Durante estos tres años, Sofía siempre se sintió presionada por su suegra, quien insistía en que debía tener un hijo cuanto antes. Si no quedaba embarazada pronto, tendría que aceptar que su esposo se casara de nuevo para tener descendencia.
Carlos, como esposo de Sofía, por supuesto se sentía incómodo con los consejos de su madre, porque amaba profundamente a su esposa.
Sin embargo, con el paso del tiempo, se reencontró con una mujer que había sido su novia en el pasado. Y ahora, esa mujer se convirtió en su secretaria personal.
“Un viejo amor renace”, sería la forma más correcta de decirlo. Porque en secreto, Carlos comenzó a retomar su relación con Valeria, su exnovia. Incluso, su relación empezó a sobrepasar ciertos límites.
Mientras todos estos problemas ocurren, el vientre de Sofía empieza a albergar una nueva vida. Al mismo tiempo, Valeria también está embarazada del hijo de Carlos.
Alegría mezclada con tristeza. ¿Qué sucederá en la vida de Sofía a partir de ahora?
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Capítulo 6
Cuando la noche por fin llegó, Carlos regresó como de costumbre. Con la excusa de las horas extras, siempre llegaba a casa después de las 09:00 de la noche y, durante todo ese tiempo, Sofía esperó fielmente el regreso de su marido.
—¿Otra vez horas extras, Carlos?
—Sí.
—¿Puedo preguntarte algo?
—Dime, ¿Qué quieres preguntar?
—¿Por qué le pediste a Valeria que viniera a recoger unos documentos hoy al medio día?
—Porque se me olvidaron y los necesitaba urgentemente para uno reunión.
—¿Y por qué no me llamaste? Siempre que pasa eso, yo te los entrego en tu oficina.
—Hoy fue diferente, Sofía, ya que yo estaba ya en el lugar de la reunión. Si te llamaba para que entregaras esos documentos, seguramente te confundirías buscando la ubicación. En cambio, Valeria ya sabía dónde era el lugar de la reunión, así que podía llegar rápido.
—Pero, ¿Podrías haberme dicho dónde era el lugar, no?
—¡Ah! El lugar es muy complicado de encontrar, de por sí tu nunca has estado allí. Estoy casi seguro que te hubiera costado encontrar la dirección.
—¿Y dónde es? Parece un lugar muy secreto, tanto que no puedo saberlo.
—No es secreto, es solo que...
—¿Pero qué? ¿Tienes miedo que les interrumpa su tiempo juntos?
—¿Qué quieres decir?
—¿Por qué no me dijiste que tu nueva secretaria es tu exnovia?
Carlos respiró profundo al escuchar aquella pregunta.
—¿Cómo lo sabes?
—¡Eso no importa, Carlos! ¡Responde! ¿Por qué no me lo dijiste?
—¡Lo siento, mi amor! No quería que te preocuparas o sospecharas erroneamente.
—Precisamente al no contarme, Carlos, has despertado mis sospechas.
—¿Y sospechar de qué? ¡Ella es solo mi exnovia!
—¡Porque ella es tu pasado! ¡Por eso! Al verse ustedes todos los días, ¿No es posible que su amor regrese?
—¡Estás exagerando demasiado!—exclamó Carlos mientras entraba al baño, dejando a Sofía todavía reprimiendo sus emociones.
****************
Desde la discusión de esa noche, la actitud de su esposo cambió, en lugar amarla y mimarla como siempre, ahora solo ignoraba a Sofía. Normalmente Carlos usaba la ropa de oficina que Sofía preparaba, ahora él mismo tomaba la ropa que quería.
La comida que Sofía siempre le servía, le gustara o no, ahora Carlos no la tocaba, ni siquiera se la comía. Lo mismo pasó con la actitud de la señora Margarita, quien apoyaba siempre las decisiones de su hijo. Aquello provocó que Sofía se sintiera como una extraña en su propia casa.
Antes de ingresar a su vehículo, Sofía detuvo un momento a Carlos.
—¿Qué pasa, Sofía? ¡Estoy apurado!
—Carlos, ¿puedo ir esta tarde a la reunión que habrá en la escuela?
—¡Cómo quieras!
—¿Puedes acompañarme, por favor?
—¡No puedo! Estoy ocupado, ve tu sola.
—¡Está bien!—respondió Sofía bastante cansada.
Sus esperanzas de poder mejorar su relación con Carlos finalmente habían muerto, por lo que terminó llamando a una vieja amiga para invitarla a la reunión.
Sofía, después de arreglarse, salió tarde su casa. Con calma, caminó por la carretera principal asfaltada tarareando suavemente hacia la intersección donde había quedado con su amiga.
En realidad, su amiga quería recogerla en la casa, pero Sofía se negó, porque le daba pereza responder a todas las preguntas curiosas de su suegra que seguramente harían comentarios despectivos hacia ella.
—¿Has esperado mucho, Sofi?—preguntó Daniela, su amiga desde la secundaria.
—No, recién llegué.
—Entonces, ¿Nos vamos ya?
—¡Sí!
Daniela era amiga de Sofía desde la escuela, aunque ella nació en una familia bastante pudiente. Cuando todavía estaban en la escuela, Daniela a menudo quería ayudar a Sofía con su problemas económicos en particular, pero esta a menudo se negaba. Uno de los principios de su amiga era jamás molestar a nadie con sus problemas, menos aun a sus amigos.
—Sofía, solo estoy en Colombia por una semana, ¿Me acompañarías al extranjero?
—¿A dónde?
—¡Donde sea! Lo más importante es ser feliz.
—Está bien, le pediré permiso primero a mi esposo.
—¡Vale! Pero si no te deja, te secuestraré para que me acompañes.
—¡Oye! ¡Qué tonta!
Una vez llegaron al salón de eventos, donde se haría la reunión, Daniela y Sofía salieron del coche y caminaron tranquilamente hacia la entrada. Pero a los pocos pasos de entrar por la puerta, Sofía tambaleó al sentirse mareada y con dolor de cabeza.
—Sofia, ¿Te sientes mal?
—¡No lo sé! ¡Me duele mucho la cabeza!
—¿Te duele mucho? ¿Quieres que vayamos al hospital!
—¡No, por favor! Realmente he querido asistir a esta reunión.
—Sofía, ¡Tu salud es más importante!
—¡Tranquila! ¡Ya estoy bien! Entremos.
—¿Estás segura?
—¡Sí!
Finalmente, Daniela y Sofía continuaron sus pasos hacia el salón de usos múltiples que se alquiló para el evento de la reunión. Un evento tan lujoso y muy animado, en donde muchos traían a sus parejas. Incluso también había algunos que ya traían hijos.
"¡Wow! ¡Qué romántico! Al ver a esa pareja de esposos tomados de la mano, junto con su hija, realmente son una familia armoniosa. Me pregunto, cuando por fín tendré eso con Carlos", pensó Sofía.
—¡Sofía! ¡Estás soñando despierta! Ni te enteras si algo viene para asustarte.
—¿Qué pasa? ¿Yo?
—¡No pongas excusas! Tu cara no es buena para mentir, ¿Sabes?
—¿De verdad?
—¿Quieres un espejo para que te mires, Sofi?
—¡No! De hecho, aunque me mire en el espejo mil veces, mi cara seguirá siendo así.
—Además, ¿Con qué estás soñando? Ya tienes un marido guapo, rico, bueno, que te ama, ¿Qué más estás pensando?
—Un hijo—, respondió Sofía al instante.
—¿Un hijo? ¿Qué quieres decir?—, Daniela frunció el ceño.
—¡Oh, no es nada! Quiero decir, ¿Ves a esa niña?—dijo mientras señalaba a la niña que había visto antes—¡Es muy linda!
—Sofía, ¿Estás estresada? ¿Acaso te están exigiendo tener un hijo?—,preguntó Daniela que entendió de inmediato la situación de su amiga.
—Yo...
—¿Quién te está exigiendo? ¿Carlos?
—No, es mi suegra.
—No pienses demasiado en eso, puedes estresarte. Si te estresas, eso puede dificultar tu embarazo. Debes ser feliz, ¿De acuerdo?
Sofía solo asintió y sonrió levemente, por un lado, realmente quería contarle a su amiga para reducir la carga que estaba soportando, Pero, por otro lado, no podía contar sus problemas a los demás. Le daba vergüenza porque como mujer no podía hacer felices a su marido y a su suegra porque era una mujer inútil.
No queriendo hundirse en la tristeza, Sofía invitó a Daniela a socializar con otros amigos. Riéndose y bromeando, intercambiando experiencias, también intercambiando números de teléfono y direcciones. Mientras estaban charlando alegremente, llegó una mujer con un vestido lujoso. El cabello suelto y colgante también realzaba la impresión elegante de la mujer, todos la miraron con admiración.
Sofía estaba llena de ira, ya que aquella mujer estaba tomada de la mano con un hombre que ella reconoció de inmediato. Era imposible no saber quien era su acompañante, su ira aumentó aun más al ver como su mano era fuertemente sujetada.