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Cuando Volvamos A Encontrarnos

Cuando Volvamos A Encontrarnos

Status: Terminada
Genre:Amor eterno / Reencuentro / Romance / Completas
Popularitas:3.1k
Nilai: 5
nombre de autor: Lina Jaureguy

Valentina tenía 17 años cuando conoció a Lautaro, un amor inesperado que llegó para cambiar su vida para siempre. Entre miradas, promesas y momentos inolvidables, descubrió un sentimiento que creyó que duraría toda la vida.
Pero a veces el amor no alcanza.
Los malos entendidos, las personas equivocadas y las decisiones tomadas demasiado pronto los separaron. Mientras Lautaro siguió adelante con su vida, Valentina intentó olvidarlo, aunque una parte de su corazón siempre quedó en aquel pasado.
Con los años, Valentina construyó una familia junto a Franco, un hombre que le dio amor, estabilidad y un hogar. Se convirtió en esposa y madre, aprendiendo que la vida puede regalarte una felicidad diferente a la que imaginaste.
Pero hay recuerdos que el tiempo no consigue borrar.
Porque algunas personas no desaparecen de tu corazón, aunque pasen los años, aunque cambien las vidas, aunque los caminos se separen.
Y cuando el destino decide volver a cruzarlos...

NovelToon tiene autorización de Lina Jaureguy para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 11 – Lo que nunca planearon sentir

El beso parecía no tener fin.

Cuando finalmente se separaron, ninguno de los dos habló. Se quedaron mirándose, sonriendo como dos personas que acababan de descubrir algo que llevaban tiempo buscando sin saberlo.

Lautaro acarició con suavidad la mano de Valentina.

—¿En qué pensás?

Ella soltó una risa nerviosa.

—En que hace unas semanas ni sabía quién eras.

—Y ahora...

—Y ahora me da miedo que esto sea demasiado lindo para ser verdad.

Lautaro negó despacio.

—No tengas miedo.

—¿Cómo hacés para estar tan seguro?

Él la miró a los ojos.

—Porque cuando estoy con vos siento una paz que nunca había sentido.

Valentina sintió un nudo en la garganta.

No era un chico que hablara por hablar. Cada vez que decía algo, lo hacía mirándola a los ojos, como si quisiera que entendiera que cada palabra era sincera.

---

Durante el camino de regreso, la música sonaba bajita.

Ninguno tenía ganas de romper ese momento.

Lautaro manejaba con una mano sobre el volante y la otra entrelazada con la de ella.

Cada tanto se miraban y sonreían.

—¿Qué? —preguntó Valentina.

—Nada.

—Me estás mirando.

—Es que todavía no entiendo cómo tuve tanta suerte.

Ella bajó la vista, avergonzada.

—No digas eso.

—¿Por qué?

—Porque la suerte la tuve yo.

Él sonrió sin responder.

---

Los días siguientes fueron los más felices que habían vivido desde que se conocieron.

Las videollamadas duraban hasta la madrugada.

Los mensajes empezaban con un "buen día" y terminaban con un "descansá, soñá lindo".

Si alguno tenía un mal día, el otro estaba ahí.

Valentina comenzó a notar que Thiago ya casi no aparecía en sus pensamientos.

A veces intentaba recordarlo y le costaba.

No porque hubiera olvidado lo que vivieron.

Sino porque alguien más estaba ocupando ese lugar en su corazón.

Y ese alguien se llamaba Lautaro.

---

Una tarde, Camila pasó a buscarla.

—Contame todo.

—¿Todo qué?

—No te hagas la inocente.

Valentina empezó a reír.

—Nos besamos otra vez.

—Eso ya lo sabía.

—¿Cómo?

—Tenías una sonrisa que no te entraba en la cara cuando llegaste a casa.

Las dos se rieron.

Camila la miró con ternura.

—Hace mucho que no te veía así.

Valentina quedó pensativa.

—¿Así cómo?

—Feliz de verdad.

Ella no respondió.

Porque, por primera vez en mucho tiempo, sentía que era cierto.

---

Mientras tanto, Lautaro estaba tomando mate con Bruno y Martín.

—¿Y? —preguntó Bruno.

—¿Y qué?

—¿Van a seguir haciéndose los amigos o se van a poner de novios?

Martín largó una carcajada.

—Ya era hora de que alguien preguntara.

Lautaro sonrió.

—No quiero apurarla.

—¿Y ella qué quiere?

—No sé.

—Preguntale.

Lautaro quedó pensativo.

Nunca había sentido la necesidad de ponerle un nombre a una relación.

Pero con Valentina era diferente.

Quería que ella supiera que no era una más.

Que no estaba jugando.

---

El siguiente sábado volvieron a salir todos juntos.

Camila y Martín llegaron primero.

Después aparecieron Bruno y Sofía.

Valentina llegó unos minutos más tarde.

Lautaro la vio entrar y no pudo evitar sonreír.

Se acercó enseguida.

—Pensé que no venías.

—¿Y perderme una salida con ustedes?

—Con nosotros... o conmigo.

Ella sonrió de costado.

—Un poquito de las dos cosas.

Entraron a la discoteca entre risas.

La noche transcurrió tranquila.

Bailaron, cantaron y compartieron momentos que, sin saberlo, terminarían convirtiéndose en recuerdos imborrables.

En un momento, Lautaro tomó a Valentina de la mano.

—¿Podemos salir un segundo?

Ella asintió.

Caminaron hasta una plaza cercana, donde el ruido de la música apenas llegaba.

Las luces de los faroles iluminaban el camino.

Lautaro respiró hondo.

—Quiero preguntarte algo.

Valentina sintió los nervios de inmediato.

—Decime.

Él la miró fijamente.

—No me gusta decir que somos "algo" sin saber qué somos.

Ella sonrió.

—¿Y qué querés que seamos?

Lautaro dio un paso más cerca.

—Quiero que seas mi novia.

Valentina sintió que el tiempo se detenía.

Había imaginado ese momento muchas veces.

Pero ahora que estaba ocurriendo de verdad, las palabras no salían.

Lautaro empezó a ponerse nervioso.

—Si necesitás pensarlo...

Ella no lo dejó terminar.

Se acercó, rodeó su cuello con los brazos y lo besó.

Cuando el beso terminó, apoyó la frente contra la de él.

—¿Eso responde tu pregunta?

Lautaro soltó una risa.

—Creo que sí... pero quiero escucharlo.

Valentina lo miró a los ojos.

—Sí, Lautaro Montenegro. Quiero ser tu novia.

Él sonrió como un chico que acababa de cumplir el sueño que llevaba semanas imaginando.

La abrazó con una alegría imposible de disimular, y los dos comenzaron a caminar de regreso hacia la discoteca tomados de la mano.

Al verlos llegar, Camila miró a Sofía y sonrió.

—No hace falta que digan nada.

—¿Por qué? —preguntó Sofía.

—Porque esa cara de felicidad... solo la tienen dos personas que acaban de empezar una historia de amor.

Y, por primera vez desde que se conocieron, Valentina y Lautaro ya no eran solo dos personas que se estaban enamorando.

Ahora eran una pareja.

Sin imaginar que, a veces, las historias más bonitas también son las que más duelen cuando el destino decide ponerlas a prueba.

1
Patricia Trujillo Marin
Que pereza ese final tan ridículo 🤭🤭🤭🤭🤭🤭
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