Soy todo un caso, lo sé pero no la he tenido fácil desde que me casé… hace tres años cuando cumplí 18 años mi sueño se hizo realidad, al casarme con Bruce Connor el hombre más guapo y CEO de una de las empresas más importantes del país. Nuestros abuelos compartieron sus deseos de que nuestra familia tuviera ese vínculo que ellos añoraban, unirnos en matrimonio… Gran error por mi, mi vida se convirtió en una pesadilla cuando llegué a la familia, me convertí en la chacha, cocinera limpiadora, de todo tenía que hacer, y lo más irónico que mi flamante esposo jamás ha estado para mí, será porque el siempre ha estado enamorado de la mujer que su madre siempre desearon como esposa para el. Por venganza me han hecho pasar por toda clase de humillaciones. Pero ya me cansé, jamás mi querido esposo se fijara en mí, así que tengo un plan…, y es hacerlos pagar lo que me han hecho sentir. …. Que será?
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Planes de separación
Otro día de mierda, se dijo Maite poniéndose las pantuflas para ir al baño. Miró la hora en el teléfono, aún era temprano alcanzaba a preparar su desayuno antes de que Pamela su amiga llegara.
Se había enterado que Bruce su esposo había regresado desde ayer, seguro estaba con ella, ya se había acostumbrada a sus desplantes, su madre le refregó qué se irían a festejar.
¡Y a ella que recorchos le importaba!
Si le dolía mucho, pero ya no lloraba. Tres años casada con un hombre que nunca se le había acercado a darle un beso, menos a tener intimidad, ya no lo esperaba.
Qué ironía de la vida, aún seguía siendo virgen, con un esposo y un matrimonio forzado, así se lo refregaba Andrea madre de su flamante marido, cada que tenía la oportunidad para fastidiarla.
Escuchó el timbre de la puerta, bajando rápidamente.
Tenía que ser Pamela, se había comprometido acompañarla a la empresa donde había llenado una solicitud de empleo.
Necesitaba trabajar, comprarse lo que necesitaba, el dinero que su suegra le daba por parte de Bruce apenas le alcanzaba para cubrir básicos, necesitaba ropa, zapatos, y algunos artículos de aseo personal.
Pamela le regalaba muchas veces lo que necesitaba, pero le parecía un abuso.
— ¿Estás lista?
— ¿Y tú estás loca, ya miraste la hora? - contestó Maite a su amiga.
Pamela y Maite eran amigas desde la infancia, desde que sus padres aún vivían, su abuelo se había echo cargo de ella era su adoración, pero el cancer lo consumió. Maite sufrió mucho su pérdida, su abuelo murió pensando que la había dejado en buenas manos.
— ¿Desayunaste? - Le preguntó Maite a Pamela.
— ¿Me vas a invitar? -
— Una tostada con queso y jamón - ¿está bien?
Pamela era lo que más odiaba de la familia de su esposo, mientras ellos gozaban de toda clase de suculentas comidas a Maite le tocaba ahorrar lo que le sobraba para que le alcanzara hasta que recibiera la miseria que le entregaban.
No entendía porque Bruce siendo un hombre millonario mantenía a Maite en la miseria.
La mansión era hermosa, tenía las mejores decoraciones, pero no le había dejado ningún empleado para ayudarle a mantenerla limpia y en orden, Maite lo hacía.
Esa familia era un asco.
Pero lo que ignoraban era que Bruce, no era quien lo decidía así.
Bruce le había ordenado a su madre por la confianza que le tenía, que le entregara una tarjeta ilimitada para sus gastos y todo lo que ella necesitara.
Si bien Bruce se sentía traicionado por su descaro, metiendo a hombres en la mansión cuando el tenía que viajar por negocios, eso lo había hecho tomar la decisión de irse con su madre y hermanas a la mansión del abuelo.
El no iba hacer el hazme reír de sus amigos.
Lo bueno que su madre y Margaret lo habían puesto sobre aviso, de lo que hacía su esposa cuando el no estaba.
Pero Betsy su otra hermana le había recomendado no creerse de su madre y su hermana.
Quizás les tomaba la palabra y divorciaban, aunque tendría que romper la promesa que le había jurado a su abuelo antes de morir.
Por eso no la enfrentaba.
Cuando se lo dijeron, Judit estaba presente, y aunque era hermosa no se le comparaba a Maite, pero no podía abandonarla, ella lo había salvado de aquella serpiente cascabel, ella se había atravesado, siendo a ella a quien mordió.
Pero gracias a la intervención rápida le salvaron la vida, ahora Bruce se sentía en deuda con ella, pero eso de casarse, estaba muy lejos de la realidad.
Su hermana Betsy nunca le creyó, sabía que algo escondía esa escoria, como se referíar a Judit.
Su hermano algún día se iba a enterar de la verdad, esperaba que no fuera demasiado tarde, y tuviera que arrepentirse después.
— Todavía no me convenzo de que trabajarás, - teniendo un marido tan rico. - mencionó Pamela sin más.
— ¿Y que ganó yo con eso? - ni siquiera tengo que comer.
— Seguirás hasta que tú pongas fin. - ¿que has pensado de la separación?
— Ya lo tengo decidido Pam. - no tengo nada que hacer donde no me quieren.
— Haces bien. - ya hablé con mis padres, les informé que ocuparé el departamento del valle. Nos iremos a vivir juntas ahí.
Maite suspiró, ya lo había decidido y pensado muy bien, era mejor una separación, era humillante que el paseara con su amante por todas partes, en fiestas, reuniones Judit siempre iba con él.
Nunca había estado en la empresa y la única vez que fue no la dejaron entrar.
Era mejor una separación que esperaba ya ella de él.
EMPRESA HOLDING ASS.
Maite llegó puntual a su entrevista, con un vestido aunque muy sencillo lucia hermosa, tenía un cuerpo envidiable, y un rostro de muñeca.
Antón Palace, CEO del aglomerado industrial, era la competencia de Bruce, pero en buenos términos, ninguno se envidiaba. Antón entrevistaba a los aspirantes al trabajo, le gustaba socializar con cada uno.
Por eso cuando le dijeron que la persona que sería entrevistada estaba en la oficina de recursos humanos, se dirigió hacia allá.
Se presentó con disimulo, era una mujer muy bella, y la iba a tener cerca, un gran tentación. Señorita Maite… buscó en su papeleo, - ¿Connor? - se extrañó, solamente conocía a unos Connor de la ciudad.
— ¿Es usted algo de los Connor Blade?
Maite se puso nerviosa, no le darían el trabajo seguramente. Asintió cansada con la situación.
— Bruce Connor es mi esposo. - pero nos vamos a divorciar, - respondió sin saber porque le decía eso.
— Le agradezco su atención, entiendo que no me va a contratar. Asumió la chica poniéndose de pie para irse.
— No debería contestarse usted misma, no me ha dejado hablar, - el trabajo es suyo.
Antón tampoco se explicaba porque se adelantó así. Pero algo pasaba, el sabía que Connor estaba casado pero creía que la mujer que siempre estaba con él era la esposa y creo pensaban igual.
Llamo a su asistente.
Investiga sobre la señorita Maite Connor y quien es la mujer con la que se deja ver Bruce Connor.
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