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Reclamada Por El Tío Torres

Reclamada Por El Tío Torres

Status: En proceso
Genre:CEO / Venganza / Casada Con Mi Ex's Familiar
Popularitas:4.7k
Nilai: 5
nombre de autor: Kiary Valverde

Traicionada por su novio. Angie toma una decisión desesperada para vengarse pactar con el hombre más peligroso de la alta sociedad, Leonardo Torres, el imponente y calculador tío de su ex.
Lo que inicia como una tregua fría y un matrimonio por contrato de un año para proteger sus activos y estabilizar la corporación, rápidamente se sale de control. Entre miradas cargadas de tensión en la sala de juntas y roces que encienden una química devoradora a puerta cerrada, Angie descubre que Leonardo no es el tiburón despiadado que todos temen, sino un hombre dispuesto a todo por protegerla. Mientras Sebastián y sus aliados intentan destruirlos filtrando secretos del acuerdo, la falsa unión se transforma en un juego de posesión, poder y deseo donde ninguno de los dos quiere volver a ser libre.

NovelToon tiene autorización de Kiary Valverde para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

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Angie Rojas

No puedo creer lo que estoy escuchando...

—No fue tan difícil —dijo su voz. Una voz que antes me parecía sexy y encantadora, pero que ahora solo me provocaba náuseas y unas ganas incontrolables de arrancarle la cabeza.

—Tienes un talento nato para las chicas —comentó Samuel, su mejor amigo, dibujando una sonrisa burlona y cínica en los labios.

—Y bien, ¿qué harás ahora con ella? Ya finalizó la apuesta, no querrás que siga pegada a ti como una sanguijuela —añadió Michel, el otro integrante de su grupo, soltando una risilla cómplice.

—Puedo seguir sacando beneficios. Es linda y tiene un cuerpo espectacular; acostarme con ella de vez en cuando será mi merecido premio por tanto trabajo —respondió el imbécil, dejando escapar una carcajada impregnada de pura soberbia.

Cerré los ojos con fuerza mientras las lágrimas comenzaban a brotar en silencio. Jamás imaginé que algo así pudiera pasarme. Yo... de verdad creí ciegamente en él. Le entregué mi cuerpo y mi corazón en bandeja de plata, solo para que me usara de una manera tan ruin y despreciable.

Con el pecho oprimido por un dolor sofocante, me quedé inmóvil, obligándome a escuchar hasta el último segundo de su conversación. Necesitaba llenar mi mente de odio, con la ferviente esperanza de que mi corazón sufriera la misma metamorfosis.

Sebastián Torres era mi novio... o al menos eso creía hasta este instante. Siempre se mostró delicado, tierno, atento y cariñoso conmigo. Todo resultó ser una fachada minuciosamente elaborada para ganar un juego. Solo fui eso para él: una ridícula apuesta.

Tras dos infinitas horas oculta y en absoluto silencio en la biblioteca de la universidad, por fin los vi salir. Salí de mi escondite, me dejé caer en un asiento y me quedé con la mirada perdida en la pared, completamente sumida en el vacío.

Llevaba años enamorada de él, ignorando pretendientes y pasando de largo de mis compañeros solo por estar a su lado. Y al final, solo fui su entretenimiento de turno.

Apreté los párpados de nuevo, sintiendo cómo cada una de sus frases resonaba en mi memoria como un eco tortuoso.

—¿Quién sigue en la lista? —preguntó Samuel.

—Su hermana —respondió Sebastián con una seguridad aplastante—. Sabes que esa chica es todavía más fácil, lo tengo fríamente calculado.

—No lo dudo —intervino Michel—. La última vez me regaló todo su dinero solo a cambio de ayudarla con unos libros. De todos modos, lo hice para darle celos a Ximena, y vaya si funcionó...

Recordar ese fragmento me revolvió el estómago a tal punto que sentí náuseas reales. Dejé ir un suspiro profundo e hondo. Aunque mi hermanastra me cayera pésimo, no podía permitir que la utilicen de esa forma tan despreciable.

 Ninguna mujer merece semejante trato.

Mientras intentaba retoquetearme el maquillaje para ocultar el desastre, una silueta sumamente familiar irrumpió en mi espacio. Su mera presencia tensó la atmósfera, volviendo todo aún más incómodo de lo que ya era.

Sus ojos oscuros y profundos me examinaron en silencio, recorriendo los rasgos de mi rostro con una evidente mueca de confusión.

—¿Estabas llorando? —preguntó mientras se acercaba a mí a pasos lentos y calculados, para terminar sentándose justo a mi lado—. Tienes los ojos visiblemente hinchados —añadió, sacando un impecable pañuelo de su bolsillo para extendérmelo.

—Ya se me pasó —murmuré, tomando la tela para limpiar los restos de maquillaje corrido debajo de mis pestañas.

Él esbozó una sonrisa de lado, entre divertido y sorprendido por mi frialdad implacable.

—¿Necesitas algo? —cuestioné clavando la mirada en él.

—No, nada en particular. Solo pasaba por aquí, te vi sola y asumí que tal vez te vendría bien un poco de compañía —respondió recobrando la seriedad en su semblante.

—No la necesito. De hecho, estoy mejor que nunca —aseguré, ajustando con firmeza la tapa de mi labial y el rímel.

—No te hace falta tanto maquillaje. Considero que si reduces un poco la sombra en tus ojos, te verías considerablemente más hermosa.

Lo miré fijamente tras escucharlo. Por extraño que pudiera parecer en ese momento, percibí una sinceridad desarmante en el tono de su voz.

—Sí, bueno... necesito cubrir la hinchazón de mis ojos, así que esto tendrá que funcionar —dije dando por terminada la tarea y guardando mis cosméticos en el bolso.

—Creo que se te hace tarde... Ya es hora del almuerzo, tu novio debe de estar esperándote —comentó poníendose de pie.

—Ya no será mi novio —respondí, bajando la vista hacia mis manos entrelazadas—. Necesito serle infiel —sentencié con una firmeza repentina que me heló la sangre—. Quiero hacer que se arrepienta en el alma por haber jugado conmigo —musité para mí misma, hilvanando los hilos de mi próxima movida.

—Infiel... No te creo capaz de semejante cosa —dijo Leonardo, observándome con desconcierto y una ceja ligeramente levantada.

Sostuve su mirada y me puse de pie de un salto.

Era indudablemente atractivo. De hecho, ostentaba el título de uno de los hombres más codiciados de toda esta prestigiosa universidad, futuro heredero de un imperio familiar y, sobre todas las cosas... el tío de Sebastián.

Con la mente completamente cegada por la rabia y el deseo de venganza, me acerqué a él cortando la distancia y le tomé la mano con delicadeza.

—¿Te gustaría acostarte conmigo? —le pregunté directo a los ojos, sin un solo titubeo.

Leonardo alzó sus cejas perfectas y me miró atónito, intentando procesar si lo que acababa de escuchar era real.

—¿Hablas en serio? —inquirió, apartándome de él con un movimiento brusco y firme—. Eres una mujer inteligente. Usar tu cuerpo como un burdo instrumento de venganza no es digno, y mucho menos viniendo de ti. Eres la hija de Luis Rojas, el magnate dueño de medio país. ¿Cómo te rebajas a semejante bajeza? —expresó con una indignación que bordeaba el enfado—. No sabía que por culpa de un insignificante hombre fueras capaz de semejante estupidez. Te creía mucho más lista; me has decepcionado profundamente.

Sin decir una sola palabra más, dio media vuelta y se marchó, dejándome completamente sola en medio del silencio helado de la biblioteca.

Su expresión de profundo disgusto quedó grabada a fuego en mi memoria durante el resto de nuestros años universitarios. Al concluir las clases y graduarnos, cada quien tomó el lugar que le correspondía en sus respectivas familias.

Él se consolidó como un brillante e implacable CEO, mientras que yo...

—Te casarás —dictaminó mi padre, mirándome fijamente con un tono impregnado de incuestionable autoridad.

—¿Con quién? —pregunté con total indiferencia, sosteniéndole la mirada.

—Con Sebastián Torres. Eras su novia en la universidad, ¿verdad? Pues su familia desea consolidar lazos comerciales con los Rojas. Tú y ese joven se van a casar.

Alcé la vista para ver a mi hermanastra, quien sonreía con una soberbia mal disimulada. Sabía perfectamente que ella y Sebastián habían orquestado todo esto a mis espaldas. Tras aquel incidente en la biblioteca, fui a confrontarla directante, y su respuesta resonó en mi mente:

«Lo sé todo. Yo fui quien le facilitó cada detalle de tu información personal. ¿De verdad creías que sabía tanto de ti por arte de magia?»

Al escucharla en su momento sentí una rabia hiriente, pero logré contener el impulso. Lo asumí como una partida de ajedrez y dejé transcurrir los años. Sebastián nunca sospechó nada; Irina está enfermamente enamorada de él y es capaz de realizar cualquier bajeza con tal de complacerlo.

Así que este matrimonio representaba solo un trofeo más para Sebastián, un nuevo juego. Él era consciente de que mi familia estaba en el punto más bajo de su riqueza y la suya estaba por encima de la nuestra. Unir ambas corporaciones significaría levantar un imperio inexpugnable. Papá había caído en bancarrota justo después de terminar con Sebastián, en ese tiempo él fue quien nos ayudó a salir del problema...

Pero no. No pensaba prestarme a su maldito plan. Yo había tomado las riendas de mi propia vida hacía años, y ahora era yo quien decidía qué pasos dar. Me puse de pie enérgicamente y miré a mi padre.

—No me voy a casar con Sebastián —declaré, provocando que mi padre me clavara una mirada ardiente de furia—. Ya tengo novio y no pienso fallarle.

—Pues terminas con él ahora mismo_ dijo el viejo algo cansado por los años

—Imposible. Leonardo jamás permitiría que me casaran con su sobrino —dije, esbozando una sonrisa cargada de malicia al notar cómo el rostro de mi hermana mutaba por completo hacia el pánico.

Mi padre me miró sin comprender absolutamente nada.

—¿Estás saliendo con Leonardo Torres? —preguntó mientras se dejaba caer de nuevo en su sillón.

El solo peso de pronunciar el nombre de Leonardo imponía respeto. Él era un hombre despiadado y temido, y ninguna mujer había logrado permanecer a su lado... excepto yo. Yo era su asistente personal privada. Nadie más que él y yo teníamos conocimiento de esa cercanía. Después de años rogándole por ayuda para consumar mi venganza, él se había negado rotundamente a servirme de arma, pero en su lugar me contrató como su empleada de mayor confianza. Lo respaldé en la universidad y lo respaldaba ahora en el mundo corporativo.

Mentir asegurando que manteníamos una relación amorosa era un límite peligroso que acababa de cruzar sin retorno. Si no me ayudaba por las buenas, lo tendría que hacer por las malas.

—Sí, así es. Salgo con Leonardo Torres... —reafirmé con firmeza mirando a mi padre y a mi hermana.

De pronto, los ojos de ella se abrieron de par en par, congelados en la figura que acababa de emerger detrás de mí.

Giré lentamente sobre mis talones. Allí estaba él: el hombre más temido de toda la ciudad, el despiadado CEO del que todos hablaban.

—Así que... ¿tengo novia? —preguntó Leonardo, manteniendo las manos en los bolsillos de su pantalón mientras me observaba fijamente con una mirada helada, tan fría e intimidante como la que le dedicaba a sus peores enemigos.

Acababa de meterme de lleno en mi propio infierno.

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Marisol Nuñez
ya angie jarta
Betty Saavedra Alvarado
Leo y Angi están en una pequeña guerra sus corazones están enamorados
Betty Saavedra Alvarado
Leiva rescatar a Angie que no queme en su odio
Marisol Nuñez
ya se está volviendo canson siempre lo mismo no avanzan
Betty Saavedra Alvarado
Leo hubieras hablado ella ahora te cree culpable
Betty Saavedra Alvarado
Angie estás molesta con Leo
Betty Saavedra Alvarado
Angie y Leo están en una guerra
Betty Saavedra Alvarado
Angie se casará para destruir a Leo y a su hno
🌻𝔸𝕚𝕕𝕒 ℂ𝕒𝕣𝕠𝕝𝕚𝕟𝕒 G🌻: Muy cierto
total 1 replies
Betty Saavedra Alvarado
Sebas logro su objetivo Angie que hará ahora
Betty Saavedra Alvarado
Sebas el odio no te llevará a nada Angie buscará vengarse de los dos
Betty Saavedra Alvarado
Angie sabe lo que hace Leo muy pronto caerás
Betty Saavedra Alvarado
En ese año todo puede pasat
Betty Saavedra Alvarado
Angie y la abue van a volver loco a Leo
🌻𝔸𝕚𝕕𝕒 ℂ𝕒𝕣𝕠𝕝𝕚𝕟𝕒 G🌻: Ajá, tienes razón
total 1 replies
Betty Saavedra Alvarado
Leo te estás enamorando de Angie
Betty Saavedra Alvarado
Me gustó el capitulo
Betty Saavedra Alvarado
Están actúando como dos adolescentes
Betty Saavedra Alvarado
Angie estás jugando con fuego
Betty Saavedra Alvarado
Kiary te digo leyendo está súper interesante
Betty Saavedra Alvarado
Sebas no juegues con fuego te puedes quemar
Betty Saavedra Alvarado
Ese Sebas está buscando que le den su puñete no quiere perder todo
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