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¡¿Y Que Si Ahora Soy Una Mujer?! Sigues Siendo Mío

¡¿Y Que Si Ahora Soy Una Mujer?! Sigues Siendo Mío

Status: Terminada
Genre:Omegaverse / ABO / Reencarnación / Enfermizo / Completas
Popularitas:3.3k
Nilai: 5
nombre de autor: Ruczca

Novela +18
Dante, un poderoso Alfa y líder de la mafia, entrega su vida para salvar a su amado omega, Kael, durante una sangrienta guerra entre organizaciones criminales.

Sin embargo, la muerte no fue el final.

Al abrir los ojos, descubre que ha reencarnado en el cuerpo de Elizabeth, una joven Alfa universitaria que murió durante el despertar de su poder. Ahora, atrapado en el cuerpo de una mujer, Dante solo tiene un objetivo: recuperar al omega que juró proteger y amar.

Pero todo ha cambiado.

Kael ya no es el omega indefenso del pasado. Ahora es un frío y brillante CEO, marcado por un accidente que lo dejó paralítico. Y, para empeorar las cosas, rechaza rotundamente a Elizabeth, pues asegura que jamás podría enamorarse de una mujer.

Dante no piensa rendirse.

No importa si ahora posee un cuerpo diferente, si el mundo entero está en su contra o si Kael lo odia. Para él, Kael sigue siendo su omega... y jamás permitirá que otro Alfa lo reclame.

Porque, aunque haya renacido como...

NovelToon tiene autorización de Ruczca para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

CAPÍTULO 1 — NUEVA VIDA

La traición siempre llegaba de la mano de la confianza.

Dante yacía tendido sobre el frío suelo de mármol de una lujosa mansión que no era la suya, sino la de uno de sus socios más antiguos.

Aquel hombre, con quien había compartido innumerables negociaciones y había sellado incontables acuerdos, había decidido vender su lealtad para aliarse con otra poderosa mafia.

La emboscada había sido perfecta; cada movimiento había estado calculado con precisión para impedir cualquier posibilidad de escape.

Su cuerpo apenas respondía.

El dolor era un fuego vivo que le devoraba el pecho; las manos de su socio —el hombre en quien había depositado su confianza absoluta— le atravesaban el torso con una brutalidad quirúrgica, arrancándole el corazón aún latiendo.

La sangre caliente brotaba a borbotones, empapando su camisa negra y formando un charco viscoso bajo su cuerpo.

El intenso dolor que nacía en su pecho le dificultaba incluso respirar. Sentía cómo la vida se escapaba lentamente de él, mientras el eco de los disparos y los gritos se apagaba poco a poco en la distancia.

Dante siempre había sido un hombre de presencia imponente. Su cabello rubio contrastaba con unos intensos ojos azules capaces de intimidar con una sola mirada. Su cuerpo era delgado, pero de musculatura firme y perfectamente definida, fruto de años de entrenamiento y disciplina. Bastaba con verlo para comprender por qué muchos lo seguían y otros tantos le temían.

Sin embargo, en aquellos últimos instantes no pensó en su imperio, ni en la organización que había construido durante años, ni siquiera en la amarga traición que acababa de sufrir.

Solo pudo pensar en Kael.

Gracias a él había conseguido el tiempo suficiente para escapar de aquella trampa mortal. Dante recordaba la determinación en sus ojos, la forma en que había permanecido luchando para abrirle una salida aun sabiendo el enorme riesgo que corría.

Por favor... vive.

Ese fue su último pensamiento.

Poco a poco, la oscuridad terminó envolviéndolo por completo.

.

.

.

Un dolor insoportable lo arrancó del vacío.

—¡Gh...!

Su espalda se arqueó violentamente mientras permanecía tendido sobre el suelo. Una energía verde salvaje recorría cada rincón de su cuerpo con una intensidad casi imposible de soportar, como si cada músculo, cada hueso y cada fibra estuvieran siendo reconstruidos desde el interior.

Dante reconoció aquella sensación de inmediato.

—El... despertar de un Alfa...

Su respiración era irregular.

No comprendía cómo era posible.

Aquello solo ocurría una vez en la vida.

¿Por qué estoy atravesando nuevamente este proceso?

Las preguntas podían esperar.

Había aprendido hacía mucho tiempo que perder la calma en una situación crítica solo aceleraba la derrota.

Apretó los dientes y cerró lentamente los ojos.

Concentró toda su atención en estabilizar la energía que recorría su organismo, guiándola con paciencia hasta recuperar el control sobre ella.

El proceso fue largo y agotador.

El sudor cubría completamente su cuerpo cuando, finalmente, aquella fuerza dejó de agitarse.

Lo había conseguido.

El despertar había concluido con éxito.

Respirando profundamente, abrió los ojos y se incorporó lentamente.

Lo primero que hizo fue observar el lugar.

No era la mansión donde había muerto.

No había señales de combate.

Ni enemigos.

Ni cuerpos.

Ni siquiera existía la herida que recordaba con tanta claridad.

Frunció el ceño.

Se encontraba en un pequeño apartamento, humilde y sencillo, completamente distinto al lujo al que estaba acostumbrado.

La confusión comenzó a apoderarse de él.

¿Cómo sigo con vida...?

Recordaba perfectamente el instante de su muerte.

Era imposible haber sobrevivido.

Mientras intentaba ordenar sus pensamientos, giró sobre sus talones.

Frente a él había un enorme espejo de cuerpo completo.

Bastó una sola mirada para que el mundo pareciera detenerse.

Retrocedió de golpe.

Sus ojos se abrieron con incredulidad.

En el espejo no había un hombre alto de presencia imponente.

Había una joven.

De baja estatura.

Complexión delgada.

Cabello castaño que caía suavemente sobre sus hombros.

Y unos llamativos ojos verdes que reflejaban exactamente el mismo desconcierto que él sentía.

Dante levantó lentamente una mano.

La joven hizo exactamente lo mismo.

Bajó la mirada hacia sus propias manos.

Eran pequeñas, delicadas y completamente ajenas.

Volvió a mirar el espejo.

Negó con la cabeza.

No puede ser.

Con manos temblorosas se pellizcó la mejilla.

El reflejo imitó el movimiento al mismo tiempo.

El leve dolor confirmó una realidad que se negaba a aceptar.

Aquella mujer era él.

Las fuerzas abandonaron sus piernas.

Cayó lentamente al suelo mientras negaba una y otra vez.

—No... esto no es posible...

Su voz era desconocida.

Más suave.

Más femenina.

—¿Cómo... cómo puedo ser una mujer?

Antes de que pudiera asimilar aquella revelación, un intenso dolor atravesó su cabeza.

Se llevó ambas manos a las sienes.

Decenas de recuerdos comenzaron a inundar su mente.

Un nombre.

Elizabeth.

Diecinueve años.

Estudiante universitaria.

Huérfana.

Vivía sola en un pequeño cuarto alquilado.

Y, al igual que él...

Era una Alfa.

Las memorias llegaban desordenadas, mezclándose con las suyas propias hasta formar un verdadero caos. Rostros desconocidos, clases universitarias, largas jornadas de estudio, trabajos ocasionales y una vida marcada por la soledad se entrelazaban con los recuerdos del antiguo jefe mafioso.

Necesitó varios minutos para recuperar la compostura.

Con pasos inseguros caminó hasta la cama.

Sobre ella descansaba un teléfono móvil.

Lo tomó y observó la fecha en la pantalla.

Su respiración se detuvo por un instante.

Habían transcurrido diez años desde el día de su muerte.

Diez años.

La incredulidad fue reemplazada por una profunda frustración.

Apretó el teléfono con fuerza mientras una sola persona ocupaba todos sus pensamientos.

Kael.

¿Dónde estás?

¿Sobreviviste?

¿Me estarás buscando... o terminaste creyendo que realmente había muerto?

Dante cerró los ojos.

Quería salir a buscarlo de inmediato.

Sin embargo, la realidad era cruel.

Ahora no poseía absolutamente nada.

No tenía dinero.

No tenía influencia.

No contaba con contactos dentro del mundo criminal.

Y sin recursos le resultaría imposible encontrar a Kael.

Respiró hondo y obligó a su mente a serenarse.

Si deseaba recuperarlo todo, tendría que empezar desde cero.

Asistiría a la universidad como Elizabeth.

Conseguiría un trabajo de medio tiempo para reunir dinero.

Poco a poco volvería a construir una red de contactos.

Y cuando hubiera recuperado el poder suficiente...

Encontraría a Kael.

Sin importar cuánto tiempo tuviera que esperar.

Sin importar los obstáculos que se interpusieran en su camino.

Porque, esta vez, estaba decidido a no perder nuevamente al hombre que amaba.

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inuyasha/ Tomoe🦊
10/10
Ruczca🐈‍⬛🌸: Gracias por tu calificación y comentario, me hacen muy feliz.🫂
total 1 replies
Anajely Franco
Excelente bonita historia muy buena la trama
Ruczca🐈‍⬛🌸: Gracias por tu comentario y calificación, me hacen muy feliz.
total 1 replies
Anajely Franco
que bonita historia y que bien que también lexon encontró el amor
rosanyelis mendoza
hermosaaa lindo final
Ruczca🐈‍⬛🌸: Gracias por tu comentario y calificación, me hacen muy feliz.
total 1 replies
🖤💜it's.me.ednerline🩵
ay mi pobre Lexon 😭😭😭
🖤💜it's.me.ednerline🩵
Me agrada mucho Lexon 🤭
🖤💜it's.me.ednerline🩵
ooooh pero q golosa 🤭🤭
🖤💜it's.me.ednerline🩵
Con Dael ,kael nunca podría decir que no
🖤💜it's.me.ednerline🩵
no me gusta 🤭me encanta 👏🤭
rosanyelis mendoza
me siento ofendida cuando me dejan en suspenso 😂😂😂
rosanyelis mendoza
oyeee porque me lo dejaste solito, 😭
tampoco así, debe haber una forma de que le diga que es dante sin que no se vuelva loco
🖤💜it's.me.ednerline🩵: siii😭😭
total 1 replies
Anajely Franco
me gusta 👏
🖤💜it's.me.ednerline🩵
waaah😭 tan rápido terminé de leerlo
🖤💜it's.me.ednerline🩵
esta muy bueno 👏
Anajely Franco
una disculpa pero una cosa no me gusta y es que te refieres a el cómo ella cuando también es hombre aunque sea un Omega
rosanyelis mendoza: en el mundo del omergaverse, es normal que el el niño llame madre al padre gestante, por ese motivo ella investigo.
a algunos les incomodara, pero es una de las cosas normales dentro del mundo omergaverse, ya depende de la autora que desee modificarlo y ajustarlo a sus formas

pero Omega es madre y alfa o hasta beta es padre, ya que casi los únicos que pueden gestar son los Omega
total 6 replies
rosanyelis mendoza
bueno criatura como te va a dar explicaciones si estabas MUERTO MUERTESITO
Anajely Franco
está bueno el comienzo
Anajely Franco
vamos 👏
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