Para elegir al nuevo líder máximo de los clanes, Evelyn será quien elija con quien casarse y ella había elegido al hombre que ha amado desde la infancia, pero ¡oh sorpresa!, este la traicionó y le quito todo hasta matarla.
Pero, algo inesperado paso, antes de que el destino la llevará a la muerte, el alma de otra mujer ha reencarnado en ella, y esta nueva Evelyn, no se dejará pisotear, porque ahora que ella no ama al traidor, elegirá a otro como esposo, a uno que ella misma pueda moldear y que pueda llevar a los clanes a la cima.
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Capitulo 24.
Ava le había suplicado a sus padres para que ayudarán a Yegor a salir de prisión, pero estos se negaron, e incluso le bloquearon todas sus tarjetas y el acceso a cuentas bancarias.
Y finalmente la obligaron a trabajar en la boutique como una simple vendedora. Es noche al regresar a casa, estaba furiosa, una clienta la había fastidiado, e incluso logró que le corten la mitad de su sueldo porque le grito. Cuando entro a la casa, vio a sus padres en la sala hablando muy animados.
—Ava, volviste, ven, mira, finalmente las invitaciones a la boda fueron entregadas.— menciona emocionada Marry.
—mamá...¿como puedes apoyar esa boda?, mi hermana debería casarse con Yegor, pero él esta en prisión y apoyas que Evelyn se case con ese mediocre.— comenta molesta.
—¿mediocre?, debes referirte a Yegor y agradezco que tu hermana no se case con él. Vassil es mejor chico y se nota que adora a tu hermana.— responde su madre.
—pero mamá...ella era novia de Yegor y...se metió con ese...con su hermano...— reclama nuevamente.
—es suficiente Ava, que tú andes mendigando atrás de Yegor, no significa que tu hermana deba hacer lo mismo. Mira como ha resultado ese idiota...debería servirte esto de lección y comportarte como la adulta que eres.— regaña el señor Richardson.
—tu padre tiene razón, tienes casi treinta años y sigues actuando como una niña berrinchuda. Creo que lo mejor es que no asistas a la boda, no quiero que armes un escándalo y le arruines el día a tu hermana.— Marry lucia muy enojada.
—pues iré aunque no quieras, le diré a todos como mi hermana engañaba a Yegor con ese nerd y ahora pretende casarse...— responde molesta Ava.
—claro, y Yegor era un santo. Por favor, quien no sabe que ese hombre era cliente frecuente de los prostíbulos. Y tú, ya deberías mejor hacerte un chequeo médico, no vaya a ser que te haya contagiado algo.— le responde Marry.
—mamá...Yegor y yo no teníamos esa clase de relación.— Ava aprieta las manos.
—como sea, ya empieza a pensar un poco...ya no eres una niña, y espero que sepas conservar el trabajo que te di, porque mi gerente tiene instrucciones de no darte trato especial.— le advierte Marry.
Ava golpeo el piso con su pie y se dio la vuelta para subir a su habitación.
—¿crees que cause problemas en la boda?— pregunta el señor Richardson.
—es probable, pero, le diré a mi gerente que no le de ese día libre y si no asiste al trabajo será despedida. También pondré a gente a vigilarla.— responde Marry.
—no se como Ava termino siendo esta clase de mujer, si el trato para ella y Evelyn fue el mismo. Y además, Evelyn se fue al campo por cinco años.— deja escapar un leve suspiro el señor Richardson.
—espero que algún día se de cuenta que no ganará nada siendo como es, y que enderece su camino.— responde preocupada Marry.
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En la mansión, la modista ha entregado el vestido y el traje de la boda. Evelyn se ha probado el vestido y las medidas eran correctas, al igual que Vassil, el traje quedo perfecto.
Evelyn le ordena a Hugo guardarlos bien, además también debe de ir a recoger los accesorios que ella usará ese día.
—ya quiero que ese día...pronto serás mi esposa.— Vassil se sienta a lado de Evelyn y apoya su cabeza en el hombro de la chica.
—lo seré...esta vez si...— responde con una voz suave.
Nadie impedirá esta vez que sean marido y mujer, por eso, antes que ese día llegue, debe encargarse de esos recolectores, por eso, ya tiene gente buscando su ubicación.
—planea enfrentarte a ellos, ¿verdad?— pregunta Vassil.
—es necesario, su muerte será un mensaje para quien quiera venir a desafiarme.— responde algo molesta.
Tal vez antes su destino era no estar junto a su amado, pero esta vez, nadie lo impedirá, y quien lo intente, encontrará su final.
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—señorita Murad, he recibido un llamado de la oficina, el lord dice que debemos volver.— comenta Jabir.
—no, no podemos volver hasta que nos llevemos esa alma corrupta y acabemos con la bruja.— responde Murad.
—señorita...es una orden del Lord.—
—aun así, no nos vamos hasta cumplir con nuestra misión.— insiste Murad.
Jabir agacha la mirada dejando escapar un leve suspiro. Murad estaba obsesionada con llevarse la alma de ese chico desde que la bruja se lo arrebato de las manos cuando ella tenía la misión de llevarla al celestial, el lugar donde se juzgan las almas y se decide si irán al infierno o al paraíso. Pero, algo paso y justo en las puertas del celestial, la bruja logro llegar a ese lugar y llevarse el alma de su amado y regresar al mundo terrenal para revivirlo, un hecho que se considera una blasfemia y convierte a esa alma, en un alma corrupta porque no cruzo las puertas del celestial.
—fue mi culpa, y debo arreglar ese error.— insiste Murad.
—señorita...la bruja sigue siendo poderosa, usted misma lo comprobó, ¿como piensa enfrentarla?— pregunta Jabir.
—lo estoy pensando, pero, definitivamente cumpliré con llevar a esa alma al celestial y juzgarla.— asegura Murad, mientras se lleva la mano izquierda al brazo contrario, sintiendo un dolor.
Una herida que no ha sanado desde que se enfrento a la bruja en las puertas del celestial.
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Evelyn estaba en el balcón de su habitación mirando las estrellas, pero, al cerrar los ojos, puede ver a aquel joven de cabello albino y ojos azules que la miran con dulzura y una calida sonrisa.
De repente abre los ojos, viendo a Vassil que la mira de cerca apoyando las manos en los posabrazos de la silla. Evelyn levanta ambas manos para acariciar la mejilla del chico y le quita los lentes para poder mirar los ojos, esos mismos ojos azules que la miran como antes.
—no extrañes el pasado mi reina, lo importante es el ahora.— habla con suavidad.
—lo sé, pero, no puedo olvidar el pasado, porque esos recuerdos también son importantes.— responde Evelyn.
—mi reina...dime, ¿en que momento me reconociste?— pregunta curioso.
—en el momento en el que vi tus ojos el día de la elección, sabía que eras tú.— sonríe.— y lo confirme cuando desperté tu mana.
—estamos igual, esos preciosos ojos rubí te delataron, aunque al principio pensé que estaba equivocado, pero, estando cerca lo supe, no me equivoque...— se inclina besando la frente de Evelyn.
Evelyn cierra los ojos dejándose mimar.
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