Tras el cierre del ciclo terrenal en el refugio alpino y la trascendencia de Lyra más allá del umbral mortal, la historia evoluciona hacia una nueva y fascinante etapa de la mitología de los guardianes. El Eclipse del Tiempo explora la soledad milenaria de Onyx bajo la luz de un nuevo amanecer y la inesperada irrupción de un fenómeno cósmico e histórico que amenaza con desenterrar los secretos más oscuros del Cónclave que creían sepultados para siempre. Mientras las estaciones siguen girando en el Valle del Sol, una nueva generación de sombras y alianzas improbables pondrá a prueba la inmortalidad del vínculo de amor que desafió a los siglos.
orden
- Ecos De Cenizas y Ónix
- El Eclipse Del Tiempo: Crónicas Del Valle Eterno
- El Eclipse Del Tiempo: El Despertar Del Abierto Horizonte
- Eclipse Del Tiempo: El Umbral Del Amanecer
- Eclipse Del Tiempo: La Aurora Eterna
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El Laberinto De Las Catacumbas
El avance a través de los antiguos colectores de desagüe y las catacumbas subterráneas de Oakhaven exigía una concentración absoluta y un dominio milimétrico del espacio. Las paredes de piedra labrada a mano durante la primera era imperial se alternaban con tramos modernos de hormigón armado y canalizaciones de cables de fibra óptica que zumbaban con una energía eléctrica invisible y constante. Para Elianora, la oscuridad absoluta del túnel solo era quebrantada por el tenue haz de luz de su linterna táctica, mientras que Onyx avanzaba con total soltura en la penumbra, guiado por su visión nocturna sobrenatural y por una memoria topográfica que abarcaba milenios de cambios urbanísticos en la superficie.
—Por aquí —indicó el vampiro en un tono de voz apenas audible, deteniéndose frente a un cruce donde tres túneles convergían bajo los cimientos del antiguo distrito financiero—. Este conducto de ventilación auxiliar comunica directamente con los niveles inferiores del complejo de investigación del magistrado Vane, evitando los controles de seguridad biométricos de los ascensores principales.
Elianora asintió en silencio, tragando saliva para calmar los nervios que comenzaban a tensar cada músculo de su cuerpo. El peligro era palpable en el aire viciado del subsuelo; cualquier patrulla de seguridad automatizada o dron de reconocimiento que escaneara los túneles significaría el fin inmediato de la misión. Treparon con agilidad por la escalerilla metálica oxidada que ascendía verticalmente hacia el conducto de purga, deslizándose a través de una compuerta de mantenimiento que conducía directamente al interior del complejo subterráneo del Códice Cero.
Al otro lado de la compuerta, el ambiente cambió de manera radical. En lugar de la humedad y la oscuridad de las catacumbas, se encontraron en un pasillo aséptico, iluminado por paneles de luz blanca artificial y revestido con aleaciones metálicas pulidas que reflejaban la fría esterilidad del nuevo régimen tecnológico. A través de las paredes de cristal blindado que flanqueaban el corredor, se podían observar enormes salas de servidores cuánticos, cuyos ventiladores rugían con un sonido ensordecedor, procesando millones de datos por segundo para alimentar la red de control global del Códice Cero.
—Estamos justo debajo del núcleo principal de procesamiento —susurró Onyx, pegando su espalda contra el panel metálico de la pared al escuchar el eco rítmico de unas botas que se acercaban por el pasillo principal—. Mantente oculta tras la columna de soporte y no hagas ningún ruido.
Dos guardias de seguridad del Cónclave, equipados con uniformes tácticos negros y visores de reconocimiento balístico, doblaron la esquina patrullando el sector. Sus rostros estaban cubiertos por cascos integrales conectados a la red central, y portaban rifles de energía de alta potencia listos para disparar al menor indicio de anomalía. Onyx aguardó con paciencia milimétrica a que pasaran a su altura. Con la velocidad fulminante e invisible de un depredador nocturno, se deslizó a sus espaldas antes de que pudieran percatarse de su presencia; un movimiento seco y preciso en la nuca de cada uno bastó para neutralizarlos al instante, depositando sus cuerpos inconscientes sobre el suelo acolchado sin que emitieran un solo sonido.
—Impresionante... —murmuró Elianora con los ojos abiertos de par en par, conteniendo el aliento ante la letal eficacia del vampiro.
—No hay tiempo para asombros —respondió Onyx con frialdad, retirando el acceso de seguridad magnético del cinturón de uno de los guardias caídos—. El magistrado Vane sabe que estamos aquí; los sensores de presión del túnel inferior no tardarán en registrar la alteración de los accesos. Debemos llegar a la cámara central antes de que active los protocolos de bloqueo total del complejo.
Continuaron corriendo por los pasillos asépticos del laboratorio, guiados por los planos que la resistencia había proporcionado, sabiendo que cada segundo que pasaba los acercaba inexorablemente al enfrentamiento decisivo con el arquitecto del nuevo orden tecnológico.
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