NovelToon NovelToon
Esposos Por Contrato, Padres Por Accidente.

Esposos Por Contrato, Padres Por Accidente.

Status: Terminada
Genre:Embarazo no planeado / Matrimonio arreglado / Amor eterno / Completas
Popularitas:66.9k
Nilai: 4.9
nombre de autor: Yamila22

Valeria Grien y Maximiliano Starling no tienen absolutamente nada en común. Ella es una mujer de curvas generosas, caótica, expresiva y con una seguridad en sí misma que resulta magnética. Él es un hombre de negocios metódico, frío y un obsesivo del control que parece haber nacido con el traje puesto. Sin embargo, el destino —y el testamento de una abuela muy metiche— los obliga a tomar una decisión drástica: casarse y convivir bajo el mismo techo durante un año para no perder su herencia.
Dispuestos a sobrevivir al encierro sin matarse en el intento, firman un pacto inquebrantable con una regla de oro estricta: camas separadas y cero contacto físico. Todo marcha según el plan, entre discusiones domésticas y una tensión que echa chispas... hasta que una mañana Valeria se despierta con náuseas y una prueba con dos rayitas rosas en la mano.
¿El gran problema? Ella no sabe cómo pasó, y él, con su legendario autocontrol, muchísimo menos.

NovelToon tiene autorización de Yamila22 para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

CAPÍTULO 22: El desliz del rey del hielo (Niño o niña)

Huir del apartamento se había convertido en una necesidad de supervivencia biológica y mental. Con Leonor Starling y la madre de Valeria apoderadas de la cocina, debatiendo con un nivel de hostilidad alarmante si las paredes del cuarto debían lucir un empapelado de ositos escandinavos o un revestimiento texturizado de vanguardia, el aire de la casa se había vuelto respirable solo para aquellos con temple de diplomáticos de la ONU.

Aprovechando que las dos abuelas se habían quedado enfrascadas en una auditoría profunda de los armarios empotrados, Valeria y Maximiliano intercambiaron una mirada de socorro mutuo, agarraron las llaves del cupé deportivo y escaparon con la excusa más noble y corporativa del mercado: ir de compras esenciales para el bebé.

El destino elegido fue un exclusivo centro comercial de la zona norte, un lugar donde, al menos, la densidad de paparazzi era baja a esa hora del miércoles y el aire acondicionado funcionaba con la precisión milimétrica que Maximiliano tanto veneraba.

El enredo, por supuesto, no tardó en trasladarse de la casa a la sección de ropa de la tienda de maternidad *Petit Empire*.

Rodeados de estantes repletos de diminutos zapatos de gamuza, gorritos con orejas de oso y cobijas de cachemira, la clásica y feroz competencia entre los esposos no tardó en reactivarse. Valeria, vistiendo un cómodo vestido de punto que remarcaba con orgullo su panza de cinco meses, caminaba por el pasillo central arrastrando un carrito de compras metálico. Se detuvo frente a un estante de percheros de madera y descolgó un overol miniatura de jean, rústico, con dos bolsillos pequeños al frente.

—Va a ser un niño, sábelo Starling —declaró Valeria, girándose hacia él con una sonrisa de absoluta suficiencia y dándole una palmadita afectuosa a su vientre—. Lo presiento acá adentro. Además, el abuelo Román dice que por la forma puntiaguda de la panza, esto es un varón Grien de pura cepa, listo para andar entre los andamios de las obras. Compremos este overol, que ya me lo imagino llenándolo de tierra.

Maximiliano, que estaba un par de pasos atrás analizando un conjunto de mamelucos de algodón orgánico gris neutro con la rigurosidad de un perito forense, alzó la mirada sobre sus anteojos de lectura. Examinaba las costuras interiores para verificar si el conteo de hilos por pulgada cumplía con las normativas de suavidad dermoestética.

—La intuición de tu abuelo Román carece de validez científica, Valeria, y la morfología del abdomen gestacional depende exclusivamente de la tonicidad de tu músculo recto mayor, no del sexo cromosómico del feto —replicó él, dejando el mameluco gris en su lugar con perfecta simetría—. Las estadísticas de tu línea familiar no son determinantes en absoluto. Yo realicé una proyección de probabilidad basada en los nacimientos de las últimas tres generaciones de los Starling y hay una tendencia del cincuenta y dos por ciento hacia el cromosoma X. Yo digo que será una niña...

Maximiliano hizo una pausa infinitesimal, observando cómo Valeria sostenía el overol de jean contra su propia panza. La luz cálida del local le daba un brillo especial a sus rizos oscuros y a sus mejillas, que habían recuperado el color tras las semanas de náuseas. Sin pasar el filtro de su habitual censura de relaciones públicas, el cerebro del empresario sufrió un cortocircuito estético y las palabras salieron disparadas de su boca con una naturalidad demoledora:

—...y que será una niña bonita como vos.

El silencio que se instaló en el pasillo de *Petit Empire* fue tan denso y pesado que pareció detener el sistema de ventilación del local.

Maximiliano se quedó completamente tieso en mitad del pasillo. Sus ojos grises se abrieron un milímetro más de lo normal y su mano, que seguía sosteniendo el borde de un perchero de madera, se congeló. El rey del hielo, el hombre que calculaba cada adjetivo en las juntas de accionistas para no mostrar vulnerabilidad, acababa de confesarle a su esposa —la mujer con la que competía por un contrato de un millón de dólares— que la consideraba hermosa y que deseaba una versión idéntica de ella corriendo por su casa.

La reacción de Valeria no fue más digna. El impacto del cumplido indirecto le pegó directo en el sistema nervioso. Sus mejillas pasaron de su tono habitual a un rojo intenso, casi violáceo, idéntico al de un tomate maduro. El orgullo de los Grien entró en un estado de pánico defensivo y su cerebro, incapaz de procesar la dulzura inesperada de su "cara de iceberg", comenzó a emitir datos sin ningún tipo de sentido.

—¿Bonita? O sea... ¡por favor, Starling! —balbuceó Valeria, agitando el overol de jean en el aire con movimientos erráticos mientras sentía que el cuello del vestido le apretaba—. Estás diciendo tonterías porque la iluminación de este local tiene un índice de reproducción cromática deficiente, claramente están usando luces LED de bajo presupuesto que distorsionan las superficies ópticas y alteran la percepción de las curvas del rostro. Además, el porcentaje de elastano de esta ropa... ¡mira este algodón! Es un ochenta y dos por ciento poliéster reciclado de botellas de plástico, lo que significa que la conductividad térmica del mameluco va a provocar un síncope de calor en el bicho, y si es niña va a heredar tu incapacidad para regular la temperatura emocional, lo cual es un defecto de fábrica contractual...

—Valeria, detente, estás hilando frases sin coherencia sintáctica —la interrumpió Maximiliano, con la voz un tono más baja de lo normal y carraspeando torpemente para intentar recuperar el control de sus propias facciones, que también amenazaban con encenderse.

—¡Coherencia es lo que te falta a vos! —continuó ella a toda velocidad, acomodando tres percheros al revés en el estante de puros nervios—. Estás bajo el efecto del estrés de las abuelas en la cocina, tu cerebro está sufriendo una privación de oxígeno por culpa de los cojines de mi muro de almohadas y por eso andas diciendo adjetivos calificativos no autorizados por el departamento de finanzas. Una niña... por favor. Si sale niña, te aseguro que le voy a comprar vestidos floreados fosforescentes solo para arruinar tu paleta de grises.

Maximiliano no respondió. Dio un paso atrás, se guardó las manos en los bolsillos de su pantalón de vestir y desvió la mirada hacia un estante de mamaderas de vidrio, aunque era evidente que no estaba registrando el tamaño de las tetinas. El ambiente entre los dos se había vuelto de repente eléctrico, denso, cargado de una tensión que ya no tenía nada que ver con la hostilidad de sus habituales discusiones de perros y gatos.

Había una conciencia nueva, un hilo invisible y ardiente que los unía en medio de la tienda de bebés. Valeria se dio la vuelta fingiendo un súbito interés por unas medias tejidas con forma de pato, intentando con todas sus fuerzas que los latidos de su propio corazón, que ahora competían en velocidad con los del bicho, dejaran de retumbarle en los oídos. El desliz del rey del hielo había dejado una grieta enorme en su muralla de orgullo, y ambos sabían que ninguna cláusula de rescisión iba a poder cerrarla.

1
Rosalina Vega Palazuelos
algo olía el abuelo y era la farsa que armaron 😂😂😂😂😂😂😂
Rosalina Vega Palazuelos
ya se quedaron quietos los chismosos😂😂😂😂😂 ahora el bebé es el que se hace notar😀😊
Rosalina Vega Palazuelos
más chismosos? hay no por favor si con esos no se puede ahora más?
Rosalina Vega Palazuelos
y que le reclama pues ese metiche ellos son esposos que esperaba el chismoso ese
Rosalina Vega Palazuelos
hasta cuándo van a dejar de ser metiches y chismosos
Rosalina Vega Palazuelos
hasta que se dejaron de fregaderas y le atizaron duro al fuego ❤️‍🔥❤️‍🔥❤️‍🔥❤️‍🔥❤️‍🔥❤️‍🔥❤️‍🔥❤️‍🔥😂😂😂😂😂😂😂
Rosalina Vega Palazuelos
que arda el ❤️‍🔥❤️‍🔥❤️‍🔥❤️‍🔥❤️‍🔥❤️‍🔥❤️‍🔥❤️‍🔥❤️‍🔥 y que arda mucho😂😂😂😂😂😂😂
Rosalina Vega Palazuelos
😂😂😂😂😂😂😂 más claro ni el agua 💧 entrarle Valeria que más da y te quitas las ganas😂😂😂😂😂😂😂😂😂😂😂
Rosalina Vega Palazuelos
a cual más de los 2 😂😂😂😂😂😂están que babean el y ella pero no dan su brazo a torcer y se quieren
Rosalina Vega Palazuelos
Valeria trae las hormonas a todo lo que da y pues Max tiene que ponerlas quietas que espera el atarantado ése
Rosalina Vega Palazuelos
esas abuelas y ésos tíos que se vayan a la jodida y dejen a la pareja en paz y ellos decidan que es lo que van a hacer metiches no deben de ser que ya los pongan en paz
Liliana Maria Pico
jajaja, muy divertida la novela
Rosalina Vega Palazuelos
esos 2 nunca van a terminar de pelear aunque nazca el bebe le van a seguir duro y tupido 😂😂😂😂😂😂😂😂😂😂😂😂😂
Jacqueline Salas
Me encantó la historia, muy divertida. Felicidades a la escritora. 👏👏👏👏🌹
Rosalina Vega Palazuelos
😂😂😂😂😂😂😂 no se le da la sonrisa 😀😀😀 ya que siempre ha sido un témpano de hielo 🧊 y así nunca le va a salir las risas o sonrisas salen espontáneos y el nunca lo ha hecho 😂😂😂😂😂😂😂😂
Rosalina Vega Palazuelos
😂😂😂😂😂😂😂😂 que bueno que les cerro la puerta 🚪 en las narices a las mitoteras de las abuelas 😂😂😂😂😂😂😂😂 no les queda de otra más que esperar a que les digan como va el hembarazo
Rosalina Vega Palazuelos
😂😂😂😂😂😂😂😂😂😂solo hablan de manera empresarial y se entienden muy bien
Rosalina Vega Palazuelos
a ver cuál de los 2 cambia o tal vez los 2 sería bueno 😊😊😊😊😊😊
Rosalina Vega Palazuelos
el tiene que pagar el millón ya hay prueba de que fue él el que brinco las trancas😂😂😂😂😂😂😂😂 está buena la novela
Rosalina Vega Palazuelos
a ver cuándo se cansan de estarse perjudicando aunque están muy bien los agarres
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play