Theo sabe exactamente cuándo perdió a Alex.
El problema es que no entiende por qué.
Alex no se defiende. No explica. Solo acepta el odio como si fuera algo que ya había previsto desde el principio.
Pero el desprecio es difícil de sostener cuando la mente empieza a recordar quién era Alex antes de la traición, y cuando las respuestas que faltan empiezan a doler más que la propia herida.
Porque hay personas que no traicionan por falta de amor.
Sino porque aprendieron a resolverlo todo solos, incluso lo imposible.
NovelToon tiene autorización de Lyn SD para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Prólogo
Alex
Cada minuto parece eterno y con cada sonido se activa el miedo irracional de pensar que vienen por mí, aunque aún no he hecho nada.
Alguien me pregunta si quiero café. Respondo negativamente. No he comido nada desde esta mañana por miedo a vomitar.
Se arrastra otro minuto.
Finjo trabajar, pero lo único en que puedo pensar es en que hoy es el día. Hoy destruiré todo lo que tengo.
Debí haberlo sabido. Debí haberme apartado antes de llegar a este punto. Debí... no haberme enamorado.
Otro minuto pasa.
La hora se acerca con cada minuto y ruego al cielo que alguien me salve, pero sé en el fondo que no soy la víctima aquí, sino el perpetrador.
Los minutos finalmente se vuelven una hora y luego otra.
A mi alrededor, las conversaciones continúan. Teclados. Teléfonos. El zumbido constante del aire acondicionado. Son sonidos cotidianos, tan normales que deberían tranquilizarme. Hoy solo consiguen ponerme más nervioso.
Es bueno que él no esté, porque si lo hubiera visto, quizá caería de rodillas pidiendo perdón y no haría lo que estoy a punto de hacer.
Pero... él no está y yo no daré marcha atrás.
No hay salida.
¿Por qué? me pregunto. ¿Por qué tiene que ser así? ¿Por qué yo? ¿Por qué tengo que elegir?
Es cruel.
Un par de horas más.
Las personas empiezan a retirarse cuando llega el momento de salir del trabajo.
Las conversaciones disminuyen poco a poco. Una puerta se cierra en algún lugar del piso. Escucho el sonido lejano del ascensor. Después, el edificio comienza a quedarse en silencio.
Y aunque seguramente aún quedan algunos haciendo horas extra, nadie me interrumpirá.
Es la hora.
Tomo aire, pero no es suficiente, así que lo intento de nuevo.
Todavía falta.
Levanto una mano y accedo al área restringida.
Mi corazón golpea con tanta fuerza que puedo sentirlo en los oídos. Un hilo de transpiración baja por mi espalda.
Pongo uno a uno los números y letras de mi clave de acceso.
Es rápido.
Soy de confianza, tengo el poder de hacerlo.
Simplemente no quiero.
Me recuerdo que no puedo echar marcha atrás, que no tengo opción, que no tengo tiempo para pensar en otra salida.
Y lo odio.
Pero más me odio a mí mismo por hacerlo.
Reviso entre la inmensa cantidad de información confidencial a la que tengo acceso y busco la específica que necesito.
No tocaría nada más.
Saco un pendrive de mi bolsillo y lo conecto, sabiendo que es la manera más segura de robar información.
Más segura para Theo.
Porque está bien que me odie después de esto.
Lo merezco.
Pero no quiero que alguien más le haga daño.
Copio los archivos y cierro los ojos.
No queriendo imaginar lo que podrían hacer con ellos.
No queriendo imaginar las consecuencias.
Los abro y observo la barra de copiado avanzar lentamente hasta completarse.
Cuando finalmente retiro el pendrive, siento que algo dentro de mí se rompe.
Recojo mis cosas.
Ya no asustado.
Ya no nervioso.
Vacío.
Porque lo sé.
Sé lo que significa lo que acabo de hacer.
Acabo de traicionar a mi mejor amigo.
A la persona que más admiro.
A mi lugar seguro.
A mi amor secreto.
No levanto la mirada mientras salgo de la empresa en la que trabajé junto a él.
Y sé que para cuando revisen mañana las alertas de actividades sospechosas, ya no estaré aquí.
Los minutos dejan de contar.
pero continuemos a ver si la pego o es otra xosa😂😂😂