Un hombre común de la Tierra muere atropellado y reencarna en la prehistoria, en el salvaje mundo de Pristokia. Pero no despierta indefenso: viene acompañado por el "Sistema del Árbol Sagrado Primordial", el cual fusiona en su cuerpo el poder divino absoluto de Kaguya, Hagoromo y Hamura Otsutsuki. Con el control total del espacio, el tiempo y la energía universal, su primera misión será detener el meteorito que amenaza con extinguir a los dinosaurios. En lugar de destruirlos, decidirá esparcir el chakra en el planeta y cultivar a las bestias prehistóricas como sus plantas de energía. Cada criatura que muera le devolverá un poder inimaginable. Su objetivo final: devorar la energía de estrellas y galaxias, fusionar el universo en un solo mega-mundo y fundar el clan Otsutsuki definitivo. ¡Nadie podrá detener al ancestro supremo!
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El Despertar del Ancestro Otsutki: Cultivando La Prehitoria Capitulo:
El dolor fue lo último que Charles recordó de su vida anterior. El rugido de un motor, las luces cegadoras de un camión en la oscuridad y un impacto que congeló su realidad. Pensó que sería el fin. Sin embargo, la muerte no fue el vacío, sino un nuevo y violento comienzo.
[Flasheo de luz blanca] ¡BIP!
[SISTEMA DEL ÁRBOLES SAGRADO PRIMORDIAL ACTIVADO]
[Reencarnación completada con éxito. Fusionando línea de sangre del Clan Otsutsuki...]Cuando abrió los ojos, el cielo no era el que conocía. Era un firmamento limpio, dominado por estrellas titánicas y un aire tan denso y puro que quemaba sus pulmones. Pero lo más impactante no fue el paisaje, sino su propio cuerpo. Al mirarse las manos, vio una piel pálida como el mármol y dedos estilizados cargados de una energía eléctrica que jamás había sentido. Al tocar su frente, sintió dos cuernos curvos que brotaban de su cabeza, apuntando hacia el cielo.
A su espalda, flotando en un círculo perfecto y silencioso, se encontraban las Gudodamas: esferas negras hechas de la pura energía de la verdad, capaces de desintegrar cualquier cosa con solo un pensamiento.
Charles ya no existía. Ahora era Dragon, el Ancestro Otsutsuki Supremo.
[¡FUSH!] El poder en sus ojos se encendió de golpe. Su dojutsu se había manifestado como una técnica única en cada ojo, una bendición divina que desafiaba las leyes del universo.
Con su ojo derecho, un diseño dorado que giraba como las manecillas de un reloj cósmico, Dragon miró hacia el horizonte. De inmediato, su mente se inundó de visiones. Podía ver los segundos correr hacia atrás, ver el futuro antes de que ocurriera y manipular el flujo del tiempo a su antojo. Era el dueño del Chronos.
Con su ojo izquierdo, una espiral profunda de color violeta oscuro, sintió el hambre del Cosmos. Ese ojo tenía la capacidad absoluta de absorber cualquier tipo de energía existente, contenerla en su interior sin sufrir daño y devolverla infundida en otra cosa para fortalecerla hasta niveles divinos.
Un rugido ensordecedor interrumpió sus pensamientos. El suelo tembló con la fuerza de un terremoto. Dragon miró hacia abajo y vio que se encontraba en una montaña gigantesca que dominaba un valle prehistórico salvaje. Abajo, manadas de dinosaurios colosales corrían despavoridos. Tyrannosaurus Rex de tamaños absurdos, Triceratops y gigantescos Brachiosaurus huían en masa. El mundo entero estaba sumido en el pánico.
Dragon elevó la mirada al cielo estrellado y entendió el motivo del terror. Un enorme meteorito, una roca en llamas del tamaño de una montaña, descendía a una velocidad aterradora directamente hacia el planeta, amenazando con extinguir toda la vida de este mundo primitivo al que el sistema llamaba Pristokia.
Cualquier otro ser habría escapado o aceptado la muerte. Pero Dragon, flotando en el aire con sus jades de la verdad orbitando a su espalda, solo esbozó una sonrisa fría. Su ojo derecho empezó a brillar con una luz dorada y el tiempo a su alrededor comenzó a ralentizarse.
La extinción de los dinosaurios no iba a ocurrir bajo su guardia. Ese meteorito no sería el fin de este mundo; sería la primera piedra para construir su imperio cósmico.