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¿Divorcio? Eso Jamás - Puedo Escuchar Sus Pensamientos.

¿Divorcio? Eso Jamás - Puedo Escuchar Sus Pensamientos.

Status: Terminada
Genre:Matrimonio arreglado / Mujer poderosa / Posesivo / Telepatía / Completas
Popularitas:1.7M
Nilai: 4.9
nombre de autor: Adriánex Avila

Natalia está al borde del divorcio, pero un accidente lo cambia todo.

Branko su esposo, sufre un accidente y puede leer los pensamientos de su aún esposa y descubre muchas cosas, Natalia es fría por fuera, pero caótica por dentro, se entera que ella ha estado enamorada de él durante mucho tiempo y ahora es él quien no quiere divorciarse. ¿DIVORCIO? ESO JAMÁS

NovelToon tiene autorización de Adriánex Avila para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Cap. 7 El mensaje inesperado

Pero ahora, dos años después, escuchando sus pensamientos mientras ella guardaba sus cosas en una bolsa de hospital, supo la verdad: nunca dejó de estar enamorado.

Solo que era un cobarde.

—Ya estoy —dijo Branko, saliendo del baño con la ropa nueva.

Natalia lo miró de reojo. La camisa azul le quedaba bien. Demasiado bien. Maldita tienda de la esquina y su increíble sentido de la moda.

—Vámonos —dijo ella, girando la cara.

Bajaron juntos por el ascensor del hospital. No se tocaron. No se miraron. Pero Branko la escuchaba a cada paso.

"Camina como si el suelo le perteneciera. Hasta con moretones en la cara y una venda en la cabeza, camina como un rey. Maldito. Me enferma. Está demasiado guapo para un accidentado."

Él sonrió por dentro. No por fuera. Por fuera seguía siendo el Branko frío de siempre.

Llegaron al coche. Natalia condujo. Branko se sentó en el asiento del copiloto, con el codo apoyado en la ventanilla, mirando el paisaje urbano que pasaba rápido.

—Natalia —dijo él, rompiendo el silencio—. Lo de Valeria…

—Te pedí que no hablaras de eso —respondió ella, sin quitar los ojos de la carretera.

—No es lo que piensas.

—No interesa lo que pienso. Me interesa lo que firmas.

"Miente —pensó Branko, escuchándola—. Le interesa muchísimo. Cada vez que digo 'Valeria', su corazón late más rápido. Lo escucho. No puedo escuchar corazones, ¿verdad? Bueno, igual lo escucho. O me lo imagino. Da igual."

El teléfono de Natalia vibró.

Ella lo miró de reojo. El coche estaba en un semáforo. Aprovechó para desbloquear la pantalla.

Un mensaje de "Padre".

Branko leyó el adelanto sin querer (o queriendo, porque Natalia no era discreta):

Griano Santino: "Vuelve a casa. Tenemos que hablar."

Natalia soltó el teléfono como si quemara.

El semáforo cambió a verde. Pisó el acelerador más de lo necesario. El coche dio un pequeño respingo.

—¿Estás bien? —preguntó Branko.

—Perfectamente —mintió ella.

Pero su mente ya estaba explotando.

"¿Ahora qué quieren?" pensó Natalia, mientras sus dedos agarraban el volante con fuerza. "Seguro es dinero. Algún emprendimiento ridículo de Lucía que solo trae gastos. O mi madre llamándome malagradecida porque no quiero darle la empresa Santino a mi hermana. O mi padre quejándose de que lo humillé delante de la junta. O mi hermana acusándome de traidora por casarme con Branko —cuando ella misma me rogó que lo ayudara."

Branko escuchaba en silencio. No lo demostraba. Su cara era una máscara de hielo. Pero por dentro, cada palabra de Natalia era un puñetazo en el estómago.

"Familia de mierda —continuó ella—. Me enviaron a internados desde que tengo uso de razón. Siempre la lejana. Siempre la ignorada. Y ahora me ordenan volver a casa como si fuera mi deber. ¿Volver a casa? ¿Qué casa? La casa donde mi madre me llamaba 'la niña problema'? ¿La casa donde mi padre me decía 'no sirves para esto' antes de que yo demostrara que servía mejor que él? ¿La casa donde Lucía rompía mis cosas cuando nos veíamos, que era dos veces al año?"

Una lágrima. Una sola. Se formó en el borde del ojo de Natalia.

La disimuló con un parpadeo rápido. Demasiado rápido.

Pero Branko la vio.

"No voy a llorar —pensó ella, con fiereza—. No voy a llorar por ellos. Ya lloré bastante cuando tenía ocho años y me dejaron en aquel internado de mierda. Ya lloré cuando cumplí quince y nadie vino a mi fiesta. Ya lloré cuando me gradué con honores y mi madre dijo 'ah, qué bien, ¿y ahora qué?'".

—Natalia —dijo Branko en voz alta.

—¿Qué? —respondió ella, con la voz cortante.

—¿Vas a ir?

—¿A dónde?

—A casa de tus padres.

Ella apretó los labios. No respondió durante diez segundos. Luego, con una frialdad que dolía:

—Casa de mis padres no existe. Eso es la residencia Santino. Yo vivo en otro lado. Con un marido que no me mira y una suegra que me odia. Así que ya tengo suficientes problemas como para ir a sumar más.

"Mentira otra vez —pensó Branko—. No le importa que la mire. O sí. Le importa mucho. Dice que no la miro pero yo la miro todo el tiempo. Solo que no sabe que la miro."

Y era verdad. Branko la miraba. En las cenas, en los desayunos, cuando ella cruzaba el salón con su bata de seda y el cabello suelto. La miraba, pero no decía nada. Porque los Sitik no dicen. Los Sitik miran y callan.

Pero ahora podía escucharla. Y eso lo cambiaba todo.

*_*

Llegaron a la casa. La mansión de paredes grises.

Natalia estacionó el coche en el garaje con una precisión quirúrgica. Apagó el motor. Y se quedaron los dos en silencio, mirando el frente, como dos extraños en un taxi compartido.

—¿Necesitas algo antes de subir? —preguntó Natalia, sin mirarlo—. ¿Agua? ¿Analgésico? ¿Llamar a Valeria para que te lleve flores?

—No —respondió Branko, girando la cabeza hacia ella—. No necesito nada de eso. Necesito que no te divorcies de mí.

Ella lo miró por primera vez desde que salieron del hospital. Sus ojos se encontraron. Los de él eran grises, fríos, pero había algo en ellos que Natalia no sabía interpretar.

—Estás mal de la cabeza —dijo ella—. Literal. Te dieron el alta demasiado pronto.

—Puede ser —respondió Branko—. Pero no voy a firmar nada. Así que, si quieres divorciarte, tendrás que demandarme. Y eso lleva tiempo. Años, tal vez.

—¿Estás loco? —preguntó Natalia, con una mezcla de incredulidad y algo que podría haber sido… ¿esperanza? No. No. Las Santino no tienen esperanza. Tienen estrategias.

—Puede ser —repitió él, con una media sonrisa—. Loco, contusión cerebral, enamorado de mi esposa. Las tres son posibles.

Natalia parpadeó.

"¿Enamorado?" pensó, con el corazón saltándose un latido. "¿De quién? ¿De Valeria, supongo? ¿O de mí? No, no, no puede ser de mí. Nunca ha sido de mí."

Branko escuchó la duda. La inseguridad. La niña interna de Natalia, la que fue abandonada en internados, la que nadie eligió nunca.

Y por primera vez, sintió ganas de abrazarla. De verdad. No por contrato. No por estrategia.

—Baja del coche, Branko —dijo Natalia, abriendo su puerta—. Necesito pensar.

—Yo también —respondió él.

Bajaron.

Entraron a la casa.

Ella subió a su habitación (la de ella, no la compartida). Él se quedó en el salón, mirando el sticker del aguacate en la nevera.

"Todo va a estar aguacate", decía.

—Ojalá —murmuró Branko.

Y sonrió.

Porque por primera vez en dos años, tenía esperanza.

1
Irene Nievecita
Yo espero 2 cosas, que no sea un estafador que le venga a quitar su empresa, que si es real venga con arrepentimiento por irse y que no quiera nada más que conocerla.
Irene Nievecita
¿ Porqué los diálogos empezaron a estar escritos como si la autora fuera Argentina? poniendo acentos donde no se debe y hablar de vos, cuando siempre ella a usado el español neutro como realmente se habla y escribe?
Irene Nievecita
Ese desgraciado ni se sonroja para pedir 20 millones por nada, la palabra papá le queda nadando y se atreve a hablar qué le quito la empresa si la dejo en la arruina por ser un pésimo empresario.Que tipo más cara de raja, ni se arruga para pedirle dinero.
Irene Nievecita
Y a ahí esta la tontera de la virginidad, lo dice como si fuera un estigma, no haber tenido sexo, ni decir del ridiculo debe estar en las nubes por ser el quien le quite una membrana qué no sirve para nada y no demuestra nada, por que igual ella pudo haber tenido sexo, con unos cuantos y seguir con la membrana intacta.
Irene Nievecita
Al fin la vieja esta escuchando las verdades de frente, vieja estúpida que llora por todo y no se preocupa de su marido, que le puso tremendos cuernos en la cabeza y preocupada por chismes inofencivos
Irene Nievecita
Así se defiende a la mujer que se ama, cuando un pariente se convierte en un acosador de tu mujer.
Irene Nievecita
Esta protagonista está más loca que una cabras, pero es muy entretenida
Irene Nievecita
Apuesto que se le sale el cauin, sí la molestan mucho.
Irene Nievecita
Si dice que la ama ¿ porqué no se puso del lado de Natalia? al contrario fue Natalia a quien perjudico con su silencio de estúpido.
Irene Nievecita
👏👏👏👏👏👏 Así se trata a las ofrecidas, se van con uno más rico, que las bota por que ellas no aman solo se interesan en los hombres que las llenas de lujos, cuando esos mismos hombres encuentran a otra las botan como basuras a la calle con lo puesto, por eso volvió, no por amor por que esta segura que el le va a costear sus caprichos y ya empezó dándole el departamento para que viva gratis
Irene Nievecita
Un hombre de 30 años siguiendo los consejos de papá ¿ que ni el aplica al tener una amante más joven? 🤣🤣🤣🤣🤣 qué asopado parece que llegó tarde al reparto de inteligencia.
Irene Nievecita
Este tipo no es más tonto, solo por no haberse estrellado antes, solo un inbecil maneja mirando el teléfono, debió dejarla viuda, así que tendría que pagarle manutención.
Irene Nievecita
No tengo la más mínima duda, qué fue el diablo quien inventó las malditas suegras. todos los hombres que se casan no deberían tener madres aún
Norma Fortes
Felicidades , un exelente trabajo y un gran talento , realmente me encanto para nada fue el cliche que al principio pense que seria comence a leerla y no pude soltarla hasta el final👏👏👏
Monik Carvalho
Y para que va a hablar.,calladito se ve más bonito. Si la empresa es de ella y se defendió muy bien!!! 👏👏
Dalia Balam
carajo ya denle el budín a esta mujer o les va a soltar toda la sopa jajaja
Dalia Balam
jajaja esa Natalia está clara con lo que quiere y si no se lo dan va a soltar toda la sopa jajaja
Yuranzi Vasquez
no sé porque dónde dice ver anuncio tiene tiempo que solo da un anuncio más nada
Monik Carvalho
Tu cocinas,jiji...haber cuánto te esfuerzas por mi!!??☺️
Mirian Mendoza Gutierrez
Felicidades autora bellísima historia. Bendiciones.
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