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LA OMEGA QUE DESPERTÓ A LA BESTIA

LA OMEGA QUE DESPERTÓ A LA BESTIA

Status: En proceso
Genre:Matrimonio arreglado / Grandes Curvas / Hombre lobo
Popularitas:24.3k
Nilai: 5
nombre de autor: CINTHIA VANESSA BARROS

Irina Vólkov es la vergüenza de su familia. Omega sin loba, gorda y relegada a fregar platos mientras su hermana gemela Astrid brilla como la bendecida por la diosa luna. La noche de su cumpleaños 18, su padre la anuncia como ofrenda al Rey Theron Blackmoor — un alfa maldito del que nadie habla sin bajar la voz.

Lo que nadie sabe es que antes de esa noche, en un lago escondido entre las montañas, una bestia enorme la encontró desnuda bajo la luna. No la atacó. Solo la miró. Como si la estuviera esperando.

Ahora Irina está encerrada en un castillo oscuro con un rey que la desprecia de día y una bestia que duerme a sus pies de noche. Con una ceremonia que puede unirla a él para siempre — o matarla si la diosa luna decide que no es suficiente. Con una hermana dispuesta a todo por quitarle lo que tiene. Y con una loba despertando dentro de ella que le susurra lo que Irina se niega a aceptar:

Que la bestia la eligió primero.

NovelToon tiene autorización de CINTHIA VANESSA BARROS para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

CAPÍTULO 4Prisionera

Theron Blackmoor despertó desnudo en el suelo de una habitación que no era la suya.

El frío de la piedra contra la espalda. El techo equivocado. La cama a medio metro con alguien durmiendo en ella, envuelta en cobijas, con el pelo oscuro desparramado en la almohada. Respiración lenta, tranquila. No se había despertado.

Sal de aquí antes de que abra los ojos. Le dijo su lobo.

Se levantó sin hacer ruido. La miró un segundo. Un segundo de más. Después se fue, cerrando la puerta con cuidado.

En el pasillo, caminando desnudo hacia su habitación, maldijo a la bestia, a Morwenna, a su padre muerto y a la diosa luna.

Ocho años con la maldición. Ocho años desde que la hechicera le clavó esa condena en la sangre como venganza por la masacre que su padre ordenó contra su aquelarre. Theron tenía veinticuatro años cuando pasó. No participó. No lo supo hasta después. Pero a Morwenna no le importaba la justicia. Le importaba el dolor.

Cada noche, la bestia tomaba el control. Theron dejaba de existir. No recordaba nada entre el anochecer y el amanecer. Se encadenaba al principio. Después la bestia empezó a romper las cadenas. Las reforzaron y fue inútil las volvió a romper.

Y desde que supo que una Vólkov vendría —el linaje que, según el brujo del consejo, podía romper la maldición a través de la Luna Roja— la bestia se volvió incontrolable. Más inquieta. Más intensa. Ya no destruía. Buscaba. Salía cada noche en la misma dirección, como si pudiera sentir algo que Theron no podía.

Ahora sabía a quién buscaba. Y la bestia dormía en su piso como un maldito perro faldero.

Se metió a la ducha y dejó que el agua caliente le golpeara la espalda.

Ocho años de destrucción y aparece una omega con mal carácter y la bestia se vuelve un cachorro. Si no fuera mi vida, sería gracioso.

Irina despertó con una marca de baba en la mejilla y el recuerdo confuso de unos ojos amarillos.

Se sentó en la cama. Miró el suelo junto a ella.

Vacío. La bestia no estaba.

¿Lo soñé?

Se bajó y revisó. Ahí, en la piedra, arañazos profundos de garras enormes. Y pelo negro, grueso, que no era de ningún animal que conociera.

No lo soñó.

—Genial —murmuró—. Una criatura del tamaño de un caballo entra a mi cuarto, me lame la cara, se echa a dormir y desaparece antes del amanecer. Mi vida es una novela de terror con romance no solicitado.

Se vistió y salió al pasillo. Encontró a Ezra en el comedor.

—¿Qué fue lo que entró a mi habitación anoche? —dijo sin saludar.

Ezra la miró. La cara se le tensó.

—¿Entró?

—No te hagas el idiota, Ezra. Me dijiste que cerrara la puerta. La cerré. Y algo la abrió de todas formas. Grande, negro, ojos amarillos. ¿Qué es?

—Deberías hablar con el rey sobre eso.

—El rey no me habla. El rey me dice que me calle. Así que te pregunto a ti.

Ezra miró hacia los lados.

—No puedo darte esa respuesta. No me corresponde. Pero no te hizo daño, ¿verdad?

—No.

—Entonces confía en eso por ahora.

—¿Confiar en que un monstruo entra a mi cuarto y no me come? Perdona si mi estándar de tranquilidad es un poco más alto.

—Habla con el rey. Insiste.

Irina bajó a la cocina por un vaso de agua. No tenía hambre, pero necesitaba moverse, hacer algo, dejar de darle vueltas a la imagen de unos ojos amarillos mirándola desde el suelo de su habitación.

La cocina era enorme, industrial, con refrigeradores de acero y estanterías hasta el techo. Dos cocineros preparaban el almuerzo sin prestarle atención. Una puerta trasera daba a un patio de carga donde una camioneta de suministros estaba estacionada con las puertas abiertas. Los trabajadores que la descargaban habían entrado a la despensa cargando cajas.

La camioneta estaba sola. Motor apagado, llaves puestas, puertas abiertas.

El corazón le dio un salto.

No lo pienses. Si lo piensas no lo haces.

Caminó hacia la puerta trasera como si fuera lo más normal del mundo. Salió al patio. Nadie la miró. Se subió a la parte trasera de la camioneta y se metió entre las cajas que quedaban sin descargar. Se acomodó en un hueco apretado entre bolsas de harina y cajas de conservas.

Esperó. Le temblaban las manos. Le latía el corazón tan fuerte que estaba segura de que podían escucharlo desde la cocina.

Voces afuera. Los trabajadores volvieron al patio. Cerraron las puertas traseras.

Se movieron.

Lo logré. Maldita sea, lo logré. Me voy de aquí. Me voy a...

La camioneta avanzó diez minutos por un camino de montaña antes de frenar en el puesto de control del perímetro. Irina escuchó voces. Los guardias revisando la carga. La puerta trasera se abrió.

Un guardia movió dos cajas. La luz del sol le dio en la cara.

—¿Qué demonios...?

—Mierda —dijo Irina.

La llevaron de vuelta al castillo en la misma camioneta, escoltada por dos guardias que la miraban como si no supieran si reírse o preocuparse.

Theron la esperaba en la entrada con los brazos cruzados y una expresión que habría congelado un volcán.

1
Livia silva mejias
DIOSDELAVIDAAAAAA!...que buena se puso la cosa.
conchole que toda la energía negativa que carga el hijo de la bruja se le devuelva y nada arruine el ritual de la Luna Roja 🤞🏼🤞🏼🤞🏼🤞🏼
Anonymus
Será que Elias es un brujo disfrazado, el peligro no acaba 🤯🤯🤯🤯
ShaLop
Excelenteeeee
Pris
Ay que angustia ahora. Quien será ese
Nancy Monterrosa
ay escritora porfa deja que se haga la ceremonia y después que puedan luchar contra la maldad
Nancy Monterrosa
amo a esta suegra jajajaja más suegras así
✨✨Esmeralda Guzman✨✨
lo bueno es que lo vigilan y si hace algo no están desprevenidos
Anonymus
Me huele a Brujo vengativo y peligro inminente, sino se ponen la sillas lanteagedia vuelve y los alcanza y esta vez sin segundas oportunidades 😭😭😭😭🤯🤯🤯
Anonymus
Catalina desde el primer capítulo que te leí, te ganaste mi admiración, temor, resquemor y ahora cariño, bien por ti
Odalis Angelica Bueno Vargas
Hay dios mio ojalá no sea algo malo ya que ella salio casi de la muerte para que venga otro y la remate
daya murillo
hermosa historia felicidades autora👏
Livia silva mejias
👏🏼👏🏼👏🏼👏🏼👏🏼👏🏼👏🏼 Excelente!
felicidades AUTORA
Nancy Monterrosa
amo a esa suegra metiche jajajaja
✨✨Esmeralda Guzman✨✨
tu madre acaba de abrir la puerta para que dejen de fingir que no ha pasado nada cuando en realidad pasa de todo y de muchas maneras 🤭🤭🤭🤭🤭🤭🤭🥰🥰🥰🥰🥰
Rosa Zambrano
Felicitaciones apreciada escritora, nada aburrida, mucha acción en diversas versiones 🫂❤️🌹
Rosa Zambrano
Estoy super emocionada. Un capítulo buenísimo
Livia silva mejias
🥵🥵🥵 IRIIINAAAA cochina envidia que me das, te dieron como furruco en feria 😜😜😜
Livia silva mejias
😈😈❤️‍🔥❤️‍🔥🥵🥵 A quién le van a dar hasta en ID 😍😍😍😍🤪😜
Alexandra Ortiz Posada
Excelente capitulo, gracias por compartir, bendiciones
Bedy Moreno
excelente,admiro tu obra, primero vez que te leo !!
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