Reencarna en una época antigua, en la cual es invisible para su familia y con un trágico final, pero decidida a cambiar su destino.
* Esta novela pertenece a un mundo mágico*
** Todas las novelas son independientes**
NovelToon tiene autorización de LunaDeMandala para publicar esa obra, el contenido del mismo representa el punto de vista del autor, y no el de NovelToon.
Conde Archer 3
Muy lejos de allí…
Eloise ya estaba pensando en su siguiente movimiento.
Sin saber…
Que había logrado algo que pocos conseguían.
Llamar la atención de un hombre que rara vez miraba dos veces.
Y que, aunque no lo admitiera… No la había olvidado.
Eloise no era ingenua.
No del todo.
Sabía perfectamente cuáles eran sus limitaciones.
Se sentó frente al espejo aquella mañana, observándose con una mezcla de análisis y frustración contenida.
—No sé de negocios… —murmuró, apoyando suavemente los dedos en la mesa.
Pensó en los nobles que había visto.
Conversaciones llenas de cifras, acuerdos, influencias.
Nada de eso le pertenecía.
—No sé de armas…
Recordó la forma en que el conde se movía. Seguro. Preciso. Peligroso.
Ella… apenas estaba recuperando fuerza.
—No sé de estrategia militar…
Otra pausa.
Más larga.
Más honesta.
—No sé nada que le interese.
La conclusión cayó pesada.
Porque no bastaba con encontrarlo.
No bastaba con reconocerlo.
Acercarse… era otra historia completamente distinta.
Y después de lo ocurrido en el mercado…
Tenía algo claro.
—No es caballeroso…
No en el sentido tradicional.
No iba a correr a ayudar a una dama en apuros solo porque sí.
No era ese tipo de hombre.
Así que su primer plan…
Quedaba descartado.
—Si rompo el carruaje… probablemente me deje ahí —pensó, con una pequeña mueca.
Y no sonaba exagerado.
Sonaba… realista.
Suspiró.
Pero no se rindió.
Porque si algo había aprendido en esa nueva vida…
Era que no podía quedarse esperando la oportunidad perfecta.
Tenía que crearla.
Aunque fuera torpemente.
Aunque fuera imperfecta.
—Entonces… solo tengo que estar cerca.
Esa fue su decisión.
Simple.
Directa.
Peligrosa… en cierto modo.
Pero era lo único que tenía.
Volvió al pueblo.
Una vez.
Dos.
Sin éxito.
No lo vio.
Pero no se desanimó.
Porque sabía que hombres como él no seguían horarios visibles.
No eran fáciles de encontrar.
Y eso… hacía que cada aparición fuera valiosa.
Al tercer día…
Lo vio.
El salón de té era tranquilo, elegante en su sencillez. Un lugar donde las conversaciones eran suaves y las miradas discretas.
Eloise entró… y lo reconoció de inmediato.
Sentado.
Recto.
Imperturbable.
Como si el ruido a su alrededor no lo tocara.
El conde Archer.
Su pulso se aceleró.
Pero esta vez…
No dudó.
Caminó con calma.
Controlando cada paso.
Y eligió una mesa.
Cerca.
Lo suficientemente cerca.
Pero no tanto como para ser evidente.
O eso creyó.
Se sentó.
Pidió algo… sin realmente prestarle atención.
Y entonces…
Lo miró.
Intentó ser discreta.
De verdad lo intentó.
Miradas breves.
Rápidas.
Controladas.
Pero siempre volvían a él.
A su postura.
A su expresión.
A esa presencia que parecía absorber el espacio.
[Es aún más intimidante de cerca… incluso mas alto..]
Su mente analizaba.
Pero su atención…
No se apartaba.
Y él lo notó.
Por supuesto que lo notó.
Desde el primer momento.
No por insistencia.
Sino por patrón.
Miradas que regresaban.
Una presencia que no se retiraba.
Una atención… dirigida.
Para alguien sin experiencia, Eloise estaba siendo sutil.
Para alguien como él…
Era evidente.
El conde no giró la cabeza de inmediato.
No reaccionó como alguien sorprendido.
Simplemente… registró.
Confirmó.
Y decidió.
Se levantó.
Sin prisa.
Sin hacer ruido.
Pagó.
Y salió del salón de té.
Como si nada.
Eloise parpadeó.
[¿Se fue…? ¿tan rápido? ni siquiera se comió la mitad de lo que pidió]
Un pequeño impulso la atravesó.
No podía perderlo.
No ahora.
Se levantó también.
Dejó el dinero sobre la mesa… y salió.
La calle estaba más concurrida que otros días, pero eso no la desanimo..
Gente caminando.
Voces.
Movimiento constante.
Y en medio de todo… Él.
Caminando con paso firme.
Sin mirar atrás.
Eloise comenzó a seguirlo.
No demasiado cerca.
No demasiado lejos.
Intentando mantener una distancia prudente.
Intentando no ser obvia.
Intentando… no fallar.
Cuando él giró levemente la cabeza…
Ella reaccionó tarde.
Miró al cielo.
Demasiado rápido.
Demasiado forzado.
En otro momento, observó una ventana.
Luego el suelo.
Luego… cualquier cosa.
El conde siguió caminando.
Pero ahora… Confirmado.
[La peor persona siguiendo a alguien… si la convencieron de buscar información para matarme fueron unos idiotas]
No había técnica.
No había práctica.
Solo… intención.
Y eso la hacía aún más evidente.
Pero no se detuvo.
Ni él.
Ni ella.
El juego silencioso continuó unas cuadras más.
Hasta que Archer decidió que ya era suficiente.
Porque no era solo torpeza.
Era insistencia.
Y la insistencia…
Siempre tenía un motivo.
Se detuvo.
Sin aviso.
Sin giro previo.
Simplemente… se detuvo.
El mundo siguió moviéndose a su alrededor.
Pero ese pequeño punto…
Se volvió inmóvil.
Eloise dio un paso más antes de notar.
Y casi choca con él otra vez.
Se detuvo en seco.
El corazón latiendo fuerte.
Muy fuerte.
El conde giró lentamente.
Esta vez… directamente hacia ella.
Sin distancia.
Sin excusas.
Sin posibilidad de disimulo.
Sus ojos la encontraron.
Fríos.
Penetrantes.
Innegables.
—Me estás siguiendo.
No fue una pregunta.
Fue una afirmación.
Directa.
Sin rodeos.
El aire pareció desaparecer por un segundo.
Eloise sintió cómo su mente intentaba responder… pero no encontraba palabras inmediatas.
No había preparado esto.
No así.
No tan pronto.
Pero tampoco retrocedió.
Porque si algo tenía claro…
Era que ya no podía fingir.
No frente a él.
No ahora.
El conde la observó en silencio.
Esperando.
Evaluando.
No parecía enojado.
Pero tampoco… paciente.
Solo… atento.
—¿Qué quieres?
La pregunta fue simple.
Pero cargada.
Porque en ese momento…
Todo dependía de su respuesta.
Y por primera vez desde que llegó a ese mundo…
Eloise Knapp no tenía un plan listo.
Solo una verdad.
Y un hombre que no aceptaría mentiras fáciles.
Pero falta un toque de celos para él, qué otro hombre se ponga a coquetear con Eloise /Awkward/