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Casada con el Prometido de mi Hermana

Casada con el Prometido de mi Hermana

Status: Terminada
Genre:La mimada del jefe / Romance / CEO / Matrimonio contratado / Casada con el millonario / Completas
Popularitas:717.7k
Nilai: 4.7
nombre de autor: Bella

Ximena Robles nunca debió terminar vestida de novia.

Esa boda era de su hermana. Ese hombre también.

Pero cuando Lorena desapareció antes de la ceremonia, la familia Robles no tuvo otra salida: Ximena ocupó su lugar y se casó con Dante Montalvo, el hombre más poderoso, frío y peligroso de la ciudad.

Dante era mayor que ella, demasiado serio, demasiado seguro de sí mismo. Un hombre acostumbrado a mandar, a controlar cada espacio que pisaba… y ahora también su matrimonio.

Ximena quiso convencerse de que solo era un acuerdo. Que podía dormir bajo el mismo techo, llevar su apellido y seguir siendo inmune a él.

Pero Dante no era un esposo fácil de ignorar.

Sus manos, su voz baja, su forma de mirarla como si ya supiera todo lo que ella intentaba esconder, empezaron a romperle la calma. Entre celos, secretos familiares y una atracción que ninguno de los dos podía apagar, Ximena descubrió que ocupar el lugar de su hermana era mucho más peligroso de lo que imaginaba.

Porque Dante no la eligió al principio.

Pero una vez que la tuvo como esposa, tampoco pensaba dejarla ir.

NovelToon tiene autorización de Bella para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 10

Capítulo 10

El lunes volví a la rutina.

Trabajo, planos, mensajes de Sofía preguntando por mi coche, miradas de compañeros que ya no se atrevían a hablar tan fuerte.

Dante me escribió a las cinco.

Paso por ti.

Esta vez lo esperé sin sorprenderme.

Cuando subí al coche, él dejó la laptop a un lado.

—¿Cómo estuvo tu día?

—Normal. Casi no me difamaron.

Su ceja se movió.

—¿Casi?

—Broma.

—No fue graciosa.

—A mí sí me dio risa.

El señor Ramírez tosió al frente, como escondiendo una sonrisa.

En casa, doña Rosa preguntó por la cena. Dante volvió a mirarme primero.

—Lo que ella quiera.

—No siempre voy a elegir yo —dije.

—Hoy sí.

Pedí algo menos picante por piedad.

Mientras cenábamos, Dante probó todo antes de decidir si le gustaba. Lo vi alejar discretamente el chile.

—No te gusta sufrir —dije.

—No en la comida.

La respuesta me hizo levantar la vista.

Me atraganté con el agua. Él ni siquiera levantó la vista. Yo sí. A su boca. A sus manos. A todo lo que no debía estar imaginando en la mesa.

Él siguió comiendo como si nada.

Yo me puse roja por una interpretación que quizá ni existía.

Después subí temprano. Me bañé, me puse crema y dejé el vestido preparado para el día siguiente. Dante se quedó trabajando.

Cuando Dante entró a la recámara, Ximena ya estaba dormida.

Dante se quedó en la puerta un momento.

Había una lámpara encendida. Yo estaba en la cama, con la respiración tranquila, abrazada a la colcha. La escena le pareció doméstica. Cálida. Demasiado distinta a su vida anterior de hoteles, juntas y recámaras vacías.

Se bañó y se acostó a su lado.

Ximena estaba lejos.

Él quiso acercarse.

No lo hizo.

Cerró los ojos.

Entonces Ximena se giró dormida y se metió en sus brazos.

Dante abrió los ojos.

Su cara quedó cerca del pecho de Dante. La boca entreabierta. El cabello oliendo a algo dulce.

Él recordó sus labios.

Recordó la forma en que Ximena se quedaba sin aire cuando él la besaba.

Dante apretó la mandíbula y miró al techo.

Debajo de la sábana, el cuerpo seguía tenso.

Ximena dormía tranquila, pegada a él.

Para Dante, en cambio, la noche fue larga.

A la mañana siguiente desperté por la alarma. Dante no estaba.

Me levanté, me lavé la cara y me puse un vestido azul. Frente al tocador bajé un tirante para ponerme bloqueador en el pecho.

La puerta se abrió.

Dante entró con ropa deportiva, sudado por correr.

—¡Dante!

Subí el tirante de golpe.

—Perdón —dijo, aunque no sonó arrepentido—. Pensé que seguías dormida.

—Pues no.

—Ya vi.

Me ardió la cara.

Él tomó ropa y entró al baño. Minutos después tocó la puerta.

—Olvidé la ropa. ¿Puedes traerme un traje?

—Sí.

Escogí uno gris. Dudé frente al cajón de ropa interior.

—¿También calzones? —pregunté desde afuera.

—Sí.

Otra vez mi cara traicionera.

Llevé todo a la puerta.

La mano de Dante salió entre el vapor.

Yo le entregué la ropa.

Pero sus dedos encontraron mi muñeca.

Y no la soltaron de inmediato.

Perdí el equilibrio.

La puerta se abrió más y terminé contra el pecho desnudo de Dante.

Mojado.

Caliente.

Duro.

Mis manos quedaron sobre su torso, justo donde el agua bajaba por su piel. Por un segundo mi cerebro dejó de funcionar.

Él me sostuvo de la cintura.

Su mano me cubrió casi toda la cintura. Los dedos se abrieron sobre la tela fina de mi vestido y mi piel reaccionó como si me hubiera tocado directo.

—No fue a propósito —dije, sin aire.

—Lo sé.

Su voz estaba más baja.

No se movió.

Yo tampoco.

Me di cuenta de que estaba casi desnudo y de que mi cuerpo estaba demasiado pegado al suyo. Su mano en mi cintura apretó un poco.

Levanté la mirada.

Sus ojos no eran fríos.

Eran peligrosos.

Miraban mi boca.

El corazón se me aceleró.

—Te traje la ropa —murmuré, intentando poner las prendas entre nosotros.

Él las tomó, pero no me soltó al instante.

—Dante...

Mi voz salió suave. Demasiado.

Su brazo se tensó.

Me acercó otro poco.

La parte baja de mi vientre se apretó. Sentí humedad entre las piernas y me dio tanta vergüenza que quise desaparecer ahí mismo, pegada a su pecho mojado.

Entonces sentí su reacción contra mí.

Me puse roja hasta el cuello.

—Me estás... presionando.

La mandíbula de Dante se marcó.

Por fin me soltó.

Escapé del baño como si el piso quemara.

Afuera me llevé las manos a la cara.

—No pienses. No pienses. No pienses.

Pero claro que pensé.

Pensé en su pecho. En sus abdominales. En su piel mojada. En lo grande que se sentía contra mí.

Qué vergüenza.

Cuando salió, ya iba vestido, perfecto, como si no acabáramos de tener un accidente indecente en la puerta del baño.

—¿Corriste porque te di asco?

—No. Cualquiera habría corrido.

—Somos esposos. Esas cosas van a pasar.

—Lo sé. Sólo necesito acostumbrarme.

—Entonces acostúmbrate.

Lo miré mal.

Él bajó la vista a mi mano.

—No traes el anillo.

—Ahora.

Fui al buró, saqué el anillo diario y me lo puse.

—Listo.

Le mostré la mano.

El diamante brilló sobre mi dedo.

Dante asintió.

Su humor pareció mejorar.

Desayunamos con una normalidad falsa. Yo no podía mirarlo sin recordar el baño. Él bebía café como si no tuviera culpa de nada.

Traía el cabello todavía húmedo y la camisa blanca abierta en el cuello. Yo clavé la vista en mi plato porque si miraba otra vez su garganta iba a acordarme de mi mano sobre su pecho.

Antes de salir, preguntó:

—¿Hoy paso por ti?

—Si no tienes junta.

—Paso por ti.

—Está bien.

En la oficina intenté trabajar. Fue difícil. Cada línea del plano se mezclaba con imágenes que no deberían aparecer a media mañana.

Sofía me escribió:

¿Ya te entregaron la Porsche?

No.

¿Y el esposo?

¿Qué con él?

¿Ya pasó algo?

Me atraganté con el café.

No.

Mentira técnica.

No había pasado “eso”.

Pero sí había pasado algo.

Y mi cuerpo lo recordaba demasiado bien.

Esa tarde Dante llegó puntual. Subí al coche tratando de verme normal.

—¿Todo bien? —preguntó.

—Sí.

—Te ves roja.

—Hace calor.

El aire acondicionado estaba encendido.

El señor Ramírez miró al frente con una disciplina admirable.

Dante no me contradijo.

Sólo me observó.

Miré por la ventana y apreté las rodillas.

Todavía sentía su mano en mi cintura.

1
Andris Arias
jajajaj Ximena me hace reír enserio 🤣
Marta Calderón
reconoce que te mueres por él, todo cambiara en esa relación, ambos se sentirán más seguros
Yenireth Aular
la ameee❤️❤️
Betibel Barreto
esto se está poniendo interesante.
Cinthya Rosell
hsy no, otra vez con lo mismo, que alguien le explique a ximena que dante tiene sentimientos por ella y ella tan pero tan.../Determined/
Cinthya Rosell
ya me canso ximena , pobre dante dando todo por ella y ella bien cprtante y penosa
Books_00
Por fin, por fin se ve una emoción que no se siente tan forzada por parte de ella. Es algo muy bonito ver más emociones en Ximena que no sean solo vergüenza o inseguridad.
Maria Del Carmen Geronimo Suárez
/Smile/estuvo muy linda la novela
Katy Andreina Bravo
Aburrido y mucha monotonía aparte la protagonista parece gf
Llessica Ospina
hermoso
Edith G Lopez
Hermosa Novela 🥰
Andrea Mauricio
Me gusta mucho
Mirna Lobo
me hubiese gustado un capítulo sobre un embarazo ☹️😓
Mirna Lobo
me encantó felicidades escritora, al principio estaba un poco lenta por la actitud de ella, pero cuando avanzó estuvo muy buena, gracias 😊
Mirna Lobo
quién lo iba a decir tan serio pero tan fogoso 😜😍😍😍
Mirna Lobo
hahaha cochina te pusieron en tu sitio 🤣🤣🤣🤣
Mirna Lobo
espero que la ponga en su sitio a la resbalosa 😡😡
Nacho Cardozo
me encantó la novela 👌la sigo leyendo y comentando porque estuvo muy buenísima solo falto que si la embarazada de gemelos porque este si era muy apasionado 😍😍😈y me encantó 😍😍😈😈
Nacho Cardozo
me encantó excelente 👌 me fascinó de principio a fin si no comente fue por lo fascinante de su historia que quería seguir y seguir el próximo capitulo gracias por su novela excelente narración solo faltaron los bebés pero estuvo buenísima
Mirna Lobo
no puede ser tan mojigata por Dios, 😠 ponte pilas 😡😡😡
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