Luciana Sandoval dio sus ojos para que Kael no perdiera el trono el reino y este prometió amarla. Pero, con la llegada de Eloisa al palacio, la vida de Luciana cambia y Kael siempre esta de lado de Eloisa.
Y lo peor de todo, es cuando Luciana, es abandonada en el bosque por Kael despues de ser inculpada por Eloisa y encuentra su final al caer por un acantilado, pero, no todo acaba ahí, porque, otra alma posee el cuerpo de Luciana y aunque no pueda ver, logra salir del bosque, siendo salvada por una bruja quien la lleva a la mansión del rey Vampiro, Ceres Valentine, el cual, siente una curiosidad por Luciana, al notar que su ceguera, no la vuelve una mujer débil, y justo por esto, le propone casarse con él, así, su abuela no lo seguirá presionando y él, la ayudará a obtener la venganza que ella busca en nombre de la verdadera Luciana.
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Capitulo 14- viaje.
Cerca de medio día, Ceres fue el primero en bajar, justo cuando a Eirene le servían un refrigerio de medio día. ya que la bruja solía comer mucho para recuperar su energía.
—así que...matrimonio falso, pero noche de bodas de verdad.— se burla Eirene.
Ceres le da una mirada afilada.— no se de que hablas.
El vampiro toma asiento. Eirene, señala su cuello, ya que este lleva una camisa simple y sin botones, que dejaban al descubierto algunas marcas en su cuello y pecho.
—ahora, esa pobre chica nunca podrá casarse cuando su farsa termine. Sabes lo cruel que es la sociedad...— le regaña.
—lo sé...pero ella estuvo de acuerdo, no la forcé.— se defiende el albino.
Eirene deja salir un suspiro.— eres un...en fin, espero que no te comportes como un desalmado cuando todo esto acabe.
Ceres solo se encoge de hombros.
Más tarde, cuando Luciana ya se ha levantado, le informa que será al día siguiente en que saldrá rumbo a Rose, esperando llegar durante el anochecer si nada los retrasa.
Luciana pide a Sofía y Flora que la ayuden a empacar. Necesita sus mejores vestidos y que sean adecuados para el frío, ya que, aunque el viaje sea de día, la temperatura en esa región es baja.
—señorita, la abuela reina es difícil de tratar, seguramente lo primero que hará es cuestionar su condición...pero, seguramente su majestad la defiende, solo, no se desanime...— explica Flora.
—su origen también será criticado, esa mujer más que nada, desea una mujer obediente como esposa de su majestad, a la que ella pueda moldearla a su antojo. Pero, usted, no guarde silencio, defiendase y agache la cabeza ante ella.— la anima Sofía.
Luciana, sentada en la orilla de la cama, sonríe ante las explicaciones de las doncellas.
—no se preocupen, lidiar con gente así...es lo emocionante de la vida.— y si esa anciana no se calla, siempre existe la opción de cortarle la lengua.
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Al día siguiente, durante el amanecer, el carruaje y el séquito del vampiro, ya parten rumbo a Rose.
Dentro del carruaje, Ceres le habla de su familia. Sus padres, fueron asesinados cuando él era pequeño, y su tío político, es quien ha querido apoderarse del trono, aunque él no tiene derecho porque solo esta casado con la tía biológica de Ceres, pero, quien si puede tener ese derecho es el hijo, es decir, su primo.
Tanto el tío, como su hijo, han estado reuniendo apoyó de la corte, y por eso, la reina madre piensa qué, si Ceres se casa con la hija de alguien influyente, tendrá ventaja, y si tiene un heredero, el trono estará aun mas asegurado. Pero, la realidad es qué, la anciana no solo quiere ayudar a Ceres, más bien, no quiere perder influencia como "reina madre", y si, el primo toma el trono, lo más seguro es que, ella sea echada o asesinada.
—a fin de cuentas...si ella me hace enojar, también acabará muerta.— Luciana sonríe al decirlo.
—puedes enfrentarla...pero no matarla. Ella me cuido, así que le debo la vida.— responde Ceres.
—lo crío para no perder el poder, lo crío, para que sea su marioneta, no porque lo quiera, majestad...usted, es desechable para ella, porque, si tuviera un hermano, u otro hijo varón, usted, estaría acompañando a sus padres...esa, es la realidad en el entorno familiar de la realza.— explica Luciana.
—quizás tengas razón, pero, mantenerla viva, es lo menos que haré por ella por devolverle el favor de haberme criado.— responde Ceres.
—los sentimentalismos...el error más grande, de todas las especies aquí...—
—tú también fuiste sentimental, por algo perdiste los ojos.—
—¿que la señorita Eirene no se lo dijo, majestad?, este cuerpo.— se señala así misma.— es de Luciana Sandoval, pero, el alma, ya no es de ella...la mujer enamorada de Kael Evanston, ya no existe.
—¿que?— la observa confundido.— ¿otra alma?, Eirene no me dijo nada parecido.
—parece que omitió ese detalle...todo lo que sabe de Luciana, es verdad, pero, ella murió y eso permitió que yo tomará su lugar.—
Y le hace saber al albino, que por eso, no le importa Kael, ni que el reino haya quedado desprotegido, ni haber perdido su primera vez en la noche de bodas de un matrimonio falso. Lo único que si le interesa es vengarse de Kael, como un favor a la verdadera Luciana por dejarle su cuerpo y además, necesita recuperar sus ojos.
—esto se ha vuelto interesante...— sonríe ladino.— y explica el porque no te ves dolida por perder a tu prometido.
—la verdadera Luciana seguramente seguirían creyendo que si Kael viera la verdad detrás de Eloisa, él la volvería a amar y serían felices...nunca culparía a Kael por ser un imbecil.— se queja la pelirroja.
—eso es desagradable...creo morirse fue lo mejor que le pudo pasar.— se encoge de hombros el albino.
Luciana deja salir una risa breve por el comentario de Ceres, y es que, tiene razón, la verdadera Luciana es demasiado ingenua al no querer darse cuenta que Kael no la amaba con sinceridad y solo la tenía a su lado porque le convenía, si no, ¿por qué poner a otra por encima de la mujer que decía amar?
—para mi lo fue...gracias a eso, estoy aquí. Disfrutando de la vida, y sus placeres.—
Al estar sentada a lado de Ceres, desliza la mano sobre la pierna de este, subiendo hasta rozar cerca de la entrepiern*. Ceres se sobresalta y le detiene la mano, inclinándose a su oído.
—aquí no, manzanita, no quiero que ellos escuchen tus gemid*s.—
—¿manzanita?— pregunta molesta al apartarse del albino.
—te queda, tienes el cabello rojo, y eres tentadora como una jugosa manzana.— responde con total sinceridad.
—absurdo...— responde molesta.
A mediodía, se detuvieron para descansar. Luciana salió del carruaje y paso a sentarse bajo la sombra de un árbol, mientras los guardias atienden a los caballos, y otros preparan la comida. Minutos después Ceres se acerco entregándole un plato de carne asada y algunas verduras.
—no tenemos chef, así que es lo que hay.— le menciona a la pelirroja.
Luciana sostiene el plato, sintiendo el aroma de la carne, la cual estaba hecha en brochetas. La pelirroja tomo una y la probó.
—para no ser hecha por un chef, sabe delicioso.— asegura la joven.
—Vargas es buen cocinero.— responde Ceres.
—¿su majestad esta acostumbrado a esta vida sencilla?, como rey, imaginó que alguna vez estuvo en alguna batalla.—
—fue cuando tenía veinte, el reino de Ruuz quería que le cedieramos las minas que pertenecen a Rose, como no accedimos iniciaron una guerra...digamos que ahora Ruuz solo es un territorio abandonado, al perder la guerra, la gente que quedo se marcho lejos.— explica el albino.
—bien hecho majestad, ganó una guerra.— responde la pelirroja.
Ceres le agarra de la barbilla y la hace levantar la cabeza.
—creo que merezco un premio, ¿no?—
—ya han pasado diez años, no es algo reciente.—
—pero antes no tenía una esposa, ahora si.—
Ceres se inclina dejando un beso en los labios de la pelirroja, siendo solo un leve rose de sus labios.
—que atrevimiento...
—deben de creer que somos una pareja cariñosa.— le susurra.
Luciana solo sonrió por las palabras, había olvidado ese detalle, y es que seguramente los guardias que los acompañan deben de estar observando. Luciana abre la boca, esperando que Ceres le de de comer. El albino entendió y le coloco un pedazo de carne en los labios, al tomarlo, la pelirroja paso levemente su lengua en el pulgar del albino, lo que, lo hizo sonreír ladino.
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