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Esta Vez, Protegeré Nuestro Legado

Esta Vez, Protegeré Nuestro Legado

Status: En proceso
Genre:Reencarnación / Romance / Salvar al hijo enfermo
Popularitas:36.2k
Nilai: 5
nombre de autor: Melany. v

Loretta, condesa Russell. Tiene otra oportunidad para arreglar su matrimonio y salvar a su hijo que lleva en su vientre

NovelToon tiene autorización de Melany. v para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Capítulo 24: El llamado del rey

Loretta y Carter estaban abrazados en la bañera de mármol, el agua caliente y espumosa envolviéndolos.

Carter se volvió hacia su esposa, sus ojos azules brillando con deseo. Acercó su rostro al suyo y la besó profundamente, su lengua explorando su boca. Ella le devolvió el beso con igual pasión, sus manos deslizándose por su pecho musculoso.

Él se apartó, mirándola a los ojos.

—Te amo, mi condesa—susurró, antes de besarla de nuevo.

Ella se estremeció contra él, su cuerpo reaccionando a su toque. Podía sentir su miembro presionando contra ella.

—Y yo te necesito—susurró ella, mordisqueando su cuello. Él gimió en respuesta, sus manos deslizándose hacia abajo para agarrar su trasero.

La levantó de la bañera, el agua cayendo por sus cuerpos desnudos. La llevó hasta la cama, dejándola sobre las sábanas de seda. Se arrodilló entre sus piernas, mirándola con deseo.

—Eres tan hermosa—dijo, antes de inclinar la cabeza y besar su vientre plano. Se movió hacia abajo, besando y lamiendo cada centímetro de piel hasta que llegó a su centro. Ella jadeó cuando su lengua se hundió entre sus pliegues.

Se retorció debajo de él, su cuerpo temblando con cada toque de su lengua. Estaba cerca, podía sentirlo. Pero quería más. Lo necesitaba dentro de ella.

—Por favor— suplicó, tirando de sus hombros.

Él entendió su súplica, moviéndose sobre ella. Se alineó con su entrada y entró de una sola estocada, llenándola completamente. Ambos gimieron ante la sensación, sus cuerpos unidos como uno solo.

Se movió dentro de ella, salidas lentas y profundas que la hicieron ver más que él cielo y las estrellas. Podía sentir ese sentimiento acercándose rápidamente, su cuerpo tensándose debajo del de él.

Él se inclinó y la besó, tragándose sus gemidos mientras la tomaba sin piedad. Era tanto el deseo de ambos que no bastó la hora. Y aunque querían seguir se ardiendo en pasión de diferente posiciones, decidieron descansar.

Se derrumbaron juntos sobre la cama, ambos jadeando y sudando mientras disfrutaban de los últimos espasmos de su liberación.

Se acurrucó contra su pecho, disfrutando de la sensación de su piel contra la de ella. Podía sentir su corazón latiendo contra el de él, lento y regularmente.

------

La tranquilidad rara vez duraba demasiado para la familia Russell.

Durante meses, el territorio había prosperado. Los campos producían más que nunca, los mercados estaban llenos, los niños corrían sanos por las calles y las familias hablaban de los Russell con un cariño que ningún decreto podía comprar.

Sin embargo, lejos de allí, alguien observaba todo aquello consumido por el resentimiento.

El Duque Vane.

O lo que quedaba de él.

Los títulos aún no le habían sido retirados oficialmente, pero su poder estaba destruido. Los comerciantes ya no confiaban en él. La Iglesia lo despreciaba. La corte evitaba asociarse con su nombre.

Todo por culpa de una mujer.

Loretta Russell.

Aquella noche, sentado frente a una mesa cubierta de mapas, Vane observó a los hombres reunidos en la habitación.

Mercenarios.

Contrabandistas.

Espías.

Basura útil.

—¿Está preparado? —preguntó.

Uno de los hombres asintió.

—El carruaje diplomático cruzará la frontera dentro de cuatro días.

—¿Y las insignias?

—Ya están listas.

Vane sonrió.

Una sonrisa fría.

—Perfecto.

Sobre la mesa descansaba un estandarte robado del ejército real.

También había armas con sellos falsificados.

Documentos manipulados.

Todo preparado para una sola cosa.

Una guerra.

—Si el rey entra en guerra —murmuró Vane—, los Russell volverán a necesitar soldados. Si necesitan soldados, volverán a necesitar dinero. Si necesitan dinero, cometerán errores.

Levantó una copa.

—Y cuando los héroes cometan errores, yo recuperaré todo lo que me pertenece.

Nadie respondió.

Porque incluso aquellos hombres entendían que estaban escuchando a alguien consumido por el odio.

---

Dos semanas después.

La noticia llegó como una tormenta.

Un carruaje diplomático del reino de Valia había sido atacado dentro del territorio real.

Los sobrevivientes aseguraban haber visto soldados portando los colores del reino.

Los muertos incluían a varios nobles valianos.

La respuesta fue inmediata.

Valia exigió reparaciones.

El rey negó cualquier implicación.

Las negociaciones fracasaron.

Y tres días después llegó la movilización militar.

El reino entero quedó paralizado.

En la capital comenzaron a sonar las campanas de emergencia.

Los nobles fueron convocados.

Los generales llamados.

Los ejércitos preparados.

Y entonces llegó la carta.

---

Carter estaba sentado junto a su hijo en el jardín.

El pequeño Carter intentaba atrapar una mariposa.

Sin éxito.

Lo intentaba una y otra vez.

Cada fracaso provocaba una expresión indignada que hacía reír a Loretta.

—Es igual a ti.

Carter la observó.

—Eso es una ofensa.

—No lo es.

—Míralo.

—Te estoy mirando.

—Está siendo derrotado por una mariposa.

Loretta soltó una carcajada.

Aquellos momentos seguían pareciéndole irreales.

A veces despertaba durante la noche únicamente para comprobar que ambos seguían allí.

El sonido de unos pasos apresurados rompió la tranquilidad.

Un caballero desmontó frente a ellos.

Vestía los colores reales.

Su expresión era grave.

—Conde Russell.

Carter se puso a la defensiva de inmediato.

—¿Qué ocurre?

El hombre se arrodilló.

—Traigo una orden directa de Su Majestad.

El ambiente cambió.

Loretta lo sintió enseguida.

Porque aquella misma sensación la había acompañado en su vida anterior.

La sensación de que algo terrible estaba comenzando.

El mensajero entregó un pergamino sellado.

Carter rompió la cera.

Leyó en silencio.

Y su expresión se endureció.

Loretta sintió un nudo en el estómago.

—¿Qué sucede?

Carter levantó la vista.

—Valia movilizó tropas.

El color abandonó el rostro de varios sirvientes cercanos.

—¿Guerra? —preguntó Loretta.

—Todavía no oficialmente.

—Pero...

—Estamos cerca.

El silencio se volvió pesado.

El mensajero continuó.

—Su Majestad solicita vuestra presencia inmediata en la capital.

—¿Solicita?

El hombre dudó.

—Ordena.

Carter soltó una exhalación lenta.

Porque ambos entendían perfectamente lo que significaba.

Cuando el reino enfrentaba una amenaza militar, había un nombre que siempre terminaba apareciendo.

Carter Russell.

---

Aquella noche.

La habitación estaba iluminada únicamente por el fuego de la chimenea.

El pequeño Carter dormía profundamente en una cuna cercana.

Loretta observaba las llamas.

En silencio.

Carter permanecía junto a ella.

Sin decir nada.

Durante varios minutos ninguno habló.

Finalmente fue ella quien rompió el silencio.

—Sabíamos que algo ocurriría tarde o temprano.

—Sí.

—Pero no esperaba que fuera tan pronto.

—Yo tampoco.

Loretta bajó la vista.

—¿Tendrás que ir?

Carter guardó silencio.

Ella ya conocía la respuesta.

Y aun así necesitaba escucharla.

—Sí.

La palabra cayó entre ambos.

Simple.

Dolorosa.

Inevitable.

Loretta apretó los dedos.

Carter tomó su mano.

—Esta vez es diferente.

—Lo sé.

—No partiré sin preparación.

—Lo sé.

—Y regresaré.

Ella sonrió débilmente.

El ambiente se volvió más triste.

Carter acercó una mano a su rostro.

—Loretta.

Ella levantó la mirada.

—Aquella vez morí porque ignoraba lo que me esperaba.

Su voz era firme.

Segura.

—Ahora conozco a mis enemigos.

La mano de Carter descendió hasta entrelazar sus dedos.

—Y tengo algo por lo que regresar.

La mirada del hombre se desplazó hacia la cuna.

El pequeño dormía ajeno a todo.

Respirando tranquilamente.

—Tengo dos razones.

Loretta sintió que el pecho le dolía.

Porque recordaba demasiado bien la otra vida.

Recordaba la ausencia.

El silencio.

La desesperación.

Pero también sabía algo que antes ignoraba.

Ya no estaba sola.

Nunca volvería a estarlo.

Carter la acercó lentamente hacia él.

Ella apoyó la cabeza sobre su hombro.

—¿Tienes miedo? —preguntó él.

Loretta soltó una pequeña risa.

—Mucho.

—Yo también.

Ella levantó la cabeza sorprendida.

—¿Tú?

—Claro.

—Eres Carter Russell.

—Precisamente por eso.

Ella sonrió.

—Pensé que los héroes no sentían miedo.

—Los héroes son idiotas. Yo soy un comandante.

Loretta terminó riendo.

Una risa suave.

Honesta.

Carter la observó unos segundos.

Luego apoyó un beso en su frente.

—Esta vez volveré.

—Lo harás.

—Y cuando todo termine...

—¿Sí?

—Quiero varios años de paz.

Loretta arqueó una ceja.

—¿Solo varios?

—Muchos.

—¿Y qué harás durante esos años?

Carter miró hacia la cuna.

Después volvió a verla.

—Ver crecer a mi hijo.

Luego tomó su mano.

—Y envejecer junto a mi esposa.

Eran una familia preparada para enfrentarlo juntos.

Y en la capital, sentado sobre el trono, el rey ya había tomado una decisión.

Si la guerra contra Valia era inevitable, volvería a poner el futuro del reino en manos del hombre que jamás había perdido una batalla.

Carter Russell.

1
ESTER CRISTINA GOMEZ RIVILLAS
Maldita loca quería matar al niño que no quede nada de ella 😡😡😡😡
ESTER CRISTINA GOMEZ RIVILLAS
Que bruja esa vieja metiche ojalá le saquen la lengua 😡😡😡
ESTER CRISTINA GOMEZ RIVILLAS
Ese loco si es molesto van a conocer el infierno 😡😡😡
Alejandra Mabel Miño
Fuerzas desde Argentina para superar esta tragedia !
ESTER CRISTINA GOMEZ RIVILLAS
Hay nooo ese loco resentido hay que mandarlo a mejor vida
ESTER CRISTINA GOMEZ RIVILLAS
Ese duque loco es preocupante 😔
ESTER CRISTINA GOMEZ RIVILLAS
Por fin pudieron tener un momento para los dos 🥰🥰🥰
ESTER CRISTINA GOMEZ RIVILLAS
Ese hombre no merece vivir sinceramente 😡😡😡
ESTER CRISTINA GOMEZ RIVILLAS
Creo que ese loco no se va a quedar tan tranquilo 😭😭😭
ESTER CRISTINA GOMEZ RIVILLAS
Malditos idiotas 😡😡😡
ESTER CRISTINA GOMEZ RIVILLAS
Ese maldito debe morir de la peor manera 😡😡😡😡
ESTER CRISTINA GOMEZ RIVILLAS
Dios que desgraciados merecen una muerte dolorosa 😡😡😡😡
Nadia
Deseo Que todo se tranquil ice y entiendo tu preocupacion , se lo que es vivir terremotos ya que soy mexicana pero tomate el tiempo que necesites, la historia es interesante pero tu salud y bienestar es mucho mas 🫶🫶🫶🫶
ESTER CRISTINA GOMEZ RIVILLAS
Dios que maldito loco ese duque 😡😡😡
ESTER CRISTINA GOMEZ RIVILLAS
Que emoción 😭😭😭😭
ESTER CRISTINA GOMEZ RIVILLAS
Me gustó que llegara para el nacimiento de su bebé 🥰🥰
ESTER CRISTINA GOMEZ RIVILLAS
Hermos reencuentro 🥰🥰🥰
ESTER CRISTINA GOMEZ RIVILLAS
Dios que angustia por Loretta 😭😭😭
ESTER CRISTINA GOMEZ RIVILLAS
Dios gracias que todo salió bien 🤗🤗🤗
ESTER CRISTINA GOMEZ RIVILLAS
Beatrice y Julián no tienen casa que hacen hay por Dios 😡😡
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