas arriba cuando llegó, de pésimo humor y sorprendentemente había sobrevivido allí más de una semana.
--Cuéntame de ese novio tuyo y que tiene que ver con mi brazo-- Era la manera de que deje de sugerir viajar con su gato
Ella, que tenía la enorme facilidad de distraerse, lo hizo.
--Era lindo, menor que tú. Obviamente. Jamás salí con alguien que tuviera diez años más que yo
--Te estás desviando de lo que planeabas decir
--El punto es que se consideraba un ganador. Muchas querían estar con él y yo fui la desafortunada que se llevó el premio
--¿Desafortunada?
--Si. Eso mismo. Besaba bien, en eso te supera-- Soltó una risa-- Pero el tenía bracitos de spaghetti
--Era tu novio y no estoy compitiendo contra él
--Es una conversación. No te sientas mal. Muchas mujeres prefieren los brazos fuertes antes que un buen beso
Él respiró profundamente. ¿Pretendía darle un apoyo emocional que no necesitaba ni había pedido?
--Charlotte no me siento mal
--¿Por qué te dejaron entonces? Cuéntame de algún ex
--¿Me dejas dormir si te cuento algo de ella?
--Lo intentaré
--Seis meses desperdiciados. Mujer infiel e interesada. Nada más
--Si que hablas poco. ¿Y físicamente como era? Dime algo más
--Tu altura más o menos, linda, ¿Que quieres que diga? Tal vez no era perfecta físicamente, pero a mí me gustaba ella
--¿Por qué te engañó?
--Charlotte no seas entrometida. No me gusta hablar de ella porque fue un error
--¿Por eso prefieres a los animales ahora?
--Prefiero criar animales. Estoy perfectamente bien solo
--Ahora sí me dio sueño-- Bostezó, metió la nariz en la almohada y se durmió
Colter ni se movió. Si ella se despertaba no dormiría en toda la noche.
Entonces solo cuatro horas después, Pastelito comenzó a maullar en la puerta y él se pasó las manos por el rostro. Se había dormido tarde gracias a su esposa que dormía con la boca abierta, ocupando más de media cama, todavía abrazando la almohada.
--Mmm tiene hambre-- Dijo adormilada y siguió durmiendo
Los maullidos continuaron cinco minutos enteros y él se vio obligado a levantarse.
Le fue a dar de comer al gato y después vació las ollas que estaban en la habitación de Charlotte. Seguía lloviendo. Eso era una catástrofe para su descanso.
Cuando volvió a la cama ya había pasado más de media hora y estaba seguro de no querer repetir la experiencia de dormir con ella.
Después de unos minutos, él volvió a dormirse. Incómodo en su propia cama, hasta que ella le agarró el brazo y comenzó a apretarlo, todavía dormida.
Él abrió los ojos y la vio sonreír unos segundos, hasta que comenzó a roncar suavemente con la boca abierta y el cabello tan desparramado como ella en la cama.
--Es insoportable hasta para dormir. ¿Por qué carajos no revisé el techo de su habitación antes? De haberlo sabido hubiera dormido bien-- Pensó y se levantó
Se vistió en su propia habitación mientras ella todavía dormía y luego fue a preparar el desayuno, demasiado frustrado.
Charlotte se levantó después, usando su bata que le quedaba grande y se sentó a la mesa con un peinado que parecía haberlo hecho un ventilador o una descarga eléctrica de alto voltaje. Todavía tenía las marcas de la funda de la almohada en su mejilla.
--Es temprano-- le dijo él para que volviera a dormir y lo dejara unos minutos solo. Ya había tenido demasiado durante la noche y parte de la madrugada
--No tengo más sueño-- La vio sonreír y hacerle ojitos
--La respuesta es no a lo que sea que vayas a pedirme
--¿Por qué? Iba a proponerte algo genial
--No lo creo
--Como soy tan buena esposa iba a proponerte que cambiemos de habitación y cama, por supuesto
--No voy a irme de mi cuarto ni abandonar mi propia cama para darte gusto
--Mi cama es muy pequeña. Me cuelgan los pies cuando me acomodo
--Eso es porque ocupas demasiado espacio siendo un desastre
--Entonces dormiré contigo y los dos felices
--¿Por qué yo estaría feliz? Te mueves demasiado, me tocas, murmuras, ocupas mucho espacio y además roncas
--Detalles
Él suspiró con frustración. Su esposa era insoportable veinticuatro horas al día. Demasiado ruidosa, demasiado rebelde...
Colter sentía que estaba tan bien un mes atrás cuando todavía no la conocía. Estaba tan tranquilo...
--¿Solo eso dirás? Charlotte, no quiero dormir contigo. Tu eres mujer y yo soy hombre, ¿Lo entiendes? Esa es otra de las causas
Ella pareció pensarlo. Se quedó callada. El silencio duró tres minutos.
--¿Eso significa que te gusto?
--No. Quiero encerrarte en el granero una docena de veces al día
--Por eso dormiré contigo
--Tu lógica es un desastre, de verdad. No tiene sentido
--Es razonable
--No lo es, pero hasta que pase la lluvia puedes dormir conmigo si cumples una regla: nada de celulares en mi habitación
Charlotte no sospechó nada. Eso fue perfecto para él. Solamente tenía que aguantar a que pasara la lluvia para poder arreglar las goteras y después cada uno dormiría en su propia habitación, completamente en paz.
Esta pareja ya está echa🤣.
que locura está novela