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¿Divorcio? Eso Jamás - Puedo Escuchar Sus Pensamientos.

¿Divorcio? Eso Jamás - Puedo Escuchar Sus Pensamientos.

Status: Terminada
Genre:Matrimonio arreglado / Mujer poderosa / Posesivo / Telepatía / Completas
Popularitas:1.7M
Nilai: 4.9
nombre de autor: Adriánex Avila

Natalia está al borde del divorcio, pero un accidente lo cambia todo.

Branko su esposo, sufre un accidente y puede leer los pensamientos de su aún esposa y descubre muchas cosas, Natalia es fría por fuera, pero caótica por dentro, se entera que ella ha estado enamorada de él durante mucho tiempo y ahora es él quien no quiere divorciarse. ¿DIVORCIO? ESO JAMÁS

NovelToon tiene autorización de Adriánex Avila para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Cap. 13 La espera

Natalia llegó a casa una hora antes que Branko.

No encendió la televisión. No preparó té. No revisó el teléfono. Solo se sentó en el sillón del salón, con los brazos cruzados y la mirada fija en la puerta principal.

Sobre la mesa de centro, un sobre.

Dentro del sobre, el acuerdo de divorcio.

Ya firmado por ella. Solo faltaba la rúbrica de él.

"Esta vez no hay vuelta atrás", pensó Natalia, mientras el reloj de pared marcaba las segundas como latidos de condena. "Entra, firma, y vete con tu princesa de pacotilla. Yo seguiré con mi empresa, mi dinero y mi dignidad. Que es más de lo que tú me has dado."

Pero su corazón, ese traidor musculoso, latía desbocado.

"¿Y si no firma? ¿Y si dice la verdad? ¿Y si realmente me quiere? No. No. Los Sitik no quieren. Los Sitik usan. Como mi padre. Como mi madre. Como todos."

Oyó el motor de un coche. Luego, el portón del garaje. Luego, pasos en la entrada.

La puerta se abrió.

Branko entró.

Llevaba la misma ropa del hospital, la camisa azul que Natalia había comprado. La venda seguía en su cabeza, aunque un poco desacomodada. Sus ojos grises recorrieron el salón hasta encontrar a Natalia.

Y luego, bajaron a la mesa de centro.

Al sobre.

—¿Qué es eso? —preguntó Branko, aunque ya lo sabía.

—Lo que parece —respondió Natalia, sin moverse del sillón—. El acuerdo de divorcio. Ya lo firmé. Solo falta tu rúbrica.

El silencio se instaló como un cuchillo entre ellos.

Branko no dijo nada. Caminó hacia la mesa. Tomó el sobre. Lo abrió con calma. Sacó los papeles. Los leyó —aunque no necesitaba leerlos, los conocía de memoria— y luego, muy lentamente, levantó la vista hacia Natalia.

—¿En serio? —preguntó, con voz baja, peligrosa.

—En serio.

—¿Después de todo lo que pasó hoy?

—Especialmente después de todo lo que pasó hoy —respondió ella—. Vi lo que necesitaba ver. Valeria en mi oficina. Tú entrando. Ella aferrada a ti como una lapa. Tú sin apartarla. Eso es suficiente.

—No aparté a Valeria porque llegué cinco segundos antes de que la abofetearas.

—Llegaste cuando ella ya estaba llorando —dijo Natalia, con veneno—. Y no, no fueron cinco segundos. Fueron los suficientes para que ella hiciera su numerito de víctima. Y tú, como un príncipe azul con contusión cerebral, caíste redondo.

—No caí redondo —respondió Branko, con la mandíbula apretada—. Le dije que no iba a firmar. Le dije que la mitad del apartamento era tuyo. Le dije que se fuera.

—Me enteré —dijo Natalia secamente—. Lila me contó. Tiene amigos en recepción. Escucharon todo el numerito cuando saliste.

Branko abrió la boca. La cerró. Por un momento, sintió que luchaba contra un ejército invisible: Natalia, Lila, recepción, todo el edificio Santino en su contra.

—Natalia —dijo, cambiando el tono, intentando la calma—. Hablemos. Sin gritos. Sin abogados. Sin papeles.

—No hay nada que hablar —respondió ella, levantándose—. Los papeles están ahí. Firma o no firmes, pero no voy a ser la otra en mi propio matrimonio.

—¿La otra? —Branko dio un paso hacia ella—. ¿Qué otra? No hay nadie más. Nunca la hubo.

—Valeria.

—Valeria no es mi amante. Te lo he dicho mil veces.

—Y yo te he dicho que no me importa lo que digas —Natalia levantó la voz, algo que hacía raro—. Me importa lo que haces. Y lo que haces es: recibirla en el aeropuerto, conseguirle un apartamento, visitarla, llamarla, correr hacia ella cada vez que estornuda. Eso no es amistad, Branko. Eso es… es…

—¿Qué? —preguntó él, con los ojos brillantes de furia contenida—. ¿Qué es, Natalia? Dímelo. Dímelo de una vez.

—Es ser un imbécil —escupió ella—. Un imbécil que no ve que esa mujer lo usa. Que lo usó antes, que lo usa ahora, y que lo usará siempre. Y tú, con tu título, con tu traje, con tu familia de mierda, eres un tonto útil. Eso es lo que eres.

El insulto flotó en el aire como una bomba.

Branko no respondió. No porque no tuviera palabras. Porque estaba a punto de estallar.

—Toma —dijo Natalia, señalando los papeles que él aún tenía en la mano—. Firma y vete. O no firmes y vete igual. Pero vete.

Branko miró los papeles.

Los miró largamente.

Y entonces, sin previo aviso, los rompió.

No con cuidado. No con elegancia. Los agarró con las dos manos y los desgarró en pedazos, como si fueran enemigos. Los papelitos volaron por el salón como confeti de un entierro.

—¿Qué haces? —preguntó Natalia, dando un paso atrás.

—Lo que tendría que haber hecho desde el principio —respondió Branko, con la respiración agitada—. Romper esta mierda.

—¡Son documentos legales!

—¡Y son una mierda! —gritó él.

Natalia se quedó paralizada. Había visto a Branko enfadado antes, pero no así. No con el pecho subiendo y bajando, las manos temblorosas, los ojos grises convertidos en tormenta.

—No voy a firmar —dijo Branko, caminando hacia ella—. No voy a divorciarme. No voy a dejarte ir. Así que puedes traer mil acuerdos, puedes traer abogados, puedes traer a tu padre, a tu madre, a tu hermana, a Valeria, a quien sea. No voy a firmar.

—No tienes opción —respondió Natalia, recuperando la compostura—. El divorcio no necesita tu firma si yo demuestro infidelidad.

—¿Infidelidad? —Branko soltó una risa amarga—. ¿Con quién? ¿Con Valeria? No me he acostado con ella. Nunca. ¿Quieres que te lo jure? ¿Quieres que me haga una prueba de ADN? ¿Quieres que llame a la policía, al ejército, al papa?

—No seas ridículo.

—¡Ridículo eres tú! —gritó él, y su voz retumbó en las paredes—. Ridícula por creer que prefiero a esa víbora antes que a ti. Ridícula por no ver que cada vez que te miro se me olvida cómo se respira. Ridícula por tener el valor de pedirme el divorcio cuando yo estoy aquí, delante de ti, rogándote que te quedes.

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Irene Nievecita
Yo espero 2 cosas, que no sea un estafador que le venga a quitar su empresa, que si es real venga con arrepentimiento por irse y que no quiera nada más que conocerla.
Irene Nievecita
¿ Porqué los diálogos empezaron a estar escritos como si la autora fuera Argentina? poniendo acentos donde no se debe y hablar de vos, cuando siempre ella a usado el español neutro como realmente se habla y escribe?
Irene Nievecita
Ese desgraciado ni se sonroja para pedir 20 millones por nada, la palabra papá le queda nadando y se atreve a hablar qué le quito la empresa si la dejo en la arruina por ser un pésimo empresario.Que tipo más cara de raja, ni se arruga para pedirle dinero.
Irene Nievecita
Y a ahí esta la tontera de la virginidad, lo dice como si fuera un estigma, no haber tenido sexo, ni decir del ridiculo debe estar en las nubes por ser el quien le quite una membrana qué no sirve para nada y no demuestra nada, por que igual ella pudo haber tenido sexo, con unos cuantos y seguir con la membrana intacta.
Irene Nievecita
Al fin la vieja esta escuchando las verdades de frente, vieja estúpida que llora por todo y no se preocupa de su marido, que le puso tremendos cuernos en la cabeza y preocupada por chismes inofencivos
Irene Nievecita
Así se defiende a la mujer que se ama, cuando un pariente se convierte en un acosador de tu mujer.
Irene Nievecita
Esta protagonista está más loca que una cabras, pero es muy entretenida
Irene Nievecita
Apuesto que se le sale el cauin, sí la molestan mucho.
Irene Nievecita
Si dice que la ama ¿ porqué no se puso del lado de Natalia? al contrario fue Natalia a quien perjudico con su silencio de estúpido.
Irene Nievecita
👏👏👏👏👏👏 Así se trata a las ofrecidas, se van con uno más rico, que las bota por que ellas no aman solo se interesan en los hombres que las llenas de lujos, cuando esos mismos hombres encuentran a otra las botan como basuras a la calle con lo puesto, por eso volvió, no por amor por que esta segura que el le va a costear sus caprichos y ya empezó dándole el departamento para que viva gratis
Irene Nievecita
Un hombre de 30 años siguiendo los consejos de papá ¿ que ni el aplica al tener una amante más joven? 🤣🤣🤣🤣🤣 qué asopado parece que llegó tarde al reparto de inteligencia.
Irene Nievecita
Este tipo no es más tonto, solo por no haberse estrellado antes, solo un inbecil maneja mirando el teléfono, debió dejarla viuda, así que tendría que pagarle manutención.
Irene Nievecita
No tengo la más mínima duda, qué fue el diablo quien inventó las malditas suegras. todos los hombres que se casan no deberían tener madres aún
Norma Fortes
Felicidades , un exelente trabajo y un gran talento , realmente me encanto para nada fue el cliche que al principio pense que seria comence a leerla y no pude soltarla hasta el final👏👏👏
Monik Carvalho
Y para que va a hablar.,calladito se ve más bonito. Si la empresa es de ella y se defendió muy bien!!! 👏👏
Dalia Balam
carajo ya denle el budín a esta mujer o les va a soltar toda la sopa jajaja
Dalia Balam
jajaja esa Natalia está clara con lo que quiere y si no se lo dan va a soltar toda la sopa jajaja
Yuranzi Vasquez
no sé porque dónde dice ver anuncio tiene tiempo que solo da un anuncio más nada
Monik Carvalho
Tu cocinas,jiji...haber cuánto te esfuerzas por mi!!??☺️
Mirian Mendoza Gutierrez
Felicidades autora bellísima historia. Bendiciones.
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