NovelToon NovelToon
La Vida Que Parecía Perfecta

La Vida Que Parecía Perfecta

Status: En proceso
Genre:Amor prohibido / Fantasía LGBT / Enfermizo
Popularitas:332
Nilai: 5
nombre de autor: Adriana05

Una mujer atrapada en un matrimonio que dejó de hacerla feliz conoce a otra mujer que despierta en ella un amor inesperado, obligándola a enfrentarse a sus miedos, sus secretos y a las consecuencias de elegir entre la vida que construyó y el amor que jamás se atrevió a imaginar.

NovelToon tiene autorización de Adriana05 para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 14: El hombre que debía estar muerto

El disparo retumbó en el túnel.

Victoria cerró los ojos.

Lucía la abrazó por instinto.

Sebastián se agachó.

Daniel, herido en el suelo, levantó apenas la cabeza.

Pero nadie cayó.

El disparo había impactado en la pared, a centímetros de Arturo.

Arturo giró lentamente hacia Julián.

—Siempre fuiste un cobarde.

Julián sostuvo el arma con firmeza.

—Y tú siempre fuiste un monstruo.

Los hombres detrás de Julián apuntaron hacia Arturo.

Los hombres de Arturo hicieron lo mismo.

En segundos, el túnel quedó convertido en un campo de batalla.

—¡Bajen las armas! —gritó Sebastián.

Nadie obedeció.

—¡Van a matarnos a todos!

Julián miró a Victoria.

Sus ojos cambiaron.

Por un instante dejó de ser el hombre que acababa de entrar armado.

Parecía simplemente un padre mirando a su hija.

—Victoria...

Ella dio un paso hacia él.

—¿Eres tú?

—Sí.

—Estás vivo.

Julián tragó saliva.

—Lo estuve todo este tiempo.

Victoria sintió que las piernas le temblaban.

—¿Por qué?

—Porque si sabían que seguía vivo, te matarían.

—¿Quiénes?

Julián miró a Arturo.

—Ellos.

Arturo soltó una carcajada.

—No la engañes. Tú fuiste quien comenzó todo.

Victoria volteó.

—¿Es verdad?

Julián no respondió.

—¡Te estoy preguntando si es verdad!

Silencio.

—Sí —dijo finalmente.

Victoria sintió que el golpe le atravesaba el pecho.

—¿Qué hiciste?

Julián bajó el arma.

—Cometí errores.

—¡No te pregunté eso!

—Victoria...

—¡Tú destruiste mi vida!

Lucía tomó su mano.

—No estás sola.

Julián miró a Lucía.

—Tú...

Lucía no retrocedió.

—Sí. Yo.

—Te dije que te mantuvieras lejos de mi hija.

Lucía apretó los dientes.

—Y yo le prometí a ella que nunca volvería a abandonarla.

Victoria miró a Lucía.

Aquellas palabras le dolieron.

Pero también la sostuvieron.

Arturo aprovechó el momento.

—¿Ves, Victoria? Todos te han mentido.

—Tú también.

—Yo jamás te prometí decirte la verdad.

Sebastián avanzó.

—¿Dónde está la grabación?

Arturo lo miró.

—¿Qué grabación?

—La que demuestra quién ordenó el accidente.

La hermana de Lucía levantó la USB.

—Está aquí.

Julián la observó.

—No.

Todos voltearon.

—¿Qué? —preguntó Victoria.

—Esa memoria no debe reproducirse.

—¿Por qué?

Julián miró a la joven.

—Porque contiene una mentira.

La muchacha palideció.

—No.

—Sí.

—¡Tú sabes que es verdad!

Julián negó con la cabeza.

—Sé quién grabó esa conversación.

—Entonces sabes que no miento.

—La grabación es real.

Victoria sintió un nudo en el estómago.

—¿Entonces qué parte es mentira?

Julián miró directamente a Victoria.

—La persona que aparece como responsable.

Arturo sonrió.

—Por fin lo admite.

Victoria se volvió hacia él.

—¿Qué significa eso?

—Que alguien editó la grabación.

La hermana de Lucía apretó la USB.

—No.

—Sí.

—Yo la recibí completa.

—Te entregaron una copia manipulada.

Lucía dio un paso hacia ella.

—¿Quién te la dio?

La joven bajó la mirada.

—No lo sé.

—¿Cómo que no lo sabes?

—Un hombre.

Sebastián preguntó:

—¿Cómo se llamaba?

—Nunca dijo su nombre.

Julián cerró los ojos.

—Entonces ya sé quién es.

Victoria sintió un escalofrío.

—¿Quién?

Antes de responder, Julián miró a Daniel.

—Él.

Todos voltearon.

Daniel estaba pálido.

—No.

Julián levantó el arma.

—Tú entregaste la copia.

Daniel intentó incorporarse.

—No fui yo.

—Tú eras el único que tenía acceso al archivo original.

—¡No!

Victoria lo miró.

—Daniel...

Él sostuvo su mirada.

—Te juro que no.

—¿Entonces quién?

Daniel respiró con dificultad.

—Mi padre.

Arturo se quedó inmóvil.

—No metas a tu madre en esto.

Daniel soltó una risa amarga.

—No hablo de mi madre.

Miró a Arturo.

—Hablo de ti.

El rostro de Arturo cambió.

—No sabes lo que estás diciendo.

—Sé exactamente lo que digo.

Daniel intentó levantarse, pero cayó nuevamente.

Victoria corrió hacia él.

—No te muevas.

—Victoria...

—Estás perdiendo mucha sangre.

Lucía se arrodilló junto a ellos.

—Tenemos que sacarlo de aquí.

Julián negó.

—Nadie sale.

Victoria levantó la mirada.

—¿Qué?

Julián señaló la entrada.

—Hay hombres esperando afuera.

Sebastián se acercó.

—¿De quién?

—De Arturo.

Arturo sonrió.

—No todos.

Julián frunció el ceño.

—¿Qué quieres decir?

Arturo respondió:

—Algunos trabajan para alguien más.

Un ruido metálico llegó desde el fondo.

Todos voltearon.

Una puerta comenzó a abrirse.

Lentamente.

Una figura apareció detrás.

Victoria sintió que el corazón se le detenía.

—No...

Era un hombre vestido de negro.

Se quitó la máscara.

Sebastián retrocedió.

—Mateo.

Victoria no podía creerlo.

—Pero tú...

Mateo sonrió.

—Sí.

—Pensé que estabas muerto.

—Eso era precisamente lo que necesitaba que pensaras.

Julián apuntó hacia él.

—No te acerques.

Mateo levantó las manos.

—No vengo por ustedes.

Arturo lo miró.

—¿Entonces por quién?

Mateo respondió:

—Por la memoria.

La hermana de Lucía escondió la USB.

Mateo sonrió.

—Entrégamela.

—No.

—No tienes idea de lo que contiene.

—Precisamente por eso no te la voy a dar.

Mateo miró a Victoria.

—Ella tampoco sabe lo que contiene.

Victoria se levantó.

—Pues explícamelo.

Mateo guardó silencio.

—¡Explícamelo!

—Contiene la prueba de que el accidente no fue provocado para matarte.

Victoria sintió un escalofrío.

—¿Entonces para qué?

Mateo miró a Julián.

—Para borrar a una persona.

Victoria miró a su padre.

—¿A quién?

Julián no respondió.

Mateo señaló a Lucía.

—A ella.

El silencio fue absoluto.

Victoria negó con la cabeza.

—No.

—Sí.

Lucía palideció.

—No sabes de qué hablas.

Mateo soltó una risa.

—Tú sí sabes.

Victoria miró a Lucía.

—¿Qué está diciendo?

Lucía comenzó a llorar.

—Victoria...

—¿Qué está diciendo?

—Que yo era el verdadero objetivo.

Victoria quedó inmóvil.

—¿Por qué?

Lucía bajó la mirada.

—Porque yo sabía demasiado.

Mateo agregó:

—Y porque estabas a punto de contarle a Victoria quién era realmente su padre.

Victoria miró a Julián.

—¿Qué significa eso?

Julián no respondió.

—¡Papá!

Nada.

—¡Mírame!

Julián levantó los ojos.

Victoria sintió que algo dentro de ella se rompía.

—¿Qué hiciste?

Julián habló apenas:

—Yo no soy tu padre.

Victoria quedó paralizada.

Lucía soltó su mano.

Sebastián retrocedió.

Daniel cerró los ojos.

Arturo comenzó a sonreír.

—Ahora sí llegamos a la verdad.

Victoria miró a todos.

—¿Qué...?

Julián continuó:

—Te crié.

—No.

—Te protegí.

—¡No!

—Pero no soy tu padre biológico.

Victoria sintió que el túnel desaparecía a su alrededor.

—Entonces... ¿quién?

Arturo dio un paso adelante.

—Yo.

Lucía gritó:

—¡No le creas!

Arturo miró a Victoria.

—Soy tu padre.

Victoria negó repetidamente con la cabeza.

—No.

—Sí.

—¡No!

—Y tu madre lo supo desde el principio.

Victoria miró a su madre.

La mujer lloraba.

—Mamá...

Ella apenas pudo hablar.

—Perdóname.

Victoria retrocedió.

—Todos lo sabían.

Nadie respondió.

—Todos...

Miró a Sebastián.

—¿Tú también?

Sebastián negó.

—Yo no.

Victoria miró a Daniel.

Él tenía lágrimas en los ojos.

—¿Tú?

Daniel respondió:

—Me enteré hace tres meses.

Victoria sintió que ya no podía distinguir la verdad de las mentiras.

Entonces la hermana de Lucía habló.

—Hay algo más.

Victoria la miró.

—¿Qué?

La joven levantó la USB.

—Si la reproduzco, vamos a saber quién eres realmente.

Arturo levantó el arma.

—No lo hagas.

Julián apuntó a Arturo.

—Hazlo.

Arturo gritó:

—¡No!

La joven conectó la memoria a un pequeño dispositivo.

La pantalla se encendió.

Apareció una grabación antigua.

Una habitación.

Victoria reconoció el lugar.

La casa de su infancia.

Una mujer joven apareció en la pantalla.

Su madre.

Y frente a ella...

Arturo.

Victoria dejó de respirar.

La grabación comenzó.

—¿Qué quieres que haga con la niña? —preguntó su madre.

Arturo respondió:

—Entrégamela.

—Es mi hija.

—También es mi hija.

La madre comenzó a llorar.

—Julián jamás lo permitirá.

Arturo se acercó.

—Entonces habrá que hacer que Julián desaparezca.

Victoria miró a su padre.

Julián cerró los ojos.

Pero la grabación continuó.

La voz de su madre volvió a escucharse:

—¿Y qué pasará con Lucía?

Arturo respondió:

—Ella será la próxima.

Lucía se llevó una mano a la boca.

Victoria la miró.

—¿Qué significa eso?

La grabación terminó.

Durante varios segundos nadie habló.

Entonces...

Un disparo atravesó el túnel.

La pantalla cayó al suelo.

La USB desapareció de las manos de la hermana de Lucía.

Y una voz gritó:

—¡CORRAN!

Las luces volvieron a apagarse.

En medio de la oscuridad, Victoria sintió que alguien la agarraba.

Pero esta vez...

No era Lucía.

No era Sebastián.

No era Daniel.

Una mano cubrió su boca.

Y una voz susurró junto a su oído:

—Ahora que sabes quién es tu verdadero padre...

—...también debes saber quién es tu verdadera madre.

Victoria abrió los ojos.

Y reconoció la voz.

Era una voz que jamás había escuchado en su vida.

Pero que, inexplicablemente...

le resultaba familiar.

1
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play