Zamira necesitaba trabajo
Franco necesitaba alguien que cuidará de su hijo Mateo de 5 años, mientras él trataba de mantener la cabeza a flote
Ninguno buscaba algo más
Lo que empieza con una relación laboral se convierte en algo más
Franco encuentra en Zamira a la mujer que lo calma
Zamira encuentra en Mateo el hijo que nunca creyó tener y en Franco un amigo
Mateo encuentra en Zamira una mamá que eligió tener
¿Podrá algo separarlos?
NovelToon tiene autorización de Jaqueline Mello para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
No te vayas
El primer día de Zamira empezó a las 7 AM con un café frío y un niño pegado a su pierna, llego temprano para memorizar donde se encontraba las cosas
Mateo- ¿Me haces panqueques con cara de oso?
Zamira- Solo si te comes las orejas
Mateo- Hecho, Trato.
Franco los encontró en la cocina a las 7:30, harina en la nariz de Mateo y Zamira riéndose con la boca llena de masa cruda, se le olvidó por un segundo que tenía una reunión en 20 minutos.
Franco- Buenos días
Zamira- Buenos días, jefe
Franco- No me digas jefe en mi casa, soy Franco
Zamira- Y vos no llegues tarde si no querés que le dé helado en el desayuno
Él no supo si reírse o regañarla, así que solo agarró su café y se fue, pero se giró en la puerta mirando por ella
Franco- Gracias, por ayer, por hoy, por aceptar venir y ser su niñera, eso lo hizo feliz
Zamira solo asintió, no sabía qué responder cuando alguien le daba las gracias por existir, se había olvidado hace mucho lo que eso significaba
El día pasó fácil, demasiado fácil.
Mateo la probó, le escondió los zapatos, le preguntó si tenía novio, le pidió que le leyera 4 cuentos seguidos, solo para saber si ella se enojaba o lo regañaba
Zamira aguantó todo, hablaba bajito, tenía paciencia de santa y una forma de mirar a Mateo que le hacía sentir seguro.
A las 6 PM el cielo se puso negro, tormenta de las feas, rayos, viento y Mateo escondido debajo de la mesa.
Mateo- Tengo miedo
Zamira- Ven acá, mi valiente, no tienes de que temer
Lo sentó en su regazo en el sofá, le tapó los ojos con las manos cuando caía un rayo
Zamira- Yo también les tenía miedo, hasta que me di cuenta que los rayos hacen ruido porque están enojados, y los enojados se cansan rápido, cuando el enojo se les pase, ellos dejaran de hacer ruido
Funcionó, Mateo se calmó y de a poco los rayos cesaron dejando la lluvia y el viento
Franco llegó a las 8 PM empapado, con el saco en la cabeza y el celular sonando, se detuvo en la puerta de la sala, ahí estaban los dos, Mateo dormido, abrazado a Zamira, ella con una manta sobre los hombros de los dos, tarareando algo bajito
Franco- No quise llegar tarde
Zamira- No te disculpes, está bien, seguro tenias mucho por ordenar
Franco- No es lo ideal, aunque admito que debía ponerme al día, le prometí que no iba a dejarlo solo otra vez y no llegué antes para estar con él
Zamira- No está solo, está conmigo y le enseñes a no temer, no te preocupes
Franco- Y yo confío en que se quede contigo, por eso… quédate a cenar, si querés, en el cuarto de huéspedes, nadie te molestará, Con esta tormenta no vas a conseguir taxi y no creo que mojarte sea opción
Zamira iba a decir que no, era lo profesional, pero antes que conteste, Mateo murmuró dormido
Mateo- Que se quede, papá- miró a Zamira y con sus manitos juntas dijo- no te vayas, quédate por fis
Franco sonrió por primera vez en días, una sonrisa chiquita, cansada, real, su hijo no solo lo mandaba a él
Franco- Bueno, se queda, sin objeción a pedido del jefe
Zamira solo sonrio, ya no se podia negar, cenaron los tres en la mesa chica de la cocina, sopa, pan, y Mateo contando que Zamira le enseñó a hacer una torre con fideos.
Cuando Mateo se fue a dormir, Franco se quedó con las manos alrededor de la taza.
Franco- Catalina no vino, Otra vez, promete y jamás cumple
Zamira- Lo siento.
Franco- No lo sientas, Solo… gracias por hacer que no le pese tanto, el me dijo que no la llame, se dio cuenta que lo hago para hacerle acordar cuando tiene algo importante, cuando se acerca su cumpleaños, un evento o simplemente hacerle acordar que tiene un hijo que espera su llamada
Zamira- debió ser doloroso cuando se fue, aunque yo no hago nada del otro mundo
Franco- Para él sí, el que lo escuches, le enseñes cosas, el que simplemente prepares su desayuno favorito, a el lo pone contentó, cuando nos casamos éramos felices, nos enteramos qué venia Mateo, fue especial, pero a penas Mateo nació y les dieron de alta en la clínica, ella firmo los papeles del divorcio y la renuncia de tenencia de Mateo, dejo asentado se quedaba conmigo, me dijo que todo hacía por dinero, se lo dí, firme y simplemente se fue, regresa cada que se acuerda, que anda cerca, llama cada que tiene libre o esta aburrida
Hizo una pausa miró a Zamira como si estuviera decidiendo si podía decirlo en voz alta.
Franco- No sabes cuanto me alegra y relaja el que estés aquí, no solo porque lo cuidas y se que esta seguro contigo, si no porque yo también necesitaba ayuda aunque lo niegue
Zamira no respondió, no sabía si podía permitirse escuchar eso sin joderlo todo, contestar algo tan fuerte
Franco- me dijo que no quería fiesta, regalos, solo quería tener una mamá, una que esté con él para cuando él lo necesite y eso hiciste hoy, estar con él y ayudarlo con su miedo a los rayos
Zamira- es mi trabajo, me contrataste para eso
Franco- sabes a lo que me refiero, no de un sueldo, de dinero o trabajo, lo que hiciste hoy valió más que cualquier sueldo, valió más que cualquier llamada de Catalina con él, gracias
Franco se levantó, dejo la taza en el lavado y subió, Zamira dejo caer dos lágrimas que guardaba, apaga las luces y fue a la habitación que Franco le había dado
Gracias