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GRABADA EN TU PIEL. LA AMNESIA DEL CEO.

GRABADA EN TU PIEL. LA AMNESIA DEL CEO.

Status: Terminada
Genre:Romance de oficina / Amor a primera vista / Pérdida de memoria / Completas
Popularitas:1.9k
Nilai: 5
nombre de autor: SIKEVALEN

Sofía Miller, la brillante directora creativa de Big Eye Creative, y Sebastián Lombardi, el reservado CEO que lucha por salvar la empresa de su padre, se ven obligados a trabajar juntos. En el proceso, la tensión laboral se transforma en un amor apasionado. Sin embargo, la misma noche en que él le propone matrimonio, un rival provoca un trágico accidente de coche.Al despertar, Sofía recibe un doble impacto: Sebastián está en coma y ella espera un hijo suyo. Un año después, el CEO abre los ojos, pero una amnesia severa ha borrado su último año de recuerdos. Sebastián no reconoce a Sofía y cae en las redes de Daphne, su calculadora exprometida que vuelve para quedarse con su fortuna.Protegida en secreto por el abuelo de su bebé, Sofía regresa a la oficina y a la clínica para dar una batalla silenciosa. ¿Podrá el recuerdo de su amor y el latido de su hija Lucía romper el hielo de su memoria, o se perderá para siempre? Una historia de traición, intriga y reconquista.

NovelToon tiene autorización de SIKEVALEN para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

CAPITULO 5. EL VEREDICTO Y LA PROPUESTA INESPERADA.

La noche anterior a la gran presentación apenas pude pegar el ojo. Me daba vueltas en la cama King size de mi estudio, con Oddie acurrucado a mis pies, repasando mentalmente cada diapositiva de la campaña. Sabía que no solo me estaba jugando mi prestigio profesional, sino también el sustento de todos mis compañeros y el legado del padre de Sebastián. La presión era asfixiante.

A las siete y media de la mañana ya estaba en el edificio de Sailing Dreams. Es una corporación gigantesca y lujosa, con suelos de mármol que reflejaban las luces del techo como si fueran espejos. Sebastián llegó justo a mi lado en el vestíbulo. Vestía un traje negro impecable que lo hacía lucir imponente, pero al mirarme a los ojos, me dedicó una sonrisa suave que logró calmar un poco el temblor de mis manos.

—Tranquila, Sofía —me susurró mientras caminábamos hacia el ascensor de alta velocidad—. El trabajo que hicimos es impecable. Confío en ti.

Esas tres palabras, confío en ti, resonaron en mi pecho durante todo el trayecto.

Nos guiaron hasta una sala de juntas que parecía sacada de una película de Hollywood. En la cabecera de la mesa se encontraba el director general de la compañía, un hombre mayor de aspecto serio. Pero lo que me hizo congelar por completo el flujo de mi sangre fue el hombre sentado a su derecha: Alan Vance, el nuevo director de marketing de Sailing Dreams. Y mi exnovio.

Alan me miró con una sonrisa arrogante y calculadora que conocía demasiado bien. Habíamos terminado hacía dos años, cuando descubrí que solo me utilizaba para acercarse a los contactos tecnológicos de mi padre. Era un hombre ambicioso, manipulador y sumamente atractivo de una forma fría. No sabía que había conseguido este puesto aquí.

Sentí que el aire me faltaba, pero la mano de Sebastián se posó disimuladamente sobre mi espalda baja, dándome un ligero apretón de apoyo. Ese contacto me devolvió a la realidad. No iba a permitir que Alan arruinara todo por lo que había luchado.

Encendí la pantalla, tomé el mando de las diapositivas y comencé a exponer. Al principio mi voz tembló un poco, pero a los pocos minutos me adueñé de la sala. Expliqué el concepto de la campaña: no queríamos vender solo habitaciones de hotel en Ciudad Y; queríamos vender "el deseo de escapar y reencontrarse con uno mismo". Mostré los bocetos visuales, la estrategia digital y los lemas publicitarios que Sebastián y yo habíamos pulido durante tantas noches de desvelo.

Cuando terminé de hablar, se hizo un silencio sepulcral en la sala. Miré a Sebastián, quien me observaba con los ojos brillando de orgullo. De pronto, el director general de Sailing Dreams comenzó a aplaudir con entusiasmo.

—Es sencillamente brillante, señorita Miller —declaró el director, visiblemente conmovido—. Han captado la esencia de nuestro nuevo resort a la perfección. Ninguna de las otras agencias ha logrado transmitir esta emotividad. El contrato es de ustedes.

Un suspiro de alivio incontenible escapó de mis labios. Sebastián sonrió y estrechó la mano del director formalmente. Habíamos salvado a Big Eye Creative. Sin embargo, la voz de Alan interrumpió nuestra pequeña celebración.

—Felicidades por la presentación, Sofía... y señor Sebastián —dijo Alan, arrastrando las palabras con un tono falsamente cordial—. El proyecto es maravilloso sobre el papel, pero en Sailing Dreams somos extremadamente exigentes con los detalles prácticos. Antes de estampar la firma final en el contrato de exclusividad por cinco años, necesitamos asegurarnos de que la directora creativa comprende la experiencia real del resort.

Sebastián frunció el ceño, detectando de inmediato la hostilidad oculta.

—¿A qué se refiere exactamente, señor Vance? —preguntó Sebastián con voz fría y protectora.

—Nuestra junta directiva ha decidido otorgarles un paquete vacacional VIP de prueba —explicó Alan, recostándose en su silla y clavando sus ojos en mí—. Queremos que la señorita Sofía y usted viajen juntos este mismo fin de semana a Ciudad Y. Se hospedarán en una de nuestras cabañas exclusivas durante una semana. Necesitamos que vivan en carne propia el balneario, las excursiones y la playa paradisíaca. Así podrán afinar los textos de la campaña basados en una experiencia real. Si aceptan ir y nos entregan el reporte final desde allá, firmamos el contrato el próximo lunes. De lo contrario, tendremos que revisar otras opciones.

Era un chantaje descarado. Alan quería sacarme de mi entorno seguro y ponerme en su terreno de juego, probablemente planeando aparecerse en el resort para presionarme. Miré a Sebastián, esperando que rechazara una condición tan absurda, pero para mi sorpresa, él se irguió cuan largo era y aceptó el reto sin pestañear.

—Nos parece una propuesta excelente —respondió Sebastián, sosteniéndole la mirada retadora a Alan—. Una agencia de primer nivel siempre trabaja sobre el terreno. La señorita Miller y yo viajaremos a Ciudad Y este viernes. Les aseguro que el resultado superará todas sus expectativas.

La reunión terminó y firmamos un preacuerdo. En cuanto salimos del edificio y subimos al coche de Sebastián, me giré hacia él con el corazón latiéndome a mil por hora.

—¿Estás loco, Sebastián? ¡Eso es una trampa de Alan! No te lo dije allí dentro, pero ese hombre es mi exnovio. Es un manipulador y esto lo hace solo para molestarme o intentar algo —solté, perdiendo el control por los nervios.

Sebastián detuvo el coche a un lado de la avenida, apagó el motor y se giró por completo para mirarme. Su expresión era seria, pero en sus ojos café había una intensidad que me hizo estremecer.

—Lo supe desde que vi cómo te miró al entrar, Sofía. Vi cómo te pusiste pálida —dijo con una voz extrañamente ronca—. Y precisamente por eso acepté. No voy a dejar que ese tipo use el contrato para chantajearte, ni voy a permitir que te acerques a él sola. Vamos a ir a ese viaje de prueba. Vamos a perfeccionar esa campaña y vamos a salvar la empresa. Pero iremos juntos. Yo estaré allí para protegerte de él.

Me quedé sin palabras. Estaba tan cerca de mí en el espacio cerrado del coche que podía oler su perfume amaderado. La idea de pasar una semana entera con él, aislados en una playa paradisíaca, viviendo en una cabaña de lujo y compartiendo masajes en un spa, hizo que un calor desconocido se encendiera en mi vientre.

Sabía perfectamente que ese viaje iba a cambiar las cosas entre nosotros. Ya no seríamos solo el jefe y la empleada en una oficina gris; seríamos un hombre y una mujer bajo el sol del paraíso, compartiendo secretos demasiado íntimos. Y por primera vez en mucho tiempo, el miedo al futuro se transformó en una deliciosa y ardiente expectativa.

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