A pocos días de su boda, Valentina descubre que su hermana está embarazada de su prometido y que su familia apoyaba esa infidelidad. Valentina no lloro, no grito, no reclamo, solo hizo las maletas y salió de esa casa donde siempre ha sido la que sobra.
Pero justo cuando ella creía estar sola, aparece en su vida Mateo Alcázar, el hermano mayor de su ex prometido. Mateo siempre llega en el momento justo cuando ella necesita respaldo y para poder protegerla de todo lo que está por venir, Mateo le pide que se case con él, así estará bajo su protección y nadie podrá volver a humillarla.
¿Aceptara Valentina la propuesta? ¿Por qué Mateo está dispuesto a protegerla?
NovelToon tiene autorización de MeriGrei para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Capítulo 2
Capítulo 2
La señora Sonia Méndez de Alcázar me mandó un auto la noche anterior al casamiento.
No un mensaje.
No una llamada.
Un auto.
Como si yo fuera un paquete incómodo que había que retirar antes de que arruinara la decoración.
El chofer me esperó abajo de mi edificio con un paraguas negro.
—La señora Alcázar desea verla.
—Qué pena. Yo no.
El hombre parpadeó. Pobre. No tenía la culpa de trabajar para esa familia.
—Dijo que era importante.
Claro que era importante. Todo lo que hacía esa gente era importante porque ellos lo decían.
Miré mi departamento. Las cajas seguían sin abrir. Todavía olía a pintura vieja y humedad. Podía quedarme ahí, pedir empanadas, apagar el teléfono y fingir que al día siguiente no se casaban mi hermana y mi ex prometido.
Pero no.
Me subí al auto.
La casa de Sonia quedaba en Barrio Parque. No casa. Mansión. De esas donde hasta el silencio parece caro. Me recibió en un comedor larguísimo, con una mesa puesta para dos personas que no iban a comer.
—Valentina —dijo, sonriendo—. Estás muy cambiada.
—Cinco años hacen eso.
—Sentate.
—Prefiero que diga rápido para qué me trajo.
Su sonrisa se tensó.
—Siempre fuiste orgullosa.
—Y usted siempre fue elegante para insultar. Estamos iguales.
Sonia dejó la servilleta sobre la mesa.
—No vayas mañana.
Ahí estaba.
Me dio risa, pero no de gracia.
—¿Perdón?
—El casamiento de Federico y Camila ya va a atraer demasiadas miradas. Tu presencia solo empeoraría todo.
—¿Todo qué? ¿La foto?
—La reputación de las familias.
—Qué frágil reputación, si una invitada la puede romper entrando por la puerta.
Sonia me miró sin pestañear.
—No sos una invitada cualquiera.
—No, soy la prometida anterior. La que ustedes prefieren esconder.
—Sos una mujer herida. Y las mujeres heridas cometen errores.
Eso sí me pegó.
Porque era cierto.
Estaba herida. Muchísimo. Pero que ella lo dijera como si fuera un defecto me dio ganas de romperle la copa contra el piso.
—Quédese tranquila —dije—. No pienso tirarme encima de Federico ni gritar en medio de la ceremonia.
—No hace falta gritar para ensuciar un apellido.
Me levanté.
—Entonces laven mejor el apellido.
Iba hacia la puerta cuando escuché una voz masculina.
—Mamá, te estás superando.
Me giré.
Mateo Alcázar entró como si la casa no fuera de nadie más. Se sacó los guantes, los dejó sobre una silla y me miró apenas. Apenas, pero lo sentí.
Sonia se puso rígida.
—No te llamé.
—Lo sé. Por eso vine tranquilo.
—No es asunto tuyo.
—Federico es mi hermano. Valentina fue su prometida. Vos acabás de citarla para pedirle que desaparezca. Me parece bastante familiar todo.
Yo no sabía si irme o quedarme a ver cómo se mataban con frases educadas.
—Mateo —dijo Sonia—, no uses a esta chica para tus problemas con Federico.
Esta chica.
Qué ganas de aplaudirle la sutileza.
—Tengo nombre —dije.
Mateo sonrió apenas.
—Lo sé.
No sé por qué esa respuesta me incomodó más que el insulto de Sonia.
—Valentina —dijo él, ahora sí mirándome directo—. ¿Querés que te lleve?
—No.
—Acá no pasan taxis.
—Pido un remis.
—Ya lo pedí.
—¿Tu auto?
—Exacto.
Sonia respiró hondo.
—No hagas esto.
—¿Llevarla a su casa? Qué escándalo.
—Sabés perfectamente de qué hablo.
Mateo se acercó a la mesa y apoyó una mano sobre el respaldo de una silla.
—Mañana voy a ir al casamiento.
Sonia palideció.
—No.
—Sí.
—No tenés por qué aparecer.
—Hace años que Federico no me da una excusa tan buena.
Yo lo miré.
—¿Ustedes siempre hablan como si estuvieran en una amenaza judicial?
Mateo giró hacia mí.
—Solo cuando hay público.
—Yo no soy público.
—No. Vos sos el motivo por el que esta conversación se puso interesante.
Me fui antes de que me diera vergüenza que esa frase me hubiera movido algo.
En el auto, no hablé durante varias cuadras. Mateo tampoco. Eso, curiosamente, me calmó. Federico siempre llenaba los silencios con excusas. Mateo parecía cómodo dejándome respirar.
Hasta que habló.
—Mañana van a mirarte.
—Ya sé.
—Van a esperar que llores.
—También sé.
—No les des eso.
Lo miré.
—No necesito instrucciones.
—No eran instrucciones.
—Sonaste igual.
—Soy malo con la suavidad.
Eso sí parecía verdad.
Apoyé la cabeza contra el vidrio. Las luces de Libertador pasaban borrosas.
—¿Por qué compraste mis cuadros?
—Porque me gustaron.
—No me mientas tan poco. Ofende.
Mateo tardó un segundo.
—Porque los pintaste cuando estabas intentando no romperte.
Sentí que algo se me apretaba en el pecho.
—No sabés eso.
—Se nota.
—¿En los cuadros?
—En vos.
Tragué saliva.
—No me mires como si me conocieras.
—Estoy tratando de no hacerlo.
—Hacelo mejor.
Llegamos a mi edificio. Antes de bajar, él dijo:
—Mañana, si necesitás salir de ahí, buscame.
—No voy a necesitarte.
—Ojalá.
No sonó burlón.
Eso fue lo peor.
Al día siguiente, el hotel de Puerto Madero estaba lleno de cámaras. Yo llegué con mi vestido negro, el pelo recogido y las manos frías.
Camila estaba preciosa.
Me dio bronca notar eso.
Federico me vio y dejó de sonreír.
—Valentina...
—Tranquilo —dije—. Vine invitada.
Camila se acercó, blanca, brillante, embarazada y victoriosa.
—No pensé que te animaras.
—Yo tampoco pensé que te animaras a usar blanco.
Se le borró la sonrisa.
Al fondo del salón, la gente empezó a murmurar.
Mateo acababa de entrar.
Y no miró a la novia.
Me miró a mí.
👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏👏
Pero me está aburriendo esta novela. Mucho misterio.
Pero me está aburriendo esta novela. Mucho misterio.