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El Sacrificio De Angrod Caranthir

El Sacrificio De Angrod Caranthir

Status: Terminada
Genre:Malentendidos / Amor eterno / Matrimonio entre clanes / Batalla por el trono / Viaje a un mundo de fantasía / Mundo mágico / Completas
Popularitas:2.7k
Nilai: 5
nombre de autor: Jisieli

La tarea del príncipe elfo es sencilla; debe preparar una humana para sellar el pacto entre el mundo de ella y el de él. La conoce desde niña, y cuando descubre que el ritual es un sacrificio y lo empiezan a presionar para que la entregue, hará lo que sea necesario para salvarla.

NovelToon tiene autorización de Jisieli para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.

Prólogo:

La sangre era caliente. Eso le sorprendió.

Angrod siempre había imaginado que la sangre, como la de los animales que cazaba en los bosques de Hassan, se enfriaba rápido al contacto con el aire. Pero la suya, que brotaba a borbotones del corte en su costado, seguía caliente cuando resbalaba entre sus dedos y empapaba la túnica negra.

Corre.

Su madre le había enseñado a obedecer. Su padre, a callar. Pero nadie le había enseñado a sobrevivir. Eso lo aprendió solo.

Las pisadas detrás de él eran muchas. Tres, cuatro, quizá cinco. Hombres de su tío. Hombres que habían entrado en sus habitaciones mientras dormía, que habían alzado dagas contra un niño de trece años, que ahora lo perseguían por los pasillos de su propio hogar como si fuera un ciervo herido.

Corre, corre, corre.

El pasillo se bifurcó. Angrod eligió la izquierda, hacia las mazmorras. Un lugar al que ningún príncipe debería saber llegar, pero al que él había aprendido a bajar en silencio cuando el odio de su padre se volvía insoportable.

—¡Por aquí!

La voz del capitán. Lo tenían.

Angrod apretó el paso. El dolor en el costado era un animal vivo, con garras y dientes, que le arañaba las entrañas. Pero no podía detenerse. Si se detenía, moría. Y no había vivido trece años solo para morir a manos de la ambición de un tío que ni siquiera merecía el trono que codiciaba.

Llegó a la última puerta. La de los umbrales.

Era una leyenda, un cuento para asustar a niños elfos: no cruces los umbrales, lo que hay al otro lado te devorará. Pero Angrod ya no era un niño. Y lo que había a este lado ya lo estaba devorando.

Empujó la puerta.

El espejo lo esperaba. Antiguo, negro, más alto que cualquier elfo. Su superficie no reflejaba el rostro del príncipe herido. Reflejaba agua. Reflejaba un mar que él nunca había visto.

—El que cruza, regresa cambiado —había dicho la bibliotecaria una vez, con voz temblorosa—. O no regresa.

Angrod no dudó.

Se lanzó contra el cristal.

 

El agua era fría. No como la de los lagos de Hassan, que conservaban el calor de la tierra. Esta era un cuchillo que le atravesó la piel, los músculos, los huesos.

Angrod no sabía nadar.

Los elfos de las montañas no aprendían a nadar. El mar era un mito, una palabra en los libros, una extensión de tinta azul en los mapas que su padre quemaba por herejes.

Ahora el mito lo ahogaba.

Sus brazos se movieron sin orden, golpeando el agua, buscando algo sólido. Sus pies no encontraban fondo. El costado le ardía, y el agua se tiñó de rojo a su alrededor.

Qué estúpido, pensó. Cruzas un umbral mágico y mueres ahogado como un cachorro recién nacido.

El aire se acabó.

Abrió la boca y tragó sal. Sus pulmones protestaron. Sus párpados pesaban. La luz, allá arriba, se alejaba.

Madre, quiso decir. ¿Alguna vez me amaste?

Pero su madre no estaba. Su padre no estaba. Nadie estaba.

Entonces la luz se movió.

No era el sol. Era una figura pequeña que se lanzó al agua, que braceaba con brazos cortos y torpes, que se sumergía con los ojos abiertos.

Una niña.

Sus cabellos flotaban alrededor de su rostro como un halo dorado. Sus ojos verdes, enormes, se encontraron con los suyos. No había miedo. Solo determinación.

Lo agarró del brazo. Tiró.

Angrod sintió, por primera vez en su vida, que alguien lo sostenía para que no cayera.

Salieron a la superficie.

La niña tosió, resolló, pero no lo soltó. Lo arrastró hasta la orilla con una fuerza que no parecía posible en un cuerpo tan pequeño. Una vez en la arena, se dejó caer a su lado, jadeando.

—Ya está —dijo, con voz temblorosa pero firme—. Ya está, ya estás bien.

Angrod no podía hablar. Tenía los pulmones llenos de agua y los ojos llenos de ella.

Su cabello, aún mojado, brillaba bajo el sol. Sus mejillas estaban rojas por el esfuerzo. Sus labios, rosados, dibujaron una sonrisa pequeña y dulce.

—¿Cómo te llamas? —susurró él.

—Leila —respondió ella, y el nombre le supo a caramelo y a promesa.

—Yo soy...

—No me importa cómo te llames —lo interrumpió—. Solo respira.

Angrod respiró.

Alguien se acercó por la espalda. Un anciano con túnica gris, que olía a polvo de biblioteca y a magia antigua. Miró a Angrod, luego al agua, luego al cielo.

—Elfo —dijo, como quien pronuncia una sentencia—. Debes regresar.

—No quiero —susurró Angrod.

Pero el anciano ya lo estaba levantando. Ya estaba abriendo un portal. Ya lo devolvía a su mundo de oscuridad y cuchillos.

La última imagen que vio antes de que el umbral se cerrara fue a la niña sentada en la arena, mojada, tiritando, sonriéndole.

Leila.

No supo si ella lo vio desaparecer. No supo si lo recordaría.

Pero él sí.

Doce años. Mil cuatrocientos cuarenta lunas. Cada noche, cuando el castillo dormía, Angrod encontraba la bola de cristal en la biblioteca prohibida, y la miraba.

Y ella estaba allí. Creciendo. Leyendo. Riendo. Llorando. Cumpliendo años. Una vez, la vio beber algo que la hizo toser y reír a la vez, y supo que esa era su primera borrachera.

La vio ponerse un vestido para una fiesta. La vio cortarse el cabello y luego arrepentirse. La vio discutir con su madre, abrazar a su padre, salvar un pájaro caído del nido.

La vio convertirse en mujer.

Y cada noche, antes de apagar el cristal, susurraba:

—Volveré por ti. Te lo debo todo.

No sabía entonces que salvarme fue su perdición. Y también su destino.

PERSONAJES PROTAGÓNICOS:

...

Leila Prinsh, 19 años ...

...

Angrod Caranthir, 25 años ...

Nota de la Autora:

Hola a todos, esta es mi nueva novela, espero que les guste mucho

Y por favor apóyenme dándole a la ⭐, nos vemos en el próximo capítulo ☺️

1
Maria Elena Maciel Campusano
Bueno Leila dió el paso decisivo y se entregó a Agrod ahora juntos enfrentarán al Malechor de Malakor 🤨🤨
Maria Elena Maciel Campusano
Quien lo diría Leila está enamorada de Agrod y él que temía ser rechazado, pero la unión hace la fuerza y quizás unidos logren vencer al tal Malechor perdón Malakor 🤔🤔
Maria Elena Maciel Campusano
🤔🤔🤔 Qué sacrificio tan grande hizo la mamá de Agrod por amor a su hijo, ahora él decidió sacrificar su existencia por amor a Leila 😔😮‍💨
Maria Elena Maciel Campusano
Estuvo interesante todo lo que Leila descubrió a través de leer un libro, pero lo mejor fué cuando Agrod logró hacer que ella despertara su poder🤔🤔
Maria Elena Maciel Campusano
Realmente es una historia interesante, pero mientras no se aclare sobre el dichoso pacto entre el mundo de Leila y el mundo de Agrod, seguiremos junto con Leila intrigados sobre el porqué de su encuentro y de ese pacto🤔🤨🤨🤨
Maria Elena Maciel Campusano
Debe ser muy impactante ser arrebatada de tu vida, de tu hogar, de tus amigos, familia y actividades así nada más 🤨🤨🤨
Lorena Itriago
Excelente Novela, Felicidades
Lorena Itriago
Que pasó con Elara?
welimar hernandez lobo
Buen historia lo malo es que la gente no lo conoce, gracias autora por publicar esto.
Jisieli: También te recomiendo mi otra novela "El Archiduque Bestia y la Esclava"
Feliz tarde 🤗
total 2 replies
Maria Elena Maciel Campusano
Vaya manera de llevarse a Leila a su mundo, fué muy impresionante leer sobre las sensaciones que sentía y la manera en que las sombras la arrastraron hasta cruzar el umbral del espejo 😨😰😱😱
Maria Elena Maciel Campusano
Me atrapó ésta historia, empezó con acción y la manera en que conoció a su destinada☺️👍👍👍
Jisieli
Me pareció encantadora la historia 🤗
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