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Casada Con El Diablo MillonariorIo

Casada Con El Diablo MillonariorIo

Status: En proceso
Genre:Romance oscuro
Popularitas:2.1k
Nilai: 5
nombre de autor: Jonathanf

Después de la misteriosa muerte de su padre, la vida de Aurora Castell se convierte en un desastre. Deudas millonarias. Amenazas. Secretos. Y una familia al borde de perderlo todo. Pero la verdadera pesadilla comienza la noche en que conoce a Alessio Moretti. El hombre más poderoso y peligroso de la ciudad. CEO multimillonario. Intocable. Frío. Obsesivo. Y dueño de un imperio construido sobre dinero… y sangre. Cuando Aurora descubre que alguien pagó todas las deudas de su familia, ya es demasiado tarde. Porque Alessio no hizo aquello para ayudarla. Lo hizo para reclamarla. Ahora, atrapada en un matrimonio que jamás quiso, Aurora deberá sobrevivir a un hombre capaz de destruir cualquiera que se interponga en su camino. Pero mientras más intenta odiarlo… más peligroso se vuelve enamorarse de él. Especialmente cuando descubre que Alessio oculta un secreto capaz de destruir su vida por completo. Uno relacionado con la muerte de su padre. Y con la razón real por la que él la eligió. Porque en el mundo de Alessio Moretti… el amor no existe. Solo la obsesión.

NovelToon tiene autorización de Jonathanf para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

EL CONTRATO

No abrí la carpeta inmediatamente.

Y ese fue mi primer error.

Porque durante todo el trayecto de regreso a casa no pude dejar de pensar en Alessio Moretti.

En su voz.

En su forma de mirarme.

En aquella tranquilidad aterradora con la que había pronunciado cada palabra.

Como si ya conociera el resultado de todo.

Como si mi vida ya estuviera decidida.

El automóvil avanzaba lentamente entre las luces de la ciudad mientras Vivian revisaba mensajes en su teléfono con una calma que empezaba a desesperarme.

Finalmente giré hacia ella.

—¿Qué demonios fue eso?

Ella ni siquiera levantó la vista.

—¿A qué te refieres?

La incredulidad me golpeó de lleno.

—No juegues conmigo esta noche.

Eso hizo que finalmente me mirara.

Y ahí estaba otra vez esa expresión fría que tanto odiaba.

—Solo habló contigo.

Solté una risa seca.

—Sabes perfectamente que no fue solo eso.

Vivian guardó silencio.

Demasiado silencio.

Y eso me confirmó algo.

Ella sabía más de lo que estaba diciendo.

Mis dedos se cerraron alrededor de la carpeta negra apoyada sobre mis piernas.

—¿Qué hay aquí dentro?

—Ábrela y lo descubrirás.

Su tono tranquilo empezó a irritarme.

—¿Desde cuándo conoces a Alessio Moretti?

Otra pausa.

Pequeña.

Pero suficiente.

—Tu padre hacía negocios con muchas personas importantes.

—Eso no responde mi pregunta.

Ella suspiró lentamente, como si ya estuviera cansada de la conversación.

—Aurora… ahora mismo deberías preocuparte por cosas más importantes.

La miré fijamente.

—¿Más importantes que un hombre peligroso acercándose a nuestra familia justo después de la muerte de mi padre?

Vivian endureció apenas la mandíbula.

La primera grieta en su máscara perfecta.

Interesante.

—No hables de cosas que no entiendes.

Ahí estaba.

Miedo.

Muy pequeño.

Pero real.

Y eso empeoró todo.

Porque si Vivian tenía miedo de Alessio Moretti…

entonces los rumores probablemente eran ciertos.

El resto del camino transcurrió en silencio.

Uno incómodo.

Pesado.

Mi mente seguía regresando a aquella última frase.

“Tu padre me debía algo mucho más valioso que dinero.”

¿Qué significaba eso?

¿Qué clase de relación tenía mi padre con ese hombre?

El automóvil finalmente se detuvo frente a la casa.

O lo que quedaba de ella.

La mansión Castell seguía siendo enorme, elegante y ridículamente lujosa desde afuera.

Pero por dentro…

todo estaba cayéndose a pedazos.

Hipotecas.

Embargos.

Demandas.

La ilusión de riqueza era lo único que seguía intacto.

Bajé del automóvil sin esperar a Vivian.

Necesitaba aire.

Necesitaba pensar.

Entré rápidamente a la casa y subí las escaleras ignorando a los empleados que fingían no observarme.

Pero justo antes de llegar al segundo piso escuché una voz conocida.

—¿Cómo estuvo el circo?

Mi hermano Daniel apareció apoyado contra la pared con una copa de whisky en la mano.

Veintinueve años.

Ojeras permanentes.

Estrés constante.

Y el peso de intentar salvar una empresa que ya estaba muerta.

—Maravilloso —respondí con sarcasmo.

Él bajó lentamente la mirada hacia la carpeta negra entre mis manos.

Su expresión cambió inmediatamente.

—¿Qué es eso?

Dudé unos segundos.

Después se la entregué.

Daniel la abrió mientras caminábamos hacia mi habitación.

El silencio empezó a volverse extraño conforme pasaba las páginas.

Muy extraño.

Finalmente habló:

—Mierda…

Cerré la puerta detrás de nosotros.

—¿Qué?

Él levantó lentamente la mirada.

Y por primera vez desde la muerte de nuestro padre…

parecía verdaderamente asustado.

—Aurora…

Mi paciencia se rompió.

—Daniel, habla de una vez.

Me entregó la carpeta abierta.

Y entonces lo vi.

Contrato matrimonial.

Sentí que el aire desaparecía lentamente de mis pulmones.

No.

No.

Seguí leyendo rápidamente.

Duración:

un año.

Condiciones:

convivencia obligatoria.

Eventos públicos requeridos.

Confidencialidad absoluta.

Y luego la cláusula final.

“La familia Castell quedará completamente libre de toda deuda una vez firmado el acuerdo.”

Mi corazón empezó a golpear demasiado fuerte.

—Esto es una broma.

Daniel no respondió.

Seguí leyendo desesperadamente.

No relaciones externas.

No separación sin autorización.

No entrevistas.

No contacto con prensa.

Parecía menos un matrimonio y más una prisión elegante.

—Está loco.

Daniel tomó aire lentamente.

—Aurora…

—No.

Lo interrumpí inmediatamente.

—Ni siquiera pienses en decirme que considere esto.

Él pasó una mano por su rostro con agotamiento.

—No entiendes la situación.

Eso me hizo explotar.

—¡Claro que la entiendo!

Mi voz resonó por toda la habitación.

—Papá está muerto.

Estamos arruinados.

Y ahora un psicópata multimillonario quiere comprarme como si fuera una maldita propiedad.

Daniel apretó la mandíbula.

—Baja la voz.

—¿Por qué? ¿Porque la verdad incomoda?

Él guardó silencio.

Y eso dolió más de lo esperado.

Porque en ese momento entendí algo horrible.

Una parte de él estaba considerando aceptar.

Me alejé lentamente.

—No puedes estar hablando en serio…

Daniel dejó el vaso sobre la mesa.

—El banco ejecutará todo en menos de diez días.

—Entonces venderemos la casa.

—No alcanza.

—¡Buscaremos otra solución!

—No existe otra solución.

Su tono fue duro esta vez.

Real.

Desesperado.

—Papá dejó deudas mucho peores de las que imaginábamos.

Fruncí el ceño.

—¿Qué significa eso?

Daniel dudó.

Y odié esa duda inmediatamente.

—Daniel…

Él evitó mirarme directamente.

—Había dinero desapareciendo desde hace años.

Sentí un vacío extraño en el pecho.

—¿Qué?

—Transferencias.

Empresas fantasma.

Pagos sin registros.

Mi mente intentó procesarlo.

No tenía sentido.

Mi padre era obsesivo con los negocios.

Controlaba todo.

—Eso es imposible.

—Pues no lo es.

El silencio cayó pesadamente entre nosotros.

Entonces Daniel dijo algo que terminó de destruir mi tranquilidad.

—Y Alessio Moretti era uno de sus socios principales.

Mi respiración se detuvo.

No.

No podía ser coincidencia.

Todo estaba conectado.

Mi padre.

Las deudas.

La muerte.

Alessio.

Sentí un escalofrío recorrerme lentamente.

—¿Qué clase de negocios tenían?

Daniel negó lentamente con la cabeza.

—No lo sé.

Y honestamente…

no quiero saberlo.

Caminé lentamente hacia la ventana intentando respirar.

La ciudad brillaba allá afuera como si nada estuviera destruyéndose.

Pero dentro de mí algo empezaba a romperse.

Porque cuanto más aparecía Alessio Moretti en la conversación…

más peligroso se volvía todo.

Mi teléfono vibró sobre la cama.

Número desconocido.

El mismo de antes.

Daniel vio la pantalla.

—¿Es él?

No respondí.

Contesté lentamente.

—¿Sí?

La voz grave de Alessio llenó inmediatamente el silencio.

—Ya leíste el contrato.

No era una pregunta.

Era una afirmación.

Miré lentamente el documento abierto sobre la cama.

—Esto es enfermizo.

Pequeña pausa.

Luego su voz descendió suavemente.

—Y aun así sigues hablando conmigo.

Odié el efecto que producía en mí.

Esa calma.

Ese control absoluto.

—No voy a casarme con usted.

Daniel levantó inmediatamente la cabeza al escucharme.

Alessio soltó una pequeña risa.

Grave.

Controlada.

Como si estuviera disfrutando demasiado esta conversación.

—Aurora…

Mi nombre sonó diferente en su voz.

Más íntimo.

Más peligroso.

—Todavía crees que tienes opciones.

Apreté el teléfono con fuerza.

—No me conoce.

—Te conozco más de lo que imaginas.

Un escalofrío me recorrió lentamente.

—Eso no es normal.

—Nunca he pretendido ser normal.

El silencio volvió a tensarse.

Entonces Alessio habló otra vez.

Y esta vez su voz perdió algo.

Calma.

—Mañana a las ocho pasaré por ti.

—No.

—Sí.

Frío.

Directo.

Inapelable.

Mi paciencia explotó.

—Deje de actuar como si pudiera controlar mi vida.

Esta vez la pausa fue más larga.

Y cuando volvió a hablar…

algo en su tono cambió completamente.

Oscuro.

Peligroso.

Obsesivo.

—Aurora…

Sentí mi respiración detenerse.

—Tu vida dejó de pertenecerte hace mucho tiempo.

La llamada terminó.

Y por primera vez desde que todo empezó…

sentí verdadero miedo.

No por el contrato.

No por las deudas.

Ni siquiera por el matrimonio.

Miedo de Alessio Moretti.

Porque algo dentro de mí empezaba a entender una verdad aterradora.

Él no estaba intentando entrar en mi vida.

Llevaba años dentro de ella.

1
jonfco
Aún está en desarrollo, no ha terminado
Luz Vera
y por qué no tiene final .mal está que la dejen a medio terminar.
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