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La Chica Gorda de la Mafia

La Chica Gorda de la Mafia

Status: Terminada
Genre:Mujer poderosa / Mafia / Grandes Curvas / Completas
Popularitas:305.8k
Nilai: 5
nombre de autor: AUTORAATENA

Ella no debía cruzarse en su camino.

Isabella Moretti es hija de un soldado —no de un Don, ni de un Caporegime, ni de nadie lo suficientemente importante para marcar la diferencia en ese mundo de oro podrido y sangre seca. Creció a la sombra de la Cosa Nostra sin pertenecer jamás a ese mundo de verdad, y precisamente eso la mantuvo libre. Reía cuando quería, decía lo que pensaba, escondía su Kindle debajo de la almohada, como si los romances que leía fueran su mayor pecado —y sonreía sola, divertida por ello.

Soñaba con el amor. De ese que duele de bonito, de ese que te elige por completo.

Leon Ravelli también soñó, una vez. Tenía dieciocho años y creyó que el mundo cabía en el corazón de una mujer. Aprendió de la forma más cruel posible que no era así. Que la traición solo tiene una sentencia. Que las lágrimas en el rostro son debilidad, y la debilidad mata antes de que llegue el enemigo.

Desde esa noche, se convirtió en otra persona.

El hielo se derrite. Él se convirtió en mármol.

NovelToon tiene autorización de AUTORAATENA para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

24

LA SUBASTA DONDE EL INFIERNO DA EL PRIMER PASO.

Isabella

La subasta benéfica de joyas era el tipo de evento al que la Cosa Nostra asistía no por caridad sino por apariencia —porque un hombre de poder necesita ser visto en las ocasiones correctas, con la mujer correcta al lado, con la cara correcta de quien tiene todo bajo control.

Leon me avisó la tarde anterior con esa objetividad suya.

— Tendremos un compromiso mañana por la noche. Subasta benéfica. Arréglate.

— ¿Qué tipo de ropa?

— Largo. Formal.

Fin de la conversación.

Elegí un vestido bordó largo que Mariana me había ayudado a escoger en Milán, escote en la espalda, abertura lateral discreta. Me arreglé sola como siempre, cabello recogido con algunos mechones sueltos, aretes largos dorados.

Cuando salí del cuarto Leon estaba en la sala con traje negro ajustándose la mancuernilla y me miró de arriba abajo con esa expresión para la que yo todavía no tenía diccionario completo para traducir.

No dijo nada.

Salimos.

---

El salón era inmenso y dorado de esa manera que solo los lugares viejos y caros logran —candelabros de cristal, paredes con paneles tallados, mesas con flores blancas y velas que hacían que la luz quedara en ese tono que hacía a todo el mundo verse mejor de lo que era.

Conocía algunas caras de la cena de compromiso. La mayoría me miró con esa evaluación discreta de siempre —menos abierta ahora que yo era la señora Ravelli y ya no la hija de un soldado sin apellido que pesara. El apellido había cambiado. La mirada de la gente también. Eso me decía mucho sobre cómo funcionaba ese mundo y nada que no supiera ya.

Leon se quedó a mi lado durante los primeros cuarenta minutos con esa presencia suya que no necesitaba palabras para ocupar espacio. Conversó con quien necesitaba conversar, me incluyó en las presentaciones con una naturalidad que me sorprendió, la mano abierta en mi espalda todo el tiempo con una posesividad casual que él probablemente ni se daba cuenta de que estaba demostrando.

Yo sí me daba cuenta.

La subasta comenzó y las piezas fueron presentándose una a una —collares, brazaletes, anillos con piedras que valían más de lo que la mayoría de la gente gana en toda una vida. Leon remató una pulsera de zafiros sin pestañear por un monto que me hizo tragar saliva discretamente.

— Para ti. — Dijo en voz baja sin mirarme, entregándole el comprobante al asistente.

Me quedé sin respuesta un segundo.

— Gracias. — Salió pequeño pero salió.

La comisura de su boca se movió mínimamente.

Fue ahí donde comenzó.

Percibí las miradas primero —ese tipo de mirada que viene de un lugar que no puedes identificar pero que sientes en la nuca. Volteé varias veces sin encontrar nada específico, solo el salón lleno y ruidoso y las piezas siguiendo en subasta.

Leon notó que yo estaba volteando. La mano en mi espalda apretó levemente.

— ¿Qué pasa?

— Nada. Me pareció que alguien me estaba observando.

Barrió el salón con esa mirada suya que no perdía ni un detalle. No dijo nada pero la mano no se relajó.

Cuarenta minutos después un mesero se acercó con una charola y un sobre pequeño encima.

— Para la señora Ravelli.

Leon lo tomó antes de que yo lo tocara.

Lo abrió. Lo leyó. Vi su expresión cambiar en una fracción de segundo —no mucho, nunca mucho— pero lo suficiente para que yo supiera que algo había cambiado.

Le quité la nota de la mano.

Tú sabes dónde encontrarme. Mi rosa.

Miré a Leon. Él ya estaba mirando al mesero que se alejaba con la charola.

— Quédate aquí. — Me dijo en voz baja.

— Leon...

Pero ya se estaba yendo.

---

Me quedé parada en medio del salón con la nota en la mano y el estómago revuelto sin poder identificar exactamente de qué. De rabia, de miedo, de una sensación fea que todavía no tenía nombre.

Leon volvió en menos de tres minutos.

Volvió solo. Con una expresión que yo nunca le había visto en la cara —no era ira fría, era otra cosa, más caliente y más sombría al mismo tiempo.

Me tomó del brazo.

— Vámonos.

— ¿Qué pasó? Leon, ¿qué...?

— Ahora, Isabella.

Me jaló del brazo hacia la salida lateral con esa firmeza que no dejaba espacio para negociación, esquivando grupos de personas con una habilidad que venía de años de no querer ser notado. Nadie volteó. Nadie se dio cuenta.

Solo Damian, que estaba del otro lado del salón, que nos vio pasar con esa expresión de quien está catalogando todo sin demostrar que está catalogando.

---

El jardín de invierno quedaba en la parte trasera de la casona —un espacio con paredes de vidrio y plantas que no tenían el menor motivo de existir en ese clima, mantenidas vivas a la fuerza por un sistema de calefacción que costaba una fortuna. Estaba vacío a esa hora. Lejos de todo el salón, lejos de cualquier oído.

Leon me soltó cuando llegamos.

Se quedó de espaldas a mí un segundo con las manos en los bolsillos, la respiración diferente, los hombros tensos de una manera que nunca le había visto.

— Qué pasó en la cocina. — Hablé antes de que volteara. — Dime qué viste.

Se volteó.

— El mesero tomó veneno frente a mí. — Salió directo, sin suavizar. — Sacó un recipiente del bolsillo, bebió y cayó al piso echando espuma antes de que yo me acercara. Le di un tiro en la cabeza para terminar con eso.

Me quedé parada procesando aquello.

— Alguien le ordenó que se matara antes de ser interrogado.

— Alguien le ordenó que se matara antes de ser interrogado. — Repitió. — Lo que significa que quien está detrás de esto tiene recursos, tiene alcance y tiene personas dispuestas a morir por él.

— Leon. Yo no conozco a nadie así. Te juro por todo lo que...

— Recibiste una rosa negra. — La voz le salió diferente ahora, todo ese control resbalándose. — Recibiste una nota en una fiesta de la famiglia. Alguien sabe cada paso tuyo, cada lugar al que vas, y está usando eso para...

— Ni cuando era soltera recibía flores, qué chistoso que después de casada las reciba... — Levanté la voz. — Porque es eso lo que parece que está pasando, Leon, no es que yo tenga un noviecito secreto, es que alguien me está usando como carnada para llegar a ti o para destruirme dentro de esta familia, ¡y tú estás aquí mirándome como si yo tuviera la culpa de algo!

— No dije que tuvieras la culpa.

— ¡No lo dijiste pero lo estás pensando! ¡Te lo veo en la cara!

— Isabella...

— No. — Le apunté con el dedo. — Me vas a escuchar. Yo no pedí este matrimonio. No pedí este mundo, no pedí esta vida, no pedí nada de esto. Me aventaron aquí dentro sin opción y desde que llegué intenté ser lo que necesitabas que fuera aunque tú nunca me dijiste qué era. Y ahora hay alguien allá afuera usándome como peón en un juego del que ni conozco las reglas y tú —tú que deberías...

— Soy un idiota. — Cortó con esa voz baja que era más pesada que un grito. — Por haber creído que tal vez tú eras diferente. Pero eres como todas las demás.

El silencio que vino después de eso duró un segundo.

Mi mano fue antes de que mi cerebro lo autorizara.

La bofetada le dio en la cara con una fuerza que me hizo arder la palma.

No se movió. Se quedó parado con el rostro levemente girado por el impacto, mirando al frente, los músculos de la mandíbula trabados.

— Yo no soy la puta de tu ex esposa. — Dije con cada palabra separada y firme. — Y no te atrevas a lastimarme ni a compararme con esa comparación de nuevo. — Respiré. — Yo no sé quién está haciendo esto. Pero espero que pague. Y cuando lo descubras vas a descubrir que yo no tenía nada que ver.

Recogí mi bolsa del piso donde se había caído.

Y salí, con la cara bañada en lágrimas.

Lo dejé solo en ese jardín de invierno con las plantas que sobrevivían a la fuerza y con todo lo que había dicho flotando en el aire entre las paredes de vidrio.

---

Encontré a Mariana y a Damian en la entrada del salón. Damian me miró con esa expresión que evaluaba todo sin mostrar que estaba evaluando.

— ¿Dónde está Leon?

— Jardín de invierno. — Dije con la voz más controlada que pude. — Mariana. — Me giré hacia ella. — ¿Puedo dormir en tu casa esta noche? Ese hombre es capaz de matarme y yo no hice nada. No aguanto volver allá ahorita.

Mariana me miró un segundo con esos ojos que veían todo.

Damian asintió con la cabeza en silencio. Sí.

Mariana me puso la mano en el brazo y solo dijo:

— Ven.

Y nos fuimos.

1
Roxana González
😭me recordó a mi abuelo el fue mi padre cuando me case le dijo a mi esposo en la iglesia te doy mi vida entera para que la cuides y cuando ya no me laquieras, no me le pegues entreguamela de nuevo que mis brazos estarán siempre para recibirla 😭
Roxana González
ay yo espero con muchas ansias a mi primera princesa 🥰,yo solo pude tener un solo hijo así que ando loca 😂
Roxana González
jajajaja no importa que sea el Don también le gusta el chisme🤣🤣
Cliente anónimo
15 semanas, tres meses y tres semanas y ella espera un mes para estar segura pero ya tenía casi tres meses porque ya mismo ya va para cuatro que embarazo es más raro
Cliente anónimo
20 años de casado y los gemelos estaban con la niñera entonces qué edad tienen los niños se tardaron más de 15 años y ser padres en serio
Cliente anónimo
Yo creo que Giovanni debió haber sido el primer novio de ella de adolescente, porque a los 16 años tenía un corazón puro estaba enamorado de ella hizo todo lo posible, pero después cambia obviamente por la circunstancias lo acorralan y empieza a cambiar de sentimiento, pero no porque quiso Isabella tenía 15 años y siempre fue marginada por su peso. Por lo tanto ella no podía ver lo que Giovanni sentía por ella, porque un chico con las cualidades de Giovanni no se iba a fijar en una gorda, y eso lo viene pensando ella desde que tenía 12 años entonces ahora se ha convertido en un permiso uno para Isabella que ni se acuerda haberlo visto alguna vez y cerca de ella, porque así era ella qué pena, pero el amor es exactamente como Giovanni lo escribió al principio
Cliente anónimo
Cuándo ya hice la Cristina de qué pusiste a una protagonista muy gorda, porque si hubiese buscado una llenita con sobrepeso pero cogiste una obesa y dice que la caló al hombro es imposible, ni tan siquiera se puede enroscar en la cintura de él y mira que él tiene una cintura delgada, porque el papi son gordos le duele nada. Si la sigue cargando, le va a salir una hernia en las pelotas cuando hacen historias de mafioso con una llenita, una cosa es tener sobrepeso, otra cosa tan llenita, otra gorda, otra cosa es estar gorda y otra cosa es estar obesa qué significa que el peso que tiene le va a empezar a generar problemas de salud, entonces no creo que la haya podido coger el alumbro imposible
Adrianeth Arrieta Correa
escritora ponga fotos del protagonista
Cliente anónimo
Se escribe pie 🥧 no pay
Cliente anónimo
Por qué la pusiste tan gordita porque tiene mucho peso hubiese sido más interesante si hubiese puesto a una chica con sobrepeso pero con buenas curvas. Es imposible que con ese peso tengan la piel sedosa Libre de estrías celulitis como para volver loco a León que está como quiere, si lo pusiste a él como papi Songo porque no buscaste una chica que se pueda ver bien en traje de baño por Dios esta chica debe de ser 27 de pantalón y de camisa 2X o 3X y no estoy hablando con discriminación porque yo fui gordita y me tuve que operar por salud y no estaba así de gordita estaba regoldota es que cuando ponen foto son las fotos lo que hace que nosotros queramos seguir indagando sobre los personajes
Klaudia Ospina
me gustó mucho gracias escritora ✍️📕 solo me faltó más al final con más detalle un epílogo escritora sería buenísimo, pero la trama era que triunfará el amor y así fue 👏✍️📕
Milagros Angelini
Demasiada hermosa la lectura me encantó 🥰🌹muchas gracias 😊 Felicidades 💐🎉🎊
Grego villadiego
linda novela
Santa Bello
Me gustó mucho te felicito, pero falta el epilogo
Maria Alejandra Gonzalez
💞💞💞💞💞💞💞
Paola Fda Benítez C
excelente libro
Flor de lis
bonito
Alejandra Mabel Miño
Muy buena historia felitaciones!
Cristina Alvarado
por favor alguien me puede decir que es un KINDLE gracias
Anabell Machin: Es una Tablet, específicamente para leer libros digitales ☺️
total 1 replies
Cristina Alvarado
empeze a leerla y está buena habrá FOTOS de los personajes sería genial 🙏
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