Ella renace en otra época, conoce su futuro y está decidida a cambiarlo.
*Esta novela pertenece a un mundo mágico*
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Lady Dempster 2
Mientras avanzaban por los amplios pasillos de la mansión, el ambiente cambió sutilmente.
Ya no era solo una visita.
Ni una prueba inicial.
Ahora… era una conversación más directa.
Más concreta.
Lady Dempster caminaba a su lado con paso tranquilo, como si midiera cada momento sin apuro. Luego, sin detenerse, habló con naturalidad:
—Si decides realizar tu práctica aquí… recibirás un pago.
Rebecca alzó apenas la mirada.
No lo esperaba tan directo.
—Y tendrás todo lo necesario.. Materiales, espacio, apoyo… no tendrás que preocuparte por nada más que tu trabajo.
Era una oferta clara.
Ventajosa.
Más de lo que muchos estudiantes podían aspirar.
Rebecca guardó silencio unos segundos.
Pensando.
No reaccionó de inmediato.
No aceptó.
No se mostró impresionada.
Porque entendía algo importante..
Eso no era solo generosidad.
También era una elección.
Y debía tomarla con cuidado.
Se detuvo suavemente.
Lady Dempster hizo lo mismo, girándose hacia ella con calma.
Rebecca sostuvo su mirada.
—Quiero ser honesta..
Su tono no fue frío.
Pero sí firme.
Claro.
—Me gustaría evaluar la situación un poco más antes de tomar una decisión.
No había duda en sus palabras.
—No es nada personal, pero esta práctica es muy importante para mí.
El silencio que siguió fue breve.
Pero significativo.
Porque en ese momento, Rebecca no estaba actuando como alguien que pedía una oportunidad.
Estaba actuando como alguien que también elegía.
Lady Dempster la observó.
Y entonces… sonrió.
No una sonrisa leve.
Sino una más marcada.
Más satisfecha.
—Ya veo…
Murmuró.
Sus ojos reflejaban algo cercano a la aprobación.
—No solo eres hermosa… también eres muy inteligente.
Rebecca no respondió de inmediato.
Pero esa vez… no fue por duda.
Fue porque entendía lo que acababa de ocurrir.
No había perdido la oportunidad.
La había fortalecido.
Porque no había aceptado por impulso.
No había dejado que la comodidad decidiera por ella.
Había priorizado lo que realmente importaba.
Lady Dempster asintió levemente.
—Eso es bueno.. Deberías elegir con cuidado.
Y en esa frase… había algo más que un simple comentario.
Había respeto.
Reconocimiento.
Rebecca inclinó ligeramente la cabeza.
—Gracias por comprender.
La anciana hizo un gesto suave, como quitándole importancia.
Pero no lo era.
No para ninguna de las dos.
Porque en ese momento…
Rebecca no solo estaba siendo evaluada como estudiante.
Sino como futura profesional.
Y había dejado claro algo fundamental..
No estaba ahí para aceptar cualquier camino.
Estaba ahí para elegir el correcto.
Mientras retomaban el paso hacia donde la esperaba el verdadero paciente…
Rebecca sintió que esa conversación había marcado un punto importante.
Porque ahora… no solo tenía una oportunidad frente a ella.
Tenía opciones.
Y esta vez… iba a decidir bien.
Minutos después, el ambiente cambió.
No de forma evidente… pero sí suficiente para que Rebecca lo notara.
Los pasillos por los que avanzaban se volvían más silenciosos, más apartados del resto de la mansión. La luz era más tenue, el aire más denso, como si ese sector estuviera aislado del resto de la vida que había percibido antes.
Y entonces llegaron.
Unas grandes puertas al norte de la mansión.
Altas.
Imponentes.
Cerradas.
Rebecca detuvo ligeramente el paso.
Y en ese instante… lo sintió.
Lady Dempster.
Su presencia había cambiado.
Ya no era la mujer tranquila y segura de antes.
Había… tensión.
Sus manos, aunque firmes, ya no estaban completamente relajadas. Su respiración era apenas más profunda. Sus ojos, por un breve segundo, evitaron la puerta antes de volver a ella.
Nervios.
Preocupación.
Rebecca la observó en silencio.
Eso… no era un detalle menor.
Antes de que pudiera decir algo, Lady Dempster se acercó un poco más a ella.
Su voz bajó.
—Te pido que… al menos lo intentes hoy.
No era una orden.
Era… una súplica contenida.
Rebecca parpadeó, sorprendida.
No por las palabras.
Sino por el tono.
—Tus honorarios serán pagados —añadió la anciana, casi como si necesitara reforzar su petición.
Y ahí…
Rebecca entendió algo.
Esto no era solo una práctica.
No era solo una evaluación.
Había algo más.
Algo que preocupaba de verdad a Lady Dempster.
Algo que… otros no habían logrado resolver.
Por un instante, Rebecca sintió el peso de la situación.
No miedo.
Pero sí… responsabilidad.
Podría haber dudado.
Podría haber retrocedido.
Podría haber recordado que aún no había aceptado formalmente.
Pero no lo hizo.
Porque algo en esa mezcla de nervios y esperanza en la mirada de la anciana… le dijo que ese momento importaba.
Y mucho.
Rebecca dio un paso al frente.
Su expresión se mantuvo serena.
Firme.
—Lo intentaré.
No prometió resultados.
No aseguró nada.
Pero fue suficiente.
Lady Dempster asintió, como si esas palabras ya le dieran un pequeño alivio.
Rebecca se acercó a la puerta.
Colocó la mano sobre la superficie fría.
Y por un segundo… respiró.
Ordenando su mente.
Dejando de lado todo lo demás.
La mansión.
Las expectativas.
Las ventajas de otros.
Todo.
Porque al cruzar esa puerta… solo importaría una cosa:
Su capacidad.
Empujó.
Las puertas se abrieron lentamente, dejando ver el interior del salón.
Y sin dudar… Rebecca Sallow entró.
Decidida.
No a demostrar que era perfecta.
Sino a hacer lo que siempre había hecho mejor.. Intentarlo con todo lo que tenía.