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Plantada En El Altar

Plantada En El Altar

Status: Terminada
Genre:Romance / Triángulo amoroso / Venganza de la Esposa / Completas
Popularitas:327.1k
Nilai: 4.7
nombre de autor: Autor lucia

El vestido de novia caía perfecto sobre el cuerpo de Isabella Parker. La seda blanca abrazaba su figura con elegancia, y frente al espejo, sus ojos verdes brillaban llenos de ilusión.

—Hoy me caso… —susurró, sin poder creerlo.

Todo estaba listo. La iglesia, los invitados… Adrian Collins esperándola al final del altar. O al menos eso creía.

Muy lejos de ahí, Adrian no estaba en la iglesia.

Estaba en un estacionamiento, con el mismo traje de novio… pero con la decisión más fría en su mirada.

—No puedes hacer esto —le dijo Ethan, su mejor amigo.

Adrian no dudó.

—Ya no la amo.

El silencio fue brutal.

—Estoy enamorado de otra persona.

Ethan entendió todo sin necesidad de más palabras.

—La vas a destruir.

Adrian no respondió. Solo sacó un sobre.

—Entrégaselo.

Y se fue.

Se fue de su propia boda.

De la mujer que lo esperaba vestida de blanco.

De una vida que prometió… y que decidió romper.

Horas después, Isabella sostendría esa carta frente a todos.

Y ese día…

NovelToon tiene autorización de Autor lucia para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 20: Algo se rompe

Capítulo 20

La oficina de Adrian mantenía ese aire impecable que siempre lo caracterizaba: escritorio ordenado, papeles alineados, una vista elegante de la ciudad… todo en su sitio. Todo bajo control. O al menos eso parecía.

Porque él no lo estaba.

Adrian estaba sentado revisando documentos, pasando hojas con aparente concentración, pero su mirada estaba vacía. Leía… pero no procesaba. Su mente seguía atrapada en otro lugar. En otro momento. En otra persona.

Isabella.

Su nombre aparecía en su cabeza sin permiso.

Una y otra vez.

La puerta se abrió sin previo aviso.

Scarlett entró con paso firme, con ese porte elegante que siempre la acompañaba, pero su expresión estaba lejos de ser tranquila. Sus ojos reflejaban molestia… y algo más profundo que ya venía acumulando.

—Te recuerdo que hoy tenemos una ceremonia por el onomástico de Kate Williams —dijo, cruzándose de brazos.

Adrian no levantó la mirada de inmediato. Pasó otra hoja, como si eso fuera más importante.

—No puedo… tengo cosas más pendientes que hacer.

Su tono fue seco. Cortante. Sin intención de negociar.

Scarlett lo observó en silencio unos segundos, esperando una reacción distinta… una mirada… algo.

Nada.

—¿Tampoco irás hoy? —preguntó, esta vez con más carga emocional.

Adrian finalmente levantó la vista. Sus ojos eran fríos.

—Tengo trabajo.

Esa respuesta, tan simple, tan indiferente… fue lo que terminó de romper la paciencia de Scarlett.

Soltó una risa irónica, negando lentamente con la cabeza.

—No puedo creerlo… —dijo—. Es la segunda vez que me dejas plantada.

La palabra quedó suspendida en el aire.

Plantada.

Y algo dentro de Adrian se tensó.

Su expresión cambió apenas, casi imperceptible… pero suficiente.

Un recuerdo lo golpeó sin aviso.

Isabella.

Esperándolo.

Sola.

Dolida.

Y él… ausente.

Su mandíbula se tensó.

—Por Dios, Adrian —continuó Scarlett, con la voz más alta—. Soy tu novia.

Había molestia, sí… pero también reclamo. Necesidad. Frustración.

Adrian la miró fijamente.

Pero no había suavidad en su mirada.

—Tú misma lo has dicho… eres mi novia.

Scarlett frunció el ceño, confundida.

—No mi esposa como para que me estés controlando.

El golpe fue directo.

Sin filtro.

Sin cuidado.

La peliroja se quedó en silencio, completamente sorprendida. Sus ojos se abrieron ligeramente, como si no pudiera creer lo que acababa de escuchar.

—Adrian… —murmuró, con la voz quebrándose—. Tú… tú nunca me habías hablado así.

Pero él no retrocedió.

No mostró culpa.

Nada.

—Es la verdad —dijo, volviendo a los papeles como si nada—. No veo el problema.

Eso dolió más.

Mucho más.

—¿No ves el problema? —repitió ella, incrédula—. Me dejas sola, me ignoras… y ahora me hablas como si yo fuera una molestia.

Adrian cerró los ojos un segundo, claramente fastidiado.

—Tengo mucho trabajo, Scarlett. No quiero discutir ahora.

Su tono ya no era agresivo.

Era cansado.

Pero igual de frío.

—Después hablamos… ¿te parece?

Ni siquiera la miró al decirlo.

Solo le indicó la salida con la mirada.

Ese gesto…

Ese simple gesto…

Fue como una bofetada.

Scarlett sintió cómo algo dentro de ella se rompía lentamente. Apretó su bolso con fuerza, intentando mantener la dignidad, intentando no llorar ahí mismo.

—Claro… —dijo con una risa amarga—. Siempre después… siempre cuando ya no importa.

Adrian no respondió.

Y ese silencio fue la confirmación de todo.

Scarlett lo miró por última vez, buscando algo… lo que fuera.

Pero no encontró nada.

Ni culpa.

Ni interés.

Ni amor.

Nada.

Se giró y caminó hacia la puerta con pasos firmes, aunque por dentro todo se desmoronaba.

Cuando salió, cerró la puerta con más fuerza de la necesaria.

El sonido retumbó en toda la oficina.

Y el silencio que quedó después… fue pesado.

Adrian dejó los papeles lentamente sobre el escritorio.

Se quedó inmóvil.

Mirando al vacío.

Su respiración era profunda… tensa.

Sus manos se apoyaron sobre el escritorio, apretando ligeramente el borde, como si necesitara sostenerse de algo… de cualquier cosa.

Pero no había nada que lo sostuviera.

Porque todo lo que había estado evitando… finalmente lo estaba alcanzando.

Cerró los ojos.

Y ahí estaba otra vez.

Isabella.

Su voz.

Su mirada llena de odio… de dolor.

Las palabras que le dijo.

“Me arrepiento de haberte conocido…”

Esa frase se repitió en su mente como un eco insoportable.

—Maldición… —susurró entre dientes, pasando una mano por su rostro con frustración.

Se dejó caer lentamente en la silla, como si el peso de todo lo aplastara.

Porque no era solo culpa.

No era solo arrepentimiento.

Era algo peor.

Era darse cuenta de que nunca había dejado de sentir.

De que todo lo que había construido… su vida, su relación, su posición…

No significaban nada cuando se trataba de ella.

Y eso lo estaba destrozando.

Abrió los ojos, mirando el techo por unos segundos, completamente perdido.

—¿Qué estoy haciendo…? —murmuró, con la voz baja, casi inexistente.

Pensó en Scarlett.

En cómo le habló.

En lo que acababa de hacer.

Y aún así…

No sentía lo que debería sentir.

No sentía culpa por ella.

Y eso fue lo que más lo inquietó.

Porque significaba una sola cosa.

Que su corazón… ya no le pertenecía.

Que, sin importar cuánto lo negara…

Seguía siendo de Isabella.

Y esa verdad…

Era imposible de ignorar.

Adrian soltó una risa vacía, amarga, pasando ambas manos por su cabello.

Porque por primera vez en mucho tiempo…

No tenía el control de nada.

Ni de su vida.

Ni de sus decisiones.

Y mucho menos…

De lo que sentía.

^^^Continuará...^^^

1
Yolanda Morocho
ay Isabela quirete a ti mas q a nadie respeta deja q los sinvergüenzas paguen por estúpidos yo q tú me uniera ido del país a sanar mis eridad y regresar más alta q ellos
Sunshine
Porque no chequean lo que escriben, supuestamente ya leyó la carta y ahora resulta que no la ha leído, ya comienzan a cometer errores, no creo que termine esta novela y otra escritora que no leo más
Sunshine
Lo mejor que le paso a ella es que se fuera, es un hombre que no vale la pena, si se hubiera casado vivido con el unos 3 años y tendría ya 2 hijos y se aparece una mujer con dinero, lahubiera dejado sin importarle nada, ya que se sacuda las rodillas y se levante y siga adelante, en el camino se va sanando las heridas, se lo dice una mujer que dio otra oportunidad y se casó y a los 16 días se fue con la mujer con quien me engañaba, una supuesta amiga mía
Garcia Cruz Maria del Pilar
Ojalá se quede sin las 2, por hacerles daño
Yolanda Morocho
Adrian es un idiota el la abandonó y todavía tiene el descaro de reclamar q poco hombre
Carmi Graziano
Por te espabilas te
Solisbella ortuño
hay si recuperar memoria y o entregarse a ese cibsrde
Garcia Cruz Maria del Pilar
Pobre Isabela no sabe dónde se está metiendo, ella no tiene culpa, él es el desgraciado
Kissey Beltran
Adrian piensa que puede ir y dejar caer la bomba atomica hacer un desmadre y luego volver con cara de yo no fui diciendo perdon y todo se soluciona pero yo le pregunto que habria pasado si fuera alreves si Isabella fuera la que lo dejo plantado el es muy egoista solo piensa en el y todavia se hace la victima 🤦🤦🤦
Carmi Graziano
Ok vamos progresando
zora72009@hotmail.com
Estoy entendiendo mal??? Era Gabriel que se besaba otra? es lo que se entiende, pero quién si se besaba con otro tipo (según Isabella) era Irene, es así el cuento? sigo confundida con lo que comento Victoria
Maria Cantillo
vaya con la impuntualidad 🤭🤭🤭
Maria Cantillo
Es que compraste un ser incompleto malvado
Maria Cantillo
la perdió el mismo día lo que le costó fue enterarte bajo tierra 🤣🤣🤣
Maria Cantillo
es una pequeña broma del destino ojalá no sean tan malos 😢😢😢
zora72009@hotmail.com
Éste se va a quedar sin el chivo y sin el mecate
Yolanda Morocho
ya pasó más de un año y ella sigue sufriendo ya es hora de sacudirse y no darle importancia
Yolanda Morocho
ay ya ponte fuerte Isabela demuéstrale q no te importa verlo q ya no te afecta
Francisca Márquez mariscal
Excelente
Maria Cantillo
la vida al parecer se le puso dura y no avanza 🤭
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