NovelToon NovelToon
Reina Sobrenatural

Reina Sobrenatural

Status: En proceso
Genre:Época / Magia y demonio / Reencarnación(época moderna) / Romance oscuro
Popularitas:358
Nilai: 5
nombre de autor: Nani

Se dice que existe una Primera Dimensión, el origen y el punto de unión de todas las demás. Un lugar donde los límites entre mundos se quiebran y nuevas realidades nacen, incluso en la era moderna, cuando la humanidad cree haber dejado atrás a los dioses. Mi nombre es EAU VITALE.Soy la última creación de la Diosa de la Nada, también llamada la Primera Diosa.
Fui la última humana que suplicó por su vida antes de ser asesinada por tres seres sobrenaturales que se proclamaron superiores incluso a los propios dioses. Pero la muerte no fue mi final. Como me dijo la diosa al rescatarme: la vida es un ciclo… y la reencarnación también. Mi reencarnación no es común. No regreso como humana. Renazco dentro de distintos seres sobrenaturales, una y otra vez, con el mismo propósito: equilibrar el poder que fue devuelto a estas criaturas cuando los dioses, desesperados, rogaron por la supervivencia de sus creaciones.
Soy el equilibrio entre dimensiones.
La consecuencia de la soberbia divina.

NovelToon tiene autorización de Nani para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Prólogo: El Juicio de la Nada

Prólogo: El Juicio de la Nada

Habían pasado milenios desde que la Diosa de la Nada dejó sus cenizas dentro del Templo de la Oscuridad y ascendió al Reino Divino.

Desde su trono observaba en silencio las innumerables dimensiones y mundos existentes. Vigilaba el equilibrio, el nacimiento de nuevas razas y el destino de cada creación.

Pero en la Primera Dimensión estalló una guerra sin precedentes.

Los seres con mayor poder comenzaron a atacar y esclavizar a quienes consideraban inferiores.

Así fueron exterminando híbridos.

Los inmortales entraron en largas hibernaciones para sobrevivir.

Y, sobre todo, los humanos fueron cazados hasta casi desaparecer.

La Gran Nada les advirtió a los dioses creadores que detuvieran aquella absurda guerra antes de sufrir las consecuencias.

Los dioses intentaron controlar a sus criaturas.

Pero fue peor.

Sus propias creaciones los desafiaron, creyéndose superiores incluso a quienes les dieron vida.

La Diosa de la Nada observó cómo pueblos enteros eran arrasados, ciudades reducidas a cenizas y razas completas desaparecían del mundo.

Entonces envió ángeles como mensajeros.

Pero nadie escuchó.

Y la guerra continuó.

ΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩ

Tres seres sobrenaturales lideraban aquella masacre.

Greco, el rey de los hombres lobo.

Ragnara, la vampiresa carmesí.

Y Oleg, el brujo de la tierra negra.

Ellos se proclamaban los seres más poderosos de la dimensión.

Bajo sus órdenes, aldeas enteras desaparecieron.

Los cielos se tiñeron de humo.

Los ríos se volvieron rojos.

Hasta que finalmente llegaron a la última familia humana.

La lluvia caía con fuerza sobre aquella pequeña casa destruida.

Un hombre y una mujer protegían desesperadamente a su hija de quince años mientras suplicaban clemencia.

—¡Por favor! ¡Ella no tiene culpa de nada! —gritó la madre entre lágrimas.

Greco sonrió con crueldad.

Sin decir palabra, atravesó el pecho del hombre con su mano y arrancó su corazón frente a la joven.

La madre gritó horrorizada.

Pero Ragnara la sujetó del rostro y clavó sus colmillos en su cuello, bebiendo toda su sangre hasta dejar el cuerpo sin vida sobre el barro.

La muchacha fue sostenida por varios subordinados mientras observaba a sus padres morir frente a ella.

Intentó soltarse.

Intentó correr hacia ellos.

Pero no podía.

Solo podía gritar.

Gritar de dolor mientras la lluvia lavaba la sangre del suelo.

Entonces, entre sollozos, elevó una plegaria.

—Diosa de la Nada… escucha mi ruego. El ruego de una Vitale. Mi familia te sirvió, te adoró y guardó tu nombre en sus corazones. Pido justicia… justicia para todos los oprimidos… para todos los que clamaron tu nombre buscando salvación…

Levantó el rostro lleno de lágrimas.

—Gran Diosa de la Nada… libera a quienes sufren injustamente.

Los tres líderes comenzaron a reír.

Greco, un hombre de piel bronceada y cabello negro corto, se acercó y tomó el rostro de la joven con brutalidad.

—Esa cosa jamás bajará por ti —dijo burlonamente—. Somos más poderosos que los dioses.

Ragnara sujetó el cabello de la muchacha y sonrió mostrando sus colmillos.

—¿Sabes cuántos ruegos escuché antes de beber la sangre de mis víctimas? Ninguno logró conmoverme.

Greco levantó sus garras dispuesto a matarla.

Ragnara mostró los colmillos.

Pero ambos fueron expulsados violentamente por una ráfaga invisible.

Oleg apareció entre las sombras con su túnica negra ondeando.

—Ella me pertenece —declaró—. Es la última humana viva… y será mía.

La joven cerró los ojos resignada.

Una última lágrima descendió lentamente por su mejilla.

Y cuando cayó al suelo…

el mundo se cubrió de luz.

Un resplandor dorado iluminó el campo de batalla cegando a todos.

Dentro de aquella luz apareció una mano delicada que detuvo la garra de Greco a centímetros del rostro de la humana.

La joven abrió lentamente los ojos.

Y recordó las palabras de su abuela.

"La Diosa de la Nada parece una mujer común… pero jamás muestra su verdadero poder. Lleva vestiduras doradas como el oro, piel blanca y un cabello plateado que brilla como la luna. Pero lo más especial son sus ojos…"

"Sus ojos miel son cálidos y serenos… hasta que se enfurece."

"Entonces se vuelven dorados como el sol."

Y esos mismos ojos observaban ahora al hombre lobo.

Dorados.

Imponentes.

Divinos.

La mujer soltó lentamente la garra de Greco.

—Acepto tu desafío, Greco.

Luego levantó la mirada hacia los otros dos.

—Ragnara. Oleg.

Greco rugió furioso.

—¡Suéltame! ¿Quién demonios eres tú?

—Con gusto.

La diosa lo lanzó violentamente contra el bosque con apenas un movimiento de mano.

Después ayudó a la joven humana a ponerse de pie.

Pero Ragnara intentó atacarla por la espalda.

La muchacha quiso proteger a la diosa usando su propio cuerpo.

Sin embargo, el ataque jamás llegó.

Ragnara quedó suspendida en el aire, atrapada por magia dorada.

Del bosque emergió Greco transformado en un gigantesco licántropo.

Oleg invocó enormes lanzas de piedra.

Ambos atacaron al mismo tiempo.

La diosa simplemente sonrió.

—Hagan su mejor esfuerzo.

Ni siquiera lograron rozarla.

Con un solo pisotón, una onda de poder atravesó el suelo y destrozó el terreno, dejando a los tres gravemente heridos.

La diosa tomó a la humana entre sus brazos y abrió un portal.

Los tres líderes convulsionaban en el suelo mientras observaban aterrados a aquella mujer.

Fue Oleg quien habló con dificultad.

—¿Quién… eres…?

Ella los observó por encima del hombro mientras cruzaba el portal.

—Yo soy todo… y nada a la vez.

ΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩ

El portal condujo al verdadero Templo de la Nada.

Una estructura colosal y oscura levantada entre montañas negras y niebla eterna.

Torres góticas se alzaban hacia un cielo tormentoso mientras enormes escalinatas atravesaban ruinas antiguas iluminadas por fuego plateado.

El lugar parecía un reino olvidado por el tiempo.

El Sumo Sacerdote sintió inmediatamente su presencia.

Y también su ira.

La vio entrar al templo mientras cantaba suavemente para tranquilizar a la joven humana.

La dejó descansar sobre una mesa de piedra rodeada de símbolos antiguos.

Luego salió y las gigantescas puertas se cerraron solas.

Con un gesto de su mano, la diosa creó un trono oscuro detrás de ella y tomó asiento.

Sostuvo su sien en silencio.

Frente a ella, sacerdotes, monjes y el Sumo Sacerdote permanecían arrodillados.

Entonces decenas de portales comenzaron a abrirse.

Reyes.

Emperadores.

Demonios.

Vampiros.

Hombres lobo.

Brujos.

Criaturas mágicas.

Todos descendieron temblando.

—¡LARGA VIDA A LA PRIMERA DIOSA!

—¡LARGA VIDA A LA DIOSA DE LA NADA!

Ella abrió lentamente los ojos.

Y los observó fijamente.

—Pensé que en esta dimensión no existirían guerras absurdas por poder…

Su voz resonó por todo el templo.

—Pero olvidé que el poder siempre atrae egoísmo… ambición… y maldad.

—Diosa, nosotros… —intentó hablar un emperador.

Ella lo silenció con una sola mirada.

—De los descendientes de Lucian no queda ninguno. El híbrido original fue destruido. Y aquí…

Señaló detrás de ella.

—Descansa la última humana viva. Descendiente de la familia que cuidó de mí cuando tuve un cuerpo humano.

El silencio fue absoluto.

Entonces la diosa pronunció varios nombres

—Selene. Diana. Geo. Geb y mas dioses nombrados...

Y las puertas del reino divino se abrieron para que bajaran varios dioses, descendieron inmediatamente del Reino Divino y se arrodillaron.

Temblaban.

Porque sabían lo que estaba por ocurrir.

La diosa se puso de pie.

—Les advertí lo que sucedería.

-- MI diosa por favor, no lo haga, dijeron los dioses de rodillas.

El cielo de toda la dimensión se oscureció.

Y entonces su voz divina retumbó como un juicio celestial.

—YO SOY LA DIOSA DE LA NADA.

El mundo entero tembló.

—Y DESPOJO A TODAS LAS CREACIONES DIVINAS DE SUS PODERES.

Sus ojos brillaron como soles dorados.

—DESDE ESTE MOMENTO… TODOS SERÁN HUMANOS.

Los dioses suplicaron piedad.

Pero fue inútil.

Grandes tormentas cubrieron la dimensión entera.

La lluvia cayó.

Los truenos rugieron.

Y los gritos comenzaron.

Vampiros.

Lobos.

Brujos.

Demonios.

Todos perdieron sus poderes y se transformaron en simples humanos.

Incluso Greco, Ragnara y Oleg.

Y fueron asesinados poco después por aquellos mismos subordinados que antes los veneraban.

ΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩΩ

Pasó casi un milenio.

Los dioses rogaron una segunda oportunidad para sus creaciones.

La Diosa de la Nada estaba a punto de entrar en invernación en el Campo del Vacío, mientras los Dioses Supremos regresarían para tomar nuevamente el control.

Finalmente, decidió concederles una oportunidad.

Pero dejaría un legado.

—¿Qué clase de legado? —preguntaron los dioses.

Ella se levantó lentamente de su trono.

—Mi creación.

Los presentes guardaron silencio.

—Ella nacerá entre todas sus razas. Sin recuerdos… pero llevará mi voluntad dentro de ella.

Sus ojos se entrecerraron.

—Y si una nueva guerra vuelve a surgir…

Una pequeña sonrisa apareció en sus labios.

—Ella gobernará sobre todos ustedes.

La diosa abandonó el salón y caminó hacia un enorme jardín plateado.

Allí, una joven de cabello plateado descansaba sentada entre flores blancas.

Sus ojos grises eran tranquilos.

Serenos.

Hermosos.

—Eul Vitale, querida…

La muchacha levantó la mirada y realizó una reverencia.

—Mi diosa.

La Diosa de la Nada sonrió suavemente.

—Eul… tengo una misión para ti. ¿La aceptas?

La joven no dudó.

—Eul Vitale acepta la misión.

La diosa sonrió satisfecha.

Luego sopló suavemente sobre ella.

Y el cuerpo de Eul comenzó a desvanecerse lentamente entre partículas de luz.

La nueva historia…

acababa de comenzar.

1
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play