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EL PERDIÓ TODO, EXCEPTO MI AMOR

EL PERDIÓ TODO, EXCEPTO MI AMOR

Status: En proceso
Genre:Romance / Enfermizo
Popularitas:27.6k
Nilai: 5
nombre de autor: Kyoko...

El perdió todo un día, excepto a mi

NovelToon tiene autorización de Kyoko... para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

capitulo 23

Mariana no durmió en toda la noche.

Cada vez que cerraba los ojos, veía la imagen de una prueba de embarazo con dos líneas rosas. O una. O ninguna. No sabía qué era peor. La incertidumbre la estaba devorando viva.

Cuando el sol comenzó a filtrarse por la ventana, Ricardo seguía profundamente dormido. Ella se levantó con cuidado, sin hacer ruido, y fue al baño. Cerró la puerta. Apoyó la espalda en la madera y respiró hondo.

La caja de la prueba de embarazo estaba escondida en el fondo de su mochila, envuelta en una bolsa de papel. La había comprado el día anterior, en una farmacia lejana donde nadie la conociera. La cajera le había sonreído con complicidad, como si supiera algo que ella no quería saber.

—Tú puedes

se dijo frente al espejo, pero su reflejo la miraba con ojos asustados.

Hizo la prueba. Los tres minutos de espera fueron los más largos de su vida. Se sentó en el borde de la bañera, con las manos entre las rodillas, contando los segundos. Pensó en Ricardo. En sus padres. En la mudanza a Miami. En la universidad. En todo y en nada al mismo tiempo.

La alarma de su teléfono sonó. Miró la prueba. Dos líneas rosas. Claras. Inconfundibles.

—No

susurró, tomando la prueba con manos temblorosas.

— No puede ser.

Pero era. Las dos líneas estaban ahí, grabadas en la pequeña ventanilla de plástico. Positivo. Embarazada.

Mariana se dejó caer al suelo. Las lágrimas comenzaron a rodar por sus mejillas sin que pudiera detenerlas. No era tristeza. No era alegría. Era una mezcla de todo, miedo, asombro, pánico, y algo más profundo que no sabía nombrar.

—Hay una vida dentro de mí.

Una vida que, según todos los pronósticos médicos, no debería existir. Un milagro. Un imposible.

—Ricardo

susurró, con la voz rota.

— Estoy embarazada.

Pero no podía decírselo. No aún. No cuando él estaba tan ilusionado con su blog, con los currículos, con la posibilidad de ser independiente. No cuando sus padres la estaban presionando para que se fuera a Miami. No cuando todo era tan frágil. Y si no le creía.. Y si pensaba que no era de el. Todo rondaba su cabeza.

Guardó la prueba en el fondo de su mochila, envuelta en varias bolsas. Salió del baño. Ricardo seguía dormido.

Se acostó a su lado, pegó su cuerpo al de él y cerró los ojos. Fingió dormir. Pero en su cabeza, un huracán de preguntas daba vueltas sin parar.

el medio día llegó y con el un correo. Ricardo estaba revisando su bandeja de entrada, ya se había vuelto un ritual, abrir el correo cada hora, esperando una respuesta, cuando vio el mensaje. El asunto decía, Propuesta de colaboración - Entrenamiento juvenil.

—Mari

llamó, con la voz alterada.

— Mari, ven.

Mariana estaba en la cocina, fingiendo que desayunaba. En realidad, solo movía la comida en el plato. Se acercó con lentitud, como si cada paso le costara.

—¿Qué pasa?

—Lee esto.

El correo era de una academia deportiva de la ciudad. Necesitaban un asesor para sus equipos juveniles. Alguien que entendiera de entrenamiento, de estrategia, de motivación. El trabajo era remoto, reuniones por videollamada, planes de entrenamiento enviados por correo, seguimiento de los chicos desde casa.

Y ofrecían un sueldo.

No era una fortuna, pero era suficiente. Suficiente para cubrir las terapias, los gastos de la casa, y tal vez incluso para empezar a ahorrar. Suficiente para que Ricardo dejara de depender del dinero de sus padres.

—¿Ves lo que pone?

dijo él, señalando la pantalla con el dedo.

— Quieren que empiece la próxima semana. Es un contrato de seis meses con posibilidad de renovación.

—Eso es…

Mariana no pudo terminar la frase. La emoción la embargó, pero también la culpa. Él estaba tan feliz. Y ella guardaba un secreto que podría cambiarlo todo.

—Es increíble

dijo Ricardo, con una sonrisa que no le veía desde antes del accidente.

— Por fin voy a aportar algo. No voy a ser solo una carga.

—Nunca has sido una carga

respondió ella, como siempre, pero esta vez sus palabras sonaban huecas.

—Lo sé. Pero ahora puedo demostrarlo. Con hechos.

Ricardo aceptó la oferta al instante. Pasaron la tarde celebrando, pidieron pizza, vieron una película, hicieron el amor con una ternura que dolía de lo hermosa que era. Mariana se aferró a él como si fuera la última vez.

Pero el secreto seguía ahí, pesando en su vientre.

Esa noche, mientras Ricardo dormía, Mariana se levantó de la cama. Fue a la cocina, se preparó un té de manzanilla sin cafeína, porque ahora debía cuidarse, aunque nadie lo supiera y se sentó a la mesa.

Sacó la prueba de su mochila. La miró a la luz tenue de la lámpara. Dos líneas. Un milagro.

—¿Qué hago?

susurró.

Si se lo decía a Ricardo, su mundo se sacudiría. Él creía que era estéril. Había asumido que nunca tendría hijos. La noticia podría ser la mayor alegría de su vida o el golpe más duro, dependiendo de cómo lo tomara. Y con todo lo que estaban construyendo el trabajo, la independencia, el futuro, tal vez no era el momento.

Pero si no se lo decía, ¿cuánto podría ocultarlo? Los síntomas empeorarían. Su vientre crecería. Llegaría un punto en que sería imposible negarlo.

Y estaban sus padres. La mudanza a Miami. La presión de elegir entre su familia y Ricardo.

—Estoy sola en esto

susurró, y las lágrimas volvieron a rodar.

Decidió que esperaría. Solo un poco más. Hasta que Ricardo se afianzara en su nuevo trabajo. Hasta que estuviera más estable. Entonces se lo diría.

Pero el tiempo, pensó mientras guardaba la prueba otra vez, no estaba de su lado.

El teléfono sonó a las diez de la noche. Mariana lo miró. Era su madre.

—¿Mamá?

—Hija, ¿cómo estás?

la voz de Elen sonaba alegre, lo que significaba que tenía buenas noticias.

—Ya encontramos casa. Es preciosa, con jardín y una piscina pequeña. Te va a encantar.

—Qué bien

respondió Mariana, sin entusiasmo.

—¿Has pensado en lo de la universidad? Hablé con una asesora académica y me dijo que podrías transferirte sin problemas. Solo necesitan tus calificaciones y una carta de motivación.

—Mamá, todavía no he decidido.

—Hija, el tiempo se acaba. Si vas a venir, tenemos que empezar los trámites la próxima semana.

Mariana cerró los ojos. Apoyó la frente en la mesa de la cocina.

—Lo sé

dijo

— Te daré una respuesta pronto.

—¿Estás bien? Te oigo rara.

—Solo cansada. Mucho estudio.

—Cuídate, hija. Te quiero.

—También te quiero, mamá.

Colgó. El silencio de la cocina la envolvió como una manta pesada.

No podía más. El secreto, la presión, los mareos, las náuseas, las llamadas de su madre, la sonrisa de Ricardo, las dos líneas rosas. Todo la aplastaba.

Se levantó. Fue al baño. Se miró al espejo.

—Tienes que contarlo

se dijo.

— Pronto. Muy pronto.

Pero esa noche, cuando volvió a la cama y sintió el brazo de Ricardo rodeando su cintura, su mano instintiva se posó sobre su vientre. Y allí, en la oscuridad, con el hombre que amaba y la vida que crecía dentro de ella, Mariana encontró un momento de paz.

Mañana sería otro día.

Pero esta noche, solo esta noche, se permitió soñar con un futuro donde todos estuvieran juntos. Ricardo. El bebé. Ella.

Un sueño imposible, tal vez.

Pero los imposibles, pensó mientras se dormía, a veces se cumplen.

1
María Osorio
pero ya vayan estan perdiendo tiempo
María Osorio
este hombre es un psicópata
Anyeli Sinraiza
Amo esta novela y esta pareja que supera las dificultades
Anyeli Sinraiza
😭 lo sabia lo sabía
Anyeli Sinraiza
ojalá eviten algo peor yo creo algo hará ese juancho
Ana Mosqueado
excelente buena ortografía y emotivo cada capítulo en la lucha de ricardo
Laura Gaza
una trama entretenida atrapante y hermosa
Laura Gaza
😭se pudo evitar tenían q tomar previsiones
Laura Gaza
en este caso ricardo tiene razón esto pierde traer consecuencias peores
Paula Perez
este desgraciado nooo
Paula Perez
tremenda historia de superación personal
carmen Payares
😭😭 noooo ahora falta q le haga algo
carmen Payares
hermosa historia de amor
Paula Perez
ese Juancho es un desastre completo ya esta dando su verdadera cara
carmen Payares
creo que ese Juan hoy será más que un dolor de cabeza
carmen Payares
la oportunidad de la vida Ricardo
Sofia Vermel
buena novela una excelente trama
Lavaña Sierra
ricardo y mariana que lección dan a la vida de superación
Payal Gugta
emotiva hermosa y sencilla
Cushy Cumary
excelente novela me gustó mucho gracias autora
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