Traicionada por las dos personas que más amaba, Mía Beaumont murió escuchando cómo su prometido, Alexander Rivelli, y su mejor amiga, Isabella, confesaban entre risas cada una de sus mentiras. Humillada, manipulada y utilizada como un simple peón dentro de su propia vida, creyó que todo había terminado… hasta que despertó nuevamente en el pasado.
Pero esta vez, Mía ya no será la mujer ingenua y sumisa que todos podían controlar.
Con los recuerdos de su vida anterior intactos, decide recuperar el poder que alguna vez le arrebataron: tomará las riendas de la empresa familiar, destruirá la reputación de Alexander y hará pagar a Isabella por cada traición. Ya no llorará por amor. Ya no permitirá que nadie vuelva a pisotearla.
Sin embargo, sus planes cambian cuando Dante Morelli entra nuevamente en su vida.
NovelToon tiene autorización de Crystal Suárez para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Capitulo 12- Dante
Siempre pensé que Mía Beaumont era una mujer desperdiciada, no en el sentido romántico, ni sentimental.
Jamás fui ese tipo de hombre.
Pero desde la primera vez que la vi entendí algo muy simple: estaba rodeada de personas que la apagaban deliberadamente yella ni siquiera lo notaba.
Recuerdo perfectamente la primera reunión donde coincidimos hace meses. Alexander hablaba por encima de ella constantemente mientras Mía permanecía sentada a su lado con esa expresión tranquila y educada que utilizaba para ocultar incomodidad. Cada vez que intentaba intervenir, Alexander terminaba respondiendo por ambos, y lo más irritante era que nadie parecía encontrar eso extraño.
Excepto yo.
Porque odio a los hombres que necesitan empequeñecer a una mujer para sentirse importantes y Alexander Rivelli siempre me pareció exactamente esa clase de hombre.
En aquel entonces observé a Mía durante casi toda la reunión. No porque me interesara emocionalmente, sino porque había algo en ella que resultaba curioso. Demasiado elegante para ese ambiente lleno de hienas empresariales. Demasiado transparente emocionalmente. Y honestamente… demasiado fácil de leer.
Se notaba cuando estaba incómoda, cuando quería irse, cuando algo le dolía y también se notaba que llevaba demasiado tiempo fingiendo que estaba bien.
Supongo que por eso me acerqué a ella aquella noche durante la gala Beaumont, no porque estuviera enamorado, ni siquiera cerca.
Simplemente me molestaba ver cómo alguien tan evidentemente inteligente desperdiciaba su vida arrastrándose detrás de un hombre mediocre, todavía recuerdo perfectamente esa conversación.
“Mendigar amor siempre termina destruyendo a las personas.”
Fue lo que le dije y ella me miró como si la hubiera insultado, honestamente, tal vez lo hice, pero también fue la primera vez que vi algo interesante en sus ojos.
Rabia.
Una pequeña chispa de rabia escondida debajo de toda esa dulzura triste, después de eso seguí observándola ocasionalmente durante los siguientes años. A veces en reuniones. A veces en eventos empresariales. Y cada vez confirmaba más lo mismo.
Mía Beaumont estaba siendo consumida lentamente.
Alexander la controlaba emocionalmente de maneras tan evidentes que resultaban ridículas. Isabella prácticamente disfrutaba humillándola delante de otros y aun así Mía seguía aferrándose a ambos como si temiera quedarse sola, qué desperdicio, porque incluso en ese entonces podía notar cosas interesantes en ella.
Su inteligencia aparecía en momentos pequeños. Comentarios rápidos durante reuniones. Observaciones financieras sorprendentemente precisas cuando olvidaba tener miedo de hablar. Incluso la manera en que analizaba silenciosamente a las personas.
Mía no era estúpida, solo estaba emocionalmente destruida y las personas emocionalmente destruidas suelen tomar las peores decisiones posibles, por eso jamás me acerqué demasiado, no me interesan las mujeres rotas que buscan ser salvadas, pero entonces apareció hoy.
Y honestamente… Todavía no estoy completamente seguro de qué demonios pasó con ella, porque la mujer que entró esta tarde a mi reunión privada no era la misma Mía Beaumont que recordaba.
Sí, seguía teniendo esa elegancia natural, seguía siendo emocional, incluso podía notar perfectamente cuándo algo le dolía, pero ahora había algo más, algo peligroso.
Por primera vez vi a Mía contener rabia en lugar de tristeza y eso cambió completamente todo, la manera en que sostuvo mi mirada, la forma en que habló de Alexander sin derrumbarse, cómo dejó de intentar verse amable cada cinco segundos.
Dios… Incluso la forma en que caminaba era distinta, ya no parecía una mujer pidiendo permiso para existir, parecía alguien lista para pelear.
Y eso fue muchísimo más interesante de lo que esperaba.
Apoyé lentamente el vaso de whisky sobre mi escritorio mientras recordaba la expresión que puso cuando le propuse el compromiso falso, se tensó inmediatamente, pero no por vergüenza.
Por miedo a volver a ser utilizada.
Eso también me llamó la atención, porque significaba que finalmente entendía el tipo de personas que la rodeaban y las personas que despiertan después de años siendo manipuladas suelen convertirse en las más impredecibles.
Sonreí apenas mientras aflojaba ligeramente mi corbata, Alexander no tiene idea del problema que acaba de crear, porque la antigua Mía jamás habría sido capaz de destruirlo.
Esta nueva versión… Oh, definitivamente sí.
El sonido de mi teléfono vibrando sobre el escritorio interrumpió mis pensamientos. Miré la pantalla apenas, un mensaje desconocido, pero inmediatamente reconocí el número.
Mía.
Una pequeña sonrisa apareció automáticamente en mis labios antes siquiera de abrirlo, curioso, muy curioso.
Abrí el mensaje lentamente.
“Mis padres harán una cena privada mañana en la noche. Quieren obligarme nuevamente a hablar con Alexander.”
Seguí leyendo.
“Creo que es el momento perfecto para comenzar nuestro plan.”
Y entonces apareció el siguiente mensaje.
“Ven conmigo.”
El silencio dentro de mi oficina se volvió extraño, porque honestamente… no esperaba sentir esa pequeña satisfacción ridícula dentro del pecho, no era felicidad, mucho menos ternura, pero definitivamente me gustó leer eso.
“Ven conmigo.”
Como si ya hubiera decidido confiar en mí lo suficiente para arrastrarme directamente al caos de su familia.
Solté una pequeña risa baja mientras releía el mensaje, Mía Beaumont realmente estaba cambiando.
La antigua versión de ella habría preferido morirse antes que provocar semejante escándalo frente a sus padres.
Esta nueva mujer, en cambio, estaba invitándome personalmente a incendiar su compromiso delante de todos.
Y maldita sea… Eso me encantaba.
Tomé nuevamente el teléfono mientras imaginaba exactamente cómo reaccionaría Alexander al verme en la mansión de su "prometida" Probablemente intentaría mantener compostura primero, después comenzaría a perder control lentamente y Isabella… Oh, eso sería todavía más interesante.
Porque conozco perfectamente a mujeres como Isabella. Mujeres obsesionadas con competir silenciosamente con otras. Mujeres que necesitan sentirse superiores para alimentar su ego, ver a Mía aparecer públicamente conmigo iba a destruirle la paciencia, especialmente porque, seamos honestos… Nunca antes había prestado verdadera atención a Mía y ahora no podía dejar de hacerlo.
No era solo su belleza, muchas mujeres hermosas pasan por mi vida constantemente, era otra cosa. La manera en que sus emociones seguían siendo intensas incluso después de endurecerse. La forma en que intenta actuar fría mientras sus ojos todavía revelan cada cosa que siente. Y sobre todo… Cómo se niega a volver a convertirse en víctima aunque claramente sigue herida.
Eso sí era interesante, terriblemente interesante.
Respondí finalmente el mensaje.
“¿Entonces mañana conoceré oficialmente a mis suegros?”
La respuesta llegó casi inmediatamente.
“Ni siquiera bromees con eso.”
Solté otra pequeña risa.
Ah... Definitivamente voy a disfrutar esto más de lo que debería, porque actuar como una pareja enamorada frente a empresarios hipócritas ya sonaba entretenido, pero hacerlo junto a una mujer que apenas está descubriendo lo peligrosa que puede ser… Eso prometía convertirse en algo muchísimo más divertido.