Ella renace en un nuevo mundo, destinada a ser una madrastra malvada, pero decidida a cambiar su futuro.
*Está novela pertenece a un mundo mágico*
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Baño
Al día siguiente...
El duque Edward Montagu apareció exactamente cuando los pequeños terminaban de almorzar.
Harriet levantó la vista.
Ya casi esperaba verlo.
Sonrió con la misma educación de siempre.
—Buenas tardes, señor esposo.
Edward respondió con idéntica cortesía.
—Buenas tardes... esposa.
Mary observó a ambos.
[Parecen dos nobles refinados...]
[Pero cualquiera diría que están preparándose para un duelo.]
Harriet dejó la cuchara sobre la mesa.
Miró al duque.
—¿Nos ayudará con el baño?
Edward respondió sin dudar.
—Sí.
Harriet levantó ligeramente una ceja.
[¿Tan seguro?]
Edward mantuvo una expresión completamente tranquila.
[Pensando...]
[Temperatura del agua.]
[Ropa preparada.]
[No dejar nunca solos a los niños.]
[Sujetar con firmeza.]
[Aceptar que habrá agua por todas partes.]
[Estoy listo.]
Llegaron al cuarto de baño infantil.
Era una habitación amplia y cálida.
Había una gran tina baja especialmente preparada para los pequeños.
Varias toallas perfectamente dobladas.
Ropa limpia.
Aceites suaves.
Jabones.
Cepillos.
Pequeños juguetes flotantes.
Edward observó todo con atención.
[Pensé...]
[Que solo era llenar una tina.]
Harriet entró como si conociera aquel lugar de memoria.
—Mary.
—Sí, mi lady.
—Las toallas.
—Aquí están.
—¿La ropa limpia?
—Preparada.
—¿El agua?
—A la temperatura indicada por el doctor.
—Perfecto.
Las doncellas comenzaron a moverse con rapidez.
Cada una sabía exactamente qué hacer.
Edward permanecía observando.
Lo que más le sorprendía...
No era la organización.
Era Harriet.
No necesitaba levantar la voz.
No repetía órdenes.
Simplemente hablaba...
Y todo funcionaba.
Las doncellas la obedecían con un respeto absoluto.
[No solo administra documentos...]
[Parece administrar personas con la misma facilidad.]
Harriet comprobó la temperatura del agua con la mano.
Asintió.
—Ahora sí.
Las niñeras ayudaron a quitarles la ropa a los pequeños.
Eric ya intentaba escaparse gateando.
Ellie reía sin entender absolutamente nada.
Harriet señaló dos pequeños banquillos de madera.
—Siéntese.
Edward tomó uno.
Ella hizo lo mismo.
Se acomodaron a ambos lados de la tina.
Los niños entraron juntos al agua.
Las risas comenzaron inmediatamente.
Eric golpeó la superficie.
Ellie respondió haciendo exactamente lo mismo.
En pocos segundos...
Los cuatro ya tenían pequeñas gotas de agua encima.
Edward recordó todas sus instrucciones.
[Con calma.]
[Sujetar bien.]
Ayudó cuidadosamente a Eric mientras Harriet bañaba a Ellie.
Para sorpresa de ella...
Lo hacía bastante bien.
—Sosténgalo un poco más por aquí.
—Así.
Edward corrigió la postura.
—¿De esta manera?
—Sí.
[Muy bien.]
Harriet sonrió sin darse cuenta.
[No esperaba que realmente supiera.]
Aunque...
Había un pequeño detalle.
El duque estaba completamente empapado.
Su impecable camisa ya tenía varias manchas de agua.
Una manga estaba casi totalmente mojada.
Y algunos mechones de su cabello oscuro comenzaban a caer sobre su frente.
Harriet intentó contener la risa.
[No parece un duque...]
[Parece un pato.]
Mientras Edward entretenía a Ellie con un pequeño barco de madera...
Harriet comenzó a lavar cuidadosamente el cabello de Eric.
Tomó un pequeño recipiente con agua.
—Vamos... Cerremos los ojitos.
Eric obedeció... más o menos.
Harriet vertió el agua.
Volvio a hacer lo mismo y miro disimuladamente al duque..
Y movio el recipiente..
El agua salió disparada.
Directamente...
Al rostro del duque.
Edward cerró los ojos.
El agua resbaló lentamente por su cara.
Harriet se llevó una mano a la boca.
—¡Ay!
Hizo una pausa dramática.
—Perdón...
Su tono sonaba terriblemente poco convincente.
Porque ya estaba riéndose.
—Lo siento muchísimo...
Dijo entre pequeñas carcajadas.
Edward abrió lentamente los ojos.
La miró.
Apretó discretamente los puños.
[Pensando...]
[Así que quiere jugar.]
Muy lentamente...
Movió apenas un dedo bajo el agua.
Sin que nadie lo notara.
Una diminuta raíz de madera salió silenciosamente del suelo.
Empujó apenas una de las patas del pequeño banquillo donde estaba sentada Harriet.
El banquillo perdió el equilibrio justo cuando ella tomaba otra jarrita de agua.
—¿Eh?
La jarra completa cayó sobre ella.
Agua desde la cabeza...
Hasta el vestido.
Harriet quedó completamente inmóvil.
Su cabello rubio se pegó a sus mejillas.
Las mangas del vestido quedaron empapadas.
Parpadeó dos veces.
[¿Qué acaba de pasar?]
Miró lentamente el banquillo.
Después...
Miró al duque.
Edward ya había retirado toda señal de magia.
La observaba con absoluta tranquilidad.
Aunque...
En la comisura de sus labios aparecía una pequeña sonrisa burlona.
Harriet entrecerró los ojos.
[Ah...]
[Cierto.]
[Se me olvidó un pequeño detalle.]
[Mi señor esposo...]
[Tiene magia.]
Ella fingió una elegante sonrisa.
[Muy bien.]
[Uno a uno.]
[Marcador empatado.]
Edward intentó volver a concentrarse en el baño.
Pero entonces...
La volvió a mirar.
Harriet seguía completamente empapada.
Algunos mechones rubios se habían escapado de su peinado.
Pequeñas gotas de agua recorrían lentamente su cabello y sus mangas.
Y su vestido transparentaba un poco en su pecho.
Las gotas se perdían en su escote resaltando mas sus atributos..
Y, lejos de verse desarreglada...
Parecía aún más hermosa.
Edward desvió rápidamente la mirada.
[No.]
[Concéntrate.]
[Misión ducal.]
Intentó mirar a Eric.
Luego a Ellie.
Volvió, sin querer, a mirar a Harriet.
[No funciona.]
Carraspeó.
Se puso lentamente de pie.
Harriet lo observó.
—¿Ya se va?
Edward acomodó innecesariamente una manga que ya estaba mojada.
—Tengo...
Buscó una excusa.
—Asuntos pendientes.
Harriet miró alrededor.
Luego volvió a verlo.
—¿Más urgentes que un baño?
Edward permaneció completamente serio.
—Sí.
Hizo una pequeña inclinación.
—Con permiso.
Y salió del cuarto de baño con una rapidez sorprendentemente poco elegante para alguien de su posición.
Harriet lo vio desaparecer por la puerta.
Luego miró a Mary.
—¿Se fue?
Mary asintió.
—Sí, mi lady.
Harriet sonrió divertida.
[Parece...]
[Que aun le cuesta hacer cosas simples con los niños.]
Mientras tanto...
Edward caminaba por el pasillo intentando recuperar la compostura.
[Por qué...]
[Por qué justo ahora...]
[No podía concentrarme.]
Sacudió la cabeza.
Necesitaba volver al trabajo.
Urgentemente.
Porque había descubierto un problema mucho más difícil de resolver que cualquier conflicto del ducado.
Cada vez que Harriet sonreía...
O se reía...
O simplemente aparecía frente a él...
Su capacidad para pensar con claridad desaparecía por completo.