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Me llamaron inútil, pero soy la dueña de todo

Me llamaron inútil, pero soy la dueña de todo

Status: Terminada
Genre:Venganza / Juego de roles / Amante arrepentido / Completas
Popularitas:509.8k
Nilai: 4.8
nombre de autor: Santi Suki

Valentina lo dio todo por su matrimonio. Dejó atrás una vida de lujos, una empresa familiar multimillonaria y un apellido de peso para convertirse en la esposa de Andrés: un hombre bueno, pero incapaz de defender a su propia familia.

Durante años, su suegra la humilló. Su cuñada la despreció. Le dijeron mantenida, inútil, una carga. Le exigieron dinero, sacrificios y silencio. Y Valentina aguantó. Por amor. Por sus hijos. Por la esperanza de que algún día Andrés abriera los ojos.

Hasta que un día dejó de aguantar.

Lo que nadie sabe —ni la suegra que la insulta, ni la cuñada que la menosprecia, ni siquiera el marido que la dejó ir— es que Valentina Montero es la accionista mayoritaria del Grupo Montero, la misma empresa donde Andrés trabaja como simple empleado.

Ahora, desde las sombras, Valentina reconstruye su vida, protege a sus hijos y observa cómo la verdad empieza a salir a la luz. Porque tarde o temprano, todos van a descubrir quién es realmente la mujer a la que llamaron inútil.

NovelToon tiene autorización de Santi Suki para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 18

El cielo empezaba a teñirse de anaranjado cuando el auto de Andrés entró al estacionamiento de la casa. El cuerpo le dolía después de un día entero de trabajo. La cabeza seguía llena de problemas sin resolver. Pero en cuanto vio a sus dos hijos corriendo por el patio detrás de una pelotita azul, el cansancio se le alivió un poco.

—¡Papááá!

Santiago salió disparado al frente. Mateo iba trastabillando detrás, riéndose bajito.

Andrés apenas había cerrado la puerta del auto cuando los dos niños se le agarraron de las piernas al mismo tiempo.

—Despacio, campeones —dijo Andrés, riéndose.

Les revolvió el pelo a Santiago y a Mateo y les besó la cabeza uno por uno.

—Mmm... —Andrés fingió olfatearles la cabeza—. Ya se bañaron, ya huelen bien, ya están guapos, ¿y se ponen a jugar pelota?

Santiago soltó una risita contenta.

—¡Es que estamos estrenando pelota nueva, papá!

—¿Pelota nueva? —Andrés frunció el ceño, tomando de la mano a su hijo mayor para entrar a la casa.

—Sí —contestó Santiago, entusiasmado—. Se la regaló la amiga de mamá.

Andrés se detuvo en seco. Sin saber por qué, esa parte le llamó la atención de inmediato.

Volteó rápido.

—¿Cuál amiga de mamá?

Mateo, que iba cargado del otro lado, respondió con toda su inocencia y su lengua de trapo:

—De Cami.

Andrés parpadeó, confundido.

—¿Cami? —repitió despacio.

—¡Tía Cami! —Mateo sonrió de oreja a oreja señalando la pelota en el patio.

Entonces Andrés cayó en cuenta de que era la tía Camila. Por un momento le había brotado un destello de celos. Incluso alcanzó a imaginarse a Valentina viéndose con otro hombre. A un desconocido poniendo los ojos en su esposa. Y por alguna razón, esa idea le revolvió el estómago al instante. Andrés se rio de sí mismo en silencio.

Mientras tanto, en la cocina, Valentina acababa de terminar de cocinar. El aroma del salteado de verduras y el pollo frito llenaba toda la habitación. Un sudor fino le cubría las sienes porque había estado cocinando mientras iba y venía persiguiendo a Mateo, que quería que jugara con él.

Valentina puso el último plato en la mesa y se secó las manos con el delantal.

—Listo —murmuró para sí misma.

Justo cuando iba a entrar al cuarto a bañarse, se escucharon pasos desde la entrada. Valentina volteó y sus ojos se encontraron con los de Andrés, que venía entrando con Mateo en brazos.

El hombre se veía cansado, pero le dedicó una sonrisa pequeña al verla. Sin saber por qué, a Valentina se le calentó un poco el pecho.

Los últimos días la relación entre ellos había ido mejorando poco a poco. No estaba del todo curada, pero al menos ya no era tan fría como antes.

Valentina se acercó. Al principio quiso abrazar a su esposo como antes, pero las dos manos de Andrés estaban ocupadas. La izquierda cargaba a Mateo. La derecha traía el maletín del trabajo y una bolsa de compras grande.

Al final Valentina le quitó el maletín de la mano. Y como era su costumbre de siempre, le dio un beso breve en el dorso de la mano a Andrés.

Andrés la miró un instante. Siempre sentía esa paz que le nacía cada vez que Valentina lo recibía así.

—¿Con quién te viste hoy, mi amor? —preguntó Andrés con aire despreocupado mientras se quitaba los zapatos.

Valentina levantó una ceja, extrañada.

—Con Camila. Si ya te pedí permiso en la mañana.

—¡Tía Cami! —gritó Mateo, emocionado.

Valentina y Santiago se echaron a reír.

—Es tía Camila, Mateo —lo corrigió Santiago—. Ca-mi-la.

Mateo intentó repetirlo.

—Ca-mi... ¡Cami!

—Ca-mi-la —repitió Santiago con paciencia.

—Ca... mi.

Todos se rieron. Andrés solo sonrió para sus adentros, avergonzado. Resulta que se había puesto celoso sin razón.

—Mi amor —dijo Andrés de repente.

—¿Hmm?

—Mira lo que hay dentro de la bolsa.

Valentina frunció el ceño, curiosa.

—¿Qué es esto, cariño?

Abrió la bolsa despacio. Y los ojos se le agrandaron.

—Ay, cariño, esto...

Adentro había dos batas de casa nuevas. La tela era suave, con un corte moderno. Una tenía un estampado de flores pequeñas en colores pastel. La otra llevaba un diseño abstracto sencillo en tonos sobrios. Las dos tenían bolsas grandes al frente.

Valentina sonrió ampliamente.

—Están lindas, cariño. Me gustan —murmuró, acariciando la tela.

Andrés sonrió al ver la reacción de su esposa.

—Pasé por una tienda y me acordé de tu bata de ayer.

Valentina lo miró conmovida. Un gesto tan sencillo como ese le llenó el corazón de calidez.

—Gracias, mi amor. —Valentina lo abrazó brevemente.

Andrés le rodeó la cintura con suavidad, sonriendo.

—Úsalas, ¿sí? —le dijo con ternura—. Ya no te pongas la bata rota.

Valentina asintió.

Y por un momento la casa volvió a sentirse cálida, como antes. Pero la calma no duró mucho.

Apenas iban a sentarse a cenar cuando se escuchó un auto frenando frente a la casa. Valentina volteó al instante. Un mal presentimiento le cruzó el cuerpo.

Segundos después se oyó la puerta de la reja abriéndose de golpe.

—¡Andrés!

La voz de doña Carmen llegó desde afuera. Detrás de ella venían los pasos apresurados de Luciana.

Andrés soltó un suspiro. Con solo ver las caras de su madre y su hermana ya sabía que no traían buenas noticias.

Valentina se quedó en silencio, sirviéndoles arroz a los niños.

Doña Carmen entró con el rostro descompuesto de rabia. Luciana venía detrás, haciendo pucheros con los brazos cruzados.

—¿Qué pasó, mamá? —preguntó Andrés en voz baja.

Doña Carmen se sentó sin que nadie la invitara.

—¡Andrés! —dijo a toda velocidad, con la voz alterada—. ¡Tienes que reponerme el brazalete!

Andrés frunció el ceño, desconcertado.

—¿Qué?

Luciana saltó de inmediato, con cara de fastidio:

—Hoy vino la gente de la organizadora de bodas a la casa. ¡Con un montón de gente! ¡No sabes qué vergüenza que te cobren así delante de todo el vecindario!

Valentina casi se atraganta aguantando la risa. Se imaginó el espectáculo: todo el fraccionamiento debió haberse alborotado viendo a los cobradores de la organizadora de bodas llegar a reclamar la deuda de la fiesta.

Y ahora resultaba que doña Carmen, que el día anterior se había aferrado a sus brazaletes con uñas y dientes, al final tuvo que vender uno.

Andrés respiró hondo, conteniendo la frustración.

—Pero esa deuda es de Gabriel y de la familia de Rosario —dijo, pausado pero firme—. ¿Por qué nos la vienen a cobrar a nosotros?

Doña Carmen chasqueó la lengua, exasperada.

—¡Porque Gabriel les dijo que nuestra familia iba a pagar lo que faltaba!

El tono le salía acusatorio. Como si la culpa fuera de todos menos de ella.

Valentina, que llevaba un rato callada, por fin habló sin dejar de darle de comer a Mateo con toda tranquilidad:

—Si no podían pagar, desde el principio debieron ajustar la fiesta al presupuesto.

La habitación quedó en silencio. Valentina continuó sin mirar a su suegra, porque estaba concentrada en alimentar a Mateo:

—No tiene caso querer verse lujosos frente a los invitados si después van a terminar endeudados con medio mundo.

Doña Carmen la fulminó con la mirada. Luciana también la miraba con ojos furiosos.

Valentina se mantuvo serena. Pero por dentro estaba verdaderamente harta. Porque una vez más, después de que todos los ahorros de Andrés se habían esfumado, esa familia seguía viniendo a pedir dinero.

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E.N.Y.C.89❤️‍🔥
pos que te digo SI
E.N.Y.C.89❤️‍🔥
bueno continuemos
E.N.Y.C.89❤️‍🔥
bueno veamos que va a pasar este mes que ya nadie va a recibir su bono🤔🤣
E.N.Y.C.89❤️‍🔥
bueno espero que siga en pie el si quieres seguirnos deberás estar dispuesto a cortar toda relación con esta familia o bueno con las sanguijuelas
Mirta Ramirez
linda... se deja buena enseñanza!!!

pero muy muy larga!!!

le falto 100% fuego.... jaja Gabriel y Camila ni un beso se dieron??? en fin...

Valentina y Andres ni nos contaste la reconciliacion... en fin
E.N.Y.C.89❤️‍🔥
ya verás a todo lo que había renunciado por ti y tu nunca valoraste lo que hacía🤷🏼‍♀️
E.N.Y.C.89❤️‍🔥
jeje el paseo que tienen
E.N.Y.C.89❤️‍🔥
bueno al menos si estaba bromeando me parece bien que ayude con la hipoteca de la casa de los padres pero solo eso los hermanos que se pongan a trabajar para pagar sus cosas
Lorena Itriago
Excelente Novela
E.N.Y.C.89❤️‍🔥
bueno difiero pero veamos que sigue
E.N.Y.C.89❤️‍🔥
pensé que estaba fingiendo❓
E.N.Y.C.89❤️‍🔥
bueno veremos cómo reacciona a la llamada yo aspiro y espero no la presione
E.N.Y.C.89❤️‍🔥
y yo espero que no vuelva nunca
E.N.Y.C.89❤️‍🔥
ya veremos cómo les va ahora ojalá y venda todo para supuestamente pagar y se largue aunque no quiero que termine con la protagonista por lo menos que tengan un final feliz ambos
E.N.Y.C.89❤️‍🔥
emm alejarte de esas sanguijuelas🤷🏼‍♀️
E.N.Y.C.89❤️‍🔥
pues el debería vender la casa y mudarse y no dejar que se acerquen las sanguijuelas
E.N.Y.C.89❤️‍🔥
bueno es muy simple no tiene prioridades y se deja exprimir hasta lo último hasta fue capaz de dejar a sus hijos sin ahorros de emergencia que pasa si lo hubiera necesitado justo en ese momento
E.N.Y.C.89❤️‍🔥
bueno pa que veas rostro😡
Mirta Ramirez
la sinceridad de los niños es lo.mejor!!!
Mirta Ramirez
simple... ve den la casa los padres y compran una cerquita de ellos..asi no viajan 2 horas!!!
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