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LA ESPOSA DESECHABLE

LA ESPOSA DESECHABLE

Status: Terminada
Genre:Traiciones y engaños / Venganza de la Esposa / CEO / Reencarnación(época moderna) / Completas
Popularitas:130.6k
Nilai: 4.9
nombre de autor: CINTHIA VANESSA BARROS

Elena Vargas lo entregó todo por su familia.

Construyó un imperio desde cero, sacrificó sus sueños por su esposo y creyó que el amor podía superar cualquier obstáculo. Pero una noche descubre la verdad más cruel: Rodrigo, el hombre con quien compartió su vida, nunca la amó. Junto a su amante, ha pasado años robándole su empresa, manipulando a su hijo y convirtiéndola en la mujer desechable que ambos planean abandonar cuando ya no les sirva.

Humillada, traicionada y destrozada, Elena pierde la vida en un trágico accidente.

Pero el destino le concede un milagro imposible.

Despierta diez años en el pasado, justo antes de que todo se derrumbe.

Esta vez no cometerá los mismos errores.

No pedirá explicaciones. No suplicará amor. No volverá a confiar.

Mientras Rodrigo y su amante creen seguir manipulando a la esposa perfecta, Ele

NovelToon tiene autorización de CINTHIA VANESSA BARROS para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

**Capítulo 20 La Noche Sin Nombre**

Elena todavía tenía la mirada fija en la puerta por donde Luciano había salido cuando decidió que no podía quedarse quieta. Lo llamó.

—Volvé —dijo apenas contestó—. Traé todo lo que tengas de los contratos pendientes.

Luciano regresó veinte minutos después. No preguntó nada. Solo dejó una carpeta gruesa sobre el escritorio y se sentó frente a ella.

Trabajaron toda la noche.

Revisaron cláusulas, números, posibles movimientos de Rodrigo. A las dos de la mañana ya habían pedido café. A las tres y media el silencio entre ellos cambió. Ya no hablaban solo de trabajo.

Luciano se recostó en la silla y la miró.

—¿Qué querías ser antes de la empresa? —preguntó de repente—. Antes de Rodrigo. Antes de todo esto.

Elena se quedó quieta. Tenía el bolígrafo en la mano y no supo qué contestar.

—No recuerdo —dijo por fin.

Luciano soltó una risa baja, sin humor.

—Eso es lo más triste que me han contado en mucho tiempo.

Ella levantó la vista. Tenía la garganta apretada.

—¿Y vos? —preguntó—. ¿Qué querías ser?

Luciano tardó en responder. Se pasó una mano por la mandíbula.

—Creía que podía cambiar cosas —dijo—. Que la gente era buena por defecto. Me quitaron eso bastante rápido.

Elena asintió. Tenía el pecho pesado.

—A mí también —murmuró.

Se hizo un silencio largo. Ninguno de los dos se movió.

—Entonces los dos llegamos aquí rotos —dijo ella.

Luciano la miró fijo.

—Sí —respondió—. Pero usted llegó de pie.

Nadie se movió. El silencio que siguió fue el más cargado que habían tenido hasta ahora. Elena sentía el corazón latiéndole fuerte. Tenía las manos frías y la respiración un poco agitada.

No sabía qué hacer con eso. Con él. Con lo que estaba empezando a sentir.

De pronto, su teléfono vibró sobre el escritorio. Era Samuel.

Lo atendió.

—Elena, Rodrigo acaba de presentar una contrademanda —dijo el abogado sin preámbulos—. Acusa de malversación grave y pide que te saquen de la empresa de inmediato.

Ella cerró los ojos.

—Entendido.

Colgó y miró a Luciano.

—Se movió —dijo simplemente.

Luciano se levantó.

—Entonces nosotros también.

Elena se quedó sentada un segundo más. Tenía la mandíbula tensa y un nudo en el estómago. Miró a Luciano, que ya estaba revisando papeles otra vez.

No sabía si podía confiar en él del todo.

Pero sabía que, por ahora, no quería que se fuera.

---

Elena todavía tenía el teléfono en la mano cuando Samuel la llamó de nuevo. Contestó sin pensarlo dos veces.

—Dime.

—Camila contactó al fiscal —dijo Samuel sin preámbulos—. Ofreció testificar contra Rodrigo a cambio de inmunidad. Lo hizo sin avisarle a nadie. Ya entregó los documentos de una caja de seguridad que tenía guardada.

Elena se quedó quieta. Tenía la mandíbula apretada y el estómago revuelto.

—¿Qué documentos?

—De todo —respondió Samuel—. Transferencias, correos, hasta pruebas de que el padre de Rodrigo participó en el fraude original. Camila dinamitó a Rodrigo y a su propio suegro en el mismo movimiento.

Elena se pasó la mano por la cara. Tenía la respiración agitada.

—¿Y a mí?

Samuel tardó un segundo en contestar.

—A usted la dejó completamente fuera.

Elena cerró los ojos. Sintió un nudo en la garganta.

—¿Por qué haría eso? —preguntó.

—No lo sé —admitió Samuel—. Pero debería preguntárselo usted misma.

Colgó y se quedó mirando la pared de su oficina. Tenía las manos frías y el pecho apretado. Camila acababa de traicionar a Rodrigo. Y lo había hecho de la forma más brutal posible.

Mientras tanto, Rodrigo recibió la llamada en su despacho. El número del fiscal apareció en la pantalla. Contestó con mala cara.

—¿Qué pasa?

—Señor Vidal —dijo el fiscal con voz formal—. Camila López acaba de entregar evidencia contra usted. Va a testificar.

Rodrigo se quedó helado.

—¿Qué?

—Entre los documentos hay pruebas que involucran también a su padre. El caso se complica.

Rodrigo colgó sin responder. Marcó el número de Camila con dedos temblorosos.

Ella contestó al tercer timbre.

—¿Qué carajos hiciste? —gruñó Rodrigo.

Camila soltó una risa corta y amarga.

—Lo que tenía que hacer para salvarme —respondió—. Tú ibas a dejarme caer, Rodrigo. Lo vi en tus ojos la otra noche.

Rodrigo golpeó el escritorio con el puño.

—Hija de puta. Después de todo lo que hice por vos.

—¿Por mí? —Camila levantó la voz—. ¿O por vos mismo? Me usaste durante años. Me escondiste. Me prometiste todo y nunca cumpliste nada. Ahora que la mierda te llega al cuello, querés que me hunda contigo.

La conversación duró noventa segundos exactos.

Cuando Rodrigo colgó, se quedó solo en su despacho. Completamente solo por primera vez en su vida. No tenía aliados. No tenía salida. Solo tenía miedo.

Elena recibió la confirmación completa una hora después. Samuel le mandó un resumen por correo.

Camila había entregado todo. Incluyendo pruebas que involucraban al padre de Rodrigo en el fraude original de la empresa. La traición era total.

Elena se recostó en la silla y soltó un suspiro largo. Tenía la cabeza hecha un lío. Camila acababa de cambiar el tablero de juego. Y lo había hecho sin consultarle a nadie.

Su teléfono vibró. Mensaje de Luciano.

**“Me enteré de lo de Camila. ¿Estás bien?”**

Elena miró el mensaje un buen rato. No contestó. Todavía no sabía en quién confiar.

Se levantó, caminó hasta la ventana y miró hacia afuera. Tenía la mandíbula tensa y un sabor amargo en la boca.

La guerra se había vuelto más sucia.

Y ella ya no sabía quién era aliado y quién era enemigo.

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Mercesan
Elena cuéntale a Mateo también, recupera la confianza de tu hijo
Mercesan
Y Mateo?
SIMARA Lamas
Bueno Elena de un tírale la bomba vamos a ver si Luciano te ayuda con el tal notario ése
Mercesan
Me parece que la condena fué muy justa. Me imaginé más años.
SIMARA Lamas
Carajo Elena qué querrá Luciano contigo en estos momento no puedes ni el más mínimo error así qué ponte dura a Rodrigo y Camila les va a llegar el karma poco a poco
SIMARA Lamas
Camila y Rodrigo se van a caer de espaldas y un buen trancazo se van a dar par de gusanos ladrones los dos
SIMARA Lamas
Jajaja Rodrigo Elena no es mujer qué no sabe no es una mujer empoderada fuerte y astuta en los negocios y tú no eres más qué un cero a la izquierda de Elena jajaja y te va a dar un ataque cuándo te den el primer golpe y no vas a saber quién te lo dió
SIMARA Lamas
A moverse Elena fría y calculadora hacer de ésos desgraciados un trapo para limpiar pisos y el abogado a trabajar para quitarle todo hasta el modo de caminar y dejarlos a los dos con una mano adelante y la otra atrás
SIMARA Lamas
Rodrigo así qué te arrodillé y le hagas cenas y baile éso no tiene perdón para lo qué le haces a Elena te acuestas con la desgraciada de Camila en tú propia casa y en tú cama adónde dormiste con tú esposa y piensas qué Elena te perdone tú si eres cara dura poco hombre y malvado
SIMARA Lamas
Vamos Elena muy bien qué moviste las piezas Luciano es un zorro astuto en los negros te va ayudar a destruir a Rodrigo y ojalá qué te enamoré poco a poco
SIMARA Lamas: En los negocios
total 1 replies
SIMARA Lamas
La venganza ya la está empezando Elena a saborear
SIMARA Lamas
Jajaja Rodrigo y Camila piensan qué están comiéndose a Elena ja y la cosa va hacer al revés cuándo vean lo qué Elena les hizo van a llorar y bastante y los dos se van a dar duro contra la pared
SIMARA Lamas
Hay diosssss éstos reptiles 🐊 quieren seguir chupando a la pobre de Elena jajaja par de muerganos los dos los muy desgraciados
Mercesan
Elena, fallaste por no ser sincera con tu hijo 😢
SIMARA Lamas
Vaya muy interesante amiga Cinvan voy por otra de tus historia la busqué y la comencé a leer
Amparo Muñoz
Kevin no es el hijo dr elena sino el de camila lo q no sabemos rs si depronto rs hijo de Rodrigo
Maria Josefa
jajajaja ya saben al final les está llegando el karma 🤣🤣🤣🤣
Graciela Garcia
Muy linda tu historia hubo de todo traición, mucho sufrimiento pero lo principal la verdad triunfó y también el respeto y el amor ❤️ felicidades y que sigan los éxitos te mando muchas bendiciones en tus próximas historias ❤️🌹🌹🌹🙏
Amparo Muñoz
menos mal q ella ya tiene quien la apoye
Mad 😍
porq fue la única qui la ayudo sinceramente
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