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¿Divorcio? Eso Jamás - Puedo Escuchar Sus Pensamientos.

¿Divorcio? Eso Jamás - Puedo Escuchar Sus Pensamientos.

Status: Terminada
Genre:Matrimonio arreglado / Mujer poderosa / Posesivo / Completas
Popularitas:464.6k
Nilai: 5
nombre de autor: Adriánex Avila

Natalia está al borde del divorcio, pero un accidente lo cambia todo.

Branko su esposo, sufre un accidente y puede leer los pensamientos de su aún esposa y descubre muchas cosas, Natalia es fría por fuera, pero caótica por dentro, se entera que ella ha estado enamorada de él durante mucho tiempo y ahora es él quien no quiere divorciarse. ¿DIVORCIO? ESO JAMÁS

NovelToon tiene autorización de Adriánex Avila para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Cap. 7 El mensaje inesperado

Pero ahora, dos años después, escuchando sus pensamientos mientras ella guardaba sus cosas en una bolsa de hospital, supo la verdad: nunca dejó de estar enamorado.

Solo que era un cobarde.

—Ya estoy —dijo Branko, saliendo del baño con la ropa nueva.

Natalia lo miró de reojo. La camisa azul le quedaba bien. Demasiado bien. Maldita tienda de la esquina y su increíble sentido de la moda.

—Vámonos —dijo ella, girando la cara.

Bajaron juntos por el ascensor del hospital. No se tocaron. No se miraron. Pero Branko la escuchaba a cada paso.

"Camina como si el suelo le perteneciera. Hasta con moretones en la cara y una venda en la cabeza, camina como un rey. Maldito. Me enferma. Está demasiado guapo para un accidentado."

Él sonrió por dentro. No por fuera. Por fuera seguía siendo el Branko frío de siempre.

Llegaron al coche. Natalia condujo. Branko se sentó en el asiento del copiloto, con el codo apoyado en la ventanilla, mirando el paisaje urbano que pasaba rápido.

—Natalia —dijo él, rompiendo el silencio—. Lo de Valeria…

—Te pedí que no hablaras de eso —respondió ella, sin quitar los ojos de la carretera.

—No es lo que piensas.

—No interesa lo que pienso. Me interesa lo que firmas.

"Miente —pensó Branko, escuchándola—. Le interesa muchísimo. Cada vez que digo 'Valeria', su corazón late más rápido. Lo escucho. No puedo escuchar corazones, ¿verdad? Bueno, igual lo escucho. O me lo imagino. Da igual."

El teléfono de Natalia vibró.

Ella lo miró de reojo. El coche estaba en un semáforo. Aprovechó para desbloquear la pantalla.

Un mensaje de "Padre".

Branko leyó el adelanto sin querer (o queriendo, porque Natalia no era discreta):

Griano Santino: "Vuelve a casa. Tenemos que hablar."

Natalia soltó el teléfono como si quemara.

El semáforo cambió a verde. Pisó el acelerador más de lo necesario. El coche dio un pequeño respingo.

—¿Estás bien? —preguntó Branko.

—Perfectamente —mintió ella.

Pero su mente ya estaba explotando.

"¿Ahora qué quieren?" pensó Natalia, mientras sus dedos agarraban el volante con fuerza. "Seguro es dinero. Algún emprendimiento ridículo de Lucía que solo trae gastos. O mi madre llamándome malagradecida porque no quiero darle la empresa Santino a mi hermana. O mi padre quejándose de que lo humillé delante de la junta. O mi hermana acusándome de traidora por casarme con Branko —cuando ella misma me rogó que lo ayudara."

Branko escuchaba en silencio. No lo demostraba. Su cara era una máscara de hielo. Pero por dentro, cada palabra de Natalia era un puñetazo en el estómago.

"Familia de mierda —continuó ella—. Me enviaron a internados desde que tengo uso de razón. Siempre la lejana. Siempre la ignorada. Y ahora me ordenan volver a casa como si fuera mi deber. ¿Volver a casa? ¿Qué casa? La casa donde mi madre me llamaba 'la niña problema'? ¿La casa donde mi padre me decía 'no sirves para esto' antes de que yo demostrara que servía mejor que él? ¿La casa donde Lucía rompía mis cosas cuando nos veíamos, que era dos veces al año?"

Una lágrima. Una sola. Se formó en el borde del ojo de Natalia.

La disimuló con un parpadeo rápido. Demasiado rápido.

Pero Branko la vio.

"No voy a llorar —pensó ella, con fiereza—. No voy a llorar por ellos. Ya lloré bastante cuando tenía ocho años y me dejaron en aquel internado de mierda. Ya lloré cuando cumplí quince y nadie vino a mi fiesta. Ya lloré cuando me gradué con honores y mi madre dijo 'ah, qué bien, ¿y ahora qué?'".

—Natalia —dijo Branko en voz alta.

—¿Qué? —respondió ella, con la voz cortante.

—¿Vas a ir?

—¿A dónde?

—A casa de tus padres.

Ella apretó los labios. No respondió durante diez segundos. Luego, con una frialdad que dolía:

—Casa de mis padres no existe. Eso es la residencia Santino. Yo vivo en otro lado. Con un marido que no me mira y una suegra que me odia. Así que ya tengo suficientes problemas como para ir a sumar más.

"Mentira otra vez —pensó Branko—. No le importa que la mire. O sí. Le importa mucho. Dice que no la miro pero yo la miro todo el tiempo. Solo que no sabe que la miro."

Y era verdad. Branko la miraba. En las cenas, en los desayunos, cuando ella cruzaba el salón con su bata de seda y el cabello suelto. La miraba, pero no decía nada. Porque los Sitik no dicen. Los Sitik miran y callan.

Pero ahora podía escucharla. Y eso lo cambiaba todo.

*_*

Llegaron a la casa. La mansión de paredes grises.

Natalia estacionó el coche en el garaje con una precisión quirúrgica. Apagó el motor. Y se quedaron los dos en silencio, mirando el frente, como dos extraños en un taxi compartido.

—¿Necesitas algo antes de subir? —preguntó Natalia, sin mirarlo—. ¿Agua? ¿Analgésico? ¿Llamar a Valeria para que te lleve flores?

—No —respondió Branko, girando la cabeza hacia ella—. No necesito nada de eso. Necesito que no te divorcies de mí.

Ella lo miró por primera vez desde que salieron del hospital. Sus ojos se encontraron. Los de él eran grises, fríos, pero había algo en ellos que Natalia no sabía interpretar.

—Estás mal de la cabeza —dijo ella—. Literal. Te dieron el alta demasiado pronto.

—Puede ser —respondió Branko—. Pero no voy a firmar nada. Así que, si quieres divorciarte, tendrás que demandarme. Y eso lleva tiempo. Años, tal vez.

—¿Estás loco? —preguntó Natalia, con una mezcla de incredulidad y algo que podría haber sido… ¿esperanza? No. No. Las Santino no tienen esperanza. Tienen estrategias.

—Puede ser —repitió él, con una media sonrisa—. Loco, contusión cerebral, enamorado de mi esposa. Las tres son posibles.

Natalia parpadeó.

"¿Enamorado?" pensó, con el corazón saltándose un latido. "¿De quién? ¿De Valeria, supongo? ¿O de mí? No, no, no puede ser de mí. Nunca ha sido de mí."

Branko escuchó la duda. La inseguridad. La niña interna de Natalia, la que fue abandonada en internados, la que nadie eligió nunca.

Y por primera vez, sintió ganas de abrazarla. De verdad. No por contrato. No por estrategia.

—Baja del coche, Branko —dijo Natalia, abriendo su puerta—. Necesito pensar.

—Yo también —respondió él.

Bajaron.

Entraron a la casa.

Ella subió a su habitación (la de ella, no la compartida). Él se quedó en el salón, mirando el sticker del aguacate en la nevera.

"Todo va a estar aguacate", decía.

—Ojalá —murmuró Branko.

Y sonrió.

Porque por primera vez en dos años, tenía esperanza.

1
Cinzia Cantú
Definitivamente la regla dos va a quedar suprimida
Cinzia Cantú
Qué se agarren todos porque Natalia va a reventar a alguien con justa razón
Cinzia Cantú
Otra que va a recibir su karma
Cinzia Cantú
Creí qye Valeria merece también un puñetazo en la nariz
Cinzia Cantú
Eso seguro que la va a alegrar
Cinzia Cantú
Jajajajajaja ya me imagino la escena
Cinzia Cantú
Espero que en cualquier momento esa porquería de persona reciba su merecido
Cinzia Cantú
Ese primo es muuuuy muuuuuy molesto
Miriam Piedrabuena
excelente
Cinzia Cantú
La verdad que aguante tiene Branco para no explotar con una risa ensordecedora
Cinzia Cantú
Natalia que no se te escape. La familia de Branco es toda una joyita
Cinzia Cantú
Al parecer van a tener futuro juntos ❤️❤️❤️❤️❤️
Mariangel
AMIGO MIS OVARIOS JODER ESO NO ES AMISTAD EN NINGUNA EXTENSIÓN DE LA PALABRA ESO ES UNA RELACIÓN (y antes de que salga uno a atacarse nadie por un amigo le regala un apartamento eso es mentira)
Maria Fernanda Pinzon
no quería que se terminara, me encanto
Cinzia Cantú
Natalia prepárate
Cinzia Cantú
Valeria sigue siendo una atrevida y provocadora, ahora qué querrá ?
Cinzia Cantú
Todo aceptado (a regaña dientes) salvo lo de la cocina. Me pregunto que pasará, sabrá cocinar ?
Alejandra Gigena
Y yo te respondo Cobarde, cobarde por no estar presente para ella y no defendela, cobarde por no aceptar tus sentimientos, cobarde por no decirle que estas muerto por ella, cobarde por dejar que piense que no la queres... querés que siga?
Cuantas personas, hombres y mujeres, se guardan lo que sienten. El temor es un mal maestro.
Ceecee
nop
Ceecee
lo siento Adriana pero está historia no tiene pies ni cabeza, mejor dicho no hay historia 🤔🙄 Insisto no es tu estilo y yo me aburri
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