⛈️🍒El amor Alfa x Alfa rompe todas las leyes de la naturaleza, nuevamente. 🍼🐺 ¿Se imaginan al imponente Min-hyuk con pancita y a Tae-jun liberando toda su cereza quemada para protegerlo? El cachorro Enigma ha llegado para reclamar su trono. 🍒⛈️
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Procedimiento
El consultorio de la Clínica se sentía como una nevera. El aire acondicionado zumbaba con una suavidad asfixiante, pero el ambiente gélido del lugar no lograba disipar el calor denso y espeso que comenzaba a acumularse en la habitación. Sobre la mesa de exploración médica, las luces halógenas cortaban la penumbra, iluminando las facciones rígidas de Tae-jun y la silueta imponente de Min-hyuk.
Frente a ellos, el Doctor Kang, el doctor Beta de máxima confianza de las familias, sostenía los resultados entre sus manos. El médico tenía la piel completamente pálida, las pupilas dilatadas por el asombro y los dedos le temblaban de forma tan violenta al tomar la pantalla táctil, emitía un ligero parpadeo constante al chocar contra sus uñas.
—Esto… esto es biológicamente imposible según los manuales tradicionales de la medicina de castas —tartamudeó el Doctor Kang, con la voz rota por un pánico clínico que no podía ocultar—. Los análisis de sangre unificados y el escaneo de frecuencia celular no mienten, señores. Los resultados se han repetido tres veces en el servidor de seguridad de la clínica, yo mismo los he revisado.
La imponente figura de Alfa robusto, entrenada para la dominancia corporativa y el combate territorial, parecía haberse congelado en el espacio. Al escuchar las palabras del doctor, un silencio de piedra cayó sobre sus hombros.
De golpe, sus feromonas habituales a tormenta eléctrica, mar salado y cedro amargo experimentaron un colapso total. No fue un despliegue de agresión; fue una retirada instintiva, un vacío biológico asfixiante que delató el cortocircuito que estaba sufriendo su cerebro. Que su propio cuerpo, la herramienta con la que sometía a otros Alfas en el mercado, hubiera generado un tejido gestacional en su interior era un insulto a su orgullo.
—Déjese de rodeos, Kang —siseó Tae-jun, se levantó de la silla con la gracia perezosa pero letal de una pantera herida.
El Alfa pálido clavó sus ojos directamente en el rostro del doctor. De su piel comenzó a brotar un aroma denso y amargo a cereza quemada y tabaco dulce, un perfume tan concentrado por la agitación interna que el Doctor Kang tuvo que dar un paso atrás, encogiéndose de hombros por el puro instinto de subordinación.
—Mire el monitor de la ecografía, señor Kim —respondió el médico, girando la pantalla portátil hacia ellos.
En el centro del monitor digital, la imagen de ultrasonido mostraba una pequeña mancha parpadeante, un punto de luz sutil pero rítmico que latía con una fuerza frenética en la base de la pelvis de Min-hyuk.
—Es una Mutación de Enlace —explicó el Doctor Kang, secándose el sudor frío de la frente con un pañuelo—. Cuando dos Alfas dominantes con una compatibilidad genética extrema se anudan repetidamente bajo un estado de estrés tan alto como el que ustedes manejaron, la biología puede verse forzada a reescribir sus propias leyes. El cuerpo de las castas altas reacciona ante la necesidad de recibir la esencia del otro. El señor Min-hyuk no ha dejado de ser un Alfa, pero sus órganos internos generaron un tejido gestacional temporal. En términos sencillos… está embarazado.
Min-hyuk apretó su ropa con sus manos, sus nudillos tornándose blancos por la fuerza del agarre. Sus ojos oscuros fijos en el punto parpadeante reflejaban una lucha interna devastadora. El recuerdo de las noches prohibidas en el departamento, el momento en que aceptó el control en la cama y dejó que la versatilidad rompiera sus defensas tradicionales, regresó a sus entrañas como una descarga de calor abrasador.
Sin embargo, el Doctor Kang no les dio tiempo para asimilar el impacto emocional. Su rostro se volvió aún más sombrío, adoptando la postura rígida de un veredicto de muerte.
—Anatómicamente, este milagro es una bomba de tiempo letal —sentenció el ginecólogo Beta, apagando la pantalla con un chasquido seco—. El cuerpo de un Alfa dominante posee una presión arterial y una temperatura basal diseñadas exclusivamente para la caza, el combate y la destrucción del rival. No hay flexibilidad en sus paredes musculares. Albergar vida en un entorno tan agresivo es inviable. El sistema inmunológico del señor Min comenzará a identificar al feto como un parásito invasor y desatará una fiebre biológica para destruirlo. Tienen un riesgo inminente de preeclampsia, desgarro uterino interno y hemorragias masivas.
Tae-jun sintió que la boca se le secaba por completo, un frío conocido congelándole la espina dorsal.
—¿Cuál es el procedimiento médico a seguir? —preguntó Tae-jun, con una voz suave que pareció bajar la temperatura del consultorio un par de grados.
—El aborto clínico programado para hoy mismo —declaró el Doctor Kang sin deponer su tono firme—. Como su médico de cabecera, no puedo permitir que ponga en riesgo su vida por una anomalía infértil. He preparado el quirófano de esta clínica. El procedimiento de interrupción biológica de alto riesgo debe realizarse esta misma tarde. Limpiaremos los tejidos, borraremos el registro de la ecografía de la red médica y nadie sabrá jamás lo que ocurrió en estas instalaciones. Es la única forma de salvar al señor Min-hyuk de una muerte segura frente a su propia biología.
Las palabras cayeron como bloques de hielo en la habitación. El veredicto de la clínica era definitivo: el futuro del linaje unificado debía morir antes del anochecer para preservar su vida.
Min-hyuk se levantó despacio. Su cuerpo masivo volvió a erguirse, acomodándose la camisa gris con movimientos mecánicos que delataban su desconexión mental. Su mandíbula estaba tan rígida que una vena se marcaba con fuerza en su cuello. Miró a Tae-jun, solo había un desierto de confusión y pesadez psicológica.
—Prepara los papeles del ingreso clínico, Kang —ordenó Min-hyuk, amortiguado por la derrota—. Regresaremos a nuestro departamento por un par de horas para recoger algunos documentos privados y cambiarnos de ropa para la internación. Estaremos de vuelta antes de la hora fijada para el procedimiento quirúrgico.
Tae-jun no replicó en público. Recuperando su habitual armadura de rey intocable, asintió con una inclinación de cabeza perfecta, advirtiéndole con la mirada que mantuviera la boca cerrada si apreciaba su carrera profesional.
Salieron de la clínica en un silencio asfixiante, abriéndose paso por los pasillos iluminados hacia el estacionamiento privado. El enorme auto deportivo negro mantenía los cristales blindados oscuros, listos para ocultar a los dos Alfas dominantes de las miradas de sospecha de los transeúntes.
Min-hyuk subió al asiento del copiloto, apoyando la cabeza hacia atrás contra el respaldo. Tae-jun se deslizó frente al volante, encendió el motor con un rugido pesado que hizo vibrar el habitáculo y aceleró a fondo, saliendo a las calles de la metrópolis bajo un cielo gris que presagiaba una llovizna pacífica.
Durante todo el trayecto de regreso, ninguno de los dos se atrevió a pronunciar una sola palabra. El zumbido de los neumáticos contra el asfalto húmedo era el único sonido que llenaba el espacio cerrado del vehículo. Las marcas invisibles de su pasión en las muñecas de Tae-jun y el mordisco en el hombro de Min-hyuk parecían quemarles la piel debajo de sus trajes de diseñador, recordándoles que el fuego que los había unido ahora estaba a punto de ser apagado en una sala de operaciones por pura supervivencia.
Cuando el ascensor privado los dejó en la entrada de su departamento, el refugio los recibió con la misma frialdad y parsimonia de siempre. Las sábanas de la habitación principal estaban perfectamente tendidas, y la barra de la cocina brillaba bajo la luz tenue que se filtraba por el gran ventanal.
Min-hyuk caminó a pasos pesados hacia el vestidor, tomó una pequeña maleta de piel fina y comenzó a meter un par de mudas de ropa cómoda para la estancia en la clínica, moviéndose con la disciplina automática de un soldado que se prepara para una ejecución.
Tae-jun lo observaba desde el marco de la puerta de madera gruesa, con los brazos cruzados sobre el pecho, sintiendo que el tabaco dulce de su propio aroma se volvía cada vez más deprimido y amargo en el aire de la casa vacía. El juego de poder de la oficina y las apuestas de la bolsa de valores se sentían lejanas, falsas y estúpidas frente a la pérdida que estaban por enfrentar.
El primer folio de su nuevo destino estaba abierto sobre la mesa de caoba, pero la dirección que tomaba apestaba a tragedia biológica, a miedos compartidos y a un desgarro emocional que ningún Alfa dominante sabía cómo reparar sin perder el orgullo de su casta en el intento.
🍒⛈️ Bebés, seguimos con Tae-jun y Min-hyuk... Dejen sus reacciones y nos vemos en el siguiente capítulo. ¡Besistos!⛈️🍒