En toda historia existe un héroe, una heroína, un villano y luego estaban ellas.
Dos mujeres que competían incluso por quién era capaz de arruinar con mayor elegancia el día de la otra, toda la nobleza estaba convencida de que, tarde o temprano, una terminaría asesinando a la otra.
El destino también lo creyó, lo que jamás imaginó...era que, la noche de sus bodas, ambas morirían y despertarían dos almas completamente diferentes.
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NOCHE DE BODAS
(la habitación estaba con muy poca luz, pero alguien me sujetaba con fuerza de la cintura, me levantó no pensaba dejarme caer así que lo rodee del cuello, alcance a ver una cama enorme, al llegar allí me dejo sobre ella, acomodándose encima de mí, desde esta posición podía ver el cuerpo completo, sus ojos los sentía en todo mi cuerpo como si me estuviera recorriendo, notaba la respiración de ambos bastante exaltada, él se inclinó apenas rozando mis labios, una sonrisa bastante seductora se reflejó en su rostro, no me resistí ante tanto encanto, levante un poco la cabeza atrapando los labios ajenos con los míos, el beso al principio no fue correspondido, pero después se volvió algo intenso cargado de deseo, nuestras lenguas se encontraron fácilmente enredándose, con jadeos ahogados en cada roce, sus manos se deslizaban por mi cintura hasta subir a mis costados, alcanzando uno de mis senos, esas manos los sujetaron con un poco de fuerza, eso me sobresalto un poco, no me iba a prohibir disfrutar de ese jugueteo tan delicioso, él finalmente rompió el beso quedando apenas a unos centímetros de mi rostro, como buscando algún rastro, de que no sé, un jadeo espectacular salió de mis labios cuando sus dedos rozaron mi intimidad, sentí que le encanto esa reacción, porque se inclinó para besar y morder mi cuello, mientras su enorme mano se colaba en medio de mis piernas, me sobresalte, porque estaba matándome de placer, esos jadeos salen de mí.
Tampoco me iba a quedar sin hacer nada, así que busqué con mis manos su pecho, tenía una bata muy suave, seguí tocando hasta que encontré un listón y lo desate, pase mis manos por ese suave pecho bajando hasta el abdomen, el cual estaba deliciosamente marcado, seguí bajando hasta llegar a la parte del pantalón, el cual también quería quitar)
—no es necesario hacer esto….
—no tengo problema en hacerlo… (su agarre disminuyo en mi cintura y yo continúe liberando la evidente dureza que ya se había formado en este hermoso espécimen, dejo escapar un sexy jadeo cuando mis manos se deslizaron sobre su miembro, tocaba cada parte, mientras su respiración se agitaba, me incline un poco y pase la lengua por su punta desde arriba hasta abajo, los jadeos seguían saliendo cada vez más, sentí que estaba a punto de explotar pero fui jalada y tumbada nuevamente en la cama, se acomodó entre mis piernas, él se inclinó pasando su lengua por mis delicados pliegues, tocando ese punto exacto de placer, un gemido sinigual salió de mis labios ante la invasión, mientras apretaba las manos sobre la sabana y nuestras respiraciones se hacían más agitadas, separo un poco más mis piernas, ahora si no salió un jadeo, salió un gemido muy parecido a un grito cuando su dureza me invadió por completo, las embestidas me estaban volviendo loca y me sentía desesperada porque quería más y más, el movimiento de las embestidas cambiaron ahora eran más rápidas, nuestros cuerpos chocaban en cada estocada, hasta que ambos llegamos al clímax, me rendí al cansancio, y seguí durmiendo.
El primer sonido que escuche fue el crepitar de una chimenea, después el suave tintineo de algo metálico y finalmente una voz femenina, muy lejana)
—Majestad...
— (sentí un ligero dolor en la cabeza, no era intenso, era esa molestia que quedaba después de dormir poco, intento abrir los ojos, pero la luz me obligó a cerrarlos nuevamente, ¿Hospital...?, pero que hay de mi sueño, fue bastante erótico, quise mover una mano, pero la sentí pesada, respiré hondo, pero un olor desconocido llegó inmediatamente hasta mí no era el característico aroma a desinfectante ni medicamentos, era a flores algo parecido al jazmín… Qué hospital más raro... volví a intentarlo esta vez conseguí abrir lentamente los ojos, lo primero que vi fue una enorme cortina de color marfil decorado con delicadas figuras doradas, parpadeé tres veces, el techo era altísimo, todo parecía sacado de un museo, permanecí inmóvil varios segundos, seguro aún sigo soñando, era la explicación más lógica o definitivamente seguía inconsciente, seguramente estaba sedada, eso explicaba aquel sueño, intente incorporarme pero apenas levante la espalda quede completamente desencajada, ¿Dónde rayos estaba?, varias mujeres aparecieron a mi alrededor y comenzaron a ponerme un vestido sin siquiera bañarme, el vestido era imposible describirlo con una sola palabra, capas y más capas de una tela blanca que parecía reflejar la luz, hilos dorados bordados a mano, pequeñas piedras brillaban como diminutas estrellas las mangas caían delicadamente sobre mis brazos, la falda cubría prácticamente toda la cama) ¿Quién demonios se pone esto?
—Su majestad….
—(Levante lentamente una mano, no parecía mi mano, no porque fuera diferente sino porque estaba cubierta por un delicado guante de seda, gire la muñeca y un enorme anillo descansaba sobre mi dedo una piedra dorada perfectamente tallada ……