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¿Divorcio? Eso Jamás - Puedo Escuchar Sus Pensamientos.

¿Divorcio? Eso Jamás - Puedo Escuchar Sus Pensamientos.

Status: Terminada
Genre:Matrimonio arreglado / Mujer poderosa / Posesivo / Telepatía / Completas
Popularitas:1.7M
Nilai: 4.9
nombre de autor: Adriánex Avila

Natalia está al borde del divorcio, pero un accidente lo cambia todo.

Branko su esposo, sufre un accidente y puede leer los pensamientos de su aún esposa y descubre muchas cosas, Natalia es fría por fuera, pero caótica por dentro, se entera que ella ha estado enamorada de él durante mucho tiempo y ahora es él quien no quiere divorciarse. ¿DIVORCIO? ESO JAMÁS

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Cap. 22 La llegada del indeseable

Natalia y Branko se miraron.

—¿Quién puede ser a esta hora? —preguntó ella.

—No lo sé. No espero a nadie.

—Yo tampoco.

El timbre sonó otra vez. Insistente. Como quien sabe que lo van a atender.

Branko fue a abrir.

Natalia se quedó en el salón, con los brazos cruzados y el presentimiento de que algo iba a arruinar la noche.

Escuchó la puerta abrirse. Una voz. Una risa. Una voz conocida. Demasiado conocida.

—¡Primo! —dijo alguien con un entusiasmo falso—. ¿Cómo estás? Pasaba por aquí y dije: ¿por qué no saludo a mi querido Branko?

—Marko —respondió Branko, con voz de hielo—. ¿A estas horas?

—Nunca es mala hora para ver a la familia.

Los pasos se acercaron al salón.

Marko entró como si fuera dueño de la casa: con una sonrisa amplia, las manos en los bolsillos del pantalón, el pelo engominado y una colonia tan fuerte que se podía oler desde la otra punta de la habitación.

Marko Sitik. Primero de Branko. Treinta y dos años. Soltero. Empresario fallido. Donjuán de saldo. Y el hombre que Natalia más detestaba en el mundo (después de Valeria).

—Natalia —dijo Marko, con una voz que pretendía ser seductora y resultaba pegajosa—. Qué hermosa estás esta noche. ¿Te cambiaste el peinado?

—No —respondió Natalia, sin levantarse del sillón—. Es el mismo de siempre.

—Pues te queda bien. Muy bien.

"Ay, Dios mío, qué asco —pensó Natalia, mientras Branko apretaba los puños—. Qué asco de hombre. Mira esa sonrisa de tiburón de feria. Mira ese pelo engominado. Mira esa colonia que parece mata cucarachas. Y encima me dice 'qué hermosa estás'. Como si no me lo hubiera dicho mil veces. Como si no me hubiera mandado mensajes a las tres de la mañana. Como si no me hubiera tocado el culo en la boda de su prima. BASURA. Eso es lo que es."

Branko escuchó "me tocó el culo en la boda de su prima" y vio rojo.

—Marko —dijo, con una calma tensa—. ¿A qué vienes?

—A verte. A charlar. Hace semanas que no nos vemos.

—Hace semanas que no nos vemos porque no te he invitado.

—No necesitas invitarme. Somos familia.

—La familia se invita. No se aparece.

Marko soltó una risa. Como si Branko hubiera hecho un chiste.

—Siempre tan serio, primo. Necesitas relajarte. ¿Tomaste algo?

—No tomo.

—Pues deberías. Te vendría bien.

"A él lo que le vendría bien —pensó Natalia— es que le diera un infarto. O que se cayera por las escaleras. O que Branko le partiera la cara de una vez. Pero Branko no pega. Branko es frío. Branko es calculador. Branko es… demasiado educado para este escenario. Lástima."

—Marko —dijo Branko, cambiando de táctica—. ¿Cómo va tu negocio?

—Bien, bien. Creciendo. Ya sabes.

—¿Creciendo? Porque oí que tuviste que cerrar la última oficina.

Marko palideció. Solo un segundo.

—Mala racha. Pero ya pasó.

—Me alegro.

"Mentiroso —pensó Natalia—. No cerró una oficina. Cerró tres. Y debe dinero hasta al carnicero. Pero viene aquí con su sonrisa de rico imaginario a hacerse el interesante. Patético. Patético y acosador."

Branko escuchó lo de las tres oficinas y guardó la información para otro momento.

Marko se sentó en el sillón de Branko. No preguntó. Solo se sentó. Como si fuera su casa.

—¿Me ofreces algo de beber? —preguntó, cruzando las piernas.

—Hay agua —respondió Branko con frialdad.

—¿Solo agua?

—Y vino. Pero el vino es de Natalia. No sé si quiere compartirlo.

Marko se giró hacia Natalia con una sonrisa que pretendía ser encantadora y resultaba repulsiva.

—¿Me compartes un poco de tu vino, Natalia?

—No.

—¿Ni un sorbo?

—No.

—Qué dura eres.

—Soy consecuente. No regalo lo que es mío.

"Ni mi vino, ni mi tiempo, ni mi paciencia —pensó Natalia—. Y mucho menos mi cuerpo, que es lo que realmente quieres, desgraciado. Me dan ganas de vaciarle la copa en la cabeza. Pero no. Soy una dama. Una dama que piensa en matarlo. Eso también cuenta."

Branko se sentó en el sillón de Natalia —el de ella, el pequeño, el que quedaba junto al suyo— y puso una mano en el respaldo. Como una advertencia. Como un "este territorio es mío".

Marko lo notó. Y le gustó. Porque él era de los que disfrutan provocar.

—¿Saben? —dijo Marko, cambiando el tono—. He estado pensando.

—Siempre es peligroso —murmuró Natalia.

Marko se rió. Otra vez. Como si todo fuera un chiste.

—He estado pensando que deberíamos hacer una cena familiar. Todos juntos. Los Sitik. Los Santino. Una reunión de clanes.

—¿Para qué? —preguntó Branko.

—Para unir lazos. Para conocernos mejor. Para… no sé… celebrar la vida.

"Celebrar la vida —pensó Natalia—. Este tío quiere celebrar la vida para acercarse a mí en un evento social donde no pueda escapar. Para hacerme insinuaciones delante de todo el mundo. Para tocarme el culo otra vez y disimular con una sonrisa. Hijo de la gran…"

—No creo que sea buena idea —dijo Branko en voz alta—. Las familias no se llevan bien.

—Por eso hay que juntarlas. Para que empiecen a llevarse bien.

—O para que se maten.

—Eres muy negativo, primo. Deberías ser más optimista.

—Soy realista.

Marko ignoró a Branko y se giró hacia Natalia.

—¿Y tú qué opinas, cuñada?

—Que no soy tu cuñada. Soy tu prima política. Y opino que las cenas familiares son una pérdida de tiempo.

—¿Por qué?

—Porque la gente no cambia en una cena. Sigue siendo la misma. Solo que con servilleta en el regazo.

Marko soltó una carcajada. Demasiado fuerte. Demasiado larga.

—Me encanta cómo piensas —dijo, con una mirada que recorrió a Natalia de arriba abajo—. Eres única.

"Ay, no —pensó Natalia—. Ahora viene. Ahora viene con el 'eres única'. Me lo ha dicho doscientas veces. En mensajes, en llamadas, en cenas, en bodas, en funerales. 'Eres única, Natalia. Tu marido no te valora, Natalia. Deberías estar con alguien que te aprecie, Natalia.' Y ese alguien es él, claro. El mismo que debe dinero hasta al alma. El mismo que tiene las manos pegajosas. El mismo que me da asco."

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Irene Nievecita
Yo espero 2 cosas, que no sea un estafador que le venga a quitar su empresa, que si es real venga con arrepentimiento por irse y que no quiera nada más que conocerla.
Irene Nievecita
¿ Porqué los diálogos empezaron a estar escritos como si la autora fuera Argentina? poniendo acentos donde no se debe y hablar de vos, cuando siempre ella a usado el español neutro como realmente se habla y escribe?
Irene Nievecita
Ese desgraciado ni se sonroja para pedir 20 millones por nada, la palabra papá le queda nadando y se atreve a hablar qué le quito la empresa si la dejo en la arruina por ser un pésimo empresario.Que tipo más cara de raja, ni se arruga para pedirle dinero.
Irene Nievecita
Y a ahí esta la tontera de la virginidad, lo dice como si fuera un estigma, no haber tenido sexo, ni decir del ridiculo debe estar en las nubes por ser el quien le quite una membrana qué no sirve para nada y no demuestra nada, por que igual ella pudo haber tenido sexo, con unos cuantos y seguir con la membrana intacta.
Irene Nievecita
Al fin la vieja esta escuchando las verdades de frente, vieja estúpida que llora por todo y no se preocupa de su marido, que le puso tremendos cuernos en la cabeza y preocupada por chismes inofencivos
Irene Nievecita
Así se defiende a la mujer que se ama, cuando un pariente se convierte en un acosador de tu mujer.
Irene Nievecita
Esta protagonista está más loca que una cabras, pero es muy entretenida
Irene Nievecita
Apuesto que se le sale el cauin, sí la molestan mucho.
Irene Nievecita
Si dice que la ama ¿ porqué no se puso del lado de Natalia? al contrario fue Natalia a quien perjudico con su silencio de estúpido.
Irene Nievecita
👏👏👏👏👏👏 Así se trata a las ofrecidas, se van con uno más rico, que las bota por que ellas no aman solo se interesan en los hombres que las llenas de lujos, cuando esos mismos hombres encuentran a otra las botan como basuras a la calle con lo puesto, por eso volvió, no por amor por que esta segura que el le va a costear sus caprichos y ya empezó dándole el departamento para que viva gratis
Irene Nievecita
Un hombre de 30 años siguiendo los consejos de papá ¿ que ni el aplica al tener una amante más joven? 🤣🤣🤣🤣🤣 qué asopado parece que llegó tarde al reparto de inteligencia.
Irene Nievecita
Este tipo no es más tonto, solo por no haberse estrellado antes, solo un inbecil maneja mirando el teléfono, debió dejarla viuda, así que tendría que pagarle manutención.
Irene Nievecita
No tengo la más mínima duda, qué fue el diablo quien inventó las malditas suegras. todos los hombres que se casan no deberían tener madres aún
Norma Fortes
Felicidades , un exelente trabajo y un gran talento , realmente me encanto para nada fue el cliche que al principio pense que seria comence a leerla y no pude soltarla hasta el final👏👏👏
Monik Carvalho
Y para que va a hablar.,calladito se ve más bonito. Si la empresa es de ella y se defendió muy bien!!! 👏👏
Dalia Balam
carajo ya denle el budín a esta mujer o les va a soltar toda la sopa jajaja
Dalia Balam
jajaja esa Natalia está clara con lo que quiere y si no se lo dan va a soltar toda la sopa jajaja
Yuranzi Vasquez
no sé porque dónde dice ver anuncio tiene tiempo que solo da un anuncio más nada
Monik Carvalho
Tu cocinas,jiji...haber cuánto te esfuerzas por mi!!??☺️
Mirian Mendoza Gutierrez
Felicidades autora bellísima historia. Bendiciones.
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