En la Academia Real Arcana, la misteriosa Yoselin despierta el poder oculto de cinco princesas y enseña a los orgullosos príncipes que la unión y el amor son su mayor fuerza para enfrentar al Rey del Vacío.
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Capítulo 17: La decisión más difícil
El silencio invadió la Academia Real Arcana después de las palabras del director.
"La Heredera de los Cinco Elementos no podrá esconderse para siempre."
Aquella frase quedó grabada en la mente de todos.
Pero nadie quedó más afectada que Yoselin.
Sabía perfectamente lo que significaba.
El enemigo ya no estaba buscando una batalla.
La estaba buscando a ella.
Esa misma noche, cuando la mayoría de los estudiantes dormía, Yoselin llamó suavemente a la puerta del despacho del director.
—Adelante.
El anciano levantó la vista al verla entrar.
—Imaginaba que vendrías.
Ella cerró la puerta con cuidado.
Durante unos segundos permaneció en silencio.
Parecía buscar las palabras adecuadas.
Finalmente habló.
—Quiero presentar mi renuncia como instructora de la Academia.
El director abrió los ojos con sorpresa.
—¿Qué acabas de decir?
Yoselin bajó la mirada.
—Mientras yo permanezca aquí...
El enemigo seguirá atacando.
No importa cuántas barreras construyamos.
No importa cuántos soldados tengamos.
Ellos vendrán una y otra vez.
Y cada vez pondrán en peligro a más personas inocentes.
El director permaneció en silencio.
Sabía que ella hablaba desde el corazón.
—Si me marcho...
Buscarán seguirme.
Y dejarán de atacar la academia.
El anciano negó lentamente.
—Eso no garantiza nada.
—Lo sé.
Pero al menos el peligro se alejará de quienes quiero proteger.
Aquellas palabras hicieron que el director sintiera un nudo en la garganta.
—¿De verdad estás dispuesta a cargar sola con todo otra vez?
Yoselin sonrió con tristeza.
—Siempre ha sido mi responsabilidad.
Después respiró profundamente.
—Hay otra cosa.
El director asintió.
—Necesito que encuentren nuevos maestros.
Maestros en quienes puedan confiar.
Que enseñen a las princesas y a León a controlar completamente sus poderes.
Que sean mejores que yo.
El director frunció el ceño.
—¿Hablas como si no fueras a volver.
Yoselin guardó silencio.
No respondió.
Porque ni ella misma sabía si regresaría algún día.
—Aurora necesita a alguien que perfeccione su dominio del fuego.
Maya debe aprender técnicas avanzadas del agua.
Flora necesita fortalecer su magia defensiva.
Brisa debe controlar tormentas mucho más poderosas.
Elisabeth...
Ella necesitará un maestro que comprenda el equilibrio entre la luz y la oscuridad.
Y León...
Necesita descubrir el verdadero origen de su poder antes de que sea demasiado tarde.
El director escuchó cada palabra.
Era evidente que Yoselin había pensado en todo.
Incluso en lo que ocurriría cuando ella ya no estuviera.
—Prométame algo.
El director la observó fijamente.
—No les diga que me fui porque dejé de creer en ellos.
Jamás piensen eso.
Ellos son la razón por la que decidí quedarme tanto tiempo.
Simplemente...
Ya no quiero que sufran por mi culpa.
Una lágrima recorrió discretamente la mejilla de Yoselin.
Rápidamente la limpió.
No quería mostrarse débil.
Lo que ninguno de los dos sabía...
Era que la puerta del despacho no estaba completamente cerrada.
Al otro lado del pasillo permanecían inmóviles Daniel, Elisabeth, Aurora, Maya, Flora, Brisa, Dante, Oliver, Uriel, César, León, Luis y Ángel.
Habían llegado para hablar con el director sobre los ataques.
Pero al escuchar la voz de Yoselin...
Se detuvieron.
Y terminaron escuchando toda la conversación.
Ninguno fue capaz de moverse.
El corazón de Daniel parecía romperse con cada palabra.
"Quiero presentar mi renuncia..."
Aquella frase no dejaba de repetirse en su mente.
León apretó los puños.
—No...
Susurró tan bajo que casi nadie pudo escucharlo.
Aurora comenzó a llorar en silencio.
Maya cubrió su boca para contener el llanto.
Flora bajó la cabeza.
Brisa cerró los ojos con fuerza.
Elisabeth sintió un profundo dolor en el pecho.
Ellos creían que Yoselin estaba feliz con ellos.
Nunca imaginaron que estaba planeando marcharse.
Dentro del despacho, el director suspiró profundamente.
—¿Ya tomaste tu decisión?
Yoselin respondió sin levantar la vista.
—Sí.
Si con mi ausencia puedo protegerlos...
Estoy dispuesta a irme.
En ese instante...
La puerta se abrió lentamente.
Yoselin levantó la cabeza.
Su respiración se detuvo.
Frente a ella estaban todos.
Daniel dio un paso al frente.
Sus ojos estaban llenos de tristeza.
—¿De verdad pensabas irte...
Sin despedirte de nosotros?
Detrás de él, las princesas lloraban en silencio.
León apenas podía contener las lágrimas.
Luis y Ángel permanecían inmóviles.
Nadie estaba enojado.
Solo había una misma pregunta reflejada en todos los rostros.
¿Por qué querías cargar con ese dolor completamente sola?
Yoselin comprendió entonces que ya no podía ocultar aquella decisión.
Su secreto acababa de salir a la luz.