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Me Enamore De Mi Tia

Me Enamore De Mi Tia

Status: En proceso
Genre:Amor prohibido / Amor eterno / Romance
Popularitas:4.4k
Nilai: 5
nombre de autor: Yulexi De Fernández

Sinopsis: Enamorado de la mejor amiga de mi mamá

Kaleth Giraldo nunca imaginó que terminaría enamorándose de Estefanía Holguín, la mejor amiga de su mamá. Desde que era pequeño, la conocía como tía Estefanía, una mujer especial que siempre había estado presente en su vida. Sin embargo, los años pasaron y sus sentimientos comenzaron a cambiar, convirtiéndose en un amor que jamás pensó experimentar. Ahora, Kaleth tendrá que encontrar el valor para confesarle lo que siente, arriesgándose a cambiar la relación entre sus familias. Estefanía nunca imaginó que aquel niño que la llamaba tía crecería y la miraría con otros ojos. ¿Podrá el amor superar los prejuicios, las dudas y los secretos que amenazan con separarlos para siempre?

NovelToon tiene autorización de Yulexi De Fernández para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 7: Mi reina, ¿tenés miedo?

Narrado por Kaleth Giraldo Cali, Colombia

Parce, les cuento que mi mamá tuvo que irse otra vez de viaje de negocios. Esa mujer mantenía más pendiente de sus empresas que de descansar, ve. Apenas terminó de organizar su maleta, me dio las recomendaciones de siempre: que me portara bien, que estudiara y que no le hiciera pasar rabias a Estefanía.

—Kaleth, te me portás juicioso, ¿oíste? Nada de llegar tarde ni de andar metido en problemas.

—Sí, ma, tranquila. Ya no soy el mismo de antes.

Mi mamá me miró con desconfianza.

—Eso espero, mijo. Y vos, Estefi, cualquier cosa me llamás.

—Tranquila, Karol. Yo estoy pendiente de él.

Después de despedirnos, mi mamá salió de la casa con su maleta y se fue rumbo al aeropuerto.

Yo cerré la puerta y solté un suspiro.

—¡Bueno, pues! ¡Casa sola!

—¡Kaleth Giraldo! —gritó Estefanía desde la cocina—. ¡Te estoy escuchando!

Me eché a reír.

—¡Era un decir, mi reina!

Y hablando de mi reina, apenas mi mamá se fue, se me ocurrió un plan buenísimo para pasar la tarde con ella. Últimamente yo estaba intentando portarme mejor, cumplir con mis deberes y demostrarle que podía ser responsable. Así que pensé que una tarde de películas no estaría nada mal.

Me fui para donde estaba Estefanía, que organizaba unas cosas en la sala.

—Mi reinaaa.

Ella levantó la cabeza y me miró con una sonrisa.

—¿Qué pasó, Kaleth? ¿Ahora qué necesitás?

—¡Uy, qué manera de recibirme! ¿No puedo venir a visitar a la mujer más bonita de Cali?

—Ay, dejá la habladera, ve. ¿Qué querés?

Me senté a su lado y le pasé un brazo por los hombros.

—Mi reina, vamos a ver una película y hacemos crispetas. ¿Qué decís?

—¿Una película de qué?

—De terror.

Estefanía abrió los ojos.

—¡No, Kaleth! Vos sabés que a mí esas películas me dan mucho miedo.

—¡JAJAJA! ¿En serio? ¡Ay, no, pues! ¿Y vos con veintiséis años asustándote con una película?

—¡Cállate, muchacho! Cada quien tiene sus miedos.

—Bueno, pues, mi reina. Yo te cuido.

Me miró unos segundos y finalmente aceptó.

—Está bien, pero si me asusto, vos no te burlás de mí.

—Te lo prometo —respondí, aunque ya me estaba aguantando la risa.

Una hora después...

Estábamos en la sala con las luces apagadas, las crispetas sobre la mesa y una cobija que Estefanía había traído para cubrirse.

La película había comenzado bastante tranquila, así que yo aprovechaba para molestarla.

—¿Ves, mi reina? No pasa nada. Esa película está más aburrida que una clase de matemáticas.

—Kaleth, dejá de hablar y mirá la película.

—Bueno, pues, no te pongás brava.

De repente, apareció una escena en la que el protagonista entraba a una habitación oscura. La música comenzó a sonar cada vez más fuerte y yo sabía que algo iba a pasar.

Entonces...

¡PUM!

Apareció una figura aterradora en la pantalla.

—¡AY, DIOS MÍO! —gritó Estefanía.

En cuestión de segundos, se pegó a mi pecho y escondió la carita contra mi camiseta.

Yo me quedé sorprendido un instante y después no pude contener la risa.

—¡JAJAJAJA! ¡Mi reina, pero si eso es una película!

Ella me apretó el brazo.

—¡Kaleth, no te burlés! ¡Abrazame, tengo miedo!

Parce, cuando escuché esas palabras, sentí que el corazón me daba un brinco.

¿Que la abrazara? ¡Con mucho gusto, mujer!

La rodeé suavemente con los brazos y ella se acomodó contra mi pecho, sin mirar la pantalla.

—Ya, ya, tranquila. Yo estoy acá —le dije, intentando sonar serio.

—No te riás, hombre.

—No me estoy riendo.

—¡Te estoy escuchando, Kaleth!

Solté otra carcajada.

—Bueno, perdón, pues. Es que vos dijiste que eras valiente.

—¡Yo nunca dije eso!

—Ah, ¿no? Entonces, ¿quién fue la que aceptó ver una película de terror?

Estefanía levantó la cabeza y me dio un golpecito en el brazo.

—¡Sos un fastidioso!

—Pero me querés, ¿cierto?

Ella negó con la cabeza, divertida.

—A veces no sé ni cómo te aguanto.

—Porque soy tu favorito, mi reina.

Volvió a esconder la cara contra mi pecho cuando escuchó otra música aterradora.

—¡Ay, no! ¡Otra vez no!

Yo la abracé un poquito más, tratando de no reírme tanto.

Y, parce, les juro que en ese momento me sentía el hombre más afortunado de Cali. Estefanía estaba abrazada a mí, confiando en que yo la protegería de algo que ni siquiera podía salir de la pantalla.

Pero también sabía que tenía que tomarme las cosas con calma. Ella me había pedido tiempo y yo quería respetar eso.

Así que no hice nada más que abrazarla mientras seguíamos viendo la película.

Al terminar, prendí las luces y ella por fin se separó de mí.

—Bueno, sobrevivimos —dije, sonriendo.

—¡Hablá por vos! Casi me da algo.

Me levanté para recoger las crispetas y le ofrecí la mano.

—¿Otra película, mi reina?

Estefanía me miró como si estuviera loco.

—¡Ni por el berraco! Poné una comedia, pues.

Me eché a reír y cambié la película.

Esa tarde comprendí que no necesitábamos grandes planes para pasarla bien. A veces bastaba con unas crispetas, una película y una mujer que, sin darse cuenta, me hacía feliz con los momentos más sencillos.

Y aunque todavía no sabía qué iba a pasar entre nosotros, guardé aquel abrazo en mi memoria.

Porque para mí, estar cerca de Estefanía siempre había sido especial.

Pero aquel día, por primera vez, sentí que ella también podía encontrar un poquito de tranquilidad entre mis brazos.

1
Ana Rosario Angué Manga
me encanta pero me gustaría ver a ese kaleth y a su tía aunque solo una foto
🎀Betty Alejandra G🎗️
pues si , pero en el corazón no se manda 😊
🎀Betty Alejandra G🎗️
si se lo dijo 😊
🎀Betty Alejandra G🎗️
jajaja estás borracho 😅
🎀Betty Alejandra G🎗️
otra vez, bebiendo fumando noooo😟
🎀Betty Alejandra G🎗️
jajaja 😂
🎀Betty Alejandra G🎗️
😖😖😖😖😖😖
🎀Betty Alejandra G🎗️
cuéntale lo que te pasa , mijo 😖
🎀Betty Alejandra G🎗️
Yo digo que esto lo va a terminar acercando más a la tía🤭😂
🎀Betty Alejandra G🎗️
jajaja este muchacho 😅
🎀Betty Alejandra G🎗️
jajaja 😅😅
🎀Betty Alejandra G🎗️
pues no, no creo que eso te ayude olvidarla 😟
🎀Betty Alejandra G🎗️
Ay, Dios mío no debería fumar 😟
🎀Betty Alejandra G🎗️
muy linda 😍😍😍
🎀Betty Alejandra G🎗️
complicado pero vuelvo y digo en el cora no se manda 😟
🎀Betty Alejandra G🎗️
sisas he escuchado esa palabra 😅
🎀Betty Alejandra G🎗️
pero en el cora no se manda 😟
🎀Betty Alejandra G🎗️
será que siente algo por él /Hey/
🎀Betty Alejandra G🎗️
a los trece/Curse//Curse//Curse//Gosh/
🎀Betty Alejandra G🎗️
que bonita amistad.
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