NovelToon NovelToon
LA HEREDERA FUGITIVA

LA HEREDERA FUGITIVA

Status: Terminada
Genre:Embarazada fugitiva / Pareja destinada / Amor a primera vista / Amor Campestre / Completas
Popularitas:26k
Nilai: 5
nombre de autor: CINTHIA VANESSA BARROS

**Él le arrebató su lugar.**
La vida le enseñó que en el mundo de los hombres, una mujer nunca hereda el poder… solo las heridas.

Manuela Hernández huyó de su hogar con el corazón roto y una promesa ardiendo en el pecho: jamás volvería a ser débil.
Cinco años después, convertida en una mujer poderosa y temida, regresa al rancho que una vez fue suyo tras la misteriosa muerte de su padre.

Pero volver significa enfrentarse a traiciones enterradas, secretos familiares y fantasmas que nunca dejaron de perseguirla.

Y también a él.

Damián Cortés.
El hombre peligroso que puede destruir todo lo que ella ama… o convertirse en su peor adicción.

Entre deudas, mentiras y una atracción imposible de ignorar, Manuela descubrirá que algunas guerras no se pelean solo por dinero o poder… sino por el corazón.

Porque en Hacienda San Rafael nadie es inocente.
Y alguien está dispuesto a matar para quedarse con el legado.

NovelToon tiene autorización de CINTHIA VANESSA BARROS para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

CAPÍTULO 5

Diego entró al estudio y Manuela sintió que el tiempo retrocedía cinco años en un instante doloroso. Seguía siendo guapo, eso no podía negarlo. Los años le habían agregado madurez al rostro, algunas líneas alrededor de los ojos, pero básicamente era el mismo hombre del que se había enamorado cuando tenía diecisiete años y creía en los finales felices.

El mismo hombre que la había destrozado.

—Manuela. —Su voz salió ronca, cargada de emoción—. Gracias por recibirme.

—Tienes cinco minutos, Diego. Habla.

Él se acercó con pasos cautelosos, como si ella fuera un animal salvaje que podría atacar en cualquier momento. No estaba tan equivocado.

—Primero quiero decirte cuánto lamento lo de tu padre. Sé que ustedes tenían una relación complicada, pero aun así...

—Cuatro minutos y medio.

Diego cerró los ojos, respiró hondo, y cuando los abrió había desesperación en ellos.

—Necesito que me escuches. Por favor. Solo una vez.

—Te estoy escuchando. El reloj sigue corriendo.

—Lo que pasó hace cinco años... —Su voz se quebró—. Fue el peor error de mi vida, Manuela. No hay un solo día, ni una sola noche, en que no me arrepienta de haberte lastimado así.

—Qué conmovedor. ¿Ya terminaste?

—¡No! —Diego dio un paso hacia ella—. Necesito que entiendas que estaba confundido, asustado, siendo un completo idiota. Valentina se me insinuó durante meses y yo... mierda, no tengo excusa. Fui débil. Fui un cobarde.

—Eso ya lo sé. ¿Algo nuevo que agregar?

—Te amo. —Las palabras salieron como confesión desesperada—. Nunca dejé de amarte. Todos estos años traté de olvidarte, de seguir adelante, pero no pude. Eres la única mujer que he amado verdaderamente.

Manuela lo miró fijamente, esperando sentir algo. Dolor. Rabia. Tristeza.

Pero no sintió nada. Absolutamente nada.

—¿Sabes qué es lo más triste, Diego? Que ya no me importa.

—No digas eso. Por favor, no...

—Es la verdad. —Se puso de pie, necesitando estar a su altura—. Pasé meses llorándote. Meses odiándote. Meses deseando que sintieras una fracción del dolor que me causaste. Pero ya no. Ya no siento nada cuando te miro.

—Eso no es cierto. Sé que todavía sientes algo por mí.

—Lo único que siento es lástima. Por ti. Por el hombre que pudiste haber sido si hubieras tenido un poco más de dignidad.

Diego retrocedió como si lo hubiera golpeado físicamente.

—Manuela, dame una oportunidad de arreglarlo. De demostrarte que he cambiado.

—No me interesa si has cambiado o no. No me interesa nada de lo que tengas que decir o hacer. Esa parte de mi vida terminó hace cinco años.

—Pero yo nunca te olvidé. Seguí buscándote, tratando de encontrarte...

—Pues dejaste de buscar muy pronto. —Manuela caminó hacia la puerta y la abrió—. Porque si realmente me hubieras buscado, me habrías encontrado. No estaba escondida, Diego. Simplemente construí una vida donde tú no existías.

—¿Hay alguien más? —La pregunta salió cargada de celos—. ¿Por eso no quieres darme una oportunidad?

La imagen de Damián Cortés cruzó por la mente de Manuela, pero la apartó inmediatamente.

—Mi vida personal no es de tu incumbencia. Ya no.

—Siempre serás mi incumbencia. Te amé primero. Te conocí primero.

—Y me traicionaste primero también. Felicidades por ser constante en algo.

Diego se pasó las manos por el cabello, frustrado y desesperado.

—¿Qué tengo que hacer? Dime qué tengo que hacer para que me perdones.

—Nada. Porque el perdón requiere que me importe lo suficiente para dártelo. Y ya no me importas, Diego. Eso es lo que no entiendes. No te odio. No te amo. Simplemente no siento nada.

—Estás mintiendo. Tienes que estar mintiendo.

—¿Por qué? ¿Porque tu ego no puede aceptar que una mujer finalmente superó tu traición? —Manuela señaló la puerta—. Tus cinco minutos terminaron. Vete.

—Manuela...

—¡Vete! —La orden salió con una fuerza que hizo que Diego retrocediera—. Y no vuelvas a buscarme. No tenemos nada más que decirnos.

Diego la miró durante un largo momento, como si estuviera esperando que ella se quebrara, que admitiera que todo era mentira, que todavía lo amaba.

Pero Manuela se mantuvo firme, con la espalda recta y la mirada fría.

Finalmente, él se rindió. Caminó hacia la puerta con los hombros caídos, derrotado.

—Lamento haberte perdido —dijo en voz baja antes de salir—. Lamento no haber sido el hombre que merecías.

—Yo también lo lamento. Por ti, no por mí.

Cuando la puerta se cerró detrás de él, Manuela se dejó caer en el mueble, toda la fuerza que había proyectado desapareciendo en un segundo.

No lo amaba. Eso era cierto. Pero enfrentarlo, verlo rogar, escucharlo llorar por algo que él mismo destruyó... había sido más difícil de lo que esperaba.

Su teléfono vibró en su bolsillo, sacándola de sus pensamientos. Miró la pantalla y su corazón se derritió instantáneamente.

Lucía.

Su bebé. Su niña hermosa de casi cinco años.

Contestó con una sonrisa que no había tenido en todo el día.

—Hola, mi amor.

—¡Mami! —La voz aguda y emocionada de su hija llenó la línea—. ¿Cuándo vas a volver? Te extraño mucho.

—Yo también te extraño, princesa. Pero voy a tardar un poquito más.

—¿Cuánto es un poquito? Ana dice que son muchos días.

—Seis meses, cariño. Pero te prometo que te llamaré todos los días.

—¿Por qué no podemos ir contigo? Lucas y yo queremos conocer el rancho de la abuela.

Manuela cerró los ojos, sintiendo que el pecho se le apretaba. Nada le gustaría más que tener a sus hijos con ella, pero era demasiado peligroso. Diego estaba aquí. Valentina y Ernesto también. No podía arriesgarse a que descubrieran la existencia de los gemelos.

—Pronto, mi amor. Pero ahora necesito que cuides de tu hermano para que no se meta en problemas. ¿Puedes hacer eso por mami?

—¡Sí! Yo lo cuido. Pero él dice que no necesita que lo cuide porque es más grande que yo.

—Solo por tres minutos, princesa. Sigues siendo su hermana mayor.

Escuchó la risa de Lucía, ese sonido que era lo mejor de su vida, y sintió que las lágrimas amenazaban con desbordarse.

—Te amo mucho, mami.

—Yo te amo más, mi vida. Dale un beso a Lucas de mi parte.

—¡Lucas! ¡Mami dice que te dé un beso! —escuchó gritar a Lucía—. ¡Dice que no quiere! ¡Que los besos son de niñas!

Manuela rio a pesar del nudo en su garganta.

—Dile que cuando vuelva le voy a dar mil besos, aunque no quiera.

Después de despedirse y prometer llamar mañana, Manuela colgó y se quedó mirando la pantalla de su teléfono durante largo rato.

Sus hijos. Los gemelos que había tenido sola en la capital, sin decirle a nadie, protegiéndolos del mundo que la había lastimado. Diego nunca supo del embarazo. Nadie lo sabía excepto Ana, su asistente más confiada. Y así tenía que seguir siendo.

Jamás le diría a Diego sobre los gemelos. Jamás le daría la oportunidad de reclamar algo sobre ellos. Eran suyos. Solo suyos. Y los protegería de todos, incluso de su propio padre. Seis meses. Tendría que encontrar la forma de verlos, de no perderse tanto tiempo de sus vidas. Pensó en Damián, y su imagen se coló en su mente sin permiso. Ese hombre no se salía de sus pensamientos por más que intentara sacarlo. La forma en que la miraba. La forma en que la tocaba. La forma en que hacía que su cuerpo reaccionara con solo estar cerca. Pero no podía permitirse distracciones. No cuando había tanto en juego. Recuperar el rancho. Encerrar a los asesinos de su padre. Proteger a sus hijos.

Esas eran sus prioridades. Todo lo demás, incluyendo al hombre peligrosamente atractivo que le había extendido el plazo, tendría que esperar. Abrió su laptop y redactó un correo para Ana:

"Necesito que apruebes un préstamo para la Hacienda San Rafael. Cinco millones de pesos. Términos favorables. Pero bajo ninguna circunstancia puede revelarse que el dinero viene de nuestro fondo de inversión. Tiene que parecer un banco externo. Lo necesito aprobado para mañana."

Con ese dinero restauraría el rancho, comenzaría a levantarlo de las cenizas donde Ernesto y Valentina lo habían hundido. Les demostraría a todos que no solo era capaz de administrar esta tierra, sino de hacerla prosperar.

Lo único que le molestaba era tener que discutir el plan con Ernesto. Como administrador irrevocable, técnicamente necesitaba su aprobación para cambios mayores.

Estaba segura de que sería una piedra en su camino. Pero ya encontraría la forma de manejarlo.

Envió el correo, cerró la laptop, y decidió que necesitaba dormir. Había sido un día demasiado largo y emocionalmente agotador.

Manuela despertó a media noche con la boca seca y el cuerpo pegajoso de sudor. La casa estaba en completo silencio, ese tipo de silencio pesado que solo existe en el campo, lejos del ruido constante de la ciudad. Se levantó de la cama y bajó descalza hacia la cocina, necesitando agua fresca para poder volver a dormir.

Cuando regresaba hacia su habitación, pasó frente a la puerta del cuarto que había sido de su padre. La habitación principal. Donde ahora dormía Valentina. Y entonces lo escuchó.

Gemidos. Bajos. Ahogados. Pero inconfundibles.

Un déjà vu tan poderoso que la dejó paralizada en medio del pasillo.

No puede ser. No otra vez.

Se acercó despacio a la puerta que estaba entreabierta, el corazón latiendo tan fuerte que estaba segura de que podían escucharlo desde dentro. Cada paso era una agonía. Cada centímetro que avanzaba le recordaba esa noche hace cinco años cuando entró a la habitación de Diego y encontró su mundo destrozado. Llegó a la puerta. Respiró hondo. Y se asomó por la rendija. Lo que vio la dejó completamente sin aliento.

1
Yoly Sambrano
bonita pero para mi gusto un poquito larga mucho redundancia o mucho detalle no se
Corina Galantti
una obra maravillosa! me encantó. BENDICIONES ESCRITORA
Lilia Dos Santos
Un trabajo excelente. Muy bien escrito y sumamente interesante que mantiene al lector expectante en cada capítulo.
Lilia Dos Santos
Esta novela esta cada vez mas interesante. Me tiene atrapada. Cada capítulo es un nuevo descubrimiento. Manuela debe confiar mas en Damian y no actuar sola. Esta tratando con criminales peligrosos y ella esta en peligro y sus hijos tambien cuando los descubran.
Lilia Dos Santos
Esta novela esta cada vez mas interesante. Me tiene atrapada. Cada capítulo es un nuevo descubrimiento. Manuela debe confiar mas en Damian y no actuar sola. Esta tratando con criminales peligrosos y ella esta en peligro y sus hijos tambien cuando los descubran.
Isa 🇻🇪
Buen trabajo, el personaje de Manuela fenomenal mujer empoderada que enfrenta las situaciones con inteligencia sin dramas ni llantos, el tema interesante por qué expone lo que algunos seres humanos son capaces de llegar a ser por la ambición, envidia y codicia, incluyendo la traición y el crimen para lograr sus objetivos.
Noiraly Tovar
Que es eso como que lo capturaron y esa noche que lo dejaron libre....me perdí 😡😡😡😡😡😡😡😡😡😡😡😡😡
Betty Saavedra Alvarado
Ernesto mato a Vale la considero una traiciónera ambos eran culpables
Betty Saavedra Alvarado
Manu quiere justicia la hará si o si para su padre que confío en Ernesto y lo traicionó
Betty Saavedra Alvarado
Manu se fue decepcionada de su padre que no la valoro el confío en Ernesto que lo decepcionó
Betty Saavedra Alvarado
Ernesto entrégate no hagas burradas te vas a ir preso
Betty Saavedra Alvarado
Ernesto eres un cobarde te metiste con Lucia ella es una niña inocente de todo Manu no dejará que nada le pase
Betty Saavedra Alvarado
Ernesto se quiere apoderar de lo que no es suyo Manu lo escucha para ganar tiempo
Betty Saavedra Alvarado
Diego ayudará a rescatar a Lucia el conoce una entrada secreta
Betty Saavedra Alvarado
Lucia ya está en los brazos de sus padres Ernesto está preso ahora hacer justicia para don Héctor
Betty Saavedra Alvarado
Ernesto recibiste tu merecido por traidor y asesino cadena Perpetua ahora morirás en la carcel
Betty Saavedra Alvarado
Manu y Damián se casaron en el manantial donde se conocieron Lucia y Lucas son dos niños que imponen su presencia en la ceremonia ellos son únicos
Betty Saavedra Alvarado
Cin van una gran historia que llegó a su fin a veces los padres nos equivocamos dejamos o confiamos en personas que nos defraudan como Héctor que confío en Ernesto que resultó un ladrón y asesino Manu hizo justicia ahora tiene una familia de seis hijos un esposo que la ama como todos los matrimonios sus hijos los ponen en aprietos Un abrazo desde mi Piura Perú
Betty Saavedra Alvarado: Cinvan que siga la historia de Lucia y Lucas
total 1 replies
Noiraly Tovar
No me dejes así por favor.............😒😒😒😒😒😒😒😒😒😒
Yolanda Plazola Arroyo
ya esta muerto y el todavía no lo sabe 🤭👿👿
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play