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El Hombre Que Me Eligió

El Hombre Que Me Eligió

Status: Terminada
Genre:Amante arrepentido / Casada Con Mi Ex's Familiar / Completas
Popularitas:262k
Nilai: 3.2
nombre de autor: MeriGrei

A pocos días de su boda, Valentina descubre que su hermana está embarazada de su prometido y que su familia apoyaba esa infidelidad. Valentina no lloro, no grito, no reclamo, solo hizo las maletas y salió de esa casa donde siempre ha sido la que sobra.
Pero justo cuando ella creía estar sola, aparece en su vida Mateo Alcázar, el hermano mayor de su ex prometido. Mateo siempre llega en el momento justo cuando ella necesita respaldo y para poder protegerla de todo lo que está por venir, Mateo le pide que se case con él, así estará bajo su protección y nadie podrá volver a humillarla.
¿Aceptara Valentina la propuesta? ¿Por qué Mateo está dispuesto a protegerla?

NovelToon tiene autorización de MeriGrei para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 2

Capítulo 2

La señora Sonia Méndez de Alcázar me mandó un auto la noche anterior al casamiento.

No un mensaje.

No una llamada.

Un auto.

Como si yo fuera un paquete incómodo que había que retirar antes de que arruinara la decoración.

El chofer me esperó abajo de mi edificio con un paraguas negro.

—La señora Alcázar desea verla.

—Qué pena. Yo no.

El hombre parpadeó. Pobre. No tenía la culpa de trabajar para esa familia.

—Dijo que era importante.

Claro que era importante. Todo lo que hacía esa gente era importante porque ellos lo decían.

Miré mi departamento. Las cajas seguían sin abrir. Todavía olía a pintura vieja y humedad. Podía quedarme ahí, pedir empanadas, apagar el teléfono y fingir que al día siguiente no se casaban mi hermana y mi ex prometido.

Pero no.

Me subí al auto.

La casa de Sonia quedaba en Barrio Parque. No casa. Mansión. De esas donde hasta el silencio parece caro. Me recibió en un comedor larguísimo, con una mesa puesta para dos personas que no iban a comer.

—Valentina —dijo, sonriendo—. Estás muy cambiada.

—Cinco años hacen eso.

—Sentate.

—Prefiero que diga rápido para qué me trajo.

Su sonrisa se tensó.

—Siempre fuiste orgullosa.

—Y usted siempre fue elegante para insultar. Estamos iguales.

Sonia dejó la servilleta sobre la mesa.

—No vayas mañana.

Ahí estaba.

Me dio risa, pero no de gracia.

—¿Perdón?

—El casamiento de Federico y Camila ya va a atraer demasiadas miradas. Tu presencia solo empeoraría todo.

—¿Todo qué? ¿La foto?

—La reputación de las familias.

—Qué frágil reputación, si una invitada la puede romper entrando por la puerta.

Sonia me miró sin pestañear.

—No sos una invitada cualquiera.

—No, soy la prometida anterior. La que ustedes prefieren esconder.

—Sos una mujer herida. Y las mujeres heridas cometen errores.

Eso sí me pegó.

Porque era cierto.

Estaba herida. Muchísimo. Pero que ella lo dijera como si fuera un defecto me dio ganas de romperle la copa contra el piso.

—Quédese tranquila —dije—. No pienso tirarme encima de Federico ni gritar en medio de la ceremonia.

—No hace falta gritar para ensuciar un apellido.

Me levanté.

—Entonces laven mejor el apellido.

Iba hacia la puerta cuando escuché una voz masculina.

—Mamá, te estás superando.

Me giré.

Mateo Alcázar entró como si la casa no fuera de nadie más. Se sacó los guantes, los dejó sobre una silla y me miró apenas. Apenas, pero lo sentí.

Sonia se puso rígida.

—No te llamé.

—Lo sé. Por eso vine tranquilo.

—No es asunto tuyo.

—Federico es mi hermano. Valentina fue su prometida. Vos acabás de citarla para pedirle que desaparezca. Me parece bastante familiar todo.

Yo no sabía si irme o quedarme a ver cómo se mataban con frases educadas.

—Mateo —dijo Sonia—, no uses a esta chica para tus problemas con Federico.

Esta chica.

Qué ganas de aplaudirle la sutileza.

—Tengo nombre —dije.

Mateo sonrió apenas.

—Lo sé.

No sé por qué esa respuesta me incomodó más que el insulto de Sonia.

—Valentina —dijo él, ahora sí mirándome directo—. ¿Querés que te lleve?

—No.

—Acá no pasan taxis.

—Pido un remis.

—Ya lo pedí.

—¿Tu auto?

—Exacto.

Sonia respiró hondo.

—No hagas esto.

—¿Llevarla a su casa? Qué escándalo.

—Sabés perfectamente de qué hablo.

Mateo se acercó a la mesa y apoyó una mano sobre el respaldo de una silla.

—Mañana voy a ir al casamiento.

Sonia palideció.

—No.

—Sí.

—No tenés por qué aparecer.

—Hace años que Federico no me da una excusa tan buena.

Yo lo miré.

—¿Ustedes siempre hablan como si estuvieran en una amenaza judicial?

Mateo giró hacia mí.

—Solo cuando hay público.

—Yo no soy público.

—No. Vos sos el motivo por el que esta conversación se puso interesante.

Me fui antes de que me diera vergüenza que esa frase me hubiera movido algo.

En el auto, no hablé durante varias cuadras. Mateo tampoco. Eso, curiosamente, me calmó. Federico siempre llenaba los silencios con excusas. Mateo parecía cómodo dejándome respirar.

Hasta que habló.

—Mañana van a mirarte.

—Ya sé.

—Van a esperar que llores.

—También sé.

—No les des eso.

Lo miré.

—No necesito instrucciones.

—No eran instrucciones.

—Sonaste igual.

—Soy malo con la suavidad.

Eso sí parecía verdad.

Apoyé la cabeza contra el vidrio. Las luces de Libertador pasaban borrosas.

—¿Por qué compraste mis cuadros?

—Porque me gustaron.

—No me mientas tan poco. Ofende.

Mateo tardó un segundo.

—Porque los pintaste cuando estabas intentando no romperte.

Sentí que algo se me apretaba en el pecho.

—No sabés eso.

—Se nota.

—¿En los cuadros?

—En vos.

Tragué saliva.

—No me mires como si me conocieras.

—Estoy tratando de no hacerlo.

—Hacelo mejor.

Llegamos a mi edificio. Antes de bajar, él dijo:

—Mañana, si necesitás salir de ahí, buscame.

—No voy a necesitarte.

—Ojalá.

No sonó burlón.

Eso fue lo peor.

Al día siguiente, el hotel de Puerto Madero estaba lleno de cámaras. Yo llegué con mi vestido negro, el pelo recogido y las manos frías.

Camila estaba preciosa.

Me dio bronca notar eso.

Federico me vio y dejó de sonreír.

—Valentina...

—Tranquilo —dije—. Vine invitada.

Camila se acercó, blanca, brillante, embarazada y victoriosa.

—No pensé que te animaras.

—Yo tampoco pensé que te animaras a usar blanco.

Se le borró la sonrisa.

Al fondo del salón, la gente empezó a murmurar.

Mateo acababa de entrar.

Y no miró a la novia.

Me miró a mí.

1
Jennifer Macupido
y tú no te dejas ayudar, ya madura
Hiradia Cohen
Realmente ahi si hubo un vacio pensé que iba pintando iendo en el carro senti qué me perdi de algo aunque la historia siga siendo interesante esos detalles hay que cuidar
Rosana Heppner
va repitiendo texto
Yanira Mendoza
Es buena pero repetitiva
Yanira Mendoza
Repite muchas escenas. La del café, la de la puerta, la del baño y el pasillo y las frases
Mariana Blanco Belmonte
Escritora, como comenté anteriormente, si una novela no me gusta, dejo de leer y ya. Esto que voy a decir espero lo lea y le sirva. Van varios capítulos que copia parte de otro, que pone frases que no van con la secuencia de lo que se está narrando. Por ejemplo, "ya dentro del auto dijo" y a continuación "al salir de la casa lo tomé del brazo", o están dentro del auto, o van saliendo de la casa?
Por otro lado, es la segunda novela suya que leo y me llama la atención que está usando los mismos nombres y apellidos de otra novela suya. Entiendo que es otra trama pero, ¿no sería mejor usar otros nombres y apellidos? Es confuso.
Mil disculpas de antemano si le parezco ofensiva pero no es para ofender.
Mariana Blanco Belmonte
Se repitió o ya se enredó aún más 😂
Nidia Betancourt
Saludos escritora.. No ponga cuidado a malos comentarios. La que no quiera seguir leyendo, que escriba su propia novela..
Mariana Blanco Belmonte: Así es... Leo muchísimo y cuando una novela no me gusta, no le entiendo o me parece aburrida, no continúo leyendo y ya. Para que hacer comentarios que no suman y que sólo quitan tiempo.
Me gusta su novela, las de intriga, uno tiene que leerlas hasta el final.🥰
total 1 replies
Pany Rojas
ya me aburrió!!!!! hasta aquí llegué.
María Fernanda Bustamante
Quedé casi por el comienzo 😅 ojo, no lo digo para desanimarte ni nada es solo mi opinión. Sentí que algunos diálogos estaban como muy vacíos me faltó un poquito más de emoción y que se sintiera lo que estaban viviendo los personajes sé que no es fácil escribir y hacer que todo conecte pero creo que con práctica se puede ir mejorando muchísimo. Igual muchos éxitos con tu historia y espero que sigas escribiendo
Eliseo Reyes
solo el resumen de la novela me gustó pero se repite todo asco
Carmen Salgado
Buena novela, gracias autora
Silvia Lima
Que fastidio con las lectoras, nadie las obliga a leer. Dejen de criticar a la autora y póngase a escribir ustedes
momis: Silvia Lima toda la razón 🤣
total 1 replies
Graciela Saiz
ese Tomas ya me cae gordo 🤬
Graciela Saiz
la verdad , ella me desagrada como se comporta 😏
Marina Del Carmen Pereira DE Las Salas
definitivamente que familia tan sucia pobre Valentina
Marina Del Carmen Pereira DE Las Salas
muy tonta al ir con esa. familia. tóxica y un papa manipulado por la mujercita esposa
Adriana Caturelli
Que novela largaaáa la protagonista que histérica vueltas y vueltas no me gusto
Angela Solinas: que le pasó a esta autora ? tiene algún problema que no termina las novelas?
total 2 replies
Cristina Minetti
no me gusto. menos q simule tanta mafia en Buenos Aires
Edith Quevedo
sii .uy mala historia .ya me aburrió .la dejo ya
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