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Mi Vida Como Imán De Hombres (Y Mi Terapeuta No Está Lista Para Esto)

Mi Vida Como Imán De Hombres (Y Mi Terapeuta No Está Lista Para Esto)

Status: Terminada
Genre:Harén Inverso / Completas
Popularitas:1.6k
Nilai: 5
nombre de autor: Jessics8 Rodriguez

Anastasia solo quería un café tranquilo y quizás encontrar la oferta del 2x1 en su supermercado. En cambio, terminó siendo el centro de atención de siete hombres que parecen sacados de una fantasía... o de un manicomio con buena genética.

Un millonario excéntrico, un artista bohemio dramático, un científico genio con alergia social, un chef que solo cocina para ella, un guardaespaldas estoico que le tiene miedo a los gatos... ¿y la lista sigue? Anastasia intentará mantener la cordura (y su espacio personal) mientras su "harem" compite por su afecto de las maneras más hilarantes y desastrosas imaginables.

¿Podrá encontrar el amor verdadero o solo una gran factura de terapia?

NovelToon tiene autorización de Jessics8 Rodriguez para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 2: El Oráculo del 2x1 y el Secuestro Encantador

El incidente en la cafetería, lejos de ser un percance aislado, resultó ser el pistoletazo de salida para la nueva y desconcertante realidad de Anastasia. Su latte derramado y el encuentro fortuito con esos cinco hombres (seis, si contaba al gato, que parecía tener un interés inusitado en su tobillo) marcaron el fin de su existencia tranquila y predecible. Ana se había despedido de ellos con una vaga promesa de "nos vemos" que ninguno, aparentemente, se tomó a la ligera. Al contrario, parecieron interpretarlo como una invitación personal a formar parte integral de su vida.

El viernes por la tarde, Ana, aún con el eco de las risas y la excentricidad de la mañana, decidió que necesitaba un poco de terapia minorista para olvidar. O, al menos, para encontrar la oferta de 2x1 en el supermercado que era la razón original de su salida. "Un plan simple", se dijo. "Nadie puede arruinar una compra de cereales". Oh, cuán equivocada estaba.

Apenas había cruzado la puerta de su apartamento cuando encontró una caja de flores. No una flor, ni un ramo. Una caja. Del tamaño de un cachorro grande. Y contenía, al parecer, todas las rosas que un jardín podría ofrecer, acompañadas de una tarjeta con una caligrafía extravagante: “Para mi musa de la serendipia. Que estas bellezas efímeras te recuerden la explosión de color que eres. — Caleb.” Ana suspiró. Su apartamento, ya pequeño, ahora parecía el Jardín Botánico de El Retiro, pero con un toque kitsch.

Mientras intentaba encontrar un jarrón lo suficientemente grande para contener la marea rosa, su móvil vibró. Era un mensaje de texto con una foto adjunta: el maletín de Max Fortuna, ahora impecable, con una nota que decía: "Problema resuelto. Mi asistente personal ha comprado la cadena de tintorerías. Por cierto, ¿tienes planes para cenar? Mi chef personal (no Nico, él es para 'eventos especiales') prepara un soufflé de queso de cabra sublime." El mensaje no tenía firma, pero Ana reconoció el tono de alguien que no estaba acostumbrado a que le dijeran "no".

El fin de semana se convirtió en un desfile de atenciones no solicitadas. Caleb apareció en su puerta con un caballete portátil, insistiendo en que necesitaba capturar la luz de la mañana en su balcón (que era del tamaño de una baldosa). Silas le envió un correo electrónico con un análisis de datos adjunto sobre "la eficiencia de las rutas de supermercado" y una oferta para "optimizar su experiencia de compra". Nico, en un giro aún más sorprendente, le dejó en el felpudo una cesta de picnic con un almuerzo gourmet completo, incluyendo una nota manuscrita: "Para el alma que merece deleite, y un recordatorio de que siempre hay espacio para el dulce." Incluso Rocky, el estoico guardaespaldas, apareció brevemente frente a su edificio, con gafas de sol oscuras y una expresión de vigilancia que Ana encontró divertida, hasta que se dio cuenta de que estaba "protegiéndola" de un cartero inofensivo.

La gota que colmó el vaso (o, más apropiadamente, el latte) fue cuando, finalmente, Ana se armó de valor para ir al supermercado el sábado por la mañana. Se había puesto unas gafas de sol enormes y una gorra para pasar desapercibida. Fracasó estrepitosamente.

Apenas había metido el pie en la sección de productos frescos cuando una voz profunda retumbó a su lado: "¡Señorita Anastasia! ¡Qué placer encontrarla de nuevo!" Era Max Fortuna, impecablemente vestido incluso para comprar lechugas, con un carrito de la compra tan brillante que parecía haber sido pulido con joyas. "He oído que venía a por la oferta del 2x1. He enviado a mi equipo de análisis de mercado para verificar su validez. Al parecer, solo aplica a los cereales de fibra alta. Una atrocidad, si me pregunta. Pero no se preocupe, compré todos los demás cereales para usted. Los entregarán en su casa en una hora."

Ana parpadeó. "¿Compró... todos los demás cereales?"

Antes de que Max pudiera responder, Caleb Canvas se deslizó entre los aguacates, con un bolígrafo en la mano y una expresión febril. "¡La luz en la sección de frutas! ¡Es tan evocadora! Ana, quédate quieta. Necesito capturar esa melancolía que proyectas al elegir un plátano." Y empezó a garabatear furiosamente en su cuaderno, ignorando las miradas extrañas de las otras compradoras.

"Disculpe", dijo una voz cerebral junto a su oreja. Silas Cortex, que parecía haber calculado la densidad de cada manzana, apareció con una tablet. "He determinado que, para optimizar su ingesta de vitamina C, debería considerar la compra de kiwis en lugar de naranjas. Adjunto un gráfico comparativo de la biodisponibilidad." Y sin esperar respuesta, le mostró un complejo diagrama de barras.

Ana suspiró. Intentó avanzar hacia la sección de lácteos, pero fue interceptada por Nico Sabor, que acababa de salir de la pescadería con un lenguado fresco. "¡Ana! ¡Qué alegría! Estaba pensando en ti. Esta noche haré un risotto de mariscos. ¿Te gustaría ser mi catadora exclusiva? Necesito tu opinión sobre el punto exacto de la azafrán." El aroma a mar y azafrán que emanaba de Nico era embriagador.

Y para rematar la faena, un carrito de la compra vacío, aparentemente desatendido, bloqueó su paso. Ana intentó moverlo, pero era pesado. Demasiado pesado. Entonces, el carrito se movió solo, revelando la figura musculosa de Rocky Ferreo, agazapado detrás de él, con su expresión habitual de ceño fruncido.

"La zona de lácteos es la más peligrosa en horas punta", murmuró Rocky, como si fuera la explicación más obvia del mundo. "He establecido un perímetro." Ana notó que Rocky estaba escaneando las estanterías con una intensidad desmedida. "Y... ¿ha visto algo con bigotes por aquí?" preguntó con un tono de voz inusualmente tenso, observando con recelo una caja de comida para gatos en el pasillo adyacente.

Ana se llevó una mano a la cabeza. Esto no era una coincidencia. Esto era un asedio.

Más tarde ese día, sentada en su sofá, Ana se encontró con un artículo viral en una página de chismes locales: "La Misteriosa 'Imán de Hombres' que ha Conquistado a los Solteros Más Codiciados de la Ciudad". La foto que acompañaba el artículo era borrosa, pero inconfundiblemente ella, con Max Fortuna a un lado, Caleb Canvas en segundo plano dibujando, Silas con su tablet, Nico con el lenguado y Rocky... bueno, Rocky estaba difuminado, presumiblemente por el pánico felino.

"Dios mío", murmuró Ana, mientras se desplazaba por los comentarios. "Ana, ¿conocida como 'El Oráculo del 2x1' por predecir la oferta de cereales de la semana?", decía uno. "¿Será la musa de los deseos de los solteros?", decía otro. Al parecer, la historia de "la chica que predijo el 2x1" y el "incidente del café" se había extendido y deformado, convirtiéndola en una especie de gurú del romance, o algo parecido. De repente, todo cobró sentido. No era solo que la estuvieran persiguiendo; la ciudad entera pensaba que ella era... algo.

"¡Esto es una locura!", exclamó Ana, mientras su teléfono vibraba de nuevo. Era Max: "Mi jet privado está listo para llevarte a la ópera esta noche. He reservado la suite presidencial, solo en caso de que te canses del entreacto." Ana suspiró. Un jet privado. Para la ópera.

Antes de que pudiera siquiera considerar cómo rechazar esa oferta, la puerta de su apartamento fue golpeada con una urgencia que sugería el fin del mundo. Al abrir, se encontró con Caleb, vestido con un traje de terciopelo que parecía haber salido de un cuadro de Van Gogh. "¡Ana! ¡Mi musa! ¡Esta noche es la inauguración de mi nueva exposición! Mi alma anhela tu presencia. Te he creado un vestido. Es... una obra de arte portátil." Detrás de él, Silas, con un esmoquin que probablemente había sido optimizado para la máxima eficiencia térmica, sostenía una pequeña caja. "He calculado que el ambiente de una galería de arte puede ser óptimo para la oxigenación cerebral. Además, las probabilidades de encontrar al señor Fortuna son altas, lo que maximiza la exposición social y, por extensión, las oportunidades de networking."

Y luego estaba Nico, que se materializó desde el rellano con una caja de bombones artesanales. "Ana, mi amor, esta noche mi restaurante presenta el nuevo menú de degustación. He preparado un plato especial inspirado en tu sonrisa. Debes probarlo." El aroma a chocolate y menta era irresistible.

Ana los miró a todos, luego al pasillo. ¿Dónde estaba Rocky? Ah, allí, al final del pasillo, se vislumbraba una silueta oscura. Estaba de espaldas a ellos, aparentemente observando un grupo de plantas ornamentales. Demasiado cerca del suelo.

"¡Rocky, no hay gatos en el pasillo!", gritó Ana, exasperada pero divertida. Rocky saltó del susto, girándose rápidamente, con una mano en el corazón.

"Es... solo una precaución", balbuceó Rocky, su voz un poco más aguda de lo normal. "Nunca se sabe cuándo un felino podría estar al acecho. Estoy garantizando su perímetro de seguridad, señorita."

Ana suspiró, pero una sonrisa se dibujó en sus labios. Su plan de paz y tranquilidad se había desmoronado como un castillo de naipes. En su lugar, tenía un harén. Un harén de hombres excéntricos, competitivos y sorprendentemente persistentes. Y su terapeuta, definitivamente, no estaba lista para esto. Ni siquiera ella misma lo estaba.

"Vale", dijo, levantando las manos en señal de rendición. "Pero una regla. Nada de comprar cadenas de tintorerías por mi culpa, Max. Y Caleb, no hay retratos míos en poses 'evocadoras' en tu exposición."

Max sonrió con picardía. "Eso suena... negociable."

Caleb hizo un gesto dramático. "¡Pero el arte no puede ser encadenado por las convenciones, mi musa!"

Ana se rio. "Simplemente, no." Miró a cada uno de ellos. Esto iba a ser una aventura. Y tal vez, solo tal vez, un poco divertida. O al menos, nunca aburrida.

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Iris Jazmín Rodríguez
estuvo muy bonito el libro 😃😃 me encantó felicidades tienes un gran talento 👍👍👍 espero sigas escribiendo más abras de libros 📚👍👍👍😃😃😃
Iris Jazmín Rodríguez
me encantó el libro 😄 es divertido 😃 y muy entretenido la verdad que me fascinó el libro 🥰👍
Jessicar: iris muchas gracias
total 1 replies
Iris Jazmín Rodríguez
🥰😃😃👍👍👍🥰🥰👍👍👍
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