Ella comienza a tener sueños de otra vida.. y cuando reencarna, se da cuenta, que al parecer, esos sueños son ahora su propia vida.. así que decide cambiar su destino..
*Está novela pertenece a un mundo mágico*
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Boda 1
Lady Inessa continuó guiando a Adele a través de los largos corredores de la mansión Farrel.
Mientras avanzaban, Adele comenzó a notar algo extraño.
La seguridad.
Había más guardias de los que esperaba.
Muchos más.
No solo en las entradas principales, sino también en los pasillos interiores.
Y varios de ellos tenían parcialmente cubierto el rostro con máscaras oscuras o telas negras elegantes que apenas dejaban ver sus ojos.
Adele frunció ligeramente el ceño.
[Eso no parece normal.]
El ambiente de la mansión comenzó a sentirse distinto.
Más tenso.
Más vigilado.
Como si estuvieran protegiendo algo importante.
O peligroso.
Finalmente llegaron frente a unas enormes puertas dobles decoradas con símbolos plateados.
Dos guardias armados hicieron una reverencia inmediata al ver a Lady Inessa.
Las puertas se abrieron lentamente.
Y Adele contuvo apenas la respiración al entrar.
Era un salón amplio y silencioso.
No tan ostentoso como esperaba para una familia ducal, pero sí elegante de una manera imponente.
Varias personas estaban reunidas dentro.
Nobles.
Sirvientes importantes.
Un par de hombres vestidos con uniformes militares.
Y en el centro del salón…
Un hombre usando una larga capa gris.
Adele lo observó inmediatamente.
El desconocido tenía el cabello oscuro con algunas hebras plateadas y sostenía un bastón delgado lleno de símbolos grabados.
Su presencia era extraña.
Pesada.
Como si el aire alrededor de él se moviera distinto.
Y entonces Adele entendió.
[Un mago.]
Sus ojos se abrieron apenas.
Porque aunque sabía que la magia existía en ese mundo…
Todavía no se acostumbraba completamente a verla tan directamente.
El hombre levantó la vista hacia ella por un instante.
Y Adele sintió un pequeño escalofrío.
Porque aquellos ojos parecían analizar demasiado.
Como si pudieran ver cosas que otros no podían.
Rápidamente desvió la mirada.
[Me niego a descubrir hoy que los magos también detectan almas reencarnadas.]
Eso ya sería demasiado para un solo día.
Entonces notó algo más.
Varios guardias permanecían distribuidos alrededor del salón.
Y algunos también llevaban el rostro cubierto.
Adele terminó mirándolos fijamente unos segundos.
Lady Inessa notó su atención.
—¿Te incomoda algo?
Adele dudó un instante antes de responder..
—Los guardias…
Lady Inessa observó discretamente hacia ellos.
—Son medidas de seguridad.
—¿Seguridad?
La mujer asintió tranquilamente.
—La condición de Ivan ha atraído demasiada atención durante los últimos meses. Hay rumores absurdos circulando por el reino.
Adele sintió curiosidad inmediata.
—¿Qué clase de rumores?
Lady Inessa suspiró con evidente cansancio.
—Maldiciones. Intentos de asesinato. Disputas por la herencia. Sectas mágicas. La nobleza tiene demasiada imaginación cuando está aburrida.
Adele pensó inmediatamente..
[O quizá tienen razón y esta mansión sí parece escenario de conspiración.]
Porque honestamente…
Los guardias enmascarados y el mago misterioso no ayudaban a que el lugar pareciera normal.
Lady Inessa continuó caminando lentamente hacia el centro del salón.
—Desde que la magia comenzó a reaparecer en el reino, ciertas familias nobles se han vuelto… algo.. especiales..
Eso tenía sentido.
Muchísimo sentido.
El poder mágico probablemente volvía peligrosa a la nobleza.
Y si Ivan Farrel pertenecía a un linaje mágico antiguo…
Entonces su situación podía ser aún más complicada de lo que Adele imaginaba.
El mago de la capa gris inclinó apenas la cabeza hacia ella cuando se acercaron.
—Lady Adele Roberts.
Su voz era profunda y tranquila.
Adele hizo una pequeña reverencia educada.
—Señor…
—Mago Vale —explicó Lady Inessa—. Es un mago del templo. Supervisará la ceremonia y los sellos mágicos del matrimonio.. Tranquila.. es parte del proceso porque Ivan no estará aquí..
Adele sintió que el corazón le daba un pequeño vuelco.
[Sellos mágicos.]
Claro.
Porque incluso el matrimonio venía con magia incluida.
Definitivamente ya no estaba en un mundo normal.
Entonces el mago volvió a observarla fijamente unos segundos más.
Y habló lentamente..
—Curioso…
Adele se tensó.
[¿Qué significa curioso? ¿Me descubrió?]
Pero el hombre simplemente desvió la mirada después de eso, como si hubiera decidido no decir nada más.
Y sinceramente…
Eso fue aún más aterrador.
El enorme salón permanecía en completo silencio.
Adele podía sentir las miradas sobre ella mientras intentaba mantener la compostura.
El vestido.
El velo.
Las joyas.
Todo pesaba demasiado.
Y no físicamente.
Sino emocionalmente.
Porque cuanto más avanzaba aquel día, más absurda se volvía la situación.
El mago del templo levantó lentamente una mano.
—Lady Adele Roberts, por favor acérquese.
Adele respiró profundo antes de caminar hacia el centro del salón.
El sonido suave de la tela rozando el suelo resonó en la habitación silenciosa.
Intentaba verse elegante.
Segura.
Como si no estuviera teniendo una crisis existencial interna.
Entonces uno de los guardias encapuchados avanzó.
Llevaba algo cuidadosamente entre las manos.
Adele observó confundida mientras el hombre colocaba un gran estandarte negro junto al altar ceremonial improvisado del salón.
La tela oscura cayó elegantemente mostrando el símbolo bordado en dorado.
Un rayo atravesando un escudo negro.
La insignia de la casa Farrel.
Adele lo reconoció inmediatamente.
Y entonces entendió.
Parpadeó una vez.
Luego otra.
Y lentamente miró alrededor esperando que alguien dijera que aquello era temporal.
Nadie lo hizo.
Porque efectivamente…
La estaban casando con un estandarte.
El silencio duró apenas unos segundos.
Pero dentro de la mente de Adele fue eterno.
[…No. No puede ser.]
Ella volvió a mirar la bandera negra perfectamente colocada frente al altar.
Y luego el enorme salón.
El mago.
Los nobles.
Los guardias.
Todo aquello para…
¿Casarse simbólicamente con una tela?
Adele sintió una desesperación silenciosa creciendo dentro de sí.
Porque honestamente aquello era demasiado incluso para alguien que estaba viviendo su propia reencarnación.
[Estoy usando un vestido blanco bordado con piedras preciosas… Para casarme con una bandera.]
Tuvo que hacer un esfuerzo sobrehumano para no comenzar a reírse histéricamente.
O llorar.
Todavía no decidía cuál era más apropiado.
Lady Inessa notó el pequeño cambio en su expresión y habló con calma..
—Es una tradición antigua de las familias ducales cuando el heredero no puede asistir físicamente a la ceremonia.
Adele asintió lentamente.
Por fuera parecía tranquila.
Por dentro..
[Claro. Por supuesto que existe esa tradición. Porque mi vida ya perdió todo sentido.]
Volvió a mirar el estandarte negro.
Y sinceramente sintió un poco de indignación.
Porque el vestido realmente era hermoso.
Demasiado hermoso.
El encaje delicado.
Las mangas elegantes.
El velo larguísimo.
Todo aquello merecía una boda normal.
O al menos un novio consciente.
Adele pensó con absoluta sinceridad..
[Este vestido fue desperdiciado.. espero que Lady Ryder no se entere, sino ya no podre usar sus hermosos diseños]
El mago comenzó a preparar el ritual colocando pequeños símbolos dorados alrededor del estandarte mientras pronunciaba palabras antiguas en voz baja.
El aire del salón comenzó a sentirse diferente.
Más pesado.
Más frío.
Adele tragó saliva.
Porque aquello ya no parecía simplemente teatral.
La magia era real.
Y estaba ocurriendo frente a ella.
Uno de los símbolos comenzó a brillar suavemente.
Luego otro.
El estandarte negro se movió apenas aunque no había viento.
Y Adele sintió un pequeño escalofrío recorrerle la espalda.
[Muy bien. Todo esto definitivamente se volvió aterrador otra vez.]
El mago levantó la mirada hacia ella.
—Lady Adele Roberts. ¿Acepta unirse mediante sangre, nombre y magia a la casa Farrel como esposa del duque Ivan Farrel?
Adele observó el estandarte negro unos segundos.
Y de pronto pensó algo inesperadamente triste.
Ivan ni siquiera sabía que esto estaba ocurriendo.
[definitivamente no es una boda tradicional, esto no paso cuando me case con Irvin]
Quizá seguía dormido en alguna habitación de aquella enorme mansión sin imaginar que estaban decidiendo toda su vida por él.
Eso hizo que la culpa le pinchara un poco el pecho.
Pero luego recordó a Irvin.
Y todos los sueños horribles.
Y respiró profundo.
Sí.
Seguía escogiendo esto.
Mil veces esto.
Aunque fuera extraño.
Aunque fuera absurdo.
Aunque técnicamente estuviera casándose con una bandera elegante.
Adele levantó lentamente la cabeza.
Y respondió con firmeza..
—Acepto.