NovelToon NovelToon
LAS LINEAS RECTAS DE TU HISTORIA

LAS LINEAS RECTAS DE TU HISTORIA

Status: Terminada
Genre:Reencuentro / Apoyo mutuo / Amor de la infancia / Romance / Completas
Popularitas:1.1k
Nilai: 5
nombre de autor: SIKEVALEN

Tras la trágica muerte de sus padres, Tom llega destrozado al orfanato de Santa María. Allí encuentra una luz en la pequeña Alesandra. Unidos por la soledad, los niños se vuelven inseparables y sellan una promesa inquebrantable bajo el solsticio: un día se casarán. Sin embargo, las leyes separan sus caminos; él se marcha a los 18 años hacia la capital financiera y ella es adoptada por una familia en España.
Diez años después, Tom regresa convertido en el temido "especialista de los números" de Londres, un multimillonario implacable dispuesto a usar todo su poder para encontrarla. Cuando un peligroso sindicato criminal ataca a la familia de Alie en Madrid, los hilos del destino colisionan. En mitad de un peligro mortal y secretos de sangre, el hombre de piedra arriesgará su imperio para blindar la vida de su única constante. ¿Podrán los lienzos del pasado vencer las sombras del mañana?

NovelToon tiene autorización de SIKEVALEN para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

CAPITULO 21. EL GUARDIAN DE LAS ROTATIVAS

La mañana en la redacción de El Eco Local amaneció con el peso de una atmósfera de funeral. Los periodistas arrastraban los pies por los pasillos, los teléfonos no dejaban de sonar con llamadas de las agencias nacionales preguntando por el estado de salud del director, y el traqueteo de las rotativas en los sótanos se sentía más lento, como si las máquinas también acusaran el golpe. Alie no había pegado ojo en toda la noche. Llegó a su despacho antes de que saliera el sol, vistiendo un traje de chaqueta oscuro y con los inmensos ojos azules enmarcados por unas ojeras que delataban su cansancio y su dolor. Había pasado las últimas horas vigilando el cristal de la UCI del Hospital Central, asegurándose de que su padre seguía estable antes de acudir a cumplir con su deber.

Se sentó frente a su escritorio y colocó las manos sobre el teclado. El instinto periodístico que Rodolfo le había transmitido desde que llegó a España fluyó por sus dedos con una furia inquebrantable. Redactó la nota editorial de portada en menos de veinte minutos; un texto afilado, valiente y directo donde denunciaba la salvaje agresión sufrida por su padre a manos de una red criminal y dejaba claro que El Eco Local no se iba a silenciar. Firmó la columna con su nombre: Alesandra Varela, Directora en Funciones.

La puerta de cristal de su despacho se abrió de golpe, interrumpiendo el silencio. Elisa entró a toda prisa, con una taza de café caliente en una mano y una tablet corporativa en la otra. Su rostro rizado reflejaba una mezcla de absoluta incredulidad y urgencia.

—Tienes que ver esto ahora mismo, jefa —soltó Elisa, dejando caer la tablet directamente sobre la mesa, justo encima de las pruebas de imprenta de la portada—. Acaba de saltar una alerta en el departamento de administración y finanzas de la planta baja. Los contables están al borde de un ataque de nervios.

Alie frunció el ceño, tomando el dispositivo electrónico de forma mecánica.

—Eli, si es otra reclamación de los proveedores de papel por los retrasos de pago del mes pasado, diles que...

—No son pérdidas, Alie. Son ganancias. Ganancias absurdas —la interrumpió Elisa, inclinándose sobre la mesa y bajando la voz—. Hace exactamente diez minutos, la cuenta de capital patrimonial del periódico ha recibido una inyección de fondos extranjeros de diez millones de euros en concepto de compra de acciones preferentes y absorción de deuda.

Alie se quedó de piedra, parpadeando ante las cifras que destellaban en la pantalla de la tablet. Un balance de ocho dígitos aparecía validado y libre de cargas por el Banco de España. El movimiento financiero salvaba de golpe al periódico de la quiebra digital, liquidaba todas las deudas con los proveedores y aseguraba el funcionamiento de las rotativas durante los próximos cinco años.

—¿Quién ha hecho esto? —preguntó Alie en un hilo de voz, con el corazón latiéndole con fuerza—. ¿Qué fondo patrimonial español tiene esa liquidez y querría invertir en un periódico de provincias en mitad de una crisis criminal?

—Ahí está el misterio —explicó Elisa, cruzándose de brazos—. La transferencia proviene de una sociedad mercantil de inversiones registrada hace veinticuatro horas en el paseo de la Castellana, llamada Vértice Capital. El gestor legal es un despacho de abogados de la capital, pero los fondos reales están respaldados por una entidad financiera con sede en la City de Londres. El contrato de inversión adjunto estipula una cláusula absoluta: el nuevo socio mayoritario no interferirá en la línea editorial, respeta tu nombramiento como directora en funciones y exige que no se modifique ni una sola palabra de las investigaciones en curso. Alie... alguien nos acaba de poner una armadura de oro desde el extranjero.

La mente de la joven periodista intentó buscar una lógica empresarial a la situación, pero las piezas no encajaban en ninguna de sus variables habituales. ¿Un inversor británico salvando un diario local justo el día después del atentado contra su padre? Se frotó las sienes, sintiendo que una densa red de misterios internacionales comenzaba a tejerse a su alrededor. De pronto, recordó la mirada verde y penetrante del imponente CEO que la había atrapado en la pista de aterrizaje de Barajas el día anterior. Sacudió la cabeza de inmediato, descartando la idea por considerarla una fantasía romántica propia de sus novelas ocultas. "Es imposible", se dijo a sí misma. "Los hombres de negocios de ese nivel no operan por impulsos caritativos".

Antes de que pudiera seguir analizando el balance, un hombre uniformado, con el emblema de una de las firmas de seguridad privada más prestigiosas y costosas de Europa en el pecho, se plantó ante la puerta abierta del despacho. El hombre se cuadró con respeto y se quitó la gorra.

—¿Señorita Alesandra Varela? —preguntó el escolta con voz firme.

—Sí, soy yo —respondió Alie, poniéndose en pie con cautela—. ¿Ocurre algo malo abajo?

—No, señorita. Mi nombre es el capitán Mendoza —explicó el uniformado de manera pausada—. Mi equipo ha sido contratado por la nueva junta de inversores de Vértice Capital para asumir la seguridad perimetral de este edificio, el control del parking subterráneo y la protección personal de usted y de su madre de forma indefinida. Dos de mis agentes ya están apostados en la planta de la UCI del Hospital Central vigilando la habitación de su padre. Nadie que no esté autorizado por usted cruzará ese pasillo. Estamos a sus órdenes, directora.

Alie miró al militar retirado y luego a Elisa, quien contenía el aliento ante el despliegue de recursos de primer nivel que acababa de invadir el periódico. La inyección de capital y la llegada del ejército privado transformaban las rotativas de El Eco Local en un búnker inexpugnable para la mafia inmobiliaria que los amenazaba. El salvador anónimo de la Castellana no solo les había entregado el dinero para luchar, sino las armas físicas para defenderse.

—De acuerdo, capitán. Coordínese con Elisa para los pases de acceso del personal —consintió Alie, forzando una entereza que no sentía por dentro—. Mantenga la máxima alerta en el hospital.

Cuando el escolta se retiró, Alie se dejó caer en su silla, clavando su mirada azul en el ventanal que daba a las calles de Madrid. El misterio de la Castellana requería respuestas inmediatas, y la cita que Elisa había concertado para esa misma tarde en las oficinas del fenómeno financiero de Londres se presentaba ahora como el escenario perfecto para desenterrar la verdad.

1
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play