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El Silencio De Zonia

El Silencio De Zonia

Status: En proceso
Genre:Romance / Traiciones y engaños
Popularitas:4k
Nilai: 5
nombre de autor: pitufina

una niña arrancada de su casa, un silencio que duele a todos los que la conocen y un secreto que se esconde bajos las propias narices del jefe de la mafia Alemana.

NovelToon tiene autorización de pitufina para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

El lenguaje de la paciencia

Los días transcurrían con una calma y una tranquilidad desde la llegada de Alana. Aunque ella había notado rápidamente que para Zonia era un poco complicado adaptarse a una rutina en donde las ordenes ya no existían.

Decidió que era momento de entender, no solo como poder ayudar a su hermano sino también a la muchacha cuyos ojos muy rara vez se despegaban del piso.

Kai permanecía de pie frente al enorme ventanal de su despacho. La lluvia golpeaba con suavidad los cristales, mientras el humo del café que descansaba sobre el escritorio comenzaba a disiparse sin que él hubiera dado un solo sorbo.

No recordaba la última vez que algo lo hubiera frustrado tanto.

Había negociado con hombres que disfrutaban de la guerra. Había arrancado confesiones a criminales que juraban llevarse sus secretos a la tumba. Había construido un imperio donde el miedo era suficiente para imponer respeto.

Y, sin embargo...

Era incapaz de convencer a una muchacha de que estaba a salvo.

Unos golpes suaves en la puerta interrumpieron sus pensamientos.

—¿Puedo pasar? —preguntó Alana desde el otro lado.

—Adelante.

Su hermana entró con la misma tranquilidad de siempre. Lo observó apenas unos segundos antes de cerrar la puerta.

—Tienes esa cara.

Kai arqueó una ceja.

—¿Qué cara?

—La de "todo salió mal y no quiero hablar del tema".

Él dejó escapar una leve sonrisa.

—¿Tan fácil soy de leer?

—Para los demás no. Para mí sí.

Alana tomó asiento frente al escritorio sin esperar invitación.

Durante unos segundos ninguno habló.

—Es por Zonia, ¿verdad? —preguntó finalmente.

Kai asintió despacio.

—No sé qué hacer.

Aquellas cuatro palabras sorprendieron a Alana.

No porque fueran extraordinarias.

Sino porque jamás las había escuchado salir de la boca de su hermano.

Kai apoyó ambos antebrazos sobre el escritorio y bajó la mirada.

—Cada vez que intento acercarme, ella retrocede. Si le hablo, baja la cabeza. Si doy un paso, parece prepararse para recibir un golpe.

Guardó silencio unos instantes.

—Ni siquiera puedo imaginar qué tuvo que vivir para reaccionar así.

Alana escuchaba sin interrumpir.

—Pensé que dándole una habitación cómoda se sentiría mejor... no funcionó.

Suspiró.

—Creí que, si nadie la obligaba a hacer nada, entendería que aquí era diferente... tampoco.

Hizo una breve pausa.

—Eleonora intenta incluirla poco a poco en las tareas de la casa. Siempre con cariño, sin imponerle nada. Parece aceptarlo... pero sigue caminando como si cualquier error fuera a costarle la vida.

La frustración comenzaba a reflejarse en su voz.

—No habla. No sonríe. Apenas duerme. Casi no come si alguien permanece cerca.

Alana desvió la vista hacia la lluvia.

—Debe vivir esperando que ocurra algo malo.

Kai asintió.

—Y lo peor es que no sé cómo demostrarle que ya no tiene que hacerlo.

El despacho volvió a quedar en silencio.

Después de unos segundos, Alana sonrió con dulzura.

—¿Sabes cuál es tu problema?

Kai levantó la vista.

—¿Cuál?

—Quieres resolver esto demasiado rápido.

Él frunció ligeramente el ceño.

—No se trata de rapidez.

—Sí se trata de rapidez.

Kai negó con la cabeza.

—Solo quiero que deje de tener miedo.

—Lo sé.

Alana cruzó las piernas antes de continuar.

—Pero tú llevas toda la vida resolviendo problemas. Si aparece un enemigo, lo eliminas. Si surge un obstáculo, encuentras la forma de superarlo.

Lo miró directamente a los ojos.

—Zonia no es un problema que debas resolver. Es una persona rota.

Kai permaneció en silencio.

—Las personas no sanan porque alguien se los ordene. Sanan cuando descubren que ya no necesitan vivir con miedo.

Kai dejó escapar un suspiro.

—¿Y cuánto tiempo lleva eso?

Alana sonrió con tristeza.

—El que haga falta.

Él apoyó la espalda contra el sillón.

—No soy precisamente paciente.

—Lo sé.

—Entonces estoy perdido.

Alana soltó una pequeña risa.

—No. Solo necesitas dejar de intentar que confíe en ti.

Kai la observó confundido.

—¿Cómo?

—La confianza no se exige... ni se acelera. Se construye. Con pequeños gestos. Con días tranquilos. Con rutinas. Con silencios.

Kai guardó aquellas palabras.

Alana volvió a sonreír.

—Déjame intentarlo.

Él arqueó una ceja.

—¿Qué piensas hacer?

—Ser su amiga.

Kai tardó unos segundos en responder.

—No creo que quiera una amiga.

—Probablemente no.

—Puede ignorarte.

—Es posible.

—Puede levantarse e irse apenas te vea.

—También.

Kai terminó por negar con la cabeza.

—¿Y eso no te desanima?

Alana sonrió con esa tranquilidad que siempre la caracterizaba.

—No. Porque no voy a pedirle nada. No quiero que me cuente su pasado. No quiero que hable. No quiero respuestas. Solo quiero que un día, cuando me vea llegar, no tenga miedo.

...

Aquella misma tarde, Alana recorrió los pasillos de la mansión hasta encontrar a Zonia.

No fue difícil.

Como casi todos los días, estaba sentada frente al gran ventanal del salón principal.

Observaba la lluvia caer con la misma expresión ausente de siempre.

Alana se acercó despacio.

Lo suficiente para que Zonia notara su presencia.

Pero no tanto como para invadir su espacio.

—Hola...

Zonia levantó apenas la mirada.

No respondió.

Alana sonrió con naturalidad.

—¿Puedo sentarme aquí?

La joven no hizo ningún gesto.

Simplemente volvió a mirar la lluvia.

Alana interpretó aquel silencio como un permiso.

Se sentó en el suelo, dejando casi un metro de distancia entre ambas.

Durante varios minutos ninguna dijo una sola palabra.

Solo existía el sonido de la lluvia.

Alana sonrió mientras apoyaba la espalda contra la pared.

—Cuando éramos pequeños, Kai decía que algún día sería el hombre más temido de Alemania.

No obtuvo respuesta.

—Y lo consiguió.

Hizo una breve pausa.

—Lo que nunca cuenta es que, cuando tenía nueve años, quiso trepar un árbol para impresionar a unos amigos.

Giró apenas la cabeza hacia Zonia.

—Se cayó antes de llegar a la mitad.

Una pequeña risa escapó de sus labios.

—Después pasó semanas diciendo que en realidad había saltado porque quería.

Zonia no reaccionó.

Pero tampoco se marchó.

Alana continuó hablando como si estuviera recordando viejos tiempos.

Le contó otra anécdota.

Y luego otra.

Ninguna era importante.

Solo pequeñas historias familiares llenas de normalidad.

Sin preguntas.

Sin presiones.

Sin esperar absolutamente nada.

Cuando el reloj marcó casi una hora, Alana se puso lentamente de pie.

—Bueno...

Miró a Zonia con una sonrisa cálida.

—Creo que ya hablé demasiado por hoy.

La joven permanecía inmóvil.

—Volveré mañana. Y pasado. Y el otro también. No porque tengas que hablar conmigo. Sino porque creo que todos necesitamos a alguien que nos haga compañía mientras miramos llover.

Alana comenzó a alejarse.

Había dado apenas tres pasos cuando, por un instante, sintió una mirada sobre su espalda.

Se volvió.

Zonia seguía junto al ventanal.

Pero esta vez no estaba mirando la lluvia.

La estaba mirando a ella.

Solo fueron unos segundos.

Después volvió a desviar la vista hacia el cristal.

Alana sonrió para sí misma.

Era un avance tan pequeño que cualquiera lo habría pasado por alto.

Pero ella sabía que, para alguien que había aprendido a desconfiar del mundo entero, sostener la mirada unos segundos más también era una forma de decir:

"No te vayas todavía."

Y, por primera vez desde que Zonia había cruzado las puertas de aquella mansión, alguien comprendió que el camino hacia su corazón no se recorrería con grandes gestos.

Sino con la infinita paciencia de quien está dispuesto a quedarse, incluso cuando el silencio es la única respuesta.

1
Carmen Palencia
excelente novela
Carmen Palencia
gracias por actualizar pero puedes regalarnos varios capitulos seguidos que esta novela me encanta
Nadia Leonila Borjas Borjas
hola escritora buenos días no no puedo con la otra novela la cicatrices del lobo me tenías en una tortura con la espera de los capítulos con esta ni se diga por favor si es posible que subas más de un capítulo al día por favor 🙏🙏
Carmen Palencia
te felicito desde el primer capítulo quedé encantada con esta hermosa historia por favor puedes regalarnos más capitulos seguidos de esta hermosa novela
Nadia Leonila Borjas Borjas
que hermosos capítulos escritora te felicito
Carolina A²V
un paso a la vez 😊
Carolina A²V
🥺🥹 ella es una niña a pesar de su edad le tocó saltarse 18 años de su vida
Carolina A²V
no querida su desgraciado tío 😡😡
Carolina A²V
😊 que birrete por ti Zonia es un avance
Ana Maria Espinoza Uviedo
Excelente
Cliente anónimo
Ahora que estás empezando, me gustaría que pensara en algunos tips para esa trama que la protagonista sea fuerte inteligente que no tenga miedo que siempre enfrente que no se esconda, pero sobre todo que no sea la historia de estos colmo, si el protagonista dice que la va a proteger que la proteja de verdad, y que hay una razón entre ellos para enfrentar juntos a todos lo que se imponen y estoy segura que va a ser un éxito total porque en la vida real ha habido mujeres con pantalones, porque por eso pertenecen al ejército a la policía a los federales entonces no puede siempre ser una mujer sufrida. Tiene que ser una mujer que No Se, pero que no sea una malcriada que se sepa defender y te juro que vas a subir muy rápido con una historia, verás que te estoy dando, porque hasta ahora en dos años nunca he visto una historia que parezca real suerte
Carmen Palencia
excelente capitulo me encanta esta novela desde el primer capítulo quedé enganchada con esta hermosa novela
Carolina A²V
18 años de eso ya 🥺
Carolina A²V
que buena táctica la de Alana poco a poco ganarse la confianza de Zonia
Carolina A²V
eso no lo sabes🤔
Carolina A²V
y si hablan con ella le explican que ahí todo es diferente que se acabaron los golpes y gritos maltratos castigos y si continúa así ya es con un psicólogo la cosa
Rossana🥰
será un largo camino
pero, con la q llegó te dará la fuerza y el poder de defenterte
Rossana🥰
miedo a veces es q lo bueno dura poco, q el maltrato es lo único q existe en la vida, te darás cuenta q no es así, UD conoció a la mujer q te peino el cabello con amor dulzura, así es la vida, lo q se hace con amor y dulzura, como hiciste el biscocho
Carmen Palencia
me encanta esta novela por favor denos varios capitulos seguidos
Rossana🥰
zonia, hay un mundo donde la gente se trata bien, con respecto, donde se mira a los ojos, será un proceso, cuando sepas , q es un nuevo comienzo, q tu te mereces lo mejor, con calma
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