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La Bebe Del Playboy

La Bebe Del Playboy

Status: En proceso
Genre:La mimada del jefe / Amor a primera vista / Padre soltero
Popularitas:14.9k
Nilai: 5
nombre de autor: Evelyn Sanchez

LUCIAN SANTOS , un hombre guapo y libre de ataduras ,no vive así por alguna decepción o algo que se le parezca ,no ,es el estilo de vida que el prefiere, pero todo da un giro inesperado; cuando una mañana aparece una bebe en su puerta y solo necesita la ayuda de la mujer que siempre está a su disposición ,para ayudarlo en esta nueva travesía (su secretaria) ,sin imaginar el gran secreto que ella guarda...
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Golpéalo con el bolso de diamantes

La noche de la gala benéfica de la Fundación Metropolitan no era solo un evento social; era el examen final para Elena Rivas. Frente al espejo del vestidor principal, Elena apenas podía reconocerse. El vestido azul medianoche que Monsieur Dubois había entallado con precisión quirúrgica caía sobre sus caderas como agua líquida, destellando bajo las luces led con cada respiración. Su cabello, usualmente escondido en un moño severo, caía ahora en ondas pulidas sobre sus hombros, y el maquillaje resaltaba unos ojos que hoy no pedían permiso para mirar.

​Lucian entró en la habitación, terminando de ajustar los gemelos de oro de su camisa. Se detuvo en seco al verla de espaldas. La curva de su columna, expuesta por el escote profundo, y la forma en que la tela abrazaba su silueta lo dejaron sin habla por un segundo.

​—Rivas... —su voz salió más ronca de lo que pretendía—. Si el objetivo era que nadie recordara tu cara de secretaria, creo que lo has superado con creces.

​Elena se giró, y Lucian sintió una punzada física en el pecho. No era solo la belleza física; era el aura de dignidad y fuerza que emanaba. Se veía poderosa. Se veía... inalcanzable.

​—¿Es demasiado, Lucian? —preguntó ella, ajustándose un pendiente de diamantes que pertenecía a la colección privada de Victoria—. Siento que voy disfrazada de otra persona.

​—No —respondió él, acercándose hasta quedar a escasos centímetros. Extendió la mano y, por un impulso que no pudo frenar, rozó la piel desnuda de su hombro—. Pareces exactamente lo que el acta de matrimonio dice que eres: una Santos. Aunque eso va a traernos problemas.

​Cuando el coche blindado se detuvo frente a la alfombra roja del museo, el estallido de los flashes fue ensordecedor. Lucian bajó primero y, con una galantería que no era solo para las cámaras, extendió la mano hacia Elena.

​El murmullo de la prensa fue instantáneo.

—¿Quién es ella? —se oía entre los periodistas—. ¿Es la mujer de la foto? ¡Es espectacular!

​Lucian rodeó la cintura de Elena con una posesividad que no estaba en el guion. Sentir las miradas de otros hombres sobre ella le provocaba un calor abrasador en la nuca. Al entrar al gran salón, donde la élite de Nueva York bebía champán, el efecto fue el mismo: el silencio se extendía a su paso como una onda expansiva.

​—Lucian, viejo amigo, ¡qué entrada tan dramática!

—Marcus, el primo segundo de Lucian y un conocido seductor de la alta sociedad, se acercó con una sonrisa depredadora—. No me digas que esta belleza es la madre de tu hija. Me habían dicho que era una empleada, pero esto... esto es una obra de arte.

​Marcus tomó la mano de Elena antes de que Lucian pudiera reaccionar y la besó, manteniendo el contacto visual un segundo de más.

—Mucho gusto, Elena. Si Lucian alguna vez olvida lo afortunado que es, solo tienes que llamarme.

​Lucian sintió que la mandíbula se le tensaba hasta el punto del dolor. Dio un paso al frente, acortando la distancia con su primo, y recuperó

la mano de Elena con firmeza.

​—Ella ya sabe lo afortunado que soy, Marcus —dijo Lucian con una voz gélida que prometía violencia corporativa—. Y tú deberías recordar que los activos de mi familia no están a la venta, ni en exhibición para tipos como tú.

​Elena lo miró sorprendida. Había una nota de ferocidad en Lucian que nunca había visto. No era la arrogancia del jefe, eran celos puros y duros, aunque él se negara a admitirlo.

​A lo largo de la noche, Lucian no se separó de ella ni un milímetro. Cada vez que un magnate o un heredero se acercaba a saludar, la mano de Lucian en la espalda de Elena se cerraba un poco más, marcando territorio.

​—Estás exagerando, Lucian —le susurró Elena mientras fingían sonreír para una foto—. La gente va a notar que estás actuando como un guardaespaldas celoso.

​—No estoy actuando —gruñó él al oído de ella, su aliento rozando su lóbulo—. Solo estoy protegiendo la inversión. Mira a tu alrededor, Elena. Todos esos hombres te están desnudando con la mirada.

​—Tal vez solo están sorprendidos de que el soltero de oro se haya casado —respondió ella, tratando de ignorar cómo el contacto de su mano la hacía vibrar—. O tal vez les gusta mi vestido.

​—No les gusta el vestido, les gusta lo que hay dentro —replicó él, y por un momento, sus ojos se encontraron con una intensidad que hizo que el salón desapareciera—. Y el problema es que a mí también me gusta. Mucho más de lo que es conveniente para nuestro contrato.

​Elena se quedó sin palabras. Lucian la estaba mirando no como a una socia en una farsa, sino como a la mujer que deseaba reclamar en serio. Pero antes de que el momento pudiera escalar, la voz de Victoria resonó detrás de ellos.

​—Veo que han causado el caos que esperaba —dijo la matriarca, observando a Lucian con una ceja levantada—. Pero guarden su pasión para el dormitorio, niños. La prensa está empezando a hacer preguntas sobre por qué no hubo una boda pública. Lucian, tienes que dar el discurso ahora.

​Lucian soltó a Elena a regañadientes, pero antes de subir al podio, se inclinó hacia ella.

—No te muevas de aquí. Y si Marcus se acerca a menos de un metro, grita. O mejor aún, golpéalo con el bolso de diamantes.

​Elena lo vio alejarse hacia el escenario, sintiendo una mezcla de triunfo y temor. Lucian estaba cayendo en su propia trampa, y ella, atrapada entre su enfermedad oculta y este nuevo e inesperado fuego, no sabía cuánto tiempo más podría sostener la máscara antes de que todo saltara por los aires.

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Suleima Dominguez Guzman
gracias Evelyn que capítulos me encantaron
Carola 🦋
Me encanta esta historia tiene de todo pero sobretodo mucho humor
La narración me hace morir de risa 😂😂😂😂😂
Carola 🦋
Q maravilloso momento eso va ayudarla mucho 🥰
Carola 🦋
Este hombre me mata de risa 🤣 😂
Carola 🦋
Ya me enamoré de este hombreeee
Jazmín Adriana Muelas Morales
Que hermoso capítulo 🥰 😍 me encanta llore y reí mucho... me encanta
Maria Elena Martinez Lazaro
Excelente historia me he reído mucho con ella, gracias autora bendiciones
Maria Elena Martinez Lazaro
🤣🤣🤣🤣Que rápido vuela tu imaginación Lucian de razón eres el tiburón de los negocios 🤣🤣🤣
mariela
Muy divertida como Lucían todo lo convierte en proyecto, operaciones y negocios hasta para darle de comer y cambiar un pañal a Mikeila jajaja🤣😂 el conejo emperador pobre Elena pero así lo ama.
mariela
Me encanto este capitulo Lucien acaba de decir nosotros que el matrimonio va hacer verdadero y luchara contra ella con todo para salvarla así se habla así que Elena a pensar positivo y lucha con todo.
mariela
Lucien ahora si a salvar a Elena te diste cuenta que la quieres que es la madre de tu hija y para no dejarla sola por su enfermedad heredada de su padre.
mariela
Elena las mentiras tienen patas cortas y la enfermedad te esta cercando y no vas aguantar mucho tendrás que decir la verdad sobre tu hija y tu salud.
keila arias
Excelente mucha frescura
Ale 🇨🇱
Buena, buenísima!!
Nairobis Cardozo Portillo
🤭🤭🤭🤭🤭
Juani Dorado
jajjajaa morí de risa con el conejo emperador ese papá y la bebé son tremenda bomba juntos me encantan ❤️🥰👏
Nairobis Cardozo Portillo
Excelente historia buenísima y emocionante, conmovedora 👏👏👏❤️❤️❤️
Nairobis Cardozo Portillo
❤️❤️❤️❤️❤️❤️
Nairobis Cardozo Portillo
Capítulo emotivo y conmovedor ❤️❤️❤️❤️
Jazmin Morales
me hiciste la noche con el dicho de un conejo con complejo de emperador🤣🤣🤣 yo le digo que en sus tiempos no tenían tele... mi abuelo quería repoblar el mundo con mi abuela teniendo 19 hijos 🤣🤣🤣
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