NovelToon NovelToon
MALA DESDE LA CUNA Esta Señorita Te Sorprenderá

MALA DESDE LA CUNA Esta Señorita Te Sorprenderá

Status: Terminada
Genre:Mujer poderosa / Traiciones y engaños / Mundo de fantasía / Completas
Popularitas:4.2k
Nilai: 5
nombre de autor: EspirituCreativo

Lyanne Vesper siempre fue considerada la hija dócil de la poderosa Casa Vesper. Dulce, obediente y sin ambición. Una señorita incapaz de hacer daño. Pero todos estaban equivocados.

Lyanne no se volvió mala por culpa del mundo. Nació así. Desde niña aprendió a esconder sus colmillos detrás de una sonrisa inocente y a convertir las debilidades ajenas en armas.

Cuando el heredero Kaelen la toma como esposa mientras continúa obsesionado con Wynne, Lyanne comprende que el amor nunca será su moneda de cambio. Si no puede tener su corazón, tendrá algo mucho más valioso: el poder.

Entre intrigas, traiciones, venenos, guerras entre clanes y una lucha por el Trono de la Luna, Lyanne moverá cada pieza sin que nadie descubra quién está detrás.

Porque cuando todos creen estar jugando contra ella…

ya han perdido.

Y Lyanne solo sonríe.

NovelToon tiene autorización de EspirituCreativo para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

LA PARTIDA Y LA PROMESA

El amanecer llegó gris y frío, como si el cielo mismo llorara la despedida. Me puse de pie antes de que cantaran los gallos. No tenía prisa, pero tampoco quería perderme nada. Si ella se iba, quería verla ir. Quería grabarme su rostro, su dolor, su furia… para recordar siempre lo que le ocurre a quien se atreve a tomar lo que no es suyo.

Me envolví en un manto de lana oscura y salí hacia el patio exterior, donde los caballos ya esperaban. La bruma cubría el suelo, y las antorchas aún ardían, con llamas temblorosas que parecían dudar en iluminar la escena. Allí estaba ella: Wynne, montada sobre un caballo bayo, con un hatillo sencillo a los pies y el rostro endurecido por la rabia y el frío. No llevaba joyas. No llevaba sedas. Solo un manto gastado y los ojos rojos de llorar toda la noche.

Kaelen estaba junto a su caballo, con la mano apoyada en el cuello del animal, sin atreverse a tocarla. Su expresión era de un hombre que se arranca un trozo de sí mismo. Dolor puro, sin disfraz. Al verme acercarse, Wynne clavó sus ojos en mí, y el odio que había en ellos fue tan intenso que casi pude sentirlo en la piel.

—Viniste a verlo —dijo, su voz rasposa y baja, cargada de veneno—. Viniste a regodearte.

—Vine a despedirme —respondí con calma, deteniéndome a unos pasos—. No quise que te fueras sin que nos viéramos por última vez.

—¿Despedida? —Soltó una risa amarga, seca—. Esto no es una despedida, Lyanne. Es una tregua. Y las treguas terminan. —Se inclinó hacia mí, bajando la voz para que solo nosotros tres oyéramos—. Crees que ganaste. Crees que porque llevas un niño en el vientre y él te eligió, todo ha terminado. Pero escúchame bien: el amor no se envía lejos con un caballo. No muere con la distancia. Y yo… yo no me rindo. Ni ahora, ni nunca.

Kaelen dio un paso hacia ella, con la mano extendida:

—Wynne, por favor… no lo hagas más difícil.

Ella lo miró entonces, y las lágrimas finalmente le rodaron por las mejillas.

—Tú… tú me dejaste ir. Elegiste la corona antes que a mí. Y jamás te lo perdonaré. Ni a ti, ni a ella. —Volvió a mirarme, y su mirada fue una promesa grabada en fuego—. Cuida lo que tienes, esposa. Porque vendré por ello. Y cuando regrese, no vendré sola. Tengo familia en las tierras del Norte. Guerreros. Clanes que no se inclinan ante tu linaje ni ante tu luna. Vendré con fuego y espadas. Y entonces… te arrepentirás de no haberme dejado quedar.

—No te deseo mal, Wynne —dije, y por primera vez mi voz no tenía frío ni dureza—. Pero si vuelves con guerra… te recibiré con la misma moneda. No me amenaces. No amenaces a mi hijo ni a mi pueblo. Ve en paz. Y olvida este lugar. Porque aquí ya no tienes sitio.

—¿Olvidar? —escupió ella—. Yo haré que el mundo entero recuerde mi nombre. Y el tuyo… será polvo cuando termine contigo.

Golpeó los flancos del caballo y el animal salió al galope, desapareciendo entre la bruma del camino norteño. Los cuatro guardias que la escoltaban a la frontera partieron tras ella, y en pocos segundos, el patio quedó vacío. Solo quedamos Kaelen y yo. El silencio volvió a caer, pesado y definitivo.

Kaelen seguía mirando el punto donde ella había desaparecido, con los puños apretados hasta que los nudos se le pusieron blancos.

—Volverá —dijo, con voz ronca—. Lo dice en serio. No se irá sin luchar.

—Lo sé —respondí suavemente—. Entonces debemos estar preparados. No solo con espadas. Sino con un reino fuerte. Unido. Que nadie pueda romper.

Me miró por fin, y vi en sus ojos algo nuevo: la aceptación amarga de que el pasado ya no podía recuperarse.

—Me eligió a mí —dijo, como hablando consigo mismo—. Y sin embargo… siento que me condenó a ambos.

—Eligió al rey —lo corregí—. No al hombre. Y el rey no puede llorar lo que pierde. Debe proteger lo que le queda. —Puse mi mano sobre su brazo, con delicadeza—. Y yo sigo aquí. Y nuestro hijo. Y este pueblo que te necesita.

No me apartó. Pero tampoco me abrazó. Asintió lentamente, con la mirada perdida en la niebla.

—Vuelve adentro, Lyanne. Hace frío. No debes exponerte. Yo… me quedaré un momento.

Me retiré sin insistir. Sabía que necesitaba su último adiós en soledad. Sabía que su corazón se quedaba con ella, allá en el camino que se perdía entre los árboles. Pero no me importó. El corazón era volátil, sí. Pero el trono… el trono era mío. Y eso, nada ni nadie podría arrebatármelo.

Al entrar en mis aposentos, Elara me esperaba junto al fuego, con una taza de té caliente entre las manos.

—¿Se fue de verdad? —preguntó, como si temiera que fuera una pesadilla—. ¿No volverá?

—Dijo que volverá con guerra —respondí, tomando la taza y sintiendo el calor subirme por las manos—. Pero las amenazas que se gritan al partir son miedos que se llevan por dentro. Si vuelve, nos encontraremos listos. Si no… mejor para todos.

Me senté junto a la ventana, mirando hacia el norte, donde el camino se perdía entre las colinas.

—Ella cree que yo soy la villana de su historia. Cree que le robé su felicidad. Pero no fue así. No le robé nada. Simplemente… no le correspondía. Y lo que no es tuyo, por mucho que lo abraces, se te escapa entre los dedos.

—¿Y si cumple su promesa? —susurró Elara—. ¿Si realmente viene con un ejército?

Sonreí, una sonrisa tranquila, segura, la de quien ya ha visto la tormenta y sabe sobrevivir a ella.

—Entonces la recibiremos. Pero no hoy. Hoy… hoy empieza mi reinado. El de verdad. Sin sombras. Sin rivales. Solo yo. Y este niño que viene en camino. Y un trono que cada día pesa más en mis manos.

Me acaricié el vientre, suavemente, con reverencia y fuerza a la vez.

—Duerme tranquilo, pequeño. Tu madre te protegerá de todo. Incluso de los fantasmas que vienen del norte. Porque una loba con cachorro… no tiene miedo de nada. Ni de ejércitos. Ni de promesas de venganza. Ni del destino mismo.

Esa mañana, cuando el sol finalmente disipó la bruma, la noticia corrió por toda la Ciudadela como un soplo de viento fresco: La señora Wynne se ha marchado. La esposa legítima lleva al heredero. El trono está a salvo. Nadie lloró su partida. Nadie la extrañó en voz alta. Porque el pueblo no ama a las sombras. Ama a la luz que da esperanza. Y yo… yo era la luz que todos esperaban. Aunque por dentro, fuera la oscuridad más profunda de todas.

Me senté al escritorio, tomé mi pluma y escribí, despacio, con letra clara y firme:

Se fue. El camino está libre. La amenaza queda lejos, pero no olvidada. Una promesa de venganza es también una advertencia. Y yo soy muy buena escuchando advertencias. Que venga si se atreve. Mientras tanto… yo construyo. Yo fortalezco. Yo preparo el terreno para que cuando vuelva, encuentre un muro que ni fuego ni espadas puedan derribar. Soy la reina. Y nadie… nadie me quitará lo que ya es mío.

Cerré el cuaderno. Lo guardé bajo llave. Y por primera vez en mucho tiempo, respiré hondo, sin miedo, sin prisa, sin mirar por encima del hombro. La partida había terminado. La reina había despertado. Y el mundo… empezaba a temblar bajo mis pies.

1
Cecilia Rodriguez
bonita novela, gracias por escribirla y compartirla 🌷🌷🌷
EspirituCreativo: Gracias lectora me encanta que te guste...
total 1 replies
Vanessa Ibáñez Fernández
perdieron el primer que??
Vanessa Ibáñez Fernández
no entinedo porque hace un diario, eso no sería como dejar una evidente evidencia??
EspirituCreativo: Jeje lectora
total 3 replies
Ingrid Perez
Felicidades una historia muy bonita de enseñanza gracias te deseo muchísimas bendiciones 🤗😘
EspirituCreativo: Gracias lectora
total 1 replies
🥰Paty💕 💖
tengo una duda,si en la noche de bodas el no fue a verla como quedó embarazada porque claramente ella dijo que fue en su noche de bodas pero en el capítulo de la noche de bodas se dijo que el fue directo con la amante y no fue con ella ,podría ser tan amable de sacarme la duda ☺️
🥰Paty💕 💖: muchas gracias 🥰por aclarar mis dudas 🥰eres muy buena escritora 👏
total 2 replies
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play